ANTONIO MACHADO Y LA FAMILIA LANDA III

Parte iii

ANTONIO MACHADO

Y LA FAMILIA LANDA.

                       Parte III

         Durante la Guerra Civil Rubén Landa realizó múltiples actividades. Cooperó en campañas de alfabetización con las Milicias de la Cultura, creadas en 1837, y con la elaboración de la Cartilla Militar Antifranquista.

         Dirigió durante unos meses la colonia escolar de Villagordo del Jucar (Abacete). En 1938 asumió la secretará de la Comisión delegada de la Junta para Ampliación de Estudios cuando tenía su sede en Valencia, y a finales de ese año viajó a la Unión Soviética, acompañando a algunos de los llamados niños de la guerra.

         En Madrid, empezada la guerra era muy necesario tener documentos de identificación. Antonio Machado no los tenía ni los solicitaba porque nunca pedía nada. Más de una vez le habían exigido la documentación en la calle.

                                          ANTONIO MACHADO

         Parace ser, según contaba alguna de sus sobrinas, que una de éstas veces, al estar indocumentado o con documentación insuficiente, fue detenido y llevado a un centro de detención. En silencio esperó que lo soltaran, pero al ver que esto se retrasaba y que algunos de los detenidos iban saliendo de forma aparentemente irregular, en un arranque de supervivencia dijo a uno de las vigilantes que ere muy amigo de Besteiro (lo cual era cierto) y que le dieran nota a éste, que le sacaría de aquel lugar.  

         El vigilante dio parte a su superior, que tras algunas averiguaciones y llamadas le dejó en libertad

         Muy a principios de la guerra escribió aquello de que todos los milicianos de la República parecían capitanes y que los «señoritos” eran los continuadores de los Infantes de Carrión del poema del Cid.

         En octubre de 1936 la situación de Madrid se agravaba por momentos. Se organizó el traslado a Valencia de los intelectuales eminentes que seguían en la capital.

         Antonio Machado se resistió a marcharse y, al fin, más tarde aceptó, pero tenía que ser sin separarse de su madre, de sus hermanos y de sus sobrinas. El gobierno republicano le llevó a Valencia y de esta ciudad, tras unos pocos días en la “Casa de la Cultura” a una casa de campo próxima, en Rocafort, rodeada por un huerto de naranjos.       

         Allí fue Rubén Landa a verle una o dos veces. Como antes y como después, en Valencia Antonio Machado escribió en favor de la República.

         Hay informaciones de que una vez habló por radio, pero no le agradaban estas alocuciones pues pensaba  que al estar su hermano Manuel en la zona fascista podría acarrearle problemas a su hermano.

         En el huerto de naranjos, recuerda Landa, que le habló de don Miguel de Unamuno. Le dijo que se le echaba mucho de menos, que su crítica era útil. También le habló del poeta Pedro Garfias: «Es el que ha escrito las mejores poesías sobre nuestra guerra» afirmó.

         En Rocafort  estuvo hasta abril de 38, recibiendo muchas visitas y escribiendo algunas poesías, artículos diversos, la mayoría  a favor de la república y sus escritos, Juan de Mairena, para Hora de España. Y correspondencia, alguna con amigos de Rusia.

         En este tiempo asistió al Congreso de las juventudes Socialistas unificadas, en enero de 1937 y del “2º Congreso de escritores antifascistas y en defensa de la cultura” que se celebró en Valencia entre el cinco y el diez de julio del mismo año.

         De estos dos Congresos se conservan las únicas dos grabaciones de cine, en las que aparece totalmente identificado Antonio Machado. Del primer hay, también amplia documentación y fotos de Antonio Machado en la revista Crónicas (15 de enero de 1937). La portada ofrece una foto curiosa en la que se ve la mesa principal del Congreso con Antonio Machado, puño derecho en alto.

         Llevaba un discurso preparado para su lectura, pero parece ser que una muy larga alocución de Santiago Carrillo impidió la lectura de Antonio Machado, que dejó para el 1 de mayo su lectura en Valencia (hay una famosa fotografía de este acto).

         De la segunda grabación, del 5 de julio de 1937, también en Valencia, se puede ver en tres tomas, en el hemiciclo del Ayuntamiento a Antonio Machado, y separado por una mujer con camisa blanca, a León Felipe. En esta misma grabación podemos ver las únicas imágenes que existen del gran poeta peruano Cesar Vallejo, tres o cuatro tomas de algunos segundos de duración, y sorprendentemente las últimas imágenes de la fotógrafa Gerda Taro, novia de Frank Capa, y de la que se dice era la autora de la mayoría de las fotos atribuidas a Capa. También aparece Julio Álvarez del Vayo, entre otros políticos españoles y varios conocidos escritores,  españoles y  extranjeros.

         Amenazada Valencia, el gobierno se ocupó de que Antonio Machado y su familia fuesen trasladados a Barcelona.  Primero quedaron instalados en el hotel Majestic  de Barcelona y al poco en el barrio de la Bonanova, en una mansión de la marquesa de Moragas, que tenía mucho de romántica, y un  hermoso parque de arboleda tupida. Se llamaba “La torre Castañer”. Nunca quizás vivió don Antonio en casa mejor que aquélla, ni aspiró a ello, ni nunca acaso vivió allí una persona tan aristócrata como don Antonio. La casa era buena, pero la comida muy insuficiente. Los alimentos escaseaban en una Barcelona superpoblada y casi aislada, y Antonio Machado seguía sin pedir nada a nadie. Algunos amigos se enteraron e hicieron por mejorar su situación y Rubén Landa que trabajaba en una oficina de presidencia de Gobierno fue a ver a Zugazagoitia, que ocupaba entonces un cargo de confianza en la Presidencia del Consejo de Ministros y le explicó la situación de Antonio Machado, éste le escuchó con atención e hizo enseguida que se dispusieran medios para remediar la situación que le indicaban. Gracias a él, en adelante Antonio Machado y los suyos dispusieron de algo más alimentos. Antonio Machado nunca supo que esto se lo debía a Zugazagoitia. Por cierto, Zugazagoítia fue de los que asistió, meses mas tarde, al entierro en Collioure del poeta

         Antonio Machado trabajaba mucho en Barcelona. Su ayuda era muy importante para la República y sin cesar la solicitaban. Nunca la negó. Escribía y escribía entre otras cosas artículos para el periódico La Vanguardia. Comentaba que escribía en prosa muy despacio. En Barcelona durante laguerra también escaseó el tabaco, y Antonio Machado podría prescindir de él, salvo para escribir. A veces le pidieron que hablase por la radio, y lo hizo, aunque entonces, por su estado de salud, le era molesto salir de casa. No se han encontrado, hasta la fecha, grabaciones de estas entrevistas. Es difícil, pero no imposible y serian las primeras y tal vez las únicas con la voz del poeta. Por si alguien tiene posibilidades de buscar en archivos sonoros de radios de la época le recordamos que hablamos de radios de Barcelona entre abril de 1938 y diciembre del mismo año.

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