Revista: ALMA ESPAÑOLA – 20 de marzo de 1904 – Pág. 5, 14 y 15.

En la “REVISTA ILUSTRADA DE TIPO COMPLETAMENTE ORIGINAL” llamada “ALMA ESPAÑOLA”, en su número 19, Año II, de fecha 20 de Marzo de 1904, además de publicar (en su página 5) bajo el título de GALERIAS la poesía de Antonio Machado que reproducimos, se edita en la página 14 y 15 un artículo tremendamente irónico, firmado por el mismo autor y con el título de “TRABAJANDO PARA EL PORVENIR”, al que acompaña en la misma sección llamada GACETILLAS otro firmado por Francisco Acebal de título “HUMANIDAD”.

TRABAJANDO PARA EL PORVENIR.

El otro día quedé maravillado al ver el magnífico Seminario que se está construyendo en el Paseo del Cisne, y por aquellos contornos conté casi tantos conventos e iglesias como hoteles particulares y casas de vecinos. Dentro de un siglo, a más tardar Madrid entero estará dedicado a Dios. Y supongo que en toda España ocurrirá lo mismo.

Estéticamente considerado, y como expresión final de una raza, no cabe duda que esto ha de ser admirable. Los partidarios de la vida para el arte estaríamos de enhorabuena si pudiéramos contemplar el espectáculo de una Tebaida, multiplicada por el monte Aots y convenientemente romanizada y adornada de capelos, mitras, capas pluviales, palios, mangas y pendones, aromada por el incienso y arrullada por sermones y rezos. Pensadores, sociólogos, pedagogos y escritores de pluma vulgar, encontrarán esto abominable, pero la belleza triunfaría. Me diréis, tal vez, que esto no sería bello… ¿Me negaréis que esto tendría, al menos, muchísimo carácter?.

Además, aquí comenzaría nuestra regeneración y se acrisolaría la fe religiosa en nuestros corazones; porque ya todos dedicados a Dios, ¿quién nos daría de comer?… Penitencia, y ayuno verdaderos empezarían entonces. Los más fervientes harían el sacrificio de sus vidas muriéndose de hambre, para demostrar de un modo claro a los desalmados que la religión no puede ser nunca modus vivendi. Tendríamos numerosos mártires. No faltarían otros que siguieran rogando a Dios, pero dando con el mazo, no importa a qué, para ganarse el pan. Los más se dedicarían sencillamente a trabajar.

Entonces comenzaríamos a vivir una vida útil, laboriosa y vulgar. Pero es necesario que antes triunfe la estética.

Convengamos en que esos clérigos son magníficos y en que trabajan para el porvenir, siempre tranquilos y confiados. Contemplad el Seminario del Paseo del Cisne.

Y en esta tierra de vividores aborrecemos ya seriamente a los curas, porque ellos son los únicos que han logrado vivir. No es extraño. Ellos poseen las dos grandes virtudes de la vida, los dos grandes valores de que el maestro Galdós lo espera todo: la paciencia y la voluntad. Yo creo que en vez de aborrecerlos deberíamos imitarlos. Y si para esto nos falta voluntad, tengamos paciencia, que ellos acabarán por regenerarnos.

Antonio MACHADO

HUMANIDAD

Al recorrer la prensa europea creemos que la humanidad es sanguinaria y carnicera. Y, sin embargo, la humanidad es amable, bondadosa, compasiva. ¡Qué importan los terribles telegramas de la guerra! La guerra es fuente de grandes mentiras; los corresponsales, las agencias, las empresas, las redacciones… Embustes, mentiras.

La humanidad es buena. Ahora mismo, todos los días, veo en la prensa extranjera, llena con telegramas de la guerra, algún rinconcito reservado para la humilde noticia de una obra buena.

Por ejemplo: en París hay una obra humanitaria que se llama así: Les Creches perisiennes celebraron días pasados su asamblea, y que en ella el tesorero, Edgardo Berthemet, leyó una Memoria, de la cual se destaca una cifra tan altamente consoladora, que yo quiero estamparla aquí para consuelo de los afligidos, para alivio de los atormentados con los desastres de la guerra: Les Creches, aunque de fundación reciente, han dado a la humanidad 179.000 días de hospitalización.

¿A qué afligirnos tanto con las terribles guerras? ¿A qué afligirnos?… ¡!79.000 hospitalizaciones! Hagan ustedes lo que yo: no lean los telegramas de la guerra, busquen estas humildes noticias en los obscuros rincones y dirán como yo: la humanidad es amable, es compasiva, es buena.-

Francisco ACEBAL

COLLIOURE. Algunas Pinturas de H. Matisse, de A. Derain y de H. Martín.

HENRI MATISSE

Henri Matisse (French, Le Cateau-Cambrésis 1869–1954 Nice) Olive Trees at Collioure, summer 1905 (?) Oil on canvas; 17 1/2 x 21 3/4 in. (44.5 x 55.2 cm) The Metropolitan Museum of Art, New York, Robert Lehman Collection, 1975 (1975.1.194) http://www.metmuseum.org/Collections/sea
rch-the-collections/459161

ANDRÉ DERAIN

Working Title/Artist: Fishing Boats, Collioure Department: Modern Art Culture/Period/Location: HB/TOA Date Code: Working Date: 1905 photographed by mma in 1986, transparency 12b scanned by film & media 5/26/04 (phc)

HENRI MARTIN

Revista : La Estampa – 15 de julio de 1933. (Pág.9 y 10).

«Lo primero que escribieron nuestros autores»

En este número del 15 de julio de 1933 de «La Estampa» se publicó un artículo titulado «Lo primero que escribieron nuestros autores», en el que se entrevistan a Juan Ramón Jiménez,  Jacinto Benavente, Antonio Machado, Manuel Machado y Pedro Muñoz Seca. Transcribimos las realizadas a los hermanos Machado.

ANTONIO MACHADO. :  El es tal como lo pintó el poeta de América, que dijo en verso su gesto «misterioso y silencioso», y de su mirada «que era tan profunda que apenas se podía ver». Por otra parte, su pergeño fué bien retratado por él mismo: «ya conocéis mi torpe aliño indumentario».

– Yo comencé a publicar mis versos en revistas de vida breve, que nadie recuerda ya, y que, desde luego, se han perdido completamente: Renacimiento, Juventud, Mundo Latino, Helios, Electra … Antes de todo eso, aún escribimos mi hermano y yo una revista de broma que se titulaba  La Caricatura. Esto fué en el año 1895.Entonces me firmaba yo con el seudónimo Cabellera, uno de los graciosos del teatro clásico, me parece que en una obra de Tirso de Molina, Después, ya en 1903, recogí mis versos dispersos en un volumen que se llamó Soledades. Es cuando publiqué ya en grandes revistas: España, sobre todo.

– ¿De modo que una primera página suya …?

– Es difícil que usted encuentre alguna de aquellas revistas en que comencé. Pero es lo mismo. Aquellas composiciones las recogí en Soledades. He aquí una poesía de esa primera época.

Y la leímos …

Estamos en su saloncito, lleno en los muros de obras de buena pintura, de su casa de la calle del General Arrando. Un sol tardeño ciñe la cabeza desaliñada y triste de Antonio Machado, que tiene algo de corazón, como la mascarilla de Beethoven,

La poesía se titula                                              HASTÍO

Pasan las horas de hastío

por la estancia familiar,

el pobre cuarto sombrío

donde yo empecé a soñar.

Del reloj arrinconado,

que en la penumbra clarea,

el tic-tac acompasado

odiosamente golpea.

Dice la monotonía

del agua clara al caer:

un día es como otro día,

hoy es lo mismo que ayer.

Cae la tarde. El viento agita

el parque mustio y dorado;

¡qué largamente ha llorado

toda la fronda marchita!

MANUEL MACHADO: Arrellanados en unas butacas en esta sala con retratos antiguos – uno de ellos, émulo de Esquivel, pintado por la abuela de los Machado – y en que Manuel conserva un casco de la Gran Guerra, hablamos de sus comienzos.

– Lo primero que escribí, y es algo curioso, fué en colaboración con mi hermano Antonio. Eran obras de teatro, cuyos originales no conservamos ni el ni yo. ¡Quién sabe dónde estarán! Comenzamos colaborando para el teatro, y luego dejamos correr el tiempo, cada uno embebido en su obra – tan diversa -, sin pensar en colaborar de nuevo …, hasta ahora, hará unos años, que comenzamos con Julianillo Valcárcel, La Adelfas, etc.

– ¿ De modo que una primera página de usted …?

– Muy difícil de hallar. Mi primer libro de versos, que se titulaba Alma, es de 1900. Estaba yo entonces en París. En ese volumen recogí todo lo de mi juventud, lo mejor de mis años: de los veinte a los treinta.

– ¿ Había tradición literaria en su familia de ustedes?

– Claro, claro … Mi padre, Antonio Machado, como mi hermano, fué un excelente folklorista. Tiene un volumen de folklore, que usted puede leer en la Biblioteca Nacional. Fué el primero, en España, que se ocupó del alma popular. Aunque no seguí yo esos derroteros, ello se trasluce en mi obra. También en la de Antonio …

Tras unos momentos más de animada charla me despedí del poeta. No teníamos esperanza ya de hallar nada suyo de sus primeros tiempos; pero, en la Hemeroteca Municipal, repasando la revista La vida Literaria, del año 1898, hallamos de pronto, un soneto de Manuel Machado. Al día siguiente fuimos a leérselo al poeta, en la Biblioteca del Hospicio, donde Manuel Machado trabaja, y se sonrió del hallazgo; él ni lo recordaba …    He aquí el soneto:

LO QUE DICEN LAS COSAS

Son voces sin cadencia, melodías

sin principio ni fin, suspiros, notas

que salpican al aire como gotas

de fantásticas, tenues armonías.

Son como sueños, nubes, fantasías,

visiones de humo en el ambiente rotas

por siempre vagas, para siempre ignotas,

crepúsculos de penas y alegrías.

Pero hay un canto plácido o terrible

con palabras hermosas y secretas

en las cosas que son …intraducible.

Armonía de notas incompletas

que responde a ese amor de lo imposible

de que viven y mueren los poetas.

Antonio Machado. Revista: Horizonte – 30 del XI de 1922 (Página 9)

NUEVAS CANCIONES.   CANCIONES DE TIERRAS ALTAS.  CANCIONES.

        Pag. 9  de la revista HORIZONTE,  30/XI/1922.

Esta composición, titulada simplemente CANCIONES, se publicó en la revista HORIZONTE el 30 de noviembre de 1922, en su página 9.

Obsérvese la fecha de octubre de 1922 en el ángulo inferior izquierdo, que parece indicar aquella en la que el autor decidió su inclusión en la revista, tal y como finalmente se publicó.

La composición, bajo el título de CANCIONES consta de tres estrofas, numeradas I, II y III.

Los versos amparados por el número I corresponden al número IV de CLVIII (Canciones de tierras altas) de «Nuevas Canciones», según la numeración y orden recogido en la Edición Crítica de Oreste Macrí, tomo II  «Poesías completas». Escrita en Baeza, probablemente en enero de 1913.

La estrofa numerada III corresponde  a  s.XXIX,  Canciones (La ciudad desierta), de Poesías Sueltas [Campos de Castilla (1907-1913)], según la misma edición de O. Macrí. También se recoge en la edición de Manuel Alvar en Austral, «Poesías Completas», pág.408, dándose como fecha Baeza, enero, 1912.

¿Y la numerada II?. Parece que este poema nunca se ha recogido, ni en O. Macrí ni en M. Alvar, ni en ninguna edición de «Poesías Completas».

La canción amarga:

ni te conociera

si se despertara

Entre los manuscritos de la «Colección Unicaja. Manuscritos de los Hermanos Machado«, se conservan y se publicaron en el Tomo 2, {fol.3r’}, {fol.5r} y {fol.6r}, parte y variante de los aquí números I y II, e igual el numerado III. Transcribimos:

Canciones

I

Es la parda encina

y el yermo de piedra …

¡Oh montes lejanos

de malva y violeta!

¡Luna amoratada

de una tarde vieja,

sobre un campo frío

mas luna que tierra!

….

En el espino.

Cuando el sol tramonta

El rio despierta.

En el aire en sombra

solo el rio suena.

¡Oh canción amarga

del agua en la piedra!

Hacia el alto Espino

bajo las estrellas …

Solo suena el rio,

al fondo del valle,

bajo el alto Espino.

….

I

La canción amarga:

¿Te conocería

si se despertara?

La ciudad desierta.

Se sale a los montes

por las siete puertas.

Queda para especialistas en la obra de Antonio Machado el estudio y análisis de estas estrofas y de su orden en esta revista de finales de noviembre de 1922.

M.A.M.

LOS TERREMOTOS. ANTONIO MACHADO NÚÑEZ y ANTONIO MACHADO ÁLVAREZ. 1885.

Manuel Álvarez Machado, 3 de junio de 2011.

Antonio Machado y Nuñez
Antonio Machado y Álvarez

Escribir en estos días sobre los fenómenos naturales conocidos como terremotos nos obliga a hacer una referencia, por otro lado voluntaria, del acaecido el 11 de mayo de este año de 2011 en el sureste de la península ibérica, en el que la ciudad de Lorca (Murcia) ha resultado la más afectada.

El terremoto a dejado ocho víctimas mortales y varios centenares de heridos, además de dejar irrecuperables, por los daños, casi un 15% de los edificios. Desde estás páginas queremos transmitir nuestras condolencias a los familiares de las víctimas y a todos los habitantes de Lorca.

Este dramático suceso natural nos sugiere el exponer, aunque sea de forma muy sucinta, que son los terremotos y su forma de valorarlos o clasificarlos. También nos hace recordar los terremotos más importantes que han afectado a nuestra península, y en particular los desencadenados en los últimos doscientos cincuenta años.

Finalmente comentaremos cómo fueron recogidos en sus trabajos y estudios por la miembros de la saga de los Machado, concretamente por Antonio Machado Núñez y por su hijo Antonio Machado Álvarez.

LOS TERREMOTOS.

De forma simplificada podemos decir que los terremotos, y los fenómenos naturales asociados tales como los maremotos y los tsunamis, son movimientos terrestres ocasionados por  la liberación de una energía acumulada por el movimiento de las placas tectónicas.

Como ejemplo para facilitar la comprensión de los terremotos encontramos frecuentemente, tanto en libros sobre la materia como en artículos sobre la misma, el símil con dos bloques pétreos, con superficies no lisas, que se rozan uno contra el otro provocando entre ellos tanto una trabazón como un bloqueo o freno al movimiento natural que ambos pudieran tener. Si este movimiento, en un momento determinado, quiebra la resistencia de la trabazón de los dos bloques, éstos súbitamente se mueven y se desplazan violentamente, probablemente, además, uno sobre el otro y hasta que nuevamente, liberada la tensión o energía, se paran o tal vez se vuelven a acoplar.

Así sucede con las placas tectónicas contiguas, que como consecuencia de los rozamientos entre ellas, estos producen «enganches» entre la placas que actúan de freno a los movimientos de ambas, generando una tensión o energía acumulada que, cuando consigue romper dichos enganches, libera súbitamente una inmensa cantidad de energía, que sacude las zonas más o menos próximas ocasionando lo que llamamos terremotos terrestres. Concluyendo, el terremoto es el movimiento ocasionado por una liberación de energía.

Cuando esta liberación de energía afecta a las aguas marinas, éstas pueden ocasionar, por desplazamiento inhabitual de las mismas, lo que llamamos maremotos o tsunamis.

MEDICIÓN DE LOS TERREMOTOS .

Los terremotos se valoran midiendo su intensidad o su magnitud.

La intensidad atiende a los daños causados por el terremoto, siendo por lo tanto una forma de medir la percepción del mismo, percepción humana que por lo tanto resulta intuitiva y tangible. Existen varias escalas para medir la intensidad de un terremoto, todas ellas gradúan los niveles de intensidad en función de los daños ocasionados (o que podrían haberse producido realmante) y su percepción. La escala más conocida para la intensidad sísmica es la escala de Mercali. Obsérvese que la intensidad de un mismo terremoto varia según el sitio, pues los efectos son distintos de un lugar a otro. Lógicamente la proximidad o distancia al epicentro del terremoto, la profundidad del mismo, las característica geológicas del terreno y el ángulo de llegada de las ondas a un determinado sitio, producen una diferentes efectos, cuya medición o valoración facilitarán un grado diferente en la escala aplicada. Estos grados, tomados en diferentes lugares permiten trazar un mapa de líneas que unen sobre un mapa puntos de igual intensidad, determinando zonas de similar o igual daño.

La magnitud atiende a la cantidad de energía liberada por el seísmo. Esta magnitud es única para cada terremoto y la escala que normanlente se usa es la conocida como escala de Richter. Se calcula la magnitud a partir de  la amplitud de las ondas que genera el terremoto. La escala de Richter es una escala potencial, que indica por cada grado una cantidad de energía liberada mil veces superior al grado anterior. No es una escala cerrada, es abierta pues teóricamente los grados pueden ser infinitos, aunque la realidad nos dice que difícilmente se supera el grado 10. Esta medición de la magnitud, aunque más precisa que las que miden la intensidad, es, como hemos ya dicho, menos intuitiva, pues lo que se percibe de un terremoto es la vibración, el movimiento y los daños materiales causados.

TERREMOTOS EN ESPAÑA.

España se encuentra en un borde de la placa tectónica euroasiática, que contacta con la placa tectónica africana, siendo el rozamiento entre ambas el que origina el movimiento sísmico de nuestra península, que a lo largo de la historia ha ocasionado importantes terremotos.

Se tienen registros desde el año 1048, pero se consideran los más importantes, atendiendo fundamentalmente a su intensidad, el de 1755, conocido como el terremoto de Lisboa o maremoto de Cádiz; este terremoto destruyó totalmente gran parte de la ciudad de Lisboa, ocasionando un maremoto que asoló, con graves daños, la costa gaditana y onubense,

El siguiente terremoto, en importancia y en el tiempo, fue el que el 21 de marzo de 1829 desencadenó la tragedia en la Vega Baja del Segura, con casi cuatrocientas víctimas mortales,otros tantos heridos y unas tres mil casas totalmente destruidas (otro tanto afectadas). Este terremoto fue precedido, desde el mes de septiembre del año anterior de más de 300 sacudidas, y hasta agosto del mismo año de 1829 otra 300 réplicas.

El día de navidad de 1884 tuvo lugar en las provincias de Granada y Málaga un terremoto, que por su virulencia y daños se considera como el mayor de todos los tiempos en al península ibérica. La magnitud fue de 6,5 en la escala de Richter y su intensidad máxima, de grado IX-X en la de Mercali, se midió en la Localidad de Arenas del Rey. Se contabilizaron 745 fallecidos, 1485 heridos, los edificios totalmente destruidos fueron 4399 y más de 6300 en ruinas.

El pasado 11 de mayo de este año de 2011 fue la localidad de Lorca, en Murcia, la afectada por un terremoto, cuyas víctimas, heridos y daños materiales ya conocemos por la prensa y medios de comunicación de estos días.

España tiene, como se puede apreciar, una actividad sísmica importante, pero, en principio de magnitudes inferiores al grado 7 en la escala de Richter. La zona de riesgo de mayor importancia se extiende por todo el sur y sureste  peninsular.

ANTONIO MACHADO NUÑEZ  y  ANTONIO MACHADO ÁLVAREZ

Ni la literatura ni los artículos o trabajos publicados en prensa o revistas sobre los terremotos en España han sido frecuentes. Referencias si tenemos desde desde los albores del siglo XI, pero son escasos los datos y los comentarios. Digamos que los justos, aunque probablemente no los necesarios.

Por ello tienen más interés aquellos que sí hacen referencia a estos fenómenos naturales. Fenómenos que ya sabemos suelen ir acompañados de pérdidas de vidas humanas y de cuantiosos daños materiales.

Sabemos que en tiempos pasados las reacciones de ayuda y solidaridad eran siempre tardías, los medios de transporte y de salvamento eran escasos en número y en utilidad, y a duras penas los auxilios a las gentes afectadas los realizaban los vecinos más próximos. Las crónicas y noticias del terremoto de 1829 son dramáticas y dejan entrever una dura situación de los supervivientes de las zonas afectadas en los días o semanas siguientes al seísmo. Lo mismo sucedió en el trágico terremoto de 1884, cuyos damnificados tuvieron que afrontar unos crudos, gélidos y nevados días de aquel invierno.

Hoy, aunque muchos de estos efectos posteriores de salvamento y ayuda son infinitamente más eficaces y sobre todo rápidos (en la medida que cabe o es posible), el dramatismo y fuerza de los efectos de un terremoto siguen siendo duros y traumáticos en todos los sentidos.

Por ello, no solo por el valor científico o por las sugerencias de las medidas a tomar una vez sucedida una de estas catástrofes sísmicas, sino por el afectivo y de solidaridad con los damnificados por el terremoto del 25 de diciembre de 1884 reproducimos unos trabajos o artículos que Antonio Machado Núñez y su hijo Antonio Machado Álvarez (abuelo y padre de nuestros poetas Antonio Machado y Manuel Machado) publicaron en los primeros días de febrero de 1885 sobre los terremotos.

Así, en los números de los días 1 y 8 de febrero de 1885 del periódico Las Dominicales del Libre Pensamiento, de Madrid, cuyos directores eran Ramón Chíes y Fernando Lorenzo – que firmaba con el nombre de Demófilo, como Antonio Machado y Álvarez -, leemos, escrito por:

ANTONIO MACHADO NÚÑEZ en el del día 1 de febrero:

Terremotos I.

Nuestro globo cumple su misión providencial e ineludible: es un organismo viviente que pasa por las distintas fases que han de constituir su evolución definitiva. Nacido de la condensación de principios o elementos desprendidos de la nebulosa, arsenal de materia y de fuerza inagotable, donde se se forman los mundos en el espacio y el tiempo, el globo sufre transformaciones diversas que modifican lentamente su estructura. ¡Qué larga serie de energías, de fenómenos extraordinarios, vienen acompañando la existencia de este gran ser, en el que viven como parásitos las plantas y los animales, y entre estos últimos el hombre, cuyo insolente orgullo le proclama a sí mismo Rey de la creación; y no comprende que es el humilde e inconsciente esclavo del planeta en que vive, a quien basta solo un débil esperezo de su piel, para que las montañas se desquicien, desaparezcan los ríos, se destruyan y caigan como castillos de naipes los pueblos y las ciudades, su¡in que pueda contener tales extragos la inteligencia humana ni alcance en su impotencia a prevenir ni evitar la causa productora de tan inesperadas catástrofes.

El calor central del globo, fuente de su actividad y de su vida, consumiendo los materiales encerrados en su envoltura sólida,oxidando unos y descomponiendo otros por su contacto con las aguas atmosféricas y de los mares, da origen a abundantes gases que no pudiendo contenerse en las cavidades subterráneas, buscan su libertad en la atmósfera, pugnan primero por romper la envoltura que las aprisiona, y después de recorrer las sinuosidades del interior de la corteza sólida de la tierra, vence al fin su resistencia en los puntos más débiles y produce hundimientos en los terrenos, grietas, rasgaduras, cráteres y levantamientos que conmueven el suelo, impulsan las aguas de los mares, forma poderosas olas que invaden los continentes, recorren espacios inmensos sembrando el extrago y la muerte en las ciudades colocadas en elm trayecto que recorren.

Las aguas penetrando a una profundidad de 2000 a 3000 metros en el interior del suelo (que tiene diez leguas de espesor) aumentada su temperatura hasta 100 centígrados, ocasiona acciones mecánicas por efecto de la capilaridad, disuelve, disgrega y corroe los terrenos produciendo extensas oquedades donde se acumulan y forman lagunas o ríos subterráneos o rasgaduras y huecos diversos.

Además estos líquidos, evaporados en su más alta temperatura, dan origen a multitud de reacciones químicas y fenómenos de distinta índole que conmueven el suelo, producen terremotos, dislocaciones y volcanes transformando la superposición de los terrenos e de su orografía superficial.

Así nuestro globo va pasando en los inmensos períodos de su larga vida por multitud de evoluciones desde su orígen hasta que desaparezca: modificará lentamente su naturaleza disminuyendo su actividad y la enérgica manifestación de su primordial temperatura, enfriada la masa de la tierra, en lo porvenir, se convertirá en satélite de otro astro de la misma manera que la luna lo es actualmente, hasta que extinguida su fuerza, como si dijéramos su espíritu, vuelva otra vez a confundirse en la materia eterna de que procede: de este modo puede decirse se cerrará el círculo de la vida sideral de nuestro globo.

Cuando la humanidad estudia esos fenómenos tan frecuentes en el planeta que habita. no comprende que son una consecuencia inevitable de su manera de ser, de su especial existencia y de las relaciones con los demás astros, cuyas dependencias mutuas están reguladas por leyes universales, incontrastables y eternas, que  nada ni nadie pueden variar, pues bastaría un instante de interrupción en su marcha majestuosa para que el universo entero cayese en un caos inexplicable.

Pueden considerarse los terremotos como naturales perturbaciones del organismo planetario, semejantes a las fiebres de crecimiento o de consunción de los seres vivos y consecuencia de su actividad fisiológica.

La masa incandescente de la tierra en los comienzos de si vida sideral.lanzada en los espacios frigidísimos del universo, ha ido perdiendo lentamente su calor exterior, coagulándose la superficie para formar una película sólida que al través de los tiempos va engrosando y da al suelo mayor consistencia y espesor por efecto de los materiales que se precipitaron de su atmósfera y otros no menos abundantes arrojados del interior por multitud de volcanes.

Estos fenómenos, perdiendo lentamente su energía y su frecuencia, quedaron limitados después en el trascurso de los siglos a conmocionar enérgicas en algunos puntos, más débiles en otros, pero siempre repetidas con intermitencia, porque la disminución del volúmen del globo supone la contracción de su corteza sólida, y el rellenamiento interno de sus cavidades, causa por lo tanto de sacudidas continuas, que ha hecho decir al Barón de Humbolt que «no pasa un día,una hora, sin que la consolidación del globo de origen a temblores de tierra, en las diferentes regiones de los continentes».

Antonio Machado y Núñez

Catedrático de la Universidad de Madrid.


ANTONIO MACHADO Y NÚÑEZ  y en el número del día 8 de febrero siguiente:

Terremotos II.

De lo expuesto se deduce que los terremotos, siendo inevitables por juro de naturaleza, el hombre nada puede hacer para impedirlos; pero los gobiernos ilustrados deben con toda energía y previsión ocurrir a sus consecuencias desastrosas y arbitrar reflexivamente los medios más fáciles de repararlas: excitar los sentimientos benéficos de los poderosos y la caridad de las muchedumbres que no niegan su óbolo a las desgracias de sus hermanos; aplicar los productos que se recauden a la reparación de los edificios y habitaciones para los pobres; proporcionar materiales de construcción, de las canteras inmediatas, cales, yesos, arcillas, maderas, etc.; todo ello de la propiedad nacional, a un precio módico y equitativo; dar ocupación a los trabajadores, jornaleros y artesanos de la misma comarca, a los maestros de obras, albañiles y carpinteros, para que reparen las casas y construyan los edificios indispensables para la vida de los pueblos cultos, principalmente las escuelas, asilos, hospitales y casas de corrección, antes que el producto de la caridad se evapore en limosnas, se extinga o distraiga para otras atenciones que, aunque parezcan muy importantes, no son de las que exigen perentoriamente su realización.
Muy justa podrá ser la reparación de los templos arruinados; pero el culto puede darse interinamente en una habitación segura, en las plazas o lugares públicos o en último resultado en el corazón y la conciencia de los fieles atribulados, a quienes sus mismas desgracias excita para implorar clemencia del Hacedor Supremo.
Los arquitectos deben contribuir con generosidad, filantropía y el conocimiento de los métodos de edificación, a construir habitaciones cómodas y baratas, teniendo presente los preceptos de la higiene y de la salubridad pública.
En los países azotados por frecuentes conmociones del suelo, el sistema de construcción es distinto del que generalmente se usa en Europa: las casas son bajas, de un solo piso; sus paredes son anchas; el terreno firme, compacto; los techos ligeros: en las regiones de América, donde son frecuentes los terremotos, dejan siempre en el centro un gran patio donde se refugian provisionalmente los vecinos al sentir las primeras oscilaciones del suelo: evitan con eso abandonar sus moradas y tienen un lugar de refugio tan seguro como la plaza o el campo. Un terror momentáneo puede solo aconsejar el traslado de un pueblo o ciudad a otro emplazamiento distante; pues la experiencia tiene acreditado que las catástrofes no se repiten sino rara vez en los mismos sitios o lugares o son por lo menos tan largos los periodos entre accidentes que es rara su persistencia por lo menos cuando no proceden de los volcanes; y hay una razón científica que lo explica hasta cierto punto: si las sacudidas son el efecto de las contracciones de la corteza sólida del globo o de los rellenamientos de las cavidades subterráneas, claro es que la región donde tienen lugar tales fenómenos quedan más firmes y sólidas al menos por mucho tiempo.
La antigua capital de Guatemala, fue fundada por los españoles en la conquista, al pié de un volcán apagado; sufrió este una nueva erupción y sacudidas tan violentas en su suelo que quedó casi arruinada. Las autoridades y vecinos, atemorizados por tan temibles desgracias decidieron abandonar la población y se trasladaron a otro sitio distante ocho leguas, donde se edificó la ciudad nueva que es hoy la capital de aquella república. Pero muchos de los vecinos más animosos y apegados al lugar donde habían nacido, permanecieron es sus hogares y allí viven contentos y felices en su bella ciudad, una de las más ricas y populosas de aquel Estado, situada en un valle delicioso, sin haber presenciado otra catástrofe aunque van transcurridos cien años.
La Italia nos ofrece otro ejemplo de estabilidad de sus pueblos y ciudades aunque tan combatidos por los temblores de tierra no abandonan sus hogares aunque desvastados por aquellos movimientos, ni les arredra el ejemplo de Herculano y Pompeya, ni las ruinas de tantas ciudades, ocasionadas por los volcanes que agitan siempre el terreno de Sicilia, la populosa Nápoles y casi toda la Península; viven contentos bajo las erupciones lávicas del Vesubio, amagados doblemente por las lluvias de fuego, de cenizas y materiales incandescentes, sin ocurrírseles desalojar los países donde vivieron sus padres. Y lo mismo sucede a los habitantes de otras regiones: permanecen tranquilos en medio de circunstancias difíciles, contrariados por los medios ambientes, con una existencia precaria, combatida por el clima, los hielos y las inundaciones y multitud de calamidades con que la naturaleza sorprende al hombre individualmente y a las colectividades humanas que buscan con su actividad e incesante trabajo los medios de luchar por la existencia propia y por la de sus hermanos.
La limosna degrada al hombre y le hace indolente y perezoso:el trabajo, por lo contrario, le engrandece; las conciencias honradas viven satisfechas cuando triunfan en la lucha por la existencia, en ese combate continuo que sostiene nuestra especie contra los medios que nos rodean y nos convierten en un agente geológico que detiene y neutraliza muchas veces con su inteligencia las leyes y fenómenos de la naturaleza.

Antonio Machado y Núñez

Catedrático de la Universidad de Madrid.

Igualmente su hijo, ANTONIO MACHADO Y ÁLVAREZ, publica en el número del día 16 de febrero de 1885 del periódico Los lunes del Imparcial lo siguiente:

Los terremotos y la tradición popular.

Los terremotos, que, según las opiniones científicas más admitidas, obedecen al trabajo lento y continuo que la tierra verifica alm enfriarse para consolidar su corteza y seguir su misteriosa peregrinación hacia el estado en que actualmente se halla la llamada por los poetas reina de la noche, han sido objeto de las creencias, imaginaciones, ideas e hipótesis de todos los pueblos, especialmente de aquellos en que estos fenómenos ocurren con mayor frecuencia. El hecho anómalo – no obstante verificarse todos los días en algún punto del globo – de sentir temblar y estremecerse la tierra bajo nuestros pies y ver oscilar a nuestro alrededor los edificios y objetos que estamos acostumbrados a considerar como inmóviles es, aunque no venga acompañado de la cohorte de siniestros y desgracias de que están siendo actualmente víctimas gran número de pueblos de las provincias de Málaga y Granada, de tal importancia y trascendencia que el vulgo no puede menos que querer explicárselo de algún modo.

En los países católicos la explicación del fenómeno en que nos ocupamos y de sus tristes consecuencias es la misma que se da a las inundaciones, hambres, pestes, guerras y toda clase de calamidades: Dios, causa consciente de todo cuanto es, existe y ocurre en este mundo, se vale de tales medios para castigarnos por nuestros pecados.

Los temblores de tierra, como los cometas, auroras boreales e inundaciones son solo señales de que el Señor Dios se sirve para mostrarnos su cólera y la irritación que le produce nuestra desenfrenada conducta. De aquí que el clero, interpretando los sentimientos de todas las muchedumbres, ordene rogativas inmediatamente que estas calamidades sobrevienen: si no han llegado a sobrevenir, para desagraviarle antes que descargue su furor sobre nosotros.

Dos composiciones poética populares, recogida una de ellas por el Sr. Pitré en su obra Canti popolari siciliani, y otra publicada en la que lleva por título Legende popolari siciliani, de Salvatore Salomone Marino, prueban una vez más la verdad de la opinión que indicamos en otro artículo y confirmamos hoy. Aludiendo al terremoto que produjo la cosnternación de la ciudad de Palermo en el año 1823, la leyenda de Borgetto dice:

Gesú ¡misericordia!

la terra trema tutta

s a’funna, si subbissa

comu na varca rutta:

Li mura annaculiann,

cadino en ruina:

é  l’urtima stirminiu

l’urtima siritina.

…………………………..

Senti sta vuci, populu!

facemu pinitenza:

lu Summu Diu sdignatu

chi fragelli dispenza!

Del terremoto de Sicilia ocurrido en 1693, la leyenda citada por Pitré dice, entre otras cosas, lo que sigue:

Trema la terra ea nun piccatu:

Pensa como tremu iu ca peccu ogn’ura.

y en otro pasaje:

Contra Catania fu adiratu Diu

La nissunu di chiddi si sarvau.

La idea de que todos estos males, como las tempestades, aluviones, etc… etc.., son debidos a la voluntad de Dios irritado y ofendido por los hombres, hállase confirmada en estas explícitas y autorizadas palabras de Salomone Marino: «La representación del Cristo indignado por los pecados de los hombres, a los que manda un terrible azote, y de María, que, con sus ruegos e interponiendo su autoridad de madre, se opone a sus deseos y aplaca sus rigores, se encuentra con frecuencia en las leyendas populares sicilianas referentes a los terremotos, aluviones, epidemias y desastre de toda clase».

Los pobres vecinos de Albuñuelas, Benzar, Churriana, Aleaucin, Macharaviaya, Archidana, Puebla, Algarrobo, Periana, Jayena, Murchas, Santa Cruz, Vélez Málaga, Nerja y tantos otros pueblos de la provincia de Granada y Málaga como han sufrido las desgracias consiguientes a los temblores de tierra allí ocurridos desde el 25 al 31 del próximo pasado, no podrán menos de leer con amargura la explicación que da elpueblo siciliano de las desgracias ocurridas en Catania, por la cual vienen a resultar ellos mas pecadores que los de otras provincias y capitales de España, donde, como en Madrid ha acontecido, apenas si nos hemos percatado del temblor de tierra, sin duda poque la Divinidad ha elegido para castigarnos en sus altos e inescrutables designios otro género de calamidades.

La tradición que atribuye a la venganza de la Divinidad los males con que de continuo nos vemos afligidos y castigados, se halla extendida por todos los pueblos católicos; quizás estudiada a fondo, no es más que la repetición de una sola voz que se impone y mata los ecos particulares que un oído fino puede percibir dentro de esa inmensa voz que se llama voz popular.

Semejante tradición, resultante de un mundo menos interesante para el folklorista y para el hombre de ciencia que esas otras concepciones de la mente humana que, aunque más primitivas, dan una idea más clara acerca del fenómeno a que se refieren: concepciones de mucho más interés para los que pretenden seguir el curso de las evoluciones del pensamiento humano desde sus primeras fases hasta el grado de adelanto que alcanzan en los sistemas científicos de los pueblos modernos.

¿Por qué tiembla la tierra, se preguntan también los habitantes de la Pilinesia, los indios de la América del Norte y otras muchas tribus de que nos habla Tylor, en su excelente obra Civilización Primitiva?. Para que la tierra tiemble, contesta, preciso es que haya un ser encargado de hacerla temblar. Este poder.que los católicos conceden a la Divinidad irritada, lo atribuyen muchos pueblos salvajes a monstruos de naturaleza diversa que presentan ora caracteres de hombres.ora caracteres de animales. Para los Tonganos, Mauy sostiene la tierra sobre su cuerpo extendido: cuando se vuelve para tomar una posición más cómoda se produce un terremoto. Otra versión mítica, en que se enlaza el mundo subterráneo al que el sol se retira todas las noches con la regiones volcánicas, supone que el viejo Mauy, que custodiaba el fuego en el Bolotá o mansión de los muertos, fue sorprendido por el joven Mauy, que pretendió y consiguió arrebatárselo, presentándose para ello a la entrada de la caverna. Tras una encarnizada lucha, el joven venció, y el viejo Mauy, rendido de fatiga y aporreado, quedó tendido en tierra cuan largo era: cad vez que el anciano vuelve de su letargo, la tierra tiembla.

La explicación de qque el robo del fuego subterráneo influye en los terremotos, es muy digna de estudio para los hombres científicos: un filósofo, un  metafísico, que tanto monta como decir un mistificador de nuestro días, hallaría en la coincidencia de este mito salvaje y la teoría científica dominante un asunto digno de sus elucubraciones y de repetir una vez más el aforismo tan mal interpretado como socorrido de que nihil novum sub sole. Después de todo, diría, si el enfriamiento de la tierra y el desprendimiento del fuego central por los cráteres de sus volcanes influye en los terremotos, ¿qué alusión más palpable a este fenómeno que la lucha entablada entre el joven y el viejo Mauy por apoderarse del fuego subterráneo, cuya pérdida produjo el letargo del anciano y los estremecimientos de nuestro globo?

La idea de que la tierra está sustentada por animales, hállase muy extendida. En las islas Célebes se supone que la sustenta un animal que solo con perdón puede nombrarse. Los elefantes entre los indios, las ranas entre los mongoles, el toro entre los musulmanes, son los animales encargados de sostener la tierra: cuando ellos cambian de posición, la tierra se estremece y tiembla.

Entre los telscalas, según nos informa Tylor, las divinidades encargadas de sustentar el mundo se cansaban de sostenerlo y se lo pasaban de unos a otros: entonces la tierra temblaba; este mismo mito se encuentra en Asia.

Los canchadales refieren que Tuil, el dios de los temblores de tierra, se pasea en trineo por bajo del suelo, y que cuando el perro que tira de este trineo se sacude las pulgas o la nieve, se produce un terremoto. ¡Malas pulgas, dirán los canchadales, tiene el perro de Tuil!.  Ta-Ywa, héroe solar de los karens, colocó a Sbie-Soo bajo tierra para que la llevase: cada vez que se mueve produce un terremoto.

Estas ideas y creencia, y mitos referentes a la causa que produce los temblores de tierra, son dignos de estudio y envuelven una explicación del fenómeno mucho más interesante que la que nos suministra la tradición católica, y no muy diversa, acaso, de la qwue encontramos en los libros de los siglos pasados; prueba de que la ciencia tiene en el Folk-Lore documentos de estudio muy importantes.

La opinión de que entre los volcanes y los terremotos existe una relación que a la geología toca explicar científicamente, es una creencia extendida sin duda en las repúblicas del Centro América, país eminentemente volcánico.

Un primo hermano mío, el Sr. D. Angel Machado, que tiene su residencia habitual en Guatemala, me ha referido una creencia por extremo curiosa y al parecer bastante arraigada entre los indios. Existe no lejos de Petapa, pueblo de la jurisdicción de Amatitlan, una finca llamada Las Pedreras, y enclavada en ella un cerro al que, por su configuración especial, dan los habitantes de aquella comarca el nombre de La Cerra. Este cerro redondo y desnudo de vegetación, que tiene en una se sus prominencias una grieta semejante en forma a la linda concha, también de América, conocida por los naturales con el nombre de Dione Lepandría, suponen los indios que sostiene relaciones con el volcán Pacaya, distante de él unas cinco leguas y que desempeña en ellas el papel de hembra. Cada vez que el volcan y La Cerra desean unirse se producen los temblores de tierra.

Añade mi primo que el temor que los indígenas tienen a perpetuar dichos amores es tal, que habiéndosele escapado una noche una yegua cerca de la Cerra y mandado a uno de sus capataces que fuese a buscarla, éste, no obstante ser hombre de gran valor, y por todo extremo sumiso, se negó  a obedecerlo, confesándole el espanto que le producía el atravesar aquellos sitios pasada la media noche, hora que acaso consideraba la más a propósito para las caricias conyugales del volcán, hoy apagado, y el cerro en cuestión.

La curiosa creencia que acabamos de referir, y la ciscunstancia de llegar este periódico por su inmensa circulación a las repúblicas centro americanas, nos mueve a rogar a los amigos que tenemos en ellas, que tengan la bondad de recoger y remitirnos las creencias, supersticiones y leyendas vulgares que en aquellos Estados circulen respecto a las relaciones que existen entre volcanes y los terremotos, con lo que prestarán

Referencia a los trabajos de Antonio Machado Álvarez publicada el periódico «La Alhambra» el día 30 de enero de 1885

La Alhambra – pág. 7 – 30 01 1885

Casariego de Tapia o Tapia de Casariego. De un cancionero apócrifo, de Antonio Machado.

ANTONIO MACHADO Y ÁLVAREZ

En «DE UN CANCIONERO APÓCRIFO», CLXVIII,  Antonio Machado escribe:

«Juan de Mairena,

poeta, filósofo, retórico e inventor de una Máquina de Cantar. Nación en Sevilla (1865). Murió en Casariego de Tapia (1909). Es autor de una Vida de Abel Martín, de un Arte poética, de una colección de poesías: Coplas mecánicas, y de un tratado de metafísica: Los siete reversos.».

Siempre a causado sorpresa el que Antonio Machado hiciera morir a su personaje en el pueblo asturiano de Casariego de Tapia y que así realmente lo nombrara cuando el pueblo asturiano conocido responde al nombre de Tapia de Casariego. Invierte las palabras, o ¿tal vez no?;  junto al costero pueblo de Tapia de Casariego, a pocos kilómetros, escasamente cinco y en el interior, existe un lugar llamado Casariego, tal vez conocido por los lugareños como Casariego de Tapia.

Esto podría aclarar el lugar en el que fue a morir el inventado Juan de Mairena, pero no explicaría ese porqué que José María Valverde o Ian Gibson se preguntan.

Tal vez no signifique nada en referencia con la pregunta, pero por si así no fuera comento lo siguiente:

  • Entre los amigos de Antonio Machado Núñez (abuelo de Antonio Machado) figura Joaquín Sama y Vinagre.
  • Joaquín Sama y Vinagre, nacido en 1840 en San Vicente de Alcántara (Extremadura),  mantuvo una profunda amistad con Antonio Machado y Álvarez, hijo de Antonio Machado Núñez y padre de nuestro poeta Antonio Machado. La amistad iniciada en Sevilla en la época de estudiante, continuó en Madrid.
  • Tanto Machado Álvarez como Joaquín Sama fueron discípulos de Federico de Castro y Fernández, que en Sevilla propagaba las doctrinas krausistas.
  • Joaquín Sama y Vinagre fue profesor de la Institución Libre de Enseñanza, de la que fue socio y fundador  con Francisco Giner de los Rios – entre otros – y  profesor de Antonio Machado y de su hermano Manuel.
  • Joaquín Sama y Vinagre presentó el 15 de diciembre de 1867 instancia para opositar a una cátedra del Instituto local de Casariego de Tapia.
  • Como consecuencia de la Revolución de 1868, que llevó a Machado Núñez al Rectorado de la Universidad de Sevilla y posteriormente al Gobierno Civil de la ciudad, Joaquín Sama es nombrado juez de San Vicente de Alcántara, y al triunfar la revolución, alcalde.
  • La amistad entre la familia Sama y la Machado fue siempre intensa. No fue casualidad que cuando Antonio Machado Núñez falleciera el 24 de julio de 1896 fuera enterrado en el Cementerio Civil de la Almudena de Madrid junto a la sepultura de Joaquín Sama y Vinagre, fallecido un año antes. La familia de Sama ayudó a la familia Machado y en particular a Antonio Machado en la elección del lugar del enterramiento (Manuel estaba en Sevilla, y  Antonio, como el nieto de mayor edad que estaba en Madrid, fue el que tuvo que solucionar los trámites del entierro). Hoy 114 años más tarde, restauradas, se conservan ambas sepulturas una al lado de la otra.
  • Años más tarde, en noviembre de 1936, María Sama, creo que hija de Joaquín Sama, iba en la comitiva (dos autobuses) que trasladó a Valencia a la familia Machado y a las familias de otros profesores e intelectuales.

¿Fue éste el motivo de situar en Casariego de Tapia el lugar donde fue a morir Juan de Mairena? ¿Un discreto pero sentido homenaje al que fuera su profesor en la Institución Libre de Enseñanza y gran amigo de la familia?.

Es posible. Tal vez una referencia a un grato recuerdo…..

LOS MACHADO y LUIS MONTOTO. Por Daniel Pineda Novo

Los Machado y Luis Montoto.

Daniel Pineda Novo

Antonio y Manuel Machado
Luis Montoto
Daniel Pineda Novo, el día de la presentación de su biografía sobre
Antonio Machado y Nuñez

(Publicado por primera vez en «El Correo de Andalucía», Sevilla, 13-1-1989).

(También se publicó en el Boletín del Congreso Internacional Conmemorativo del 50º de la muerte de Antonio Machado, en Sevilla, 16 de febrero de 1989, nº 8)

Los Montoto, como aquellas ilustres y antiguas familias sevillanas de los Lasso de la Vega o los Sánchez Arjona…., fueron una auténtica familia de intelectuales. Y encontraron cierto paralelismo entre los Machado y los Montoto, aparte de la íntima, entrañable amistad entre los padres, que venía de los abuelos, los patriarcas: la relación de Don José María Montoto y López Vigil, defensor de Pedro I, y que fue gran aficionado al Folklore, sobre el que escribió un estudio histórico, titulado «Un adagio», publicado con el seudónimo de Mosén Oja Timorato, en la revista «El Folk-Lore Andaluz», que en 1882 fundó Demófilo, en Sevilla, y don Antonio Machado y Núñez, catedrático y rector de nuestra Universidad, naturalista eminente y político de vocación, que publicó en la misma revista su artículo «El folk.Lore del perro».

Pero la amistad se hace intensa, fraterna, entre Luis Montoto y Antonio Machado y Álvarez, forjada en las aulas de la Universidad sevillana… Desde entonces, solo los separará la muerte. Años de intensa actividad literaria, de recoger material para ña fundación de «El Folk-Lore Andaluz y Español», y tiempos de desengaños para Machado en Madrid, animado por el amigo desde Sevilla…… Se admiraban mutuamente, a pesar de las diferencias religiosas e ideológicas; por encima de todo estaba la amistad, la cultura y el Folk-Lore …  En esta tríada valoraban, tanto Machado como Montoto, su inquebrantable vinculación…

Vinculación casi familiar, pues Machado y otro entrañable amigo, Alejandro Guichot, habían sido testigos en el Registro Civil de Sevilla, del nacimiento del tercer hijo del poeta, Luis, nacido el día 1 de febrero de 1883, el mismo año en que los Machado marchan a Madrid,,, Por ello, Demófilo llamaba a Montoto compadre.

Luis María Montoto, el tercer hijo del poeta, era casi de la misma edad que Joaquín Machado, el cuarto hijo del folklorista, y al que dedicará si interesante estudio filológico «Titín», animando a Montoto a que hiciera lo mismo con su hijo…

Manuel y Antonio Machado, al fallecer su progenitor, continuaron con don Luis la amistad que aquél les había dejado por herencia; y les enviaron sus libros con expresivas y sinceras dedicatorias. Antonio sus «Poesías Completas» (Madrid, Espasa-Calpe, S.A., 1928), con este sentido autógrafo, en donde recuerda la amistad paterna; «Al ilustre poeta don Luis Montoto con admiración que sería adquirida si no fuese heredada / Antonio Machado (rubricado). Madrid 2 de mayo 1928».  Y Manuel, que frecuentó más asiduamente la casa del poeta, en sus años universitarios, le llevó su libro «Apolo» (Teatro Pictórico). (Madrid, V. Prieto y Compañía. Editores, 1911), en cuya anteportada, estampó: «Al señor don Luis Montoto y Rauntenstrauch como recuerdo de admiración y de afecto. Un admirador /rubricado)».  También le elogió, destacándole, junto a Ferrán, Trueba y Enrique Paradas, en la introducción de su libro «Cante Hondo» (Madrid, 1912). Además, Manuel Machado escribió con el primogénito del poeta, el comediógrafo José Luis Montoto la comedia en un acto «Amor al vuelo» (Madrid, Sociedad de Autores Españoles, 1904, 31 págs.), que fue estrenada, con éxito, en el desaparecido teatro del Duque de Sevilla, el 2 de enero del mismo año, y que va dedicada «A Jacinto Benavente, Gloria del Teatro Español, Los Autores».

También extendió Manuel Machado su amistad al sexto hijo de don Luis, Santiago, al que envió su discurso de ingreso en la Real Academia Española, en forma de libro y tirada especial:

«Unos versos. un alma y una época» (Madrid, 1940), aunque desde 1924 ya se habían intensificado sus relaciones, unidas por un personaje genial: Lope de Vega; y fruto de las investigaciones de Montoto, Manuel le publica en la «Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo del Ayuntamiento de Madrid». que él dirigía, sus artículos sobre el » Fénix de los Ingenios»; también coincidirán sus colaboraciones – en prosa y verso -, en las páginas literarias de los mismos diarios de Madrid y Sevilla. Y como anécdota, cabe decir que don Santiago se sabía de memoria multitud de versos de Manuel Machado, teniendo predilección por el poema titulado «Antífona» y por los cantares…

El dolor también fue vínculo entre las familias: Machado y Álvarez perdió a su única hija, Cipriana, nacida en Madrid en 1885, y que murió en 1900, y don Luis, en plena juventud, también perdió a su única hija, María de los Ángeles, nacida en Sevilla en 1886… De tal belleza gozaba María, que dicen se enamoró de ella el propio Juan Ramón Jiménez…. Los poetas le dedicaron versos y prosas en postales y abanicos, muy de la época… Manuel Machado, fiel a la amistad, también le envió sub tarjeta con estaa poesía que hemos rescatado, ya que multitud de veces me la recitaba de memoria mi recordado maestro don Santiago Montoto:

Con su tibio perfil de estatua helena

sentimental, nostálgica y serena,

como hasta entonces no soñé ninguna,

me pareció tan pálida y tan blanca,

fija en el cielo su mirada franca,

un lirio enamorado de la luna.

Antonio Machado – Leonard Cohen. Declaraciones de Cohen el 2/06/2011.

Leonard Cohen se muestra agradecido por ser reconocido por los compatriotas de Antonio Machado y Federico García Lorca

El ganador del Premio Príncipe de Asturias de Las Letras 2011, Leonard Cohen, se ha mostrado este jueves «muy agradecido por ser reconocido por los compatriotas de Machado y Lorca, y mi amigo Morente, y los incomparables compañeros de la guitarra española.

EUROPA PRESS. 02.06.2011

leonard cohen

El ganador del Premio Príncipe de Asturias de Las Letras 2011, Leonard Cohen, se ha mostrado este jueves «muy agradecido por ser reconocido por los compatriotas de Machado y Lorca, y mi amigo Morente, y los incomparables compañeros de la guitarra española».

Cohen ha realizado estas manifestaciones después de que el jurado encargado de fallar el Premio Príncipe de Asturias de Las Letras 2011 otorgase ayer en Oviedo al poeta, músico y escritor el citado galardón.

Leonard Norman Cohen nació en Montreal (Canadá) en 1934, en el seno de una familia de emigrantes judíos. Interesado por la literatura desde la niñez, en 1955 se licenció en esta especialidad en la Universidad McGill de Montreal. En esa época se produjeron sus primeros contactos con la música y formó parte de The Buckskin Boys, un grupo de aficionados a la música country. Más tarde, se trasladó a Nueva York con una beca de estudios que le permitió ingresar en la Columbia Graduate School.

En 1956 recibió una subvención del Canada Council para escribir un libro, y publicó su primera obra poética, titulada ‘Let us compare mythologies’, inspirada en Federico García Lorca. Se trata de una recopilación de poemas escritos entre 1949 y 1954, en la que Leonard Cohen refleja la temática que será recurrente en su obra, como la persecución de los judíos, las relaciones de pareja y la religión.

Autor de trece libros, en la década de los 60 se instaló temporalmente en la isla de Hydra, en Grecia, y comenzó a componer canciones aunque sin abandonar la literatura. Durante esos años publicó su segundo libro, ‘Spice-box of Earth’ (1961), su primera novela The favourite game (1963) y un nuevo libro de poemas Flowers for Hitler (1964). ‘Book of longing’ (2006), una colección de poesía, prosa y dibujos, ha sido el primer libro de poesía en alcanzar el número 1 en las listas de ventas en Canadá. En 2011 ha publicado Poems and Songs.

En 1967 regresó temporalmente a Estados Unidos y publicó su primer disco, Songs of Leonard Cohen, que incluía algunos de sus temas más conocidos como Suzanne y Sisters of Mercy. A este trabajo le siguieron ‘Songs From a Room’ (1969), y ‘Songs of Love and Hate’ (1971), que le confirmó como uno de los autores más destacados del momento.

A lo largo de las décadas de los 70 y 80 realizó giras por todo el mundo y publicó álbumes como Live Songs (1973), New Skin for the Old Ceremony (1974), Death of Ladies’ Man (1977), Recent Songs (1979) y Various Positions (1984).

En 2008, y tras la celebración de su 40 aniversario como artista, Cohen ofreció 84 conciertos por todo el mundo, a los que asistieron más de 700.000 personas, en una gira que significó su regreso a los escenarios tras 15 años de ausencia. Posteriormente editó ‘Songs from the road’, un álbum grabado en directo durante la gira, con sus canciones más emblemáticas.

Además, es Oficial y Compañero de la Orden de Canadá, la orden civil canadiense de mayor rango, y Gran Oficial de la Orden Nacional de Quebec. En 2008 ingresó en el Rock and Roll Hall of Fame y en 2010 fue distinguido con el premio Grammy a toda una trayectoria. En 2011 ha sido galardonado con el Glenn Gould Prize.

ANTONIO MACHADO. Homenaje a Antonio Machado, por Jean Cassou.

ANTONIO MACHADO.

Homenaje a Antonio Machado, por Jean Cassou.

España Democrática. Montevideo (Uruguay). 19 de mayo de 1939.

Texto: «Entre los grandes vencidos que creyeron encontrar un refugio en tierra de Francia, figuraba Antonio Machado. Este gran Machado que es uno de los más grandes poetas de Europa, lírico genial, que llegó a expresarse con el arte más sobrio y el más directo, el arte que expresa verdaderamente el alma secreta y desnuda.

El que ha gustado la agria música de sus breves poemas, no los puede olvidar; es la voz misma de la más pura España la que él ha escuchado. Una voz triste, grave y solitaria.

Machado, desde sus comienzos, siempre, tomó partido por el pueblo español.

Cuando se ama de esta manera el cielo y el sol, cuando se sabe hacer cantar con tanto fervor y perfección a los limoneros de los patios andaluces y los olivares del desierto castellano, no podemos dejar de amar también a los hombres nacidos en esas mismas rocas, sus penas, sus trabajos, sus miserias.  Y la poesía de Machado no es solamente una poesía de gran artista, es también la efusión de un gran corazón apasionado, tierno y amante.

Este pensador austero, esta grande alma noble y ardiente, este grande hombre cubierto de gloria, en otros tiempos, puede ser, se le hubiera recibido con toda veneración en la hora misma en que hubiera puesto su pié en esta tierra de Francia, en la que sabemos él ama su lengua y sus poetas. Pero hoy día, él nos llega rodeado por la ola magnífica, de «la canalla roja», a la que tratamos como a pestíferos a los que se les tira un poco de alimento como a los perros, por encima del cerco de alambres de púa.

Antonio Machado, esta Francia ingrata, ha perdido la memoria y no se acuerda más como un noble país, recibe los héroes vencidos. Ella ha olvidado la manera como Suiza recibió el ejército vencido de Bourbaki. Ella ha solamente guardado el recuerdo con que ella misma trató a su pueblo después de Junio del 48, de Diciembre del 52 y mayo del 71. La historia de los campos de concentración de los Pirineos Orientales continúa la historia de las deportaciones, del campo de Sartory, de los pontones de la Comuna. Antonio Machado, mi maestro y amigo, de quien yo se los versos y a quien yo amo como amo los más grandes poetas franceses, como yo amo a Baudelaire y Verlaine, yo tengo vergüenza y yo te pido perdón.»

ANTONIO MACHADO. Campos de Castilla, CXXVII «Otro viaje». La Lectura (5/1916), Cervantes (9/1916), Páginas Escogidas (1917) y Poesías Completas (1917).

Campos de Castilla: CXXVII, «Otro viaje».
La Lectura (5/1916), Cervantes (9/1916), Páginas Escogidas (1917) y Poesías Completas (1917).

Casi con seguridad Antonio Machado escribió este poema en 1915, tal vez empezara a sentirlo, soñarlo o imaginarlo, durante el viaje de regreso a Baeza desde el Puerto de Santa María, a donde había ido para asistir a la boda, el día 22 de octubre, de su hermano Francisco , «Ya en los campos de Jaén, amanece. Corre el tren …», incluso pudo escribir sus primeros versos en su vagón de tercera «¡Este insomne sueño mío! ¡Este frío de un amanecer en vela! …».

Lo cierto es que la primera publicación que se conoce del poema es de mayo de 1916, en el número 185 (Año XVI) de LA LECTURA, Revista de Ciencias y de Artes, y en las páginas 364 y 365. Se publica, sin título, y junto a otros poemas, bajo el nombre de artículo que llama «Apuntes, Parábolas, Proverbios y Cantares, por Antonio Machado. (1)

Cuatro meses más tarde, en septiembre, se publica el mismo poema, también sin título, en el número II de la Revista CERVANTES, páginas 15 y 16. En este mismo número de CERVANTES publica su hermano Manuel su conocida «Carta al poeta Juan R. Jimenez», autocrítica a «El mal poema».

El poema, recogido en libro, aparece por primera vez en «PÁGINAS ESCOGIDAS», editado por Casa Editorial Calleja, en 1917, con posterioridad al 20 de abril de ese año (mayo o junio), al ser esta la fecha del prólogo del libro, escrito por el mismo Antonio Machado.  En esta ocasión el poema va precedido de título, «VIAJE», y dedicado a D. Julio Cejador.

En el mes de julio de 1917 se publica en «POESÍAS COMPLETAS», editado por la RESIDENCIAS DE ESTUDIANTES, con el definitivo número de orden CCXXVII, y el título, también definitivo de «OTRO VIAJE», (páginas 195,196 y 197), (no lleva dedicatoria).

(1) En otro momento hablaremos de los otros poemas que se incluyeron en este número de LA LECTURA.