ADRIANA LECOUVREUR, impacto y repercusión que la obra teatral de E. Scribe tuvo en la segunda mitad del siglo XIX.

Sabemos que fue representada no solo en mucha ciudades y teatros franceses, sino también en casi todas las ciudades europeas que disponían de sala de teatro, incluyendo España.  También fue representada con amplia frecuencia en Sudamérica y Estados Unidos. Y no solo fue representada, también fueron muchas las ediciones que de la obra se imprimieron.

Es muy conocida en España la  edición de Nueva-York , de 1855, realizada en la imprenta de Baker & Godwin,  que en su portada se lee:  “Adriana Lecouvreur,  por Eugenio Scribe, Copia original francesa.  Con la traducción española por Francisco Calcagno.  Preparada expresamente para  Mr. Rafael Felix, Director de la Compañía Francesa de M’lle Rachel.”

Como reseñas a la obra teatral de Scribe y anécdotas relacionadas con la misma, que denotan la popularidad que alcanzó y mantuvo a lo largo de esta segunda mitad del siglo XIX, referimos las siguientes:

El viérnes 3 de octubre de 1851, el periódico “Diario Constitucional de Mallorca”, en el apartado “Noticias Extrangeras”, comenta entre otras, desde Marsella y el 19 de septiembre, lo siguiente: “Nos escriben de Lion el 13: Se estaba representando ayer en el teatro el drama Adriana Lecouvreur, cuando un grito horroroso ha resonado en la sala. Una señora que estaba sentada en una loneta junto a su marido acababa de ser herida de una puñalada por un joven que tranquilo y sereno permanecía detrás de ella. El asesino ha sido puesto enseguida en poder de la justicia y ha confesado su crímen con la mayor sangre fría diciendo no conocer a su víctima”.

El domingo día 16 de noviembre, también de 1851, en el periódico  madrileño “Correo de los teatros”, periódico de noticias teatrales, artísticas y literarias, se nos decía : “ No habiendo podido asistir el viernes a la representación de Adriana Lecouvreur verificada en el Teatro del Drama, insertamos a continuación lo que dice el Heraldo acerca de su ejecución (lo escriben con g), que como nos aseguran fue inmejorable. Dice así nuestro colega: El triunfo que ha alcanzado Adriana Lecouvreur ha excedido a nuestras esperanzas, a pesar de saber que dicha obra es debida al talento inimitable de Scribe y se halla mejorada y superiormente arreglada a nuestra escena por D. Ventura de la Vega. Jamás el pueblo madrileño ha gozado de un espectáculo tan verdaderamente admirable. ……….. el teatro español anoche se ha elevado, gracias al singular talento de los actores del teatro del Drama (calle Valverde), a la altura de los primeros de Europa; La señora Lamadrid (doña Teodora) alcanzó anoche el cetro de nuestra escena, y se elevó considerablemente sobre todas las demás actrices con que Madrid cuenta”, “El entusiasmo del público rayó en delirio, de tal modo, que quiso hacerle repetir una escena después de llamarla una y otra, como a todos los actores, como al Sr. Vega, que también a interpretado a Scribe”.

Publicado trece días más tarde, el sábado 29 de noviembre de 1851, podemos leer en “La Ilustración, periódico universal” la crónica del mismo estreno, que incluyendo un amplio resumen del argumento de la obra dice: “Mucho ha llamado la atención el drama de Scribe,  Adriana Lecouvreur, del cual haremos una ligera reseña. ……… (resumen del argumento) …….. En el drama hay situaciones muy interesantes: no tiene un fin moral; muy al contrario, hay escenas bastante inmorales, que pasan y hasta aplauden porque son muy cómicas . La ejecución por parte de la señora Lamadrid y el señor Arjona fue excelente. En cuanto a los demás actores, hablando imparcialmente, no podemos decir lo mismo”.  Curiosa referencia a la moral y a lo inmoral, y sobre todo por argumentar que lo inmoral, si es cómico, “tiene su pase”.

Referencia y reseña de libro, probablemente de finales de 1851: “Adriana Lecouvreur o la actriz del siglo XV. Comedia en cinco actos y en prosa, traducida del francés por don Fernando G. De Bedoya. Madrid, 1851, imp. De V. De Lalama, ed., lib de Matute. En 4ª may. (Bib. Dram.)

Referencia y reseña de libro, probablemente de 1951: “Adriana Lecouvreur. Comedia-drama en cinco actos, escrita en francés por el célebre Eugenio Srcibe y arreglada al teat. Español por D. Ramón de Valladares y Saavedra. Barcelona, 1850, imp. De la V. e hijos de Mayel.  Madrid, lib de Gaspar y Roig . En 4ª may.

Referencia y reseña de libro, probablemente de 1857: “Adriana Lecouvreur. Drama en cinco actos, de los señores Scribe y Legouvé, traducido nuevamente al español por D. Miguel Pastorfido. Representado en el teatro De la Zarzuela por la comp.. dram. Italiana. Madrid, 1857, imp. Nac,, desp, de libros de la misma. En 4ª may, 58 págs.

Referencia y reseña de libro, probablemente de 1851: “Adriana Lecouvreur. Drama en cinco actos de monsieur Scribe, arreglado al teat. Español por D. Ventura de la Vega, representada en el del Drama el día 14 de noviembre de 18590. Madrid, 1851.

Curiosa es la siguiente obra de teatro, que ya en 1852 se estrenó en el teatro de la Cruz de Madrid,  y de la que en la portada de su edición se lee:  “Mariana la Barlu, parodia del Drama de Scribe titulado Adriana Lecouvreur; por el licenciado Escribe. Representada con extraordinario aplauso en el teatro de la Cruz, el 4 de mayo de 1852.  Madrid, imprenta y estenotipia de M. Ruvadeneyra, Salón del Prado, 8. 1852.

La revista “La España artística, gaceta musical, de teatros, literatura y nobles artes” de 18 de enero de 1858, publica una necrológica de Mlle. Rachel que dice: “Mlle. Rachel murió el día 4 a las once de la mañana, a los 37 años de edad. …… El 15 de mayo de 1840 desempeñó por primera vez el pepel de Paulina en Poliyeucto, y después los de María Estuardo, Chimene, Fedra, Agripina  y Adriana Lecouvreur”.

En la revista “El Mundo Pintoresco , ilustración española” de 6 de marzo de 1859 se puede leer, en crónica desde Paris: “El lunes se verificó el primer baile de trajes, de los tres que sucesivamente se han dado: el del lunes fue en casa del ministro Fould. El miércoles hubo otro en casa del conde Morny, adonde se asistió en traje de la época de Luis XV y empolvados. Hubo princesas, pastoras a la Pompadour. Amazonas, cantineras de los guardias franceses, imitaciones de Adriana Lecouvreur en sus trágicos papeles mas interesantes, y qué se yo qué mas trajes hubo de la misma época”.

En la revista “La Violeta. Revista Hispano-americana”, en fecha 31 de julio de 1864, en un artículo sobre la actriz italiana Carolina Civilli, nacida en Florencia en una familia distinguida, se puede leer: “La admirable y poderosa voz de la actriz, su aspecto majestuoso. Reunido a su belleza y a su tierna juventud, pues solo contaba entonces veintiun años, causaron un efecto indescriptible en los genoveses, que cubrían de flores la escena durante las representaciones de Adriana Lecouvreur”.

Simpática es la referencia que en la “Dolora” de Campoamor titulada “El gran porvenir”, publicada el sábado 30 de diciembre de 1865 en la revista “GIL BLAS”,  se hace a Adriana Lecouvreur.  En su escena IV  se lee:

              ……….

              – Vd. Me ha de dispensar si vengo a molestarle.

              – ¡De ninguna manera!

              –  ¡Ah! ¿no m,e dispensa Vd.?

              –  Digo que de ninguna manera me molestan Vds.

              –  Ya. Pues … Vd. No tendrá el honor de conocerme.

              –  Ni ese, no otros muchos.

              –  ¡Gracias, caballero! ¡Saluda, chiquitina!

                 (La niña saluda a lo Adriana Lecouvreur)

En un artículo titulado “Las Flors”, escrito en catalán y publicado en Barcelona, el 25 de septiembre de 1891, en la revista “LA TOMASA” se lee:

Per si faltava encara un altre motiu per donar mejor sortida als productes dels jardoins, ara s’han introduit en algunas festivitats las batalles de flors. 

Y no’s creguin que de las flors no se’n hagin tret perniciosos partits.

Tothora sap la mort de la famosa trágica francesa Adriana Lecouvreur, producida per un perfum venenós que una séva rival li habia posat en un ram de flors que ella olor ásense imaginar que contenía aquell element mortal”.

El 21 de octubre de 1896,  Joaquín Arjona y Lainez, en la revista “LA ÉPOCA, últimos telegramas y noticias de la tarde”, manifiesta que tiene la seguridad que Scribe y Legouvé, al escribir Adriana, se propusieron, para caracterizar mejor la vida sensual, inequívoca fisonomía de los tiempos de Luis XV y de Voltaire, entrañar en la protagonista una galante y desapoderada pasión, y hacerla víctima de la lucha con una rival, tan miserable, que llega, precipitada por los celos y el odio, al asesinato y el suicidio. Afirma que en la hábil traducción de Ventura de la Vega, Adriana es una mujer menos galante que en la original de Scribe, que habla más en posición de señora, aunque sin ocultar su cuna y origen más humilde. Sigue Joaquín Arjona considerando que, a pesar de esto, la actriz Lamadrid, con gran acierto según su criterio, oculta el “pecado de origen”, transformando la pasión carnal en amor puro del alma,  los galanteos de mujer “a la moda”, en candorosas frases de mujer amante y honrada: Adriana adora a Mauricio, y se lo dice con el descaro de la inocencia.

Realmente se sigue recordando la imagen y personalidad de Adriana Lecouvruer, analizando las posibilidades que ofrece, y dejando que entre traductores, adaptadores y actores recreen el personaje ya conciertito en leyenda.

El diario independiente “EL DÍA”, el 30 de octubre de 1899,  dice en relación a las cuatro obras cuya representación se anuncia para la tournee que Sarah Bernhardt va a hacer por España:  “Adriana Lecouvreur es una obra muy conocida en España; fue caballo de batalla de nuestra gran actriz Teodora Lamadrid que, recordando las peripecias ocurridas cuando Scribe ofreció a la Rachel este drama, hecho con pedazos de tragedia, puso en él todos sus sentidos; y aquellos que conocieron a la gran Teodora en sus buenos tiempos, no habrán olvidado si duda alguna la escena en que la mujer ofendida y relegada, busca su venganza recitando unos cuantos versos de la Fedra de Racine, y esto permite a la actriz que interpreta el papel de Adriana, empler el acento y la actitud trágica sin representar la tragedia”.

Probablemente en estas fecha Sarah Bernhardt  habría empezado a elaborar, tal vez solo mentalmente, el argumento de la que luego sería su obra, apenas conocida, y divulgada, “Adriana Lecouvreur”. Pero de ella hablaremos en unas líneas más adelante.

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