ANTONIO MACHADO Y LA FAMILIA LANDA IV

Parte IV

ANTONIO MACHADO

Y LA FAMILIA LANDA.

                       Parte IV

         Los terribles bombardeos de Barcelona, que tantas víctimas causaron entre la población civil, preocuparon mucho a Antonio Machado, en especial por su familia y sobrinas.

LA MUERTE DEL NIÑO HERIDO

                  Otra vez en la noche… Es el martillo

         de la fiebre en las sienes bien vendadas

         del niño. – Madre, ¡el pájaro amarillo!

         ¡Las mariposas negras y moradas!

                  –Duerme, hijo mío.—Y una manita oprime

         la madre, junto al lecho. –¡Oh, flor de fuego!

         ¿Quién ha de helarte, flor de sangre, dime?

         Hay en la pobre alcoba olor de espliego;

                  fuera, la oronda luna que blanquea

         cúpula y torre a la ciudad sombría.

         Invisible avión moscardonea.

                  –¿Duermes, oh dulce flor de sangre mía?

         El cristal del balcón repiquetea.

         –¡Oh, fría, fría, fría, fría, fría!

         En septiembre de 1938 el gobierno dio instrucciones a Rubén Landa para que, con otros maestros, fuera a Rusia acompañando a algunos niños para evitarles la guerra y para que siguieran estudiando.

         Una calurosa mañana de finales de agosto de 1938, se presentó Rubén Landa, probablemente acompañado de su hermana Matilde, en la Torre Castañer. En el jardín se reunió con Antonio Machado y le propuso llevar a sus seis sobrinas, las tres de su hermano Francisco y las tres del hermano José, a Rusia, evitando los riesgos de la guerra y los ya incesantes bombardeos que Barcelona sufría, además de facilitar que en Moscú las niñas pudieran seguir estudiando en una casa que para niños y jóvenes españoles se había organizado en dicha ciudad. Irían acompañadas, entre otras por dos sobrinas de Rubén.

         A Antonio Machado le pareció bien, pero lógicamente quienes tenían que decidir eran los padres de las sobrinas.

         Informados de la propuesta José Machado y su esposa Matea Monedero la aceptaron para sus tres hijas, Eulalia de 14 años, María de 12 años y Carmen de 9 años.

Antonio Machado, su madre Ana Ruiz, su hermano José y su esposa Matea y las tres hijas: Eulalia, María y Carmen.

         Francisco Machado y su esposa Mercedes Martínez declinaron el ofrecimiento pues pensaron que, a pesar de las difíciles circunstancias existentes, preferían seguir junto a sus hijas, Ana de 21 años, Mercedes de 20 años y Leonor de 14 años. Ésta última, mi madre, se llamaba Leonor en recuerdo de la esposa de su tío Antonio, el cual era además su padrino.

         Se organizó el viaje con rapidez, y a primeros de septiembre salieron de Barcelona dos coches.

         En uno viajaron las tres sobrinas de Antonio Machado e hijas de José Machado, otra niña de unos catorce años, de nombre Amaya Ruiz Ibarruri, y su madre Dolores Ibarruri, también conocida por “Pasionaria”, que regresó a España desde Francia, aunque no sabemos si desde la frontera o desde El Havre. La guerra seguía.

         Amaya en realidad regresaba a Moscú, ciudad a la que su madre la envió en 1935, junto a su hermano Rubén, y que a principios del verano de 1938 regresó a España para ver a su madre. Ahora, en este viaje, volvía a Moscú. En el viaje Izo buena amistad con Eulalia Machado, que era de su edad. Evidentemente  conducidas por un chofer.

         En el otro coche viajaron Rubén Landa, y dos sobrinas, Una creo que una era hija de su hermana Jacinta, y del primer marido de ésta, Carmen Viqueira Landa y la otra Carmen López Ganivet Landa, que tenía entonces unos cinco años, hija de Francisco López Ganivet,  sobrino del escritor y diplomático granadino Ángel Ganivet, y de su mujer Matilde Landa Vaz, hermana de Rubén Landa.

         En este viaje fueron los dos coches hasta el Havre y desde esta ciudad francesa, por mar, hasta Leningrado.   Las tres hermanas se quedaron en la casa que para niños y jóvenes españoles había en Moscú y en la cual trabajó Rubén Landa los meses que pasó en Rusia. Landa regresó a París a finales de mayo de 1939. Dos meses después probablemente fuera Jacinta Landa a Moscú a buscar a su hija Cármen Viqueira y a su sobrina  Cármen López Ganivet Landa, que, probablemente por motivos de seguridad se identificó solamente como Carmen López Landa (que realmente era su nombre real).

         Amaya Ibarruri vivió en Moscú durante muchos años, hasta que pudo regresar a España con su madre a mediados de los años setenta.

         Eulalia Machado pasó la II Guerra Mundial en Stalingrado, se casó con un ex oficial español, mayor de milicias, Jerónimo Casado Botija, y vivió primero en Moscú, luego en Yugoslavia, mas tarde en Praga, para viajar desde esta ciudad a la Havana (Cuba), desde donde regresó a Praga, al fallecer su marido, para finalmente volver a Madrid, donde se reencontró con su madre 30 años después. Sus hermanas María y Carmen, localizadas por sus padres, se reencontraron con ellos en Chile al finalizar la II guerra Mundial

         Carmen López Landa, la hija de Matilde, y su prima Carmen Viqueira Landa, fueron en julio de 1939 a París y desde allí, vía Londres, con Jacinta Landa a Mexico.

De esta época, verano de 1938 a finales de 1939, Carmen López Landa recordaría lo siguiente:

«Al estallar la guerra, mi padre se fue al frente, donde combatió y formó parte del llamado Batallón del Talento, formado básicamente por intelectuales. Parece que colaboró con el equipo de cartelistas de Renau. Incluso hay un cartel en el que se reproduce una foto mía. Mi madre se integró enseguida en funciones dirigentes del Socorro Rojo. Y a mi, a quién la sublevación me sorprendió en Galicia de vacaciones, me llevaron a Francia para volver a entrar a España en la zona republicana. Viví separada de ellos, sin ver a mi padre y solo ocasionalmente a mi madre. Me tocó vivir en diversas colonias de niños, de las qie solo tengo constancia de una en Ribagordo de Jucar y de otra en Barcelona. Conservo algunas fotos de entonces en las que aparezco con una mirada triste»,

«No recuerdo casi nada de esa época. Es terrible. Durante dos años, cuando tenía entre cinco y siete años, estuve sometida a un contínuo trasiego, como un paquete de correos, de aquí para allá. Ni siquiera con ayuda de la familia he podido atar todos los cabos. En 1938 me envían a la URRS. No sé como ni por qué se tomó la decisión. Supongo que sería porque las cosas se ponían feas y porque allí tenía familia. También ignoro la ruta que seguí, si viajé por tierra o por mar, o a qué ciudad llegué. Parece que, antes de recalar en Moscú, pasé por Kaluga. Tengo la vaga impresión (aunque quién sabe donde empieza la fantasía) de que estuve en el balneario de Artex, en Crimea. Alguién me dijo una vez que había entrado por Leningrado».

«Ni siquiera me acuerdo de mi estancia en Moscú, aunque sé que pasé varios meses en el hospital, una vez con sarampión y otra como portadora de la difteria. Y sé que estuve en la casa de niños de la calle Pirogovskaya gracias al libro de memorias de José Fernández Mi infancia en Moscú. En él habla de un profesor de gimnasia llamado Isa. Comprendí que fue en su honor por lo que llamé así al oso blanco de tela que me ragalaron mis tíos cuando cumplí ocho años, que me llevé a México y que es casi mi único eslabón con la memoria perdida de mi infancia».

         Carmen López Ganivet Landa, tras residir muchos años en México regresó a España donde falleció en Madrid el 20 de enero de 2006, a la edad de 75 años.

         De este periodo de tiempo, octubre de 1938 y finales de febrero de 1939, se conservan las cartas que Antonio Machado, su madre Ana Ruiz, José Machado y su esposa Matea Monedero, enviaron a las hijas de éstos últimos a Moscú.

         De ellas, en este trabajo, destacamos:

         que en la primera, de 14 de octubre de 1938, escrita y firmada por Matea Monedero, madre de las tres niñas, podemos leer “ Me figuro que será (su hija Carmencita) muy amiga de Carmencita Ganivet” y en la P.D. de esta carta “muy cariñosos recuerdos para nuestro gran amigo Landa”. Al comienzo de la misma se dice de “la alegría que nos dan vuestras cartas y el saber que ya habéis entrado en la vida escolar”, lo que indica unas cartas previas remitidas desde Moscú y una llegada a esta ciudad a finales de septiembre o primeros de octubre.

         En una segunda carta del 19 de octubre de 1938, Matea les dice a sus hijas “los libros que pedíais se os han enviado ya por medio de un amigo de tío Antonio”, lo que claramente indica la preocupación de Antonio Machado por la educación de sus sobrinas en Rusia, y  sobre los contactos con amistades relacionadas con gentes que frecuentaban o eran de aquellas tierras.

         En otra carta, la tercera que se conserva, de noviembre de 1938 y fecha anterior al 30, escribe a sus nietas la abuela Ana, que tenía 90 años. Firma Ana. También escribe a sus sobrinas Antonio Machado, que manifiesta su agrado por los estudios que realizan las sobrinas, enviando una fe de erratas sobre las cartas recibidas. La parte de la carta que escribe Antonio Machado va dirigida a “Queridísima Eulalita”, por lo que es a ésta a la que pide “saludar en mi nombre a (¿profesora?) Magdalena a quien recuerdo haber tenido el gusto de conocer en Valencia”. Firma Antonio.

         Probablemente del mismo mes de noviembre sea la carta en la que escribe a sus nietas la abuela Ana, que las envía recuerdos de Brígida, que no alcanzamos ahora a identificar.  En esta misma carta, escribe Antonio Machado a sus sobrinas “con gran placer he sabido de los éxitos referentes a los estudios, y sobre “la emoción que os ha provocado  el conocer al gran Stalin. De ella participamos también nosotros”. Y la recomendación siguiente “Si veis a Fedor Kelyn, dadle mil afectos de mi parte y mil gracias por las traducciones que ha hecho de mis trabajos”. Finalmente “Saludar en nombre de todos a Rubén Landa, a quien deseamos toda suerte de …”.

         Otra carta de octubre de 1938, en la que Antonio Machado envía mil besos a sus sobrinas, Firma Antonio.

        ANTONIO MACHADO POCO ANTES DE MORIR EN FEBRERO DE 1939.

         Finalmente el 28 de febrero de 1939 José Machado y Matea Monedero escriben a sus hijas desde Collioure, Hotel Bougnol Quintana. Es una carta intensa, emocionante en la que cuentan a sus hijas la muerte de su tio Antonio Machado, y la muerte de la  abuela Ana tres días después, la situación de ellos y el apoyo de Santullano desde la Embajada de España en París, Información para Rubén Landa sobre sus hermanas Jacinta, en Perpiñán, y Matilde en Madrid, y posibilidad de ir ellos a París en breve.

         Con fecha 20 de mayo, José Machado recibe carta de Rubén Landa, desde París, en la que hace referencia a las dos sobrinas que dejó en Moscú, alegando la necesidad de aportar dinero a su familia en París, dadas las dificultades para hacer transferencias desde Moscú. Les comenta que sus hijas están bien y que manifiestan estar contentas. Le facilita la dirección de Soledad Sancho en Moscú, por si quieren ir a esa ciudad para estar con sus hijas, creyendo no tendría problemas de trabajo como profesor de dibujo. Dice de su hija Eulalia que es una niña muy madura para su edad, y que comenten con ella.

         Estando Landa en Rusia murió Antonio Machado. Con este motivo  le visitó el hispanista Kelly, que era amigo de Antonio Machado, para hablarle de un acto que pensaba organizar en memoria de Machado.

                                              Jacinta Landa Vaz

         Creo que en julio de 1939 Jacinta Landa, después de recoger a sus hijos y a su sobrina en Rusia y llevarlos con ella a París, tal vez acompañada por su hermano Rubén, viajó a Mexico acompañada por todos ellos, sus hijos Luisa, Germán y Carmen Viqueira Landa y su sobrina Carmen López (Ganivet) Landa, hija de su hermana Matilde Landa, que ya en aquellas fechas  estaba recluida en la cárcel de mujeres de Ventas en Madrid. Así se acredita con copia dirigida a la legación de los Estados Unidos de Mexico en Francia, por Jacinta Landa Vaz, en calidad de refugiada política por su filiación española y republicana, manifestando ir acompañada de sus tres hijos y una sobrina (datos con nombre y apellidos) Se indica en el documento que Jacinta Landa Vaz es compañera de Casimiro Mahou Olmeda. Fecha 21 de julio de 1939. Firmado Jacinta Landa.

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