Baeza 1966. Homenaje a Antonio Machado

 

VIERNES 30 DE ABRIL DE 2010

1966: EL FRUSTRADO HOMENAJE A ANTONIO MACHADO EN BAEZA SEGÚN UN TESTIGO OCULAR

EL HOMENAJE A MACHADO DE 1966, SEGUN UN TESTIGO OCULAR

Ha sido enviado de España este relato de un testigo ocular de la violencia empleada por la policía de Franco el 20 de febrero pasado con ocasión del homenaje al poeta Antonio Machado a un cierto número de direcciones extranjeras. Naturalmente, después de la acostumbrada violencia, las habituales multas de miles y miles de pesetas. También, las habituales distorsiones o minimizaciones o, qué duda cabe, el silencio de los grandes medios de comunicación. En cambio, se publican muy rápidamente, con comentarios tranquilizadores, las fotos de un autorizado fascista español en traje de baño en las aguas de Palomares junto al embajador de Estados Unidos. Sus sonrisas y sus pantalones de baño son otra contribución a la terapia hipnótico-sedativa de todos los hombres libres (Nota de la Redacción).

Para el día 20 del presente mes de febrero, con el permiso de la autoridad, se había fijado el homenaje al gran poeta español Antonio Machado, muerto en 1939 en el Sur de Francia, poco tiempo después de su forzado exilio. El homenaje iba a consistir en la inauguración de un monumento, un busto de bronce, de Pablo Serrano, en la pequeña ciudad de Baeza (Jaén), donde machado había enseñado francés en un instituto situado en un bello espacio de la ciudad, con agradables calles por las que el poeta solía pasear frecuentemente.
El homenaje llevaba el título de «Paseos con Antonio Machado». La Comisión Organizadora, algo compleja, estaba compuesta por el juez de Baeza y por escritores y artistas residentes en Madrid.
Algunos días antes de su celebración se publicó a toda página en el semanario Triunfo de Madrid una foto del busto acompañada de un artículo de Moreno Galván. También se publicaron otros artículos de adhesión a dicha celebración en algunos periódicos, así como otros testimonios públicos de solidaridad con el proyectado homenaje.
Pero el día de antes apareció en algunos diarios una breve nota, de fuente desconocida, que anunciaba la supresión de la celebración. En aquel momento, la mayor parte de las personas que había decidido asistir al acto había partido ya desde diversos puntos de España: Alicante, Sevilla, Córdoba, Valencia, Barcelona, Bilbao, Madrid. La Guardia Civil esperó la llegada de los asistentes en las entradas de las diversas carreteras, cerrándolas. Dejó pasar a los turistas en un primer momento tras haber tomado nota de su documentación. Muchos, una vez apeados, continuaron el viaje en fila india. En estas condiciones llegaron a Baeza el día 20 cerca de 2.500 personas. Mientras, otros no consiguieron romper el cordón policial. El diario Jaén de aquel día anunciaba que «hoy Baeza homenajeará a Machado». Se inició el desfile hacia el lugar de reunión. Era una larga fila silenciosa de admiradores del poeta. Antes de llegar al punto de encuentro había algunos policías armadas (llamados vulgarmente «grises» por el color de su uniforme) que impedían el acceso.

Algunos participantes se adelantaron para pedir explicaciones, explicaciones que los policía no dieron. Llegó un teniente y otros refuerzos. El ambiente era muy tenso. El teniente dijo solamente que el homenaje había sido suspendido y que tenía orden de impedir el paso a quienes quisieran reunirse en dicho lugar. El ignoraba las razones de esa orden. Se le pidió que hiciera llegar a cualquier autoridad (el alcalde u otro) el deseo unánime de obtener una aclaración. Pero el teniente no aceptó y amenazó con hacer que cargaran sus hombres.
La gente se agrupó y manifestó su abierta decisión de esperar la llegada de cualquier autoridad que diera una clara explicación.
El teniente retrocedió un paso e hizo una señal: los policías se alinearon y sacaron sus porras. El teniente citó un apartado referente al incumplimiento de la Ley de Orden Público y anunció que a la tercera señal la policía cargaría sobre la gente. Algunos se mostraron impasibles, dispuestos a mantener la anterior decisión. La policía, entonces, cargó. Los «grises» vacilaron ligeramente, pero el oficial tomó la pistola y gritó: «¡Cargad! ¡Cargad!». Un policía de la Brigada Político-Social tomó también su pistola, fuera de sí: «¡Cargad! ¡Cargad!».
Todo el resto fue violencia y brutalidad. La multitud gritaba: «¡Asesinos! ¡Asesinos!». Muchos cayeron bajo los golpes; se oían gemidos, gritos y muchos niños lloraban aterrorizados. Los «grises» persiguieron, implacables, a los pocos que al comienzo echaron a correr y golpearon brutalmente a los que se paraban enfrentándose para ayudar a los que se habían caído.
La gente, en masa, tras una carrera de dos kilómetros, llegó a la Plaza en un clima de cólera, exasperación y terror. Algunos se refugiaron en un bar, pero los policías los sacaron violentamente a la calle de nuevo, siendo recibidos con una violencia todavía más terrible: golpes, insultos y todo tipo de brutalidad. Muchos fueron detenidos y después comenzaron las redadas, la caza del hombre por todas partes: nuevas detenciones.
El pueblo asistió atónito a este horror. Los «grises» gritaron «A los coches», empujando a todos con violencia y siendo ayudados por los «sociales». Aquellos que no disponían de coche para alejarse de Baeza fueron sacados de cualquier modo. Un grupo huía por la carretera. Los que llegaron a Úbeda (una ciudad próxima) vieron que en el cuartel de la Guardia Civil los oficiales esperaban órdenes para dirigirse a Baeza.
De este modo acabó el homenaje a Antonio Machado en Baeza (Jaén), el 20 de febrero de 1966.
Fueron detenidas 27 personas. Entre ellas, Moreno Galván (autor del citado artículo), Pedro Caba (médico), Eduardo Úrculo (pintor), Alfredo Flores (abogado), J. A. Ramos Herranz (ingeniero), Pedro Bicenta (maestro), Carlos Álvarez (poeta), etcétera.
Este es el relato de un testigo ocular. La prensa española no ha publicado nada sobre estos hechos.
Las Agencias extranjeras han dado bien poca información. La mayor parte de las noticias, a través del propio ministro. Algunas de ellas son ignominiosas, como las redactadas por una agencia americana que tergiversaba los hechos, presentándolos como un enfrentamiento entre dos grupos, lo que había obligado a la policía a intervenir para mantener el orden.
De los 27 detenidos, 16 fueron puestos en libertad por la noche; 11 fueron retenidos y conducidos a Jaén, donde fueron puestos en libertad al día siguiente tras haber pagado una multa que oscilaba, según los casos, de 5.000, 10.000 y 15.000 pesetas a las 25.000.

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Texto aparecido en Il Ponte (Firenze, XXII, 3-marzo-1966) y traducido del italiano por Antonio Chicharro. Fue recogido en la segunda edición de Antonio Machado y Baeza a través de la crítica (Granada, Universidad de Granada, 1992).

HORA DE ESPAÑA I. Valencia Enero 1937.

Antonio Machado reside todo el año 1937 en el pueblo de ROCAFORT, en la provincia de Valencia, a 13 kilómetros de la capital.

Y durante este periodo colabora, desde su primer número, con la revista HORA DE ESPAÑA. Son publicaciones mensuales y en todas aporta uno de sus ensayos o trabajos sobre «Consejos, Sentencias y Donaires de Juan de Mairena y de su maestro Abel Martín».

 

En enero del 37, en el primer mes de la revista, publica las siguientes reflexiones:

CONSEJOS, SENTENCIAS Y DONAIRES DE JUAN DE MAIRENA Y DE SU MAESTRO ABEL MARTÍN

 

Nunca peguéis con lacre las hojas secas de los árboles para fatigar al viento. Porque el viento no se fatiga, sino que se enfada, y se lleva las hojas secas y las verdes.

*

Aprendió tantas cosas—escribía mi maestro, a la muerte de un su amigo erudito—, que no tuvo tiempo para pensar en ninguna de ellas.

*

Cuando el Cristo vuelva—decía mi maestro—, predicará el orgullo a los humildes, como ayer predicaba la humildad a los poderosos. Y sus palabras serán, aproximadamente, las mismas: «Recordad que vuestro padre está en los cielos; tan alta es fraternos independientes de los vínculos de la sangre. Licenciad de una vez para siempre al bíblico semental humano».

*

No olvidéis que es tan fácil quitarle a un maestro la batuta, como difícil dirigir con ella la quinta sinfonía de Beethoven.

*

También quiero recordaros algo que saben muy bien los niños pequeñitos y olvidamos los hombres con demasiada frecuencia: que es más difícil andar en dos pies que caer en cuatro.

*

Decía mi maestro que deseaba morir sin llamar la atención de nadie; que su muerte pasase completamente inadvertida. Un mutis bien hecho—añadía aquel buen farsante—no debe hacerse aplaudir.

*

Aprende a dudar, hijo, y acabarás dudando de tu propia duda. De este modo premia Dios al escéptico y confunde al creyente.

*

Cuando los hombres acuden a las armas, la retórica ha terminado su misión. Porque ya no se trata de convencer, sino de vencer y abatir al adversario. Sin embargo, no hay guerra sin retórica. Y lo característico de la retórica guerrera consiste en ser ella la misma para los dos beligerantes, como si ambos comulgasen en las mismas razones y hubiesen llegado a un previo acuerdo sobre las mismas verdades. De aquí deducía mi maestro ¡a irracionalidad de la guerra, por un lado, y de la retórica, por otro.

*

¿Un arte proletario? Para mí no hay problema. Todo arte verdadero será arte proletario. Quiero decir que todo artista trabaja siempre para la prole de Adán. Lo difícil sería crear un arte para señoritos, que no ha existido jamás.

—Siempre está usted descubriendo mediterráneos, amigo Mairena.

—Es el destino ineluctable de todos los navegantes, amigo Tortolez.

*

Para descubrir la cuarta dimensión de vuestro pensamien- to, buscad el perfil gedeónico de vuestras paradojas, en el espejo bobo de vuestra sabiduría.

*

Ayudadme a comprender lo que os digo, y os lo explicaré más despacio.

*

Donde varios hombres o, si queréis, varios sabios se re- unen a pensar en común hay un orangután invisible que piensa por todos. Frase ingeniosa, que expresa una verdad in- completa. Porque en los diálogos platónicos, si alguien piensa por todos, es nada menos que Sócrates. Nada menos que Sócrates, y nadie más… que el divino Platón.

*

Fugit irreparabile tenipus. He aquí un latín que siempre me ha preocupado hondamente. Pero mucho más este dicho español: dar tiempo al tiempo. Meditad sobre lo que esto puede querer decir.

*

Sólo en el silencio, que es, como decía mi maestro, el as- pecto sonoro de la nada, puede el poeta gozar plenamente del gran regalo que le hizo la divinidad, para que fuese cantor, descubridor de un mundo de armonías. Por eso el poeta huye de todo guirigay y aborrece esas máquinas parlantes con que se pretende embargarnos el poco silencio de que aun pudiéramos disponer.

*

El verdadero invento de Satanás—profetizaba Mairena— será la película sonora en que las imágenes fotografiadas, no ya sólo se muevan, sino que hablen, chillen y berreen como demonios dentro de una tinaja. El día en que ese engendro se logre coincidirá con la extensión del empleo de los venenos insecticidas al aniquilamiento de la especie humana. Por una vez estuvo Mairena algo acertado en sus vaticinios; porque la película sonora y el uso bélico de los gases deletéreos son realmente contemporáneos. Que sean dos fenómenos concomitantes, como efectos de una misma causa, es muy discutible. Sin embargo…

*

De ningún modo quisiera yo—habla Juan de Mairena a sus alumnos—educaros para señoritos, para hombres que eludan el trabajo con que se gana el pan. Hemos llegado ya a una plena conciencia de la dignidad esencial, de la suprema aristocracia del hombre; y de todo privilegio de clase pensamos que no podrá sostenerse en lo futuro. Porque si el hombre, como nosotros creemos, de acuerdo con la ética popular, no lleva sobre sí valor más alto que el de ser hombre, el aventajamiento de un grupo social sobre otro carece de fundamento moral. De la gran experiencia cristiana todavía en curso, es ésta una consecuencia ineludible, a la cual ha llegado el pueblo, como de costumbre, antes que nuestros doctores. El divino Platón filosofaba sobre los hombros de los esclavos. Para nosotros es esto éticamente imposible. Porque nada nos autoriza ya a arrojar sobre la espalda de nuestro prójimo las faenas de pan llevar, el trabajo marcado con el signo de la necesidad, mientras nosotros vacamos a las altas y libres actividades del espíritu, que son las específicamente humanas. No. El trabajo pro- piamente dicho, la actividad que se realiza por necesidad ineluctable de nuestro destino, en circunstancias obligadas de lugar y de tiempo, puede coincidir o no coincidir con nuestra vocación. Esta coincidencia se da unas veces, otras no; en algunos casos es imposible que se produzca. Pensad en las faenas de las minas, en la limpieza y dragado de las alcantarillas, en muchas labores de oficina, tan embrutecedoras… Lo necesario es trabajar, de ningún modo la coincidencia del trabajo con la vocación del que lo realiza. Y es este trabajo necesario que, lejos de enaltecer al hombre, le humilla, y aun pudiera degradarle, el que debe repartirse por igual entre todos, para que todos puedan disponer del tiempo preciso y la energía necesaria que requieren las actividades libres, ni superfinas ni parasitarias, merced a las cuales el hombre se aventaja a los otros primates. Si queda esto bien asentado entre nosotros, podremos pasar a examinar cuanto hay de supersticioso en el culto apologético del trabajo. Quede para otro día, en que hablaremos de los ejércitos del trabajo.

*

Escribir para el pueblo—decía mi maestro— ¡qué más quisiera yo! Deseoso de escribir para el pueblo, aprendí de él cuanto pude, mucho menos, claro está, de lo que él sabe. Es- cribir para el pueblo es escribir para el hombre de nuestra raza, de nuestra tierra, de nuestra habla, tres cosas inagotables que no acabamos nunca de conocer. Escribir para el pueblo es llamarse Cervantes, en España; Shakespeare, en Inglaterra; Tolstoi, en Rusia. Es el milagro de los genios de la pala- bra. Por eso yo no he pasado de folklorista, aprendiz, a mi modo, de saber popular. Siempre que advirtáis un tono seguro en mis palabras, pensad que os estoy enseñando algo que creo haber aprendido del pueblo.

 

       ANTONIO MACHADO

 

MANUEL MACHADO VA A LOS TOROS. Edición, tradición y recepción de ls Fiesta Nacional

MANUEL MACHADO VA A LOS TOROS.
EDICIÓN, TRADICIÓN Y RECEPCIÓN DE LA FIESTA NACIONAL

Por  Rafael Alarcón Sierra Universidad de Jaén.

 

RESUMEN: El presente artículo analiza diversos aspectos editoriales, temáticos, estilísticos e intertextuales de La fiesta nacional, así como la dedicación literaria de Manuel Machado al mundo taurino, antes de centrarse en la polémica recepción de dicho poema desde la fecha de su publicación hasta la actualidad.

ABSTRACT: This article analyzed different aspects related to the editorial, thematic, stylistic and intertextual areas of La fiesta nacional, together with the literary devotion of Manuel Machado towards bullfighting. The article also studies the controversial reception of this poem from its publication date until the present day.

Un acontecimiento editorial que se produce en 1906 es la aparición, entre mayo y julio, de una pequeña plaquette de quince páginas en el Establecimiento tipográfico de Fortanet, “de venta en las principales librerías, al precio de O,75 pesetas el ejemplar”, según anuncia en su contraportada: la breve composición La Fiesta Nacional (Rojo y Negro), “notación colorista de toda una corrida de toros”, según la definió su propio autor (M. Machado, 1940: 76), dedicada “Al maestro Antonio Fuentes” –adelantándose así a los poemas que dedicarían posteriormente al lanceador Joaquín Montaner (“A Antonio Fuentes”) y Gerardo Diego (“Fábula de Antonio Fuentes”)–, y cuya primera parte ya había aparecido el año anterior en Blanco y Negro y en Caprichos (1905: 23-26). El poema, cuyo subtítulo –rojo y negro–, según señaló Gerardo Diego (169), parecía un “lejano y probablemente no pensado homenaje a Stendhal”, aparecía dividido en siete secciones, formalmente silvas de distinta medida (de base octosílaba en I, II y primera parte de III; de base hexasílaba en IV, y heptasílaba en la segunda parte de III, además de V a VII) y extensión relativamente homogénea (entre diecisiete y veintiocho versos, salvo la parte final, de sólo siete versos) que reflejaban las distintas etapas y suertes de la lidia: I, toque de clarín y timbales; salida del toro a la arena (veintiún versos); II, primer tercio: toreo de capea (diecisiete versos); III, suerte de varas; cogida y muerte de la cabalgadura (diecinueve versos); IV, banderilleo (diecisiete versos); V, toreo de muleta y suerte suprema (veintitrés versos); VI, música, ambiente en el coso y arrastre de mulillas (veintiocho versos); VII, epílogo: vista de la plaza solitaria tras la corrida (siete versos). En Alma. Museo. Los Cantares (1907) Manuel Machado incluiría otros dos momentos de la lidia, bajo el título de “Aquí, en España”: “Un quite a punta de capote” y “Un percance” –la cogida de un torero–1, que en El Mal Poema (1909) se añadirían a las secciones III y V de La Fiesta Nacional, respectivamente, quedando así el poema definitivamente conformado2.La afición de Manuel Machado a los toros viene, cuando menos, de sus tiempos de estudiante en Madrid y Sevilla, y a ella permanece fiel a lo largo de toda su vida. Primeros testimonios de esta querencia, compartida con su hermano Antonio (1950 y Macrì, 1988: 1449-1450), se encuentran en los artículos comunes que ambos firmaron bajo el pseudónimo “Tablante de Ricamonte” en La Caricatura (1896), donde se entremezcla, en tono cómico-satírico, lo taurino y lo político3. Posteriormente alude al tema en distintas crónicas y artículos, como “Día de toros”, incluído en El Amor y la Muerte (1913), donde describe con todo lujo de detalles los preparativos de una corrida de beneficencia, en el antiguo coso madrileño de la carretera de Aragón, a cargo de Fuentes, Bombita y Machaquito, ante la cual dice tomar la alternativa de “revistero de toros” de la mano de su amigo Sobaquillo (Mariano de Cavia)4, o la delicada estampa lírico-sentimental  “Los toros del programa”, recopilada en La guerra literaria (1913)5, amén de las numerosas referencias taurinas en Día por día de mi calendario (1918) a Belmonte, Montes, Bombita, Gaona o Joselito el Gallo, donde, ejerciendo de aficionado cabal, lamenta la decadencia y languidez de la fiesta en los últimos tiempos6. En mayo de 1941 preside, junto a Gerardo Diego y Zuloaga, la cena ofrecida a Belmonte, en la que el primero lee su “Oda a Belmonte”, a la que Machado contesta improvisando una copla, “A Gerardo por su poema taurino”:

Magnífico hasta el escándalo,

todo de gracia y de luz,

nos ha salido este “jándalo”

supremamente andaluz.

¡Esto es!

Montañés.

 

(Diego, 66).

En sus últimos años no abandona la afición a la lidia. En 1934 reseña el regreso al ruedo de Joselito –“El Gallo ha vuelto”7– y en 1944 recuerda La Fiesta Nacional en su artículo “Los toros en la poesía de España”, donde advierte que él fue “el primero que cantó –o, mejor, dijo y pintó– la fiesta de Toros entre los poetas del 98”, puesto que, según recuerda, escribió La fiesta nacional en París en 1900, la cual fue vertida al francés por “el gran poeta, gran „aficionado‟” Laurent Tailhade antes de publicarse en España. Esta noticia, que debemos leer con reservas, tal vez tuviera una base de verdad: que el proyecto de esta composición, y quizá un primer esbozo de lo que no fue publicado hasta 1905, ya lo tuviera presente el poeta en su determinante estancia parisina8.

Por otra parte, si bien el tema taurino aparece recreado en la poesía de todos los tiempos, como ya mostró José María de Cossío en su magna obra sobre Los toros, corresponde a Manuel Machado el mérito de describir líricamente, por vez primera, una corrida moderna de forma completa y sin otro propósito que el estético, tras las toscas tentativas de Salvador Rueda en su Poema nacional (1885), puesto que en los siglos XVIII y XIX predominan las aproximaciones parciales a los festejos moriscos de “toros y cañas”, desde la famosa “Fiesta antigua de toros” de Nicolás Fernández de Moratín hasta la de José Velarde, pasando por el duque de Rivas, el padre Arolas o Zorrilla. De este modo, Manuel Machado abre un camino por el que iban a transitar buena parte de los poetas más representativos de la primera mitad del siglo XX, tanto del modernismo como de las vanguardias, en composiciones que en su mismo título muestran muchas veces la afición y las preferencias de cada autor por un diestro u otro: Villaespesa (“El Espartero”, “Rafael el Gallo”, “Un par de Joselito”, “Una verónica de Belmonte”), Emilio Carrere (“El viejo caballo”, “La reina y el torero”, “Agua-fuerte taurino”, “La novia del torero”), José Santos Chocano (“Sol y sombra”), Antonio Rey Soto (“Machaquito”), Enrique Díaz-Canedo (“Oda a la Cibeles”), el propio Rubén Darío (“Gesta del coso”), Joaquín Montaner (“A Antonio Fuentes”), Luis Fernández Ardavín (“El torero”), José del Río Sáinz (“Niño de la Palma”), Rafael Sánchez-Mazas (“Coplas para guitarra en la muerte de Joselito”), Fernando De Lapi (“Epístola a Ignacio Sánchez Mejías”), Felipe Cortines Murube (El poema de los toros), Federico García Lorca (“Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”), Gerardo Diego (“Elegía a la muerte de Joselito”, “Largas de Rafael el Gallo”, “Oda a Belmonte”, “Exhortación a Gallito”, “Fábula de Antonio Fuentes”, “Epístola a Manolete”, “Pepe Luis Vázquez”, todos ellos recopilados en La suerte o la muerte), Rafael Alberti (“Joselito en su gloria”, “Seguidillas a una extranjera”, “Chuflillas del Niño de la Palma”, “Verte y no verte”, “Palco”, “Corrida de toros”), Fernando Villalón-Daoiz (Andalucía la baja, La toriada); Adriano del Valle (“Toros en Sevilla”), Agustín de Foxá, (El toro, la muerte y el agua) o Rafael Morales (Poemas del toro)9.

En particular, si el esquema de corrida completa, descrita paso a paso, que aplica Manuel Machado, también será seguido por José Santos Chocano (1971: 142, vv. 1-2) en “Sol y sombra” (de comienzo análogo a la composición del poeta sevillano: “El clarín ululó: y, a lo lejos,/fue a perderse en el aire, alargándose, el trémulo son…”), y por Adriano del Valle en “Toros en Sevilla” (“El paseíllo”, “El toro”, “Suerte de varas”, “Los quites”, “Tercio de banderillas”, “El brindis”, “Ultimo tercio” y “Los mulilleros”), quien imitará los aspectos más externos, bárbaros y pintorescos de La Fiesta Nacional, degradando su significado al hacer de ellos un objeto de exaltación feísta pobremente poetizado, será Emilio Carrere; varios versos de “El viejo caballo”, por ejemplo, parecen seguir de cerca –en cuanto al tema, no en cuanto a la versificación– la parte tercera del poema de Manuel Machado, que describen la arremetida del toro contra el picador, y el consiguiente resultado, el caballo destripado (“Y la paz es un charco/de sangre mala y negra/y aquellos dientes fríos y amarillos…”, III, vv. 30-32), escena habitual en los cosos, puesto que la cabalgadura no llevaría peto protector hasta 192810. Es un motivo que también fascinaría, pictóricamente, a Ricardo Canals (Corrida de toros), a Darío de Regoyos (Víctimas de la fiesta), a Ignacio de Zuloag(La víctima de la fiesta) o a Gutiérrez Solana (Toros en Chinchón), entre otros:

Una tarde de oro,
en una apoteosis de crueldad y fiereza,
caerás de una cornada,
como un mártir antiguo,sobre la ardiente arena

en un triunfo de sol, de sangre y de bravura,

entre muñecos trágicos vestidos de oro y seda.

Y tus enormes dientes amarillos,
tendrán, después de muerto, una irónica mueca.

 

Carrere, “El viejo caballo”, 1916: 185, y 1928: 28-29, vv. 33-45)

 

Aunque quizá estuviera en esta escena todavía más cerca de Manuel Machado el peruano José Santos Chocano de “Sol y sombra” (1971: 143, vv. 24-33):

Un bufido
la solemne presencia del toro anunció.
En escuálido potro,
enfrentóse a la fiera el empuje de audaz picador, que, cobrando el perfil de un espectro,
enclavóle, en el cuello robusto, porfiado lanzón; pero el toro hundió entonces la testa
en el vientre indefenso del potro que al golpe cejó,
y paseó, en ostentosa carrera, prendido en las astas, un despojo sangriento, que a veces brillaba en el sol.

La fascinación de Carrere por el poema de Machado –“oro, seda, sangre y sol”– también se refleja en “Agua-fuerte taurino”; ahora son, fundamentalmente, las partes tercera y quinta de La Fiesta Nacional las que resuenan en este aguafuerte, incluso en detalles concretos (“Los alamares de oro/rozaron con el asta ensangrentada”, V, vv. 19-20):

¡Toros de noche!… Focos de un fulgor amarillo; flamean los joyantes capotes escarlata;
los toreros refulgen, al cruzar el anillo,
como polichinelas de oro y plata.

Caballos desgarrados…; sabe a sangre la boca; hay en el coso trágico demasiado dolor.
Posee a las mujeres como una fiebre loca
de lujuria y de bravura y de gracia latina!

Esa es la España trágica
vista en una radiante pandereta taurina.
¡Y la emoción cruel del riesgo y los raudales, cual fulgentes rubíes, de la sangre del toro
y la muerte que juega con los rojos percales cruel de la fiesta: la sangre y los caballos patas arriba. Si hubiera nacido en España creo que sería de los que empeñan el colchón para ir a los toros”.

(Carrere, “Agua-fuerte taurino”, 1916: 45-46, y 1928: 67, vv. 1-16, con ligeras variantes).

También están cercanos a La Fiesta Nacional los versos de Chocano (“Sol y sombra”, 1971: 143-144, vv. 48-57) donde describe el torero y “los vuelos del capote”:

Un revuelo de capas,
mariposas del trópico en juegos de mística unción, reflejóse en los húmedos ojos
de la fiera, que, a veces, parábase a firme en el sol.
Los atletas,
contorneados en sedas joyantes y envueltos en los alamares de cuentas preciosas que ardían
como ojos de amor,
sacudían al aire sus capas sonoras, con fina elegancia,
y dejaban que el toro pasase bajo ellas como una visión…

 

La recepción de La Fiesta Nacional

Andrés González Blanco, que ya había reseñado Caprichos en su sección bibliográfica de la revista Nuestro Tiempo, volvió a ocuparse del nuevo y breve poemario de Manuel Machado a finales de julio de 1906. Si en el caso anterior el libro no salía mal parado –pese a comparar indirectamente a Manuel Machado con el “medio poeta” aludido por Clarín, y denostar su repugnante y depravado parisianismo–, ahora la crítica va a descender injustificadamente a lo que casi parece un arbitrario ataque personal.

Con un criterio un tanto peregrino –o, cuando menos, sin mucho fundamento–, comienza González Blanco confesando que dedicar un libro de poesía “ultra- moderna o modernista” al maestro Antonio Fuentes le parece “el colmo de la originalidad… o de la desfatachez” (172)11, para a continuación, y sin juicio previo, condenar sin paliativos la nueva entrega del sevillano:

Y el libro de Machado, yo siento mucho decirlo, es malo; tan malo como no se podría imaginar. Ya en Caprichos tuve el disgusto de leer la primera parte de este poemita titulado La fiesta nacional: no di mi opinión, pero me pareció indigno de la pluma que ha escrito cosas tan bellas como Adelfos y Felipe IV. (172)

A lo que añade, con una ironía muy poco respetuosa para con el poeta y el torero, la malicia con que Juan Ramón Jiménez había juzgado el poemario precedente de Manuel Machado:

Si de Caprichos se pudo decir que parecía un libro escrito por Fuentes […] ¿qué no se podrá decirde este otro libro, dedicado muy cariñosamente al maestro del lanceo? Pues el mejor encomio –à rebours– del libro se haría asegurando que la firma del simpático torero hubiera estado muy en su lugar en el frontispicio y la de Machado debiera haber sido borrada

Todo su esfuerzo se va a centrar en aumentar esta descalificación previa a la totalidad del poema, reduciendo además la capacidad creativa de su autor, al sostener que “Machado sólo es resistible en sus evocaciones históricas y en sus lamentos elegíacos” (173). Sin embargo, el crítico no va a justificar su durísimo ataque, fuera de unas vagas y reiteradas alusiones al verso y a la rima (“ripios” con los que ésta “debe llorar al verse tan maltratada”; todo su ingenio lo emplea en comparar hirientemente a Manuel Machado con otros autores que estaban muy por debajo de sus posibilidades):

Esto es tan detestable que no puede ser más, aunque el autor se lo hubiese propuesto. El empleo de estos versos cortos y paucisilábicos y de estas rimas alternas, caprichosa y arbitrariamente entrelazadas –de que tanto abusa Machado, precisamente en sus composiciones de concepción más insulsa y floja, – me hace el efecto de que el autor está escribiendo fabulillas a lo Iriarte, pero sin moraleja… y con ripios. Este procedimiento métrico me parece asqueroso e insufrible: la rima debe llorar al verse tan maltratada. […] Yo, sinceramente, prefiero las revistas de toros de El Barquero a estos versos de aliteraciones falsas y de floja rima. Los consonantes no pueden ser más fáciles ni más ramplones. (173-174)

Lo cierto es que este “procedimiento métrico” que el crítico califica de “asqueroso e insufrible” era el que Manuel Machado –y con él, buena parte de los mejores poetas del momento– venía poniendo en práctica desde Alma: la frivolidad del juego rítmico y la flexibilización innovadora del verso y del molde estrófico mediante la creación de una silva libre modernista. Pero González Blanco no ceja en sus descalificaciones, hasta llegar al extremo de declarar, con una dureza inusitada, que Manuel Machado está definitivamente muerto y enterrado para la poesía:

Yo envío el pésame más sentido a Machado, el Machado de Alma y de Caprichos… a ratos (cuando tiene un capricho): ese Machado ha muerto. R. I. P. […] Machado, desgraciadamente, descansa bajo una losa sepulcral ¡muy pesada!… (174)

Tras esta declaración, está dicho todo. González Blanco, quizá llevado por desconocidas razones de antipatía, parece haberse propuesto.

La –poca o mucha– reputación de Manuel Machado como poeta. No parece haber otra razón para justificar un ataque tan desmesurado. A partir de aquí, el crítico repite insistentemente sus cínicas descalificaciones, comparando ahora al poeta con Cavestany y con Jackson Veyán:

No hay inexactitudes, pues Machado es un experto y un conocedor […] en todos los lances y peripecias de la fiesta más nacional, que diría el Conde de las Navas; pero hay ripios y malas rimas, que es peor. Machado, a este paso, será digno rival de Cavestany. Un Cavestany modernista… […] Machado está en peligro de contarse muy pronto, si El mal poema no nos resarce de esta mala impresión de ahora, en un Jackson Veyán de 1905. (175)

Dato interesantísimo es la referencia a El mal poema, que manifiesta cómo a la altura de julio de 1906 Manuel Machado ya tenía en mente el proyecto de un poemario que no aparecería hasta finales de 1909, y que además lo había comentado a otros escritores, ya que, cuando menos, González Blanco estaba enterado del mismo –bien directamente, bien a través de Juan Ramón Jiménez, que había demostrado no ser muy fiel a las confidencias del poeta sevillano.

En el momento en que el crítico deja de prejuzgar e intenta dar algún argumento, más allá de la rima fácil, que justifique su encarnizada reseña, es cuando muestra al lector la absoluta falta de razones verdaderamente estéticas o estilísticas para esta acometida. Primero, como en todo el artículo, descalifica: “Hay en la obra barbaridades y absurdos a destajo, o simplemente versos insignificativos de una incoherencia, no estudiada (que entonces se justifica), sino espontánea” (175). Pero, a continuación, los dos únicos ejemplos que pone de estas supuestas “barbaridades y absurdos a destajo” no son sino dos perfectas imágenes visionarias sinestésicas, quizá las mejores de todo el poema, que González Blanco rechaza caprichosamente, sin ofrecer nada que justifique su opinión. Así, del final del poema (“Y terminada/la fiesta de oro y rojo, a la mirada/queda sólo… un eco/amarillo seco/y de sangre cuajada”, VII, vv. 3-7, que cita incorrectamente, puesto que en realidad es “un eco/de amarillo seco/y sangre cuajada”), el feroz crítico reconviene al poeta negándole uno de los principios básicos de la poesía moderna al menos desde Baudelaire, la correspondencia sinestésica: “No confundamos las atribuciones del sentido visual y del auditivo, Machado” (175). La censura del otro ejemplo todavía es más absurda si cabe, porque ni siquiera se niega el principio estilístico en que se basa; del inicio de la segunda parte del poema (“En los vuelos del capote,/con el toro que va y viene/juega, al estilo andaluz,/en una clásica suerte/complicada con la muerte,/y chorreada de luz…”, II, vv. 1-6), González Blanco repara en que “Una suerte chorreada de luz, amigo Machado, es una suerte muy poco clásica” (176). En definitiva, son dos ejemplos que si a alguien descalifican no es al poeta, sino, bien a las claras, al crítico que los juzga, quien, castizamente, sólo destaca en el poema las “estrofas de la quinta parte, que expresan bien la emoción genuinamente española que nos invade ante el espectáculo” (176).

La reseña acaba insistiendo una vez más en “la falta de maestría” de Manuel Machado, irónicamente llamado –a juzgar por toda la crítica precedente– “futuro autor del Mal poema”, y, finalmente, González Blanco se permite dar un consejo impertinente –“y eso sin dármelas de maestro, guía, conductor, ni cosa que se le asemeje”– a sabiendas de que con él establecía una odiosa comparación:

Es una impresión penosa… casi penable, la que produce su lectura… La falta de maestría con que están enlazadas las rimas, la flojedad de todas ellas, el descuido voulu con que se hacen alternar asonantes y consonantes, la pobreza de recursos prosódicos, la escasez de variedades métricas: todo contribuye al deplorable efecto del conjunto. Yo digo todo esto con dolor, porque siempre he buscado ocasión de descubrir en Machado un gran poeta; […]

Mas por eso mismo deploro tener que señalarle la mala ruta al futuro autor del Mal poema; y eso sin dármelas de maestro, guía, conductor, ni cosa que se le asemeje. Yo quisiera solamente que el autor de Alma tomase ejemplo de su admirable hermano. (176-177)

Lógicamente, la andanada de Andrés González Blanco contra La Fiesta Nacional y su autor, desde una revista de prestigio como era Nuestro Tiempo, debió de afectar bastante a Manuel Machado, y este ataque quizá contribuiría a la reafirmación del irónico título de El mal poema para su siguiente libro, con el cual el sevillano se curaba en salud. Asimismo, la continua broma de Juan Ramón y del mismo González Blanco de intercambiar la labor del poeta con la del lanceador Antonio Fuentes pudo originar que Manuel Machado hiciera en su “Retrato” aquel guiño para entendidos, tan mal comprendido, de que “antes que un tal poeta, mi deseo primero/hubiera sido ser un buen banderillero”, amén de provocar un particular ajuste de cuentas con el de Moguer, establecido en su inteligente autocrítica a El mal poema en forma de carta abierta precisamente dirigida a Juan Ramón Jiménez.

Andrés González Blanco había escrito que la ganancia más perdurable de La Fiesta Nacional –“acaso la única permanente y definitiva del poema” (174)– la constituía el verso final de la primera parte, “¡oro, seda, sangre y sol!”, perfecto resumen del espectáculo de la lidia. Así lo debió pensar también Antonio de Hoyos y Vinent, quien tomó prestado el verso en 1914 para titular sus cuatro novelas del toreo (“La estocada de la tarde”, “Los héroes de la visera”, “San Sebastián, coso taurino” y “La torería”) como Oro, seda, sangre y sol, llevando precisamente como “Preludio” la primera parte del denostado poema de Manuel Machado. Este se había valorado entre poetas y lectores de forma muy distinta a como lo había hecho la reseña de Nuestro Tiempo; confirmación inmejorable de ello es que Rubén Darío, que ya había defendido Caprichos de la polémica en que lo había envuelto parte de la crítica, alabando sin paliativos el quehacer poético de su autor, volvía a detenerse en la nueva obra de su amigo y compañero en las labores de Apolo, destacando la fidelidad de este “poema rápido” a la sucesión de impresiones de la fiesta nacional:

En la lidia hay gracia, arte ágil, color, opulencia y elegancia. La música anima la representación, y, en verdad, por el giro de los lances y la variedad de las acritudes y pasos, se diría un “ballet”. Un “ballet” sangriento y heroico.

Busqué […] una pintura, una descripción de la corrida en todo el parnaso español, y no la encontré, habiendo, como hay, muchos versos sobre toros […] Y luego me encontré con la poesía de Manuel Machado, en que, por fin, se concentraba en bien coloreados paneles la fiesta nacional. El sutil lírico sevillano que ha hecho cosas tan finas y delicadas, es un gran aficionado al arte de los beluarios de coleta; y quien haya visto alguna vez una corrida de toros, hallará en esos versos el trasunto de sus impresiones, momento por momento. Machado dedica su poema rápido “al maestro Antonio Fuentes”. A todo señor, todo honor. (44-46)

La composición, por tanto, no era tan mala como se había escrito, y por eso Darío no sólo la cita, sino que se detiene en reproducirla por entero, glosando cada sección: los primeros momentos, “extracto lírico de un capítulo de Gautier”; a continuación, “los juegos de destreza y de peligro en que vencen la arrogancia y arte de los lidiadores”; el tercio de varas con “los picadores, pesados, cargados de plomo, en sus flacos rocinantes mártires”; las banderillas, especialmente destacadas porque “Machado describe en cuatro rasgos la agilidad, la esbeltez, la seguridad del torero en el asombroso trabajo”, de modo que “El conocedor verá en estos croquis rítmicos la exactitud”. Luego, el momento terrible de la cogida, donde es “la fiera la vencedora”, “por un descuido o un error, o una fatalidad”, y, para acabar, “el arrastre de la res muerta y el final del espectáculo, de la fiesta exclusivamente nacional” (47-52).

Pero iba a ser José María de Cossío el encargado de consagrar definitivamente la composición de Manuel Machado, al calificarla, en 1931, como “el mayor acierto que la poesía descriptiva ha logrado en el moderno espectáculo taurino”, destacando su “sensibilidad vibrátil” para captar matices sintéticos de “color y emoción”, valores pictóricos y rasgos simbolistas:

El poema La fiesta nacional debe considerarse como el mayor acierto que la poesía descriptiva ha logrado en el moderno espectáculo taurino. El poeta ve la fiesta con un puro interés poético, sin sentenciar sobre su aspecto social. Antecedentes objetivamente descriptivos hemos visto ya algunos, pero en la poesía de Manuel Machado cambia el tono, cambia el ritmo y cambia la perspectiva. El sintético verso oro, seda, sangre y sol, que resume su visión del espectáculo, nos da también la clave del modo de tratarle el poeta, no por amplificadas descripciones realistas, sino por característicos motivos de color y emoción. Todos los valores pictóricos, morales, simbólicos; la luz y los oros, la sangre y los ruidos, el dolor y la alegría, la vida y la muerte, concurren con sus presentes para que el poeta, distribuyéndoles a lo largo de su poema, logre la perfecta sensación del festejo (1931, I: 301-302 y 1947: 339-341)

Cossío cita como perfecto ejemplo de todo ello precisamente la imagen denostada como una “barbaridad” por González Blanco –“una clásica suerte/complicada con la muerte/y chorreada de luz”– y, del mismo modo, alaba el juego rítmico de la composición, el mismo que al reseñista de Nuestro Tiempo le había parecido “asqueroso e insufrible”, produciéndole una “impresión penosa”:

Los ritmos nuevos sirven la inspiración taurina con más docilidad aún que los graves acentos clásicos de que gustaron nuestros anteriores poetas; y a veces, también, los versos disciplinados, un tanto libres de las ataduras del consonante, sostienen la imagen precisa, el cuadro inolvidable (1947: 340)

Finalmente, tras las “sugestiones flamencas” de los “sones del pasodoble sevillano y plebeyo”, Cossío señala como perfecto fin de la fiesta ese “eco/de amarillo seco/y sangre cuajada” al que González Blanco le negaba la razón de ser:

Con este rasgo simbolista se cierra la evocación. Insisto en afirmar que este poema ocupa un lugar, no ya importante, sino excepcional en la poesía de los toros. Una sensibilidad vibrátil, adiestrada en las más sutiles cacerías de matices, se enfrenta con un tema de chillidos de color y sentimientos elementales. Lo primario del tema se adelgaza y refina sin complicarse, y el resultado es ese extraño e irisado poema que es, hasta ahora, la pieza más desinteresadamente taurina que hemos encontrado en nuestra ya no corta excursión por la poesía española. (1947: 341)

José María de Cossío había puesto definitivamente las cosas en su sitio y, tras él, todo fueron alabanzas para el poema taurino de Manuel Machado, empezando por las de su hermano José, que acertó al señalar el “dinamismo” y la “vibrante emoción” de la pieza, captando “a lo vivo” todo el “esplendor” y la “barbarie” de la lidia:

creo oportuno destacar ese poema tan español que se titula “La Fiesta Nacional”, y que es único en su género, como todos lo saben. Las corridas de toros están captadas tan a lo vivo y sin que llegue a perderse un ápice de su esplendor –todo hay que decirlo– ni de su barbarie, que es muy difícil que se pueda superar; ni este dinamismo, ni esta vibrante emoción que bajo un sol abrasador e indiferente, que a todo ilumina por igual; la sangre hirviente que brota a borbotones, y la coagulada y fría que barrerán los monos sabios después de la corrida. (63-64)

José Machado –como luego Moreno Villa o Gerardo Diego– prefería los versos sobre la suerte de banderillas, y apuntó sagazmente el vector invisible que desde La Fiesta Nacional va hasta el “Retrato” de El mal poema, donde su autor escribirá humorísticamente aquello tan conocido de “y antes que un tal poeta, mi deseo primero hubiera sido ser un buen banderillero”.

José Moreno Villa, buen aficionado a Machado y a los toros, también destacó la calidad del poema de Manuel Machado –“Después de Alma y de Caprichos, lo más importante que produce Manolo es La fiesta nacional”–, señalando en la composición “aquellas virtudes que admira tanto: la agilidad, el tino, la gracia, la destreza”, que son, significativamente, las que citará en su posterior “Retrato”. Moreno Villa deja bien claras sus preferencias: “La obrita es casi perfecta. Decae en el tercio de varas y en la suerte de matar; lo inolvidable está en las banderillas y en la capea”, es decir, las dinámicas y casi futuristas partes segunda –“elegante,/y valiente”, “jugando/con la vida/ágilmente”– y cuarta –“ágil, solo, alegre”, “llega, cuadra, para”–, en detrimento de las tercera y sexta, donde Manuel Machado se muestra condescendiente con lo más fácil (la bárbara cogida del caballo del picador, a lo Carrere, y el ambiente puramente cañí del coso). Y, pese a ser un poema eminentemente descriptivo, objetivo”, “aun habiendo cambiado lo íntimo o sentimental por lo externo y heroico”, como ya se dijo al reseñar las objeciones de González Blanco, realmente “la técnica es la misma que en muchas otras poesías anteriores, a base de metro brevísimo, como para blandirlo como un látigo, u ondearlo y cambiarlo como vuelo de capa” (117-119).

El último puntal básico en la defensa de La fiesta nacional, junto a Cossío y Moreno Villa, y sin duda su mayor admirador, será, cómo no, el autor de La suerte o la muerte, Gerardo Diego, quien dedicó varios artículos a la lidia de Manuel Machado, elevándolo a la categoría de gran poeta del toreo, el más grande junto a Nicolás Fernández de Moratín y Federico García Lorca (Rafael Montesinos en 1959 colocará, junto a estos tres, al propio Diego, conviertiendo la trilogía en tetralogía) y a su obra, definitiva y sevillanísima, a “la más hermosa y elegante sinfonía poética del toreo moderno”, puesto que en ella consigue “a la vez una imagen total del toreo y un poema por muchos motivos ejemplar, magistral” (169):

Manuel Machado forma con don Nicolás Moratín y con Lorca, el trío de los grandes poetas del toreo. Y su poema es el más completo y revelador de la esencia y de la belleza de la fiesta. Cada verso es una estampa; cada rasgo, un primor, y todo el conjunto sucesivo, la más hermosa y elegante sinfonía poética del toreo moderno. Y todo conseguido al parecer sin esfuerzo, en un ritmo espontáneo y libre, que oculta la perfección de la trama. Gran poema digno del gran poeta y gran aficionado. (108-109)

Gerardo Diego vuelve a insistir en el leve y alado jugueteo rítmico del poema como uno de sus principales valores estéticos, aquello que había rechazado categóricamente y sin mucho fundamento González Blanco en 1906:

El poema está compuesto en forma musical de suite. Suite en siete breves cantos. […] En todos estos poemas lo original de Machado es su sentido preciso y flexible del ritmo. Cada estrofa o poesía o canto lleva el suyo y cada uno, felizmente adaptado al sentimiento o al movimiento que quiere cantar. […]

Lo cierto es que, tal como queda en su versión definitiva, la alternancia de versos largos y cortos, la libertad para las estrofas, nunca dependientes de molde, sino improvisadas como las suertes mismas que pintan, son méritos clarísimos e infalibles del poema. Nadie, ni antes ni después, ha logrado una síntesis semejante, tan ceñida a la fiesta, tan de buen aficionado, de buen sevillano, de buen poeta. (169-170)

A la hora de escoger, Diego se queda nuevamente con la parte cuarta, el tercio de banderillas, que despierta la común admiración de todos los críticos, pero de la que ahora se destacan magníficamente todos sus valores estéticos:

La flexibilidad del ritmo hermosamente libre, solo sujeto a remedar la línea –sin perder la línea– del rehiletero avanzando por su invisible alambre, está absolutamente lograda en toda su elasticidad y despiertísima atención fija en el toro. La repetición de los gerundios y el retorno al principio, vuelto a recoger al final del encuentro, según técnica de la que tiene el secreto nuestro poeta, en suma, toda la marcha de los versos en melodía continua, alabeante, firme y elegantísima de una suerte bellísima del toreo que por vez primera encuentra su versión fidelísima y poética. (171)

Y, finalmente, en lo que también parece haber bastante consenso, la parte séptima (a los autores citados, añadamos el nombre de Luis Felipe Vivanco, que también la destacará, junto al “elegante distanciamiento crítico e impresionista” del poeta13), donde el ritmo “se ensancha o se estrecha” según se vaya evocando “la plaza vacía, la muchedumbre dispersa, la tristeza de una fiesta que se acabó siempre con desilusión… y el eco –maravillosa rima– que queda solo de amarillo de arena y rojo de cuajada sangre” (172).

Desde su aparición, La fiesta nacional se hace indispensable en toda buena antología de poesía taurina, puesto que resulta la piedra angular para el desarrollo del tema en todo el siglo XX: no faltará, como hemos visto, en la magna obra de Cossío, ni en su antología Los toros en la poesía (1944); tampoco en colecciones posteriores, como en la Poesía taurina contemporánea (1961) editada por Rafael Montesinos, donde el nombre de Manuel Machado (“padre, en tantas cosas, de la citada generación del 27” y “considerado por los nuevos como maestro”, como afirma Manuel Mantero en su reseña del libro, 1961) y de su composición – “portentosa”, según la califica el crítico– aparecerá abriendo camino a los poemas subsiguientes de Fernando Villalón, Gerardo Diego, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Miguel Hernández y Rafael Morales; siete nombres que conforman lo mejor de la poesía taurina del siglo XX. Posteriormente, el poema de Manuel Machado aparece en ediciones como las de Mariano Roldán Poesía hispánica del toro (Antología: siglos XIII al XX) (1970) y Poesía universal del toro (2500 a. C.- 1990) (1990)14.

 

Obras Citadas

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NOTAS:

1 M. Machado, “Aquí, en España/I/Un quite a punta de capote/II/Un percance” [III, salvo vv. 1-11 y 30-37; V, salvo vv. 1-23], 1907: 103-104 y [1913]: 120-121.

2 M. Machado, 1909: 137-150; La fiesta nacional fue publicada posteriormente en [1913], 213-220 -donde no existe el ensamblaje de las secciones III y V referido arriba; [1910], 269-279; 1923, 163-179 -donde desaparecen los versos “(Véase Fuentes/Lanceando)” que cerraban la sección II, y que ya no volverán a aparecer; 1924, 97-104; 1938, 88-100; 1940a, 77-78 [I y VII]; 1940c, 89-97; 1940b, 99-1071; 1942, 85-93, además de en varias publicaciones periódicas (Machado 1931, 1942 y, su primera parte, en 1944). Fue traducido al alemán en Der Querschnitt. La primera parte del poema apareció como “Preludio” en Hoyos y Vinent, 7.

3 Vid. Tablante de Ricamonte, “La semana”, La Caricatura, II, 54 (30 de julio de 1893): “después de tanto pinchazo en hueso,/triunfó Gamazo de las enmiendas/y se aprobaron los presupuestos”; 56 (13 de agosto de 1893): “Empresarios, cómicos y toreros”: anécdota de un picador con su contratista; “Los ingleses”: “En fin, con tal que nos dejen a Gamazo, Chitivar, Guerrita y el Espartero, podemos gritar gustosos: ¡Vivan los ingleses, y sus partidas serranas y sus riñas de gallos inclusive!”; 58 (27 de agosto de 1893): “„Pan y Toros‟ dijo Jovellanos, tratando de sintetizar en esas palabras los eternos deseos de nuestro pueblo, y en verdad que la frase que se le ocurrió no pudo ser más adecuada. […] Las astas nos entusiasman, sin poderlo remediar”; nombra a Montes, Bartolo, Cayetano y las páginas del Toreo Cómico, amén de un vecino “que se divierte algunas tardes en pasar de muleta a su suegra”; 68 (5 de noviembre de 1893): “El ¡no lo entiende usted!, este grito tan espontáneo y tan expresivo que se dice en nuestras plazas de toros a los malos presidentes, se le ha repetido a nuestros actuales hombres de Estado, que las gargantas están ya roncas de tanto esforzar la voz para emitirlo”; 69 (12 de noviembre de 1893): “¿Pero, vamos a ver, se va López Domínguez al moro o no se va? Todavía va a querer ese señor el tercer entorchado sin sudarlo…”.

4 M. Machado, “Día de toros”, El Amor y la Muerte: “Fuentes, que conversa en el centro de un grupo de „sportsmans‟ sobre modelos de automóviles, nos saluda con rígida cortesía de hidalgo elegante. Su cara es morena y gitana, pero su pelo, prematuramente gris, peinado a la moda de los pollos, y su amable sonrisa inteligente, le dan el aspecto de un distinguido „gentleman‟. Al saludarle me tiende su mano afilada y fina que no se concibe empuñando el estoque de matar toros. Este es, sin embargo, el rey del toreo español. Elegancia, maestría y valor sin límites” (202).

5 M. Machado, “Intenciones. Los toros del programa”, La guerra literaria, 1913: 133-135.

6 M. Machado, Día por día de mi calendario, 1918; “Abril. Martes, 9”: “La taurofilia es en España una cosa contra viento y marea. Bien es verdad que se trata de la afición por excelencia, de la Afición por antonomasia. […] Alguien dice que los únicos que no van ya a los toros son los verdaderos aficionados. Porque -aseguran ellos- Belmonte les parece un verdadero fenómeno, que ha roto todas las normas taurinas, pisando -es su frase- terrenos inverosímiles, y haciendo cosas extraordinarias, admirables, estupendas… pero fuera -tal vez por encima- pero fuera del Arte de Montes. (Además, Belmonte no está aquí y aun puede que no vuelva.) .

A Joselito, derroche de facultades y de manejo, de serenidad y vista, le cuestionan su estilo. Y a Gaona, torero elegante, de antigua y buena cepa, lo hallan apático, desigual. De los demás no hablan siquiera”, 109; “Viernes, 26”: comenta la boda de Belmonte con una “damisela aristócrata”, 124; “Mayo. Jueves, 16”: “Gran victoria de Joselito el Gallo. Tarde triunfal y espléndida, en que el gran torero, habituado a burlar graciosamente de la Muerte, la tuvo más cerca que nunca, y como nunca supo engañarla, vencerla… y despreciarla”, 145; “Jueves, 23”: “Yo no creo que a los toros se vaya a llorar. No diré, con aquel feroz aficionado, que a la plaza no va uno a divertirse… Pero la Fiesta Nacional no es una broma. El toreo es, a su modo, un arte, que requiere cierta seriedad, compatible todo lo más con la sonrisa de un Bombita, pero nunca con las exageradas alegrías, los floreos y los „churriguerismos‟ de los más de nuestros espadas actuales, que en su mayoría no saben „hablar a los toros‟ y que se emborrachan de torear con las dos manos”, 150. Vid. además Diego, 61-63.

7 M. Machado, 1934. Sin embargo, quizá no pueda atribuirse a M. Machado –como hace Fernández Ferrer, 704– la paternidad del pareado “Tiene la fiesta un atractivo fuerte/que es burlarse –con gracia– de la Muerte”, que el propio poeta recuerda en Moya, 1943: 3, puesto que en Día por día de mi calendario Machado lo cita como perteneciente a otro poeta: “Mayo. Jueves, 16”: “Gran victoria de Joselito el Gallo. […] Era bravo el toro y bravo se mostró el matador, poniendo en la lucha el corazón y el Arte. Venció el Arte, y con él venció la Fiesta, que se arrastraba lánguida en estos últimos tiempos. Porque su hondo y agrio encanto, que está, como dijo el poeta,/en burlarse con gracia de la muerte,/no sufre que se le suprima el peligro mortal ni la gracia inmortal” (145). No sé a que poeta puede referirse M. Machado. T. Morales parafrasea dichos versos -y su rima- en uno de sus poemas: “El mar tiene un encanto para mí único y fuerte,/su voz es como el eco de cien ecos remotos,/donde flotar pudiera más fuerte que la muerte/el alma inenarrable de los bravos pilotos…”, “Yo amo el sol en el triunfo de la Naturaleza”, vv. 9-12, El Liberal (10 de abril de 1908), luego recogido como “Canto romántico” en Poemas de la gloria, del amor y del mar (1908) y como “Canto subjetivo” en Las rosas de Hércules (1922).

8 Vid. M. Machado, 1944. En la entrevista con Messis (1936), M. Machado ya había apuntado, sin citar fechas, que La fiesta nacional fue en parte traducido por Tailhade para el Mercure de France. Sin embargo, no consta dicha versión en los índices de Mercure de France (Série Moderne). Années 1897-1904-Tomes XXI á LII. Tables des temes XXI á LII, París, Société du Mercure de France, 1907.

9 Vid. el recorrido que por la mayoría de estos autores realiza Cossío, 1931 y 1947.

10 Cf., por ejemplo, el interés de Verhaeren por este tipo de espectáculos, según describe Regoyos (1989: 68): “Creí que el belga se asustaría como la mayor parte de los extranjeros; pero, muy al contrario, se ponía loco de entusiasmo, diciendo que eso era lo hermoso de las corridas; aplaudía más a los picadores vencidos por el toro y al jamelgo ensartado, que a una buena pica quedando el caballo sano y salvo. Su placer era la parte

11 La razón de ello, que González Blanco explica al final del artículo, no parece muy justificada, y sí bastante ociosa: “No porque Fuentes sea indigno, sino porque la poesía debe prescindir de nombres propios. La poesía individual o alusiva es lo más detestable que existe, y sólo en un caso excepcional puede dispensarse. Es justificable, por ejemplo, la dedicatoria a egregios personajes […] Pero, en general, toda poesía debe exudar universalidad y generalización; debe situarse más allá del tiempo y del espacio; y si hay individualización, ocúltese bajo el encantador velo del Misterio”, 177-178.

12 El mismo González Blanco descubre su fuente: “me decía nuestro gran poeta elegíaco Juan R. Jiménez, hablándome de Caprichos: „Es una obra… que parece escrita por Fuentes‟”, 172.

13 “en la interpretación de una corrida de toros -La fiesta nacional- […] hay, junto a la mirada del aficionado taurino, un elegante distanciamiento crítico e impresionista que no le permite ser, por así decirlo, un incondicional. Recordemos los versos finales, en los que todo el esplendor de la fiesta se resume en:/…un eco/de amarillo seco/y sangre cuajada”, 80.

14 Y se le ha dedicado una memoria de licenciatura, que permanece inédita: Linares Rivas.

 

Sobre MANUEL MACHADO Y SU LÍRICA DIALÓGICA. Por Francisco Javier Díez Revenga. Universidad de Murcia.

SOBRE MANUEL MACHADO Y SU LÍRICA DIALÓGICA

 

Por Francisco Javier Díez de Revenga Universidad de Murcia

Uno de los aspectos más interesantes del Modernismo español, y que más trascendencia ha de tener a la hora de valorar su interpretación por las generaciones poéticas españolas subsiguientes y por la posteridad, es el establecimiento de los procesos de superación de la poderosa influencia de Rubén Darío, y la indagación de los modos y formas que forjaron y consolidaron un movimiento tan importante para la poesía española de los comienzos del siglo XX, del que surgieron los dos más grandes poetas de nuestra modernidad: Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. Mucho se ha investigado ya sobre cómo superaron la estela del modernismo estos dos significativos poetas, pero no tanto se ha indagado sobre el momento y las formas en qué y cómo lo hicieron los demás. Porque si el Modernismo fue importante como movimiento innovador, lo fue mucho más porque en él se formaron muy grandes poetas que luego se independizaron. Y cómo alcanzaron esta independencia los demás es algo que no se ha aclarado hasta ahora lo suficiente, por lo menos en el caso de Manuel Machado, como tampoco se ha apreciado la trascendencia histórica que para muchos poetas posteriores tendrá esta superación por el poeta de Alma.

No suele ser el poeta español Manuel Machado (Sevilla, 1874-Madrid, 1947) objeto de muchos estudios y tampoco ha tenido mucha suerte en lo que se refiere a sus analistas, sobre todo si lo comparamos, como se suele hacer siempre con su hermano Antonio, sobre quien tantos y tan enjundiosos estudios se han llevado a cabo a lo largo de los últimos setenta años. En el caso de Manuel, hay que hacer, sin embargo, alguna excepción. El gran poeta Gerardo Diego le dedicó un estudio muy ambicioso y serio en 1974 y Gordon Brotherston otro, pionero y objetivo, en 1968-1976. Pero, afortunadamente, esta situación ha cambiado en España, ya que en la última década, Rafael Alarcón Sierra, profesor de la Universidad de Jaén, le ha venido dedicando estudios y ediciones que han llegado a convertirse en modelos de análisis objetivo y de aproximación imparcial (de la que Manuel estaba tan necesitado) a tan interesante poeta.

El último trabajo de Alarcón es el libro, publicado por Biblioteca Nueva, en 2008, titulado “El mal poema” de Manuel Machado. Una lírica moderna y dialógica, que culmina una serie de trabajos previos suyos, entre los que hay que destacar La poesía de Manuel Machado: Alma, Caprichos, El mal poema (estudio y edición crítica) (1997), que posteriormente fue la base para editar Alma. Caprichos. El mal poema, para la colección Clásicos Castalia (2000). Pero hay que citar otras aproximaciones ineludibles y fundamentales para un conocimiento actual de la obra del poeta sevillano: «”¡Pura farsa!”. La genealogía moderna del arte como juego y lo lúdico en la poesía de Manuel Machado (con cine y toros)», en Gabriele Morelli (ed.), Ludus. Cine, arte y deporte en la literatura española de vanguardia (2000); la edición de Manuel Machado, Impresiones. El modernismo (Artículos, crónicas y reseñas, 1899-1909) (2000); «Contra Manuel Machado: la deconstrucción de su no-identidad en El mal poema», Hispanic Review, 68, 2 (2000); «Manuel Machado: “Cordura”», en P. Fröhlicher, G. Güntert, R. C. Imboden e I. López Guil (eds.), Cien años de poesía. 72 poemas españoles del siglo XX: estructuras poéticas y pautas criticas, (2001), o «Valores simbolistas en la literatura española del primer tercio del siglo XX», en M. A. Lozano Marco (coord.), Simbolismo y Modernismo, Anales de Literatura Española Universidad de Alicante (2002).

En este ensayo se enfrenta Rafael Alarcón Sierra nada menos que al libro titulado El mal poema, sin duda porque está considerado este volumen la mejor y más renovadora aportación de Manuel Machado a la lírica española, ya que como señala Alarcón «se trata de una poesía moderna, urbana, irónica, prosaica, dialógica e incardinada en la propia experiencia, con la que su autor transgrede una serie de expectativas tanto éticas como estéticas». Por otra parte, advierte el autor que El mal poema no sólo superó el Modernismo más convencional desde su interior, sino que conectó con la modernidad europea de una forma decisiva y estableció vías que posteriormente han sido transitadas por la mejor poesía española del siglo XX.

Y, para llevar a cabo su estudio, metodológicamente impecable, lo que hace Alarcón Sierra es, en primer lugar, desarrollar una revisión detallada de cómo está compuesto y estructurado el poemario y cómo se fue estableciendo su contenido en las sucesivas ediciones que conoció, porque este proceso de construcción o de creación del libro, su estructura como obra terminada en definitiva, tan importante en la poesía desde el modernismo como obra de autor, es básico para entender su contenido, y sobre todo el resultado final.

Estudia a continuación como está caracterizado El mal poema, tanto desde el punto de vista personal, como social o literario, y las circunstancias históricas que condujeron a Machado a la realización de ese poemario de tal forma precisamente y no de otra. Por ejemplo, es muy importante la dilucidación del título, el análisis del significado de esa denominación y de su contenido. Como lo es también la reflexión sobre la autocrítica que realizó el poeta sobre esta obra, su condición de poesía dialógica, su justificación y su sentido, como signos de una modernidad nueva y desconocida en la España del momento. Este estudio, que podríamos denominar previo, se completa con el análisis de la recepción crítica de El mal poema desde el momento de su publicación hasta la actualidad.

Pero lo mejor del libro, y lo más útil para los lectores de poesía, para los estudiosos, para los investigadores o para nuestros estudiantes en formación, es la segunda parte del libro, en la que Alarcón lleva a cabo un concienzudo, detallado y completo estudio de las diversas composiciones que conforman el poemario en su edición definitiva.

Lo cierto es que, como nos informa con detalle nuestro ensayista, El mal poema es poemario de gestación compleja y dilatada en el tiempo, y el libro que, entre los de Manuel Machado, más revela estas cualidades o características, porque el proceso se desarrolló en un lento camino pero también muy complicado que se inicia en 1905, aunque ya en 1903 se había publicado una primera composición perteneciente, en una primera versión, a lo que solamente era una sección de otro poemario. Y ese proceso no finaliza nada menos que hasta 1924, cuando el poeta lo ordena definitivamente. Sin embargo, en 1909 es cuando Alarcón establece «su auténtica fecha fundacional».

Y es que en realidad, tras aceptar las consideraciones de este ensayo, tenemos que hablar de un ambicioso ciclo poético, en el que tanto hay que considerar los textos que, en definitiva, hubieron de constituir el libro, como también todas aquellas poesías que fueron en los diferentes estadios del proceso añadidas o suprimidas en cada nueva publicación. Y, por supuesto, con ellas, todas aquellas que, sin ser incluidas en el libro final, sí formaron parte por su mismo propósito estético.

Porque «El mal poema», ya titulado así, no fue otra cosa en principio que la cuarta sección de las cinco que en 1905 constituían el poemario Caprichos, y que estaba integrada por siete poemas: «Serenata», «Neurastenia», «Nocturno madrileño», «Prosa», «Alcohol», «Mutis» y «Escena última». De ellos, dos poemas se había adelantado en la revista Helios: «Serenata» con el título en francés de «Sérénade» en el número 3, en junio de 1903, y «Mutis» en el 14, en mayo de 1904. El proceso continúa en los años siguientes y pone de relieve la intención de Machado de escribir un libro completo que se titularía El mal poema. Hay una mención de Andrés González Blanco en Nuestro Tiempo, en julio de 1906; en octubre de 1907, un anuncio de la Librería de Pueyo, incluido en la contraportada de la Revista Latina de Francisco Villaespesa, se refiere a este libro «en preparación», hasta llegar a finales de 1909 cuando, por fin, aparece la primera edición de El Mal Poema editado en la Imprenta Gutenberg, Castro y Compañía con una tirada de 1.000 ejemplares, en Madrid. La edición definitiva del poemario se establece en Poesías. (Opera Omnia Lirica), publicadas por Editora Internacional, en Madrid, en 1924. El libro en su ordenación final constará de veintiséis poemas, con diversas incorporaciones y supresiones muy significativas. Los poemas que componen el libro están escritos entre 1903 (“Serenata”) y 1918 (“Cordura”), aunque el grueso del libro se escribe entre 1905 y 1912.

Naturalmente, el estudio de Rafael Alarcón Sierra está tan bien establecido y argumentado, además de cuidadosamente documentado, que sus conclusiones hemos de considerarlas definitivas a la hora de juzgar y valorar la poesía de Manuel Machado y su trascendencia posterior, ya que tras este libro, tras El mal poema, su autor estaba ingresando por la puerta grande en un espacio de modernidad hasta ese momento desconocido, hecho que no ha sido valorado por la crítica ni en su significación ni en su alcance históricos. Porque, como señala Alarcón Sierra, si una de las objeciones permanentes que se ha venido haciendo al Simbolismo, en el que teóricamente encuadramos a Manuel Machado, es «su falta de curiosidad por la vida» y su consideración de «la poesía como un refugio, como una escapatoria, de la horrible realidad», Manuel Machado con este libro supera claramente estos límites establecidos.

De interpretar la existencia cotidiana como una ilusión vana y mediocre, y no aportar más que una estética, pero no una nueva ética; de renunciar a la experiencia del mundo exterior a favor de la sola experiencia del reino interior, del alma, al margen completamente de la sociedad y la vivencia diaria, Manuel Machado pasa a otro espacio, supera todos esos planteamientos, y «enérgicamente», en El mal poema, ya que no hace otra cosa que dar entrada en el poemario a las experiencias vitales y morales ordinarias y romper, con ello, el ideal cerrado y monológico del Modernismo desde su misma base y su centro. Y lo consigue, como señala Alarcón, «al interrelacionar ética y estéticamente los polos de la objetividad y la subjetividad, lo social y lo individual, lo “realista” y lo “simbolista”, dando así una visión más rica, más sutil, más compleja y abierta del arte como reflejo incesante de la vida humana». Lo que, como definitivamente establece nuestro autor, «demuestra la importancia anticipatoria de esta vía poética, que no sólo quebró el Modernismo desde su interior, sino que se abrió a una estética más moderna y vital, hondamente entrañada en la propia experiencia, iniciando así un fecundo camino para buena parte de la lírica española del siglo XX».

Como decíamos al comienzo, tan importante para la historia literaria es valorar la trascendencia del Modernismo y su fuerte poder innovador, como establecer los momentos y condiciones en que los grandes poetas superan la estela indeleble, sin embargo, del maestro del movimiento modernista. Y este ensayo establece con claridad esta última situación en el caso de Manuel Machado.

Rafael Alarcón Sierra. “El mal poema” de Manuel Machado. Una lírica moderna y dialógica. Madrid: Biblioteca Nueva, 2008.

La familia Machado Ruiz en Rocafort 1937 y en la prensa del mismo año.

La familia Machado Ruiz y la prensa de 1937.

 

Finalizó el año 1936 y la guerra civil estaba definitivamente en marcha, era ya un hecho irreversible y solo cabía especular sobre la posible duración de la misma.

Obviamente ambas partes en conflicto pensaban, en principio, que la derrota del contrario era segura y que ocurriría en breve espacio de tiempo.

Los inicios de la lucha armada, aunque favorecieran ligeramente a los sublevados, parecía que no se decantaban claramente por ninguna de las partes, aunque sí se podía pensar que el “alzamiento” estaba pensado, programado y calculado con el tiempo necesario para obtener un rápido éxito.

Pero no sucedió ésto y la guerra civil se alargó casi tres años, a pesar de los apoyos militares y económicos que las parte tuvieron casi desde el principio.  Alemania e Italia apoyaron, como debía estar previsto, casi desde el inicio de la contienda, a los sublevados. Los republicanos, no solo fueron desatendidos por los países democráticos, sino que solo recibieron apoyo de voluntarios de diversos países, “Brigadas Internacionales”, y con algo de retraso, en cuanto a material bélico y militares de apoyo, por la U.R.R.S. , es decir por Rusia.

A finales de 1936 los frentes y zonas controladas por las partes estaban más o menos definidas, y las luchas parecían centrarse en Madrid y en pueblos, ciudades o zonas puntuales o reducidas de España, como Asturias y en ella Oviedo, como Zaragoza y zonas cercanas, algunas zonas andaluzas y extremeñas, y la zona de la sierra de Guadarrama y algunos pueblos de Segovia.

Eso sí, los bombardeos aéreos, o desde el mar, iban aumentando su actividad bélica. Tanto es así que por seguridad el gobierno republicano optó por trasladarse a Valencia.

Y con este traslado a tierras levantinas marcharon toda la familia Machado, probablemente en contra de los deseos de Antonio Machado que hubiera preferido quedarse en Madrid apoyando, aunque fuera moralmente y literariamente con sus escritos, al pueblo madrileño y por extensión a la República y sus gentes; pero por indicación gubernamental y acompañados por el Quinto Regimiento partieron hacia la ciudad de Valencia, junto con otros intelectuales, donde residieron los últimos días de noviembre y unos pocos días del mes de diciembre en la Casa de la Cultura, para pasar en los primeros días de diciembre a una Villa situada en el pueblo de Rocafort, a unos veinte kilómetros de Valencia, en una villa llamada ”Villa Amparo”, en la que permanecieron hasta marzo/abril de 1938, meses en los que fueron trasladados a Barcelona.

Están todos menos Manuel Machado, que como sabemos estaba en Burgos, donde, iniciando sus vacaciones en camino de Fuenterrabía, le había «cogido» la asonada franquista y la subsiguiente guerra civil. Manuel había parado en la ciudad castellana para visitar, con su esposa Eulalia, a una hermana de ésta, que se llamaba Carmen (16 de julio, santoral) y que profesaba como monja en un convento de dicha ciudad.

Eran catorce familiares los que acompañaban a Antonio Machado en Rocafort; Ana, la madre de los Machado Ruiz, tres hermanos, José, Joaquín y Francisco,  sus esposas, las tres hijas de Francisco, las tres de José y “la tía Carmen”, y una tía de Mercedes Martínez (esposa de Francisco Machado) que vivía en Madrid con ella.

Como nos cuenta una de las sobrinas de Antonio, Leonor Machado, (mi madre), en su libro “Recuerdos y vivencias con los poetas Antonio y Manuel Machado”, sus primeros recuerdos de aquellos días nos relatan que:

«Una vez en Valencia y alojada la familia en una sala de la Casa de la Cultura, calle de la Paz número 42, Antonio solicito, aunque fuera más modesta, una vivienda independiente, para él y su familia, que le permitiera seguir trabajando con más sosiego y tranquilidad.

Le facilitaron a los pocos días una villa valenciana entre naranjos en el bello pueblo de Rocafort, a unos veinte minutos de Valencia. La casa se llamaba Villa Amparo, tenía planta baja y primer piso.

Entrando por el jardín, en la planta baja, había a la derecha dos habitaciones, el aseo, la cocina y una cochera.  En el centro, al fondo de un ancho pasillo, había una escalera que subía interiormente al primer piso y que continuaba hasta llegar a lo alto de la Torre, donde Antonio pasaba largas horas por las tardes hasta que se ponía el sol. Esas puestas de sol maravillosas cada día son distintas por los efectos de la luz y la climatología. Al primer piso se podía entrar también a través del jardín por una escalera exterior, que finalizaba en una pequeña balconada con balaustrada que daba acceso al dormitorio de Antonio. Es justo en esta balconada y al final de la escalera donde Antonio Machado fue fotografiado, tal como se atestigua con una foto divulgada recientemente.

En el primer piso había, a la derecha, dos habitaciones y un espléndido comedor que daba a una hermosa terraza, que en la parte baja era un porche cubierto.  A la izquierda, otras dos habitaciones, dos aseos y cocina.  El comedor lo recuerdo perfectamente, se entraba por una puerta de dos hojas de vaivén de madera y cristal; estaba decorado por un zócalo de madera de metro y medio de alto, aproximadamente;  en la parte de arriba, colocados a la perfección, nada menos que cuarenta platos de cerámica, pienso que de Manises.  Dos antiguos aparadores,  y en el centro de la sala una meesa rectangular, que a mí me parecía impresionante de grande.

En esta mesa comían los mayores, Antonio presidiendo con la madre, a la derecha de esta se sentaba su hermano Francisco con su mujer Mercedes, mis padres, a la izquierda de Antonio su hermano José con su mujer Mati, y frente a la presidencia su hermano Joaquín con su mujer Carmen.  Este comedor tenía un hermoso mirador donde comíamos las seis sobrinas con un familiar mayor para poner «orden», era la tía de mi madre, Carmen, de gran condición humana y muy querida por todos, que Antonio quiso que nos acompañara en el viaje como un miembro más de la familia.

Ana, la madre, no consciente de la realidad del momento, preguntaba constantemente por Manuel.  Antonio le contestaba que estuviera tranquila porque Manuel sabía cuidarse y controlar las situaciones, aunque fueran adversas.

Cuando las sobrinas salimos por primera vez al jardín nos dijeron: «no se puede cortar ni una sola naranja, hay que esperar instrucciones».  A los pocos días se presentó el administrador de la finca y nos dijo que no solo podíamos cogerlas sino que era necesario descargar los árboles.  Al momento nos pusimos las seis tijeras en mano a cortar naranjas y llenar una gran cesta.

De cuando estábamos toda la familia en Rocafort, en 1937, recuerdo la siguiente anécdota: un buen día, a media mañana, se oyó que Antonio  llamaba angustiado, inmediatamenrte acudió la mujer de un hermano y casi todas nosotras, llevadas por la curiosidad de niñas que éramos.  Se trataba de lo siguiente, por el balcón de su dormitorio, que estaba entreabierto, se había metrido una gallina preciosa pelirroja que, asustada, por no encontrar la salida, empezó a revolotear y llegó a subirse en la mesa de trabajo que tenía Antonio en su dormitorio.

Al ver sus papeles revueltos debió horrorizarle.  Se consigu¡ó sacar a la gallina de la habitación y alguién dijo: «!mañana haremo un caldo con la gallina!, Antonio que lo oyó dijo: «¡Eso no!, la regaláis, en esta casa no se come esa gallina!».  Debía de parecerle que comernos aquella gallina era castigar al animalito y tal vez una venganza por nuestra parte.

El practicante del pueblo iba algunas veces a ponerle las inyecciones cuando estaba enfermo.

Le preocupaba mucho que se estropoease algún objeto de la casa.  Cuando oía algún golpecito preguntaba enseguida: «¿Qué pasa?»,  le contestaban, «nada, Antonio, nada» y se quedaba tranquilo pero no del todo. Nos decía, «si ocurre algo me lo contáis y a reparar».

En Rocafort encontró un ambiene idóneo para seguir trabajando. Estuvimos todos un año en su bondadosa compañía, siendo la etapa en la que estuvimos más tiempo reunidos.

La convivencia en Rocafort fue amable y todos emprendieron nuevas actividades.  Los hermanos de Antonio iban todos los días a Valencia, a sus respectivos destinos, en unos trenecillos de cercanías que hoy parecerían de juguete.  Recuerdo el nombre de las estaciones por las que pasaba: Empalme, Benicalap, Burjasot, Burjasot-Godella, Godella y Rocafort, fin del trajecto para nosotros.

Antonio iba poco a Valencia. Normalmente iban a Rocafort a recoger sus colaboraciones para publicar en la prensa. Trabajaba incesantemente.

La entrada en Villa Amparo, como decíamos antes, era preciosa: a la derecha y a la izquierda dos enormes limoneros, uno a cada lado. La parte derecha del jardín toda de naranjos que, cuando estaban en flor, daban un perfume de lo más penetrante, estaba bordeado por un paseo que daba a una acequia de regadío para que no le faltase motivo de inspiración al Poeta. «El agua».  A la izquierda, plantas, rosales, jazmines y tantas más…  Al fondo, una caseta para hacer lumbre de leña, donde decían se hacán las célebres paellas y un pequeño recinto para las gallinas, De ahí, la que se metió en el dormitorio de Antonio, como ya hemos referido anteriormente.

El Poeta bajaba al jardín algunas veces, pero se cansaba, ya que sus achaques no le premitian subir y bajar escaleras.  Algunas veces, a pesar de todo, recibía las visitas, que eran muchas, abajo, en el porche dentro del jardín. Recuerdo, entre los más asiduos eran León Felipe, Rafael Alberti y Maria Teresa León. Esta última me llamaba «ojitos grises».

Cuando trabajaba en la noche, solía refrescarse la cabeza poniéndose debajo del chorro de agua del grifo. El caso es que hacía lo mismo en verano con el calor que en invierno.

Aunque parecía débil de carácter, solo lo era aparentemente. Nunca dejaba de hacer lo que se proponía sin escatimar el esfuerzo.  No se dejó dominar por nada, tenía tal objetividad y autoridad en sus cosas que al final se le daba la razón (porque además la tenía).

Un día del poeta en Rocafort:

Se le pasaba el desayuno a la habitación hacia las nueve de la mañana, como no había café tomaba una taza de malta, si acaso con leche y una tostada de pan con aceite; sobre las once se le veía por la casa pensativo.

El pasillo central de la casa era muy amplio, te podías cruzar con él como si fuera una calle dde dos direcciones.

Hacía tiempo, hasta el almuerzo y sobremesa, leyendo. Se retiraba un rato y volvía para darnos clase de francés a las sobrinas.  Decía: «!estas niñas no pueden estar en barbecho».  Eran unas clases concienzudas pues no escatimaba su trabajo procurando hacerlas fáciles.  No había más que escucharle con atención. ¡Qué paciencia la suya! No obtante con nosotras era bastante exigente, a la menor equivocación se echaba las manos a la cabeza y con expresión amable quitaba el mal sabor de boca, aunque a pesar de todo algo intimidaba. Cuando rectificabas el error decía satisfecho: «perfecto».

Nos explicaba que Juan de Mairena era un filósofo amable, un poco escéptico que tenía para todas las debilidades humanas una benévola sonrisa de comprensión y de indulgencia, que solía expresarse con unas gots de ironía.

A media tarde subía a los alto del edificio, a la torre, desde donde divisaba el mar en el lejano horizonte; se llenaba los ojos del paisaje y bajaba a la hora de la cena.

Luego ya se sabe, trabajaba hasta la madrugada.  A media noche paseaba lentamente por la casa, pienso ue para estirar las piernas, iba encendiendo y apagando luces para ver, y casi siempre por equivocación encendía la del dormitorio de alguno de los hermanos. Si despertaba a Joaquín y Carmen, estos medio enfadados le decían: «Antonio ten más cuidadito, que hay noches que no volvemos a conciliar vel sueño».  Antonio no sabía que alegar para disculparse; creo que en la noche, absorto en sus pensamientos, se desorientaba fácilmente.

El poeta, a pesar de su ensimismamiento, siempre captaba lo que aconrecía a su alrededor.

Antonio Machado era persona que infundía respeto, compatible con su cordialidad.  Decía que nada podía superar a la naturaleza, que consideraba como un ser viviente.  De ahí el amor que le producía hasta un palmo de tierra. Sin duda se apreciaba en su sensibilidad la huella dejada por las clases que en le Institución Libre de Enseñanza se impartían al aire libre, preferentemente en la sierra de Guadarrama, lugar emblemático en el que repetidamente se inspiró el poeta.

El poeta llega a condensar sus pensamientos de tal modo que le bastan cuatro palabras para decir algo esencial como: «hoy es siempre todavía».

Tenía una gran admiración por las palabras árabes, que según él enriquecían sobremanera el léxico español. En esto se manifiestan sus orígenes andaluces y el reconicimiento del valor de las tradiciones populares, tan admiradas por sus ascendientes.»

En el mes de abril del 38 salió para Barcelona, acompañado de su madre, de su hermano José, su esposa y las tres hijas de estos.  Fueron los últimos de la familia en salir de Rocafort.

Sobre una mayor información de la estancia de Antonio Machado y su familia sugerimos vean y lean el trabajo titulado:  «Machado, un poeta en Rocafort», al que se tiene acceso mediante el enlace https://machadoenrocafort.wordpress.com/2016/04/05/imagenes-de-antonio-machado-en-valencia/

Y ahora comenzamos con las reproducciones de noticias de la prensa de 1937 que hacen referencia a Antonio Machado y familia y otras  de actualidad que pudieron tener algún tipo de consideración por Antonio Machado en este año de 1937.

No obstante iniciaremos la relación con tres publicadas en diciembre de 1936, por formar parte del contexto de su estancia en Rocafort.

1.-     El 12 de diciembre de 1936 de publica el «‘Pueblo» de Valencia la intervención de Antonio Machado y León Felipe en la Plaza de Emilio Castelar, en la que el primero leyó su poema dedicado a la muerte de Federico García Lorca.

Antonio Machado en la plaza de Emilio Castelar, Valencia, el 12 de diciembre de 1936.

2.-     Siete días después, el 19, en el diario «Fragua Social» se publica un reportaje, realizado en Villa Amparo, titulado «Unos minutos de charla con el eximio poeta Antonio Machado«, firmado por redactor del diario llamado Jose Luis.

Por su interés volvemos a reproducir, algo ampliada, la fotografía del reportaje:

3.-     La Vanguardia del día 26 de diciembre de 1936 publica la siguiente nota, referente a la condición de colaborador de nuestro poeta Antonio Machado, en dicho diario:

Fotografía completa que se conoce.

La fotografía que se reproduce en la nota nos indica que fue tomada en Villa Amparo con anterioridad al 26 de diciembre de 1936, fecha de la publicación.

4.-     El 2 de enero del 37 en la página 2 de «El Liberal» se comenta la creación de la «tarjeta Infantil», para que los niños evacuados puedan comunicar gratuítamente con sus padres, que quedaron en zona de guerra.  Los textos fueron redactados por Antonio Machado

En la misma página se reproduce el homenaje que Socorro Rojo Internacional ofrece a la Comisión de Suecia y al equipo canadiense con ocasión de su colaboración con los «bancos de sangre» para transfusiones.

Hacemos notar que en julio de 1936 S.R.I. creó su primer banco de sangre en Madrid, en el Hospital de la calle Maudes, con la colaboración de Tina Modotti y Matilde Landa.

5.-     La prensa de este primero de año de 1937 comienza a cuestionar la procedencia y forma  de las intervenciones de terceros paises en la guerra española.  Comienzan a manifestarse las diferencias entre paises europeos sobre «la no intervención» o en caso de admitirse, en que condiciones , medios, circunstancias y consecuencias para que intervengan.

El tema es muy importante, pues ya se adivina que estas intervenciones pueden ser decisivas para la evolución y resultados de la guerra civil.  Los apoyos serán decisivos, especialmente los de armamento, suministros militares y envío de tropas.

6.-     El día 2 de enero «El Liberal» comenta los avances militaares republicanos, pero deja caer que el armamento es prioritario para la victoria la corto plazo

7.-     El diaro «Ahora» del 6 de enero avanza que, para la Conferencia nacional de las J.S.U., a celebrar a partir del 15 de enero en Valencia, figurarán para la presidencia de honor, entre otros, Antonio Machado, Pablo Picasso, Pío del Rio, Ignacio Bolivar y Menendez Pidal.

8.-     Los enfrentamientos de este día 5 de enero en el frente asturiano devuelven el monte Naranco al ejercito leal. La bandera  republicana vuelve a ondear en dicho monte, de significado importante en Asturias.

Por otro lado el embajador de España en Londres se entrevista con el señor Eden, al que le comenta los atropellos de buques alemanes en aguas españolas.

9.-    En el diario «Ahora» de los días 6 y 9 de enero se publican las siguientes noticias:

a)    fotografía de madrileños que todavía no son conscientes de los daños y estragos que pueden provocar los aviones enemigos con sus bombardeos. Sonaron las alarmas, pero en vez de buscar refugio se quedaron en medio de la calle observando.

Es preciso que el pueblo aprenda a ocultarse ante los bombardeos aéreos.

b)     quince aparatos leales bombardearon las posiciones enemigas en Pozuelo.

Con ironía se comenta que las ostras no se abren por la persuasión, en referencia a que ni Francia e Inglaterra confían aún en Italia y Alemania.  Sorprenddente la palabra «aún», que presupone que antes o después sí ofrecerán motivos para confiar en ellos.  Ilusiones y voluntarismo!

c)     El fascista Gomá, ex arzobo¡ispo de Toledo, es nombrado representante del Vaticano en la España facciosa.

La posición de la Iglesia se va posicionando públicamente con los rebeldes.

d)     Con una fotografía de Ignacio Bolivar se comenta que los grandes maestros de la juventud presidirán el Congreso de las J.S.U. en Valencia.  También presidirá los actos Dolores ibarruri, símbolo de las madres de España.

e)    en el número del día 9, que repite en su portada la vieja consigna gloriosa  ¡NO PASARÁN!, se dice en su sección «tribuna del congreso -JSU» que las juventudes socialistas unificadas son la «Escuela de guerra de todos los jóvenes españoles».

10.-     En la página 5 de este diario se publica una nota del ministro de Estado, Julio Álvarez del Vayo,   cuya lectura recomendamos.

Advierte que: «el nuevo plan de control (sobre la no intervención) corre el riesgo de perder su sentido, convirtiéndose en la práctica, en vez de una nueva modalidad eficaz de la «no intervención», en otra forma más de la intervención a favor de los rebeldes».  Al no existir control real, aquellos gobiernos que por su carácter totalitario quieran enviar ilimitadamente, a su voluntad, los contingentes que estimen necesarios para asegurar la victoria de Franco, y a través de ella el dominio de dichos paises en España.

En la misma página se comenta la constitución de una Comisión nacional para la construcción de un nuevo «Konsomol»  (buque mercante de la URRS hundido por la piratería alemana). En dicha Comisión nacional participará Antonio Machado.

11.-     En el mismo día y diario «La Libertad» se informa sobre la solidaridad internacional con la República española que se manifiesta en Alemania, Austria y Checoslovaquia, con centenares de socialistas que se ofrecen para luchar en la Brigada Internacional.

Igualmente se informa sobre las trabas que ponen para estos reclutamientos las autoridades fascistas de estos paises.

Por otra parte se comunica que México afirma la legalidad de exportaciones de armas a la España republicana en general, y en particular de siete aviones norteamericanos que se encuentran en el puerto de Veracruz.

12.-     En mismo día, sábado 9 de enero, «La Libertad» se hace eco de bombardeos de la aviacción facciosa sobre Madrid,  afectando no solo a población civil, sino en este caso a edificios de la Embajada inglesa.

13.-     En «El Liberal» del 13 de enero de este año de 1937, en su página 3 se comentan unas declaraciones de Antonio Machado que dicen que la Conferencia de las Juventudes puede ser de gran utilidad para el porvenir de España si la juventud:

«como yo espero, ve claramente su misión constructora. A los que éramos hace treinta años jóvenes se nosn hablaba de una revolución desde arriba.  En el fondo una transformación de España a cargo de los viejos yo no he creído nunca en ella, y en esto estuve siempre en desacuerdo con los jovenes apolíticos de mi generación.  La revolución es siempre desde abajo y la hace el pueblo. Una gran parte de la juventud española ha abrazado valientemente la causa popular, y España tiene hoy lo que hace mucho tiempo necesitaba: una juventud sana y enérgica, capaz de mirar serenamente al mañana; una juventud realmente joven»,

«Yo no soy un verdadero socialistra, y además no soy joven; pero, sin embargo, el socialismo es la gran esperanza humana ineludible en nuestrosn días, y toda superación del socialismo lleva implicita su previa realización.  Soy de los pocos viejos que no creyeron nunca en las falsas juventudes. Siempre pensé que la renovación de nuestra vieja España comenzaría por una estrecha cooperación del esfuerzo juvenil férreamente disciplinado.»

«Confío en vosotros, que sois la juventud con que he soñado hace muchos años.  Con vosotros estoy de todo corazón».

14.-    Siguiendo en el mismo diario, también del 13 de enero, leemos en su porstada: Las Cancillerías de Europa adquieren la actividad que tuvieron en los días trágicos de las Gran Guerra».

«Y es que la ambición de Alemania e Italia y sus crímenes en España han colmado la paciencia de las naciones que hasta ayer fueron espectadoras de nuestra lucha».

¿Fueron ciertas estas palabras o el miedo o precaución ante Alemania e Italia siguieron siendo determinantes para seguir siendo timoratos?

15.    Y llegamos al 14 de enero, día en el que en el diario «Ahora», en su sección «tribuna y congreso», junto a una fotografía de Antonio Machado se reproducían unas manifestaciones del poeta sobre la juventud española, que no repetimos por estar incluidas en el número 13 de este trabajo por el diario «El Liberal» de día 13 de enero.

En la página 4 de este diario y mismo día, se habla del acto inaugural de la organización ¡Alerta! de jóvenes antifascistas, en la que intervinieron Agustín Nieto y el Comandante Carlos, en representación del Quinto Regimiento.

16.-    En las páginas 3, 4 y 9 del número del día 16 de enero, el diario de referencia «Ahora»  comenta que «Ha comenzado en Valencia el Congreso Nacional de las Juventudes Socialistas Unificadas»,  reproduciendo numerosas de las intervenciones escuchadas: Jesús Hernandez, Pasionaria, José Díaz, Alvarez del Vayo, Santiago Carrillo y Carlos Espla.

Asistió al acto, como invitado en la mesa presidencial, Antonio Machado, que según se comentó iba a intervenir con la lectura de un discurso que llevaba escrito (ver el porta-folios que llevaba), pero no puso ser por la extensa intervención anterior a la prevista para él, de Santiago Carrillo.

Otros asistentes. Destacamos la imagen de Rafael Alberti.

17.-   El día 16 de enero, «La Libertad»  informa  sobre los avances en la provincia de León de las fuerzas leales, y que en los frentes de Madrid mantienen las posiciones últimamente conquistadas y resisten los contraataques de los facciosos.

18.-     Siguen las informaciones sobre el Congreso de las J.S.U. de Valencia, y el día 18 se habla de los resúmenes de las ponencias, declaraciones y discursos finales.  Estos los reproduce «Ahora» en las paginas que a continuación se reproducen.

En página doble, bajo un ¡Viva la unión de todas la Juventudes españolas!, vemos una fotografía de Antonio Machado durante el Congreso.

19.-     La revista Crónica del día 24 de enero publica en su portada fotografía del acto inaugural del Congreso J.S.U. , en el que se ve la mesa presidencial con la imagen de ANTONIO MACHADO.

20.-    En la misma revista «Crónica» se reproducen este día copia de las «tarjetas infantiles» para que los ñiños evacuados puedan comunicarse con sus padres.

Los textos de las tarjetas son de Antonio Machado.

21.-      Nuevamente leemos el diario «Ahora», esta  vez del 13 de febrero del 37, en el que nos dice que en el sector de Arganda las fuerzas republicanas rechazan al enemigo y derriban siete cazas e inutilizan dos tanques.

En el sector del Jarama los rebeldes atacan tres veces y las tres veces son rechazados.

22.-

23.-     Un grupo de intelectuales españoles, entre ellos Antonio Machado, recuerdan «a la conciencia del mundo:

Entre los firmante, Antonio Machado.

24.-     Tambien se publica en este número de «EL PUEBLO» el siguiente reportaje, del que reproducimos su inicio.

25.-     «Ahora» recoge el 26 de febrero de 1937 la siguiente portada:

Es evidente que las tensiones en Europa entre democracias y estados totalitarios (nacismo y fascismo) van en aumento, y en el primer grupo se incluye la U.R.R.S.

26.-    Ante las manifestaciones  de G. Marañón efectuadas en «Le Petit Parisien» el 21 de febrero, y todavía no rectificadas, desde la Casa de la Cultura se emite respuesta por representantes españoles de la cultura, entre los que se encuentra Antonio Machado, Jacinto Benavente, M. Marqués, Victorio Macho, el profesor Carrasco, José F. Montesinos, León Felipe, Tomás Navarro Tomás.

27.-    La Paz en el mundo sigue en situación peligrosa dados los pronunciamientos del Reich y las absurdas posiciones que se contrapones con la realidad internacional.

Se comenta que la nota de Franco al respecto solo tiene sentido por el temor a una sublevación inminente en el Marruecos francés, que perjudicaría los intereses de los sublevados en España.

28.-     El Partido Comunista Español avanza en su reorganización, influencia y realidad.  El diaro «Ahora» así lo corrobora.

29.-     En estos día se anuncia homenaje a García Lorca, en el cine Capitol de Madrid, en el que se recitará, entre otros poemas, «El crimen fue en Granada», de Antonio Machado.  «El Liberal» del 11 de marzo de 1937, página 5.

En la misma página de «El Liberal» se convoca para el 18 de marzo una Jornada de Solidaridad Antifascista.  Convoca El Comité Ejecutivo de Socorro Rojo Internacional.

30.-Estamos en los últimos días de marzo y el 30 el diario Ahora (Diario de la juventud), publica:

a)   en su página 7, fotografía de a un soldado republicano preparando un mortero, abrigado bajo la nieve y una ventisca dque hiela a los soldados en sus parapetos.

b)   a continuación se leen unas palabras de Manuel Tagueña, Jefe de la 30 brigada y militante de la J.S.U.

c)   página del diario en la que leemos la fecha y noticia de bombardeo de la marina republicana en Mallorca e Ibiza.

31.-     El 1 de abril «La voz del combatiente», «diario de los comisarios de guerra del ejercito del pueblo», publica artículos titulados «A los camaradas de la 34 Brigada»  y  «Entre los nuevos reclutas de la División», evidentemente en un ejercicio de ánimo al soldado y de propaganda. y en otra página del mismo día «Un cursillo para Comisarios».

32.-     El 6 de abril, en «La Libertad» leemos cuatro comentarios sobre escritores a los que llama fascistas:

a)   Pedro de Répide, del que dice que se dedix¡ca dar conferencias desde Marruecos aplaudiendo al fascismo.

b)   Antonio de Obregón ddel que dice que asistió al entierro de Unamuno en representación de la falange.

c)    José de Landa, por dedicarse desde Burgos a filmar  ñelículas en las que ensalza al fascismo.

d)     Manuel Machado, del que dice esta ofendiendo a la España republicana desde el ABC de Sevilla.  (Se continúa la propaganda que pretende asimilar a la causa rebelde a Manuel Machado).

En otro artículo del mismo diario se comenta el fusilamiento en Oviedo de Leopoldo Alas, Rector de la Universidad ovetense.

En otro artículo se habla de la lucha en Asturias y en los ataques a Oviedo.

33.-    En este diario se comentan, el 6 de abril, las ofensivas republicanas en el frente andaluz.

34.-     en este diario, «La Voz», del 6 de abril de 1937, se publica:

a)   Noticias sobre el llamado Frente del Centro, en las que se dice «Que se avanza en el Sur y se resiste en el Norte», y que «El enemigo pretende reconquistar el terreno que le hemos arrebatado en Carabanchel».

b)   Comentarios sobre «Como hemos vencido a los italianos en Guadalajara» y los avances de las tropas leales en el Jarama.

c)   Se insiste en valorar negativamente las interpretaciónes de la postura de Manuel Machado en Burgos. Se dice en el artículo que comentamos: «El poeta Manuel Machado… Compasión nos inspira.  Era entrañable amigo nuestro: le cogió en la otra banda y el miedo y el hambre deben haber consumado la herejía;  pero no nos cabe en la cabeza:  no concebimos a Manolo Machado, tan unido a su hermano Antonio en arte y en ideología, ahora frente a él como elemento activo del fascismo.  ¿Como habra podido…?. Ya lo dijo él, en su famosa copla: «Tó es hasta acostumbrase…».

Miedo y hambre… que sin duda ocasionaron necesidad de disimular en su arte, en su ideología y en las actividades de su vida cotidiana en aquellos años pasados forzosamente en Burgos, y luego en el «Madrid victorioso», hasta su muerte en 1947, cuando contaba 72 años.

En 1937, en Rocafort, Ana, la madre de ambos hermanos, Mauel y Antonio, no consciente de la realidad del momento, preguntaba constantemente por Manuel. Antonio le contestaba que estuviera tranquila porque Manuel sabía cuidarse y controlar las situaciones, aunque fueran adversas.

35)   El miercoles siete de abril de 1937, el diario «nuevo Aragón», editado en Caspe comenta que tras «victorioso avance, de nuestras fuerza, se encuentran a diez kmts. de Peñarroya y Fuenteovejuna».

Pero el artículo más trascendente, a efectos de este trabajo sobre «la familia Machado en la prensa de 1937», es el titulado «Las plumas al servicio del fascismo invassor», en el que leemos: «Otra ficha es la de Manuel Machado. Por Sevilla está ofendiendo a la España republicana desde el pozo negro de ABC de aquella ciudad andaluza… Pero guardemos un piadoso silencio… frente al desleal se alza venerable la figura del hermano que al pueblo lo dió todo… ¡Respetemos su dolor…!.»  «Manuel Machado tuvo puesto en nuestra mesa de trabajo, y en las columnas de  nuestro diario ganó lo mejor de su notoriedad, aunque con pena, ni podemos, ni queremos, ni debemos silenciar su conducta».

36).     El diario «La Libertad» del 11 de abril titula en su cabecera que «La Guerra de España, problema mundial» proponiendo, si el control de la no intervención fracasa, la creación de una Comisión, a estos efectos, de la Sociedad de Naciones.

Por otra parte leemos, el mismo día en este diario, que continua una ofensiva triunfal en los sectores de Madrid.

37).     El 24 de abril de este año «El Liberal» comenta que un grupo de escritores, poetas y hombres de ciencia, envía a la zona rebelde un documento de gran interés, que firman D. Jacinto Benavente, Antonio Machado, Pio del Rio Hortega, José Bergamín y otros escritores de solvencia republicana.

38).     El 23 de abril la prensa republicana publica su comentario sobre la entrevista en Roma entre Schuschnig (Austria) y Mussolini, en la que parece hablaron sobre la organización general de la cuenca del Danubio. Implicando a Italia, Austria y Hungría. Además comentaron los acuerdos austro-alemanes,  la Entente Italoalemana y los protocolos que estos paises firmaron en Roma.

En este número del diario se publica esta fotografía del general Miaja, del que dicen estudia la derrota definitiva de los invasores.

y informa que ha quedado disuelta La Junta delegada de Defensa, y que será el General Miaja el que solo se ocupara de los problemas de la Guerra.

39).    El diario «Ahora» del 1 de mayo publica en su pagina 9 un artículo que se titula:  «Habla el gran poeta Antonio Machado«,  que reproducimos ampliado para una mejor lectura:

40).     En este mismo diario se reproduce el poema de Antonio Machado  «Meditación del día»

41).     Y finalmente en este  mismo diario «Ahora» y día, con ocasión del 1 de mayo, se dice en su cabecera: ¡Viva la Gloriosa aviación de nuestro ejercito popular!, a la par que informa del hundimiento del buque pirata España.

42).   En «La Libertad» del 19 de mayo leemos que «Socorro Rojo Internacional, que se mantuvo firme en las horas dramáticas de Octubre del 34, ayudando a los que sufrían cárcel y destierro; el Socorro Rojo, que el 19 de julio acudió presuroso a las trincheras a recoger los heridos; el organizador de hospitales de sangre, hogares infantiles y refugios para evacuados, llama a todos los corazones generosos y humanitarios para que acudan en auxilio de las víctimas del terror en las provincias holladas por el fascismo extranjero. ……».

«¡Por una España sin invasores, progresista y feliz!»,  firman esta solicitud y proclama muchas personalidades españolas, entre las que se encuentran: General Miaja, Julio Álvarez del Vayo, Dolores Ibarruri, Antonio Machado, Jacinto Benavente, León Felipe, Vicente Rojo, Enrique Lister, José Bergamín, Carlos Contreras, Margarita Nelken, Rafael Alberti, Serrano Poncela,  Miguel Hernandez, María Teresa León, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Vivente Aleixandre y Arturo Serrano Plaja.

43).      La opiniónde los paises democráticos de Europa es que Alemania se está preparando para invadir Checoslovaquia, por lo que este pais centroeuropeo a firmado un Pacto Sovieticochecoslovaco como medio y lucha efectiva por el mantenimiento de la Paz.

44).     En la primera página de este miércoles 19 de mayo, «La LIbertad», en relación a la guerra civil española se dice que el mal tiempo y las lluvias del día anterior han provocado una disminución de la actividad combativa en los frentes de algunas zonas del Norte y del Centro.

45).     «La Voz» del 1 de junio informa que las tropas republicanas del frente de Navacerrada realizaron ayer un brioso avance hasta las cercanías de Balsaín y la tapia de los jardines de La Granja, donde a última hofa de la tarde se continiaba combatiendo con gran intensidad.

También se informa de los avances del Ejército popular en tierras de Segovia, comentando que tal vez los cañones republicanos hayan comenzado el bombardeo de la ciudad castellana.

46).     En el diario «El pueblo» del 3 de junio informa que «siguen los intelectuales españoles haciéndose eco del vandálico hecho que resulta del bombardeo de Almería», y aportan «copia del telegrama dirigido a distintos centros culturales del  mundo en el día de ayer». Firman muchos profesores de las universidades de Barcelona, Madrid y Valencia,  y de otros centros y magistrados del Tribunal Supremo.

Finaliza el telegrama diciendo: «Con toda el alma le rogamos que con  motivo del inicio bombardeo de la población civil de Almería por escuadra alemana contra todas las normas del Derecho y de la moral levante su voz autorizada, en justa protesta contra este desafuero y en defensa de la Paz y libertad del mundo.-  Antonio Machado y Jacinto Benavente

47).     Ante las últimas agresiones alemanas e italianas contra ciudades abiertas y barcos de transporte españoles…..  suscriben el siguiente documento … los siguientes hombres de ciencia, artistas y escritores españoles ….

Entre los escritores y artistas se cita, entre otros a Jacinto Banavente, Antonio Machado, Pablo Picasso

48).     El político ruso Litvinof manifiesta en la Sociedad de Naciones que : «Solamente queremos que el pueblo español tenga el Gobierno que anhele».

49).     En este diario, «El Mono Azul» del jueves 17 de junio podemos leer:

a.-   En el breve artículo «Los escritores caen en defensa de la Cultura». se comenta que el escritor  húngaro Luckas Jaika a caido muerto en los frentes españoles, que el escritor alemán Gustavo Regler, está herido, y ya son muchos los incluidos en las listas de los en tierras españolas dejan su sangre.  Hombres que como dijo Antonio Machado, recogiendo versos de Jorge Manrique, que no irán «a dar a la mar», sino que quedarán entre nosotros y en el recuerdo de la gloria que dejaremos a nuestros hijos.

b.-    Un artículo de Gustavo Regler titulado «Después de la batalla», que reproducimos integramente.

c.-    Un artículo, breve , sobre «el arte de saber mandar de Lister», escrito por Corpus Barga,

d.-    Una entrevista a Egon Erwin Kisch, que llega a Valencia para documentarse y escribir un libro sobre España, además de asistir al Congreso de escritores antifascistas que se celebrará a primeros de julio en Valencia.

50).     En el diario «frente rojo»,  del 5 de julio podemos leer que «El Gobierno de la República española inaugura en Valencia el Congreso Internacional de Escritorea Antifascistas».

El Gobierno español saluda a los asitentes diciendo: «Nuestra lucha es de carácter universal: por la libertad y por la independencia de la Humanidad».

Corpus Barga propone a Antonio Machado y a Bergamín por España, para ser  miembros de la Presidencia del Congreso.

51).     En «Frente Rojo», página 4 del 5 de julio de 1937,  comenta que «La Unión de Escritores soviéticos así como todo el pais soviético tienen confianza inquebrantable en la victoria rápida de los defensores de la cultura y el progreso».

En otro artículo se informa que el portugués Oliveira Salazar ha sido objeto de un atentado, del que ha salido ileso

52).     El 6 de julio de 11939, en el diario «Ahora», en su página 7 comenta que los congresistas del Congreso Internacional de Intelectuales antifascistas fueron obsequiados con un banquete por  los intelectuales de España.  Entre ellos figuraba, por parte de España y de su Presidencia en el Congreso Antonio Machado

«El Liberal» del mismo día también recoge la información del banquete en honor de los intelectuales  que asistieron al Congreso.

53).     «La Libertad», tambien del día 6 de julio , informa que el Gobierno español presidió en Valencia la inauguración del segundo Congreso Internacional de Escritores para la defensa de la Cultura, con la asistencia de Antonio Machado.

También se comenta que Francia e Inglaterra comparten la voluntad de que se respete la integridad territorial de España y … los intereses británicos en el Mediterráneo.

54).     El portavoz periodístico de la Federación Anarquista ibérica  (FAI) reproduce en su número del día 7 de julio, un artículo de Federica Montseny «sobre unas palabras de Durruti», en el que se insiste en la necesidad de la unidad.

En otros artículos de «Nosotros» se dice: «que los trabajadores, para ser hombres libres hay que luchar contra el fascismo», «Que inglaterra prepara un nuevo sistema de control para evitar que los paises totalitarios derroten a las democracias», y que «los mismos problemas y las mismas ansias hay en la CNT y el la UGT, y que cuando caminen unidos conseguirán el triunfo que merecen.»

Obviamente la propaganda dirige el contenido de los objetivos que cada partido o grupo considera necesarios.

55).     En el diario «El Sol» se lee que André Malraux dice en el Congreso Internacional de Escritores Antifascistas,  justo después de una intervención de Antonio Machado,  que su pais, Francia, ha renunciado definitivamente a la no inervención, a lo que añadió, a continuación, el Presidente de las Cortes, Martíneza Barrios, dijo: «cuando regreséis a vuestros paises, nos basta con que vuestro testimoniop sea de veracidad».

Este diario, en su primera página, habla de los gombardeos que nel día anterior efectuaron las fuerzas leales, que derribaron 13 aparatos fascistas.

56).     A f¡nales de julio, informa «El Pueblo» de Valencia, se combate en Aravaca, en Las Rozas, en Brunete, en Villanueva del Pardillo y en Villanueva de la Cañada, junto a Madrid, al Sur del Tajo y en el Norte de Guadalajara,  mientras en la provincia de Ávila la tranquilidad fue completa.

57).     El diario «Ahora» se hace eco del Congreso Popular de la Solidaridad que pone de relieve la gran obra que realiza S.R.I. (Socorro Rojo Internacional), y se comenta el gran «mitin de clausura en que Carlos Contreras intervino pronunciando un magnífico discurso». Carlos Contreras en también conocido como «El comandante Carlos»,

58)     Se informa en «La hora» del 28 de julio de 1937 que » en cumplimiento de su deber profesional ha fallecido en El Escorial la periodista francesa Gerda Taro, reportera gráfica del periódico parisino «L’Etoil».  En  el repliegue de Brunete fué derribada del estribo de un auto en el qie iba y arroyada por un vehiculo propio.  En cuanto se conoció la noticia, Rafael Alberti, en nombre de la Alinza de Intelectuales Antifascistas, se trasladó a El Escoriallpara disponer su traslado a Madrid, seguidamente a Valencia y desde esta ciudad, en avión, a Paris… » Tenía 26 años y estaba casada con el famoso fotógrafo Frank Capa.

Gerda Taro

Fotografía, con la noticia de su muerte en la prensa de parisina.

En primera fila, con vestido blanco, aparece Gerda Taro en el Congreso Internacional de Escritores Antifascistas de Valencia. Dos filas detrás, junto a una mujer con camisa blanca, a cuyo lado reconocemos a León Felipe, podemos ver a Antonio Machado.

Esta conocidísima fotografía pudo estar tomada por Gerda Taro  conjuntamente con Frank Capa.

Fotografía de Gerda Taro

Gerda Taro y Frank Capa

59).     Este diario «Solidaridad Obrera»  delfinales de julio nos dice que «El Japón prosigue su campaña provocadora en el Extremo Oriente, cumplidendo las consignas del fascismo internacional»

60)     «La Libertad» del 3o de julio publica un artículo titulado: «Los evangelistas del fascismo.  Eugenio d´Ors convida a ir cantando por calles y plazas el «santo rosario».»

61).   Estamos en el mes de agosto  de 1937. El calor aprieta pero las operaciones militares siguen su marcha.  Las tropas republicanas consolidan avances al nordeste de Teruel y en tierras de Albarracín. También se progresa en los kilómetros 32 a 35 en la carretera de Andalucía.

62).      Los intelectuales españoles promueven la creación de una gran Editorial que apoye y facilite la educación de la juventud, y solicitan ayuda material, ayuda económica y ayuda moral y espiritual.

Y como no, ANTONIO MACHADO firma y apoya el manifiesto que al efecto se difunde, y que firman los intelectuales que luchan al lado del pueblo por la libertad de España y por la defensa de la cultura.

63).     La revista cubana «Facetas de la actualidad», del mes de septiembre de 1937, publicada en la Habana, publica un artículo de ANTONIO MACHADO que titula «Palabras del gran poeta Antonio Machado sobre el Pueblo Español»

64).     El diario «La hora», en su página 14 del día 21 de septiembre de 1937 comenta que la intelectualidad española ha remitido un telegrama al Doctor Negrín, como Primer Ministro de España y representante en la Liga de las Naciones, felicitándole por sus discursos, que representan el sentir del pueblo español, incluso, seguramente, el de los viviendo en zona facciosa, ponen por encima de todas las ideologías el amor a la independencia de España.

Firman el telegrama, entre otros, Antonio Machadojunto a Jacito Benavente, Tomás Navarro Tomás, José Puche, José Bergamín, Corpus Barga, Victorio Macho, Salvador Bacarise …..

65).     El 29 de septiembre informa «Mundo Gráfico» de la publicación del número 1 de la revista «Madrid».  El espíritu de la revista, que coincide con el de los intelectuales que acompañados por el 5.º Regimiento fueron trasladados de Madrid a Valencia, albergándolos en La casa de la Cultura valenciana.  Entre ellos Antonio Machado.

Estos mismos intelectuales han colaborado en el Tomo segundo que se acaba de publicar.

66).     El 13 de octubre «Mundo Gráfico» informa que el Sindicato de Profesionales de las Bellas Artes, ha editado un álbum-homenaje a los profesionales de Artes Gráficas, que incluye carteles, láminas a pluma, a lápiz, acuarelas relativos a un arte antifascista.

Colaboran, entre otros, Antonio Machado, Gutierrez Solana, Victorio Macho, Corpus Barga, León Felipe, Jacinto Benavente y Alberti.

67).     Se insiste en que el factor esencial para la victoria republicana sobre el fascismo reside en el esfuerzo común de los españoles.

68).     En este artículo la famosa actriz Margarita Xirgu habla del Consejo Central de Teatro, en el que participa y colabora junto a  Antonio Machado, Jacinto Benavente, Rivas Cherif,….

En la entrevista dice de Antonio Machado: «de nuestro altísimo poeta, situado al lado del pueblo desde el primer instante, porque toda su obra -tambien desde antes del 18 de julio – , es auténtica vena popular.  Alguien dirá – tal vez se haya dicho ya esto en algún saloncillo – : ¿ y que tiene que hacer un poeta dentro del teatro?.  Pensar así es pensar como los empresarios del antiguo régimen, para quienes el verso – como no fuese el del «Tenorio», y aún este a regañadientes -, no tenía absolutamente nada que hacer en los escenarios. A los que refunfuñan cabría decirles que Antonio Machado no es solo el poeta fino y sensible del Duero, el cantor de los álamos junto al agua – que corre , y pasa y sueña – sino el autor inteligente de «Las Adelfas» y de tantas obras que son testro de verdad -: gran teatro – en la cosa de arquitectura – como la mcomedia mejor construida que pueda usted elegir en el repertorio benaventino».

69).     El 6 de noviermbre «La Libertad» comenta e informa que se ha combatido con intensidad en la línea de Aravaca al arroyo de Pozuelo.

70).    A mediados de noviembre el diario francés «L’Intransigeant», conocido por sus posturas de cariz reaccionarias, opina y manifiesta que la política mediterránea y la guerra de España están totalmente dirigidas por Alemania, siendo Mussolini e Italia sus instrumentos.  Empiezan a ver claramente su error al permitir que Alemania actúe impunemnte en Europa. El peligro para Francia empieza a vislumbrarse, pero se contentan acosados por el miedo a Hitler.

71).    En Valencia, el 14 de noviembre, se celebró un acto organizado por Socorro Rojo pro ayuda a los combatientes. Después de leerse unas cuartillas de la madre de Galán y de la esposa del Presidente Sr. Azaña, se leyeron poesías de Antonio Machado.  Finalizó el acto con vivas a la República y a España.

72).     Desde Francia se solicita que el cuadro de Pablo Picasso «GUERNICA» sea exhibido en las naciones escandinavas, en una exposición ambulante que recorrerá Oslo, Copenhague y Estocolmo.  El autor del cuadro a añadido a su título la siguiente frase: «Acto de execración de la que es víctima el pueblo español».

73).     Con motivo de las Relaciones Culturales Hispanosoviéticas, han sido agasajados en Moscú, en este mes de noviembre, como representantes artísticos de la España heróica,  José Bergamín y Victorio Macho

74).     Se comenta en el diario «La Libertad», la teórica tranquilidad de este día, 28 de noviembre, en los frentes de batalla.

75).     El jueves 23 de diciembre de 1937, víspera de «nochebuena», según nos comenta el diario «Ahora» : «La población liberada comienza a evacuar en masa Teruel».