ADRIANA LECOUVREUR y la obra teatral de MANUEL Y ANTONIO MACHADO

La obra teatral de Manuel y Antonio Machado

Cuando se trata de analizar una obra de teatro los investigadores siempre se encuentran con grandes dificultades que impiden un trabajo, a simple vista, sencillo. Es por este motivo que en la mayoría de los casos se intenta ubicar la obra dentro del contexto histórico de aquellos años, de su recepción por parte del público y la crítica, y del conjunto de su dramaturgia, si la hay.

En este caso nuestros autores, Manuel y Antonio Machado, habian escrito y estrenado una serie de adaptaciones y refundiciones del teatro clásico, unas veces juntamente con otros autores, otras los dos hermanos solos, que fueron recibidas por el público y la crítica favorablemente.

Con Luis de Oteyza tradujo Manuel Machado «El aguilucho», de Edmon Rostand en 1920. Posteriormente publicaron «El Condenado por desconfiado», de Tirso de Molina en 1924, en colaboración con José López. Un año mas tarde tradujeron «Hernani», de Victor Hugo, junto con Villaespesa. En 1926 adaptron los hermanos dos obras: una de Lope de Vega, «La niña de plata»; otra, adaptada junto con José López Pérez- Hernandez, «Las canas de Don Juan» de Juan Ignacio Luca de Tena, que había sido estrenada en el teatro Fontalba un año antes, concretamente el 24 de abril.

Adaptaron, así mismo, los Machado una obra de Calderón, «El príncipe constante» y otra de Schiller, «Die rauber», ambas de fecha desconocida y de la que no se conservan originales.

Junto a estas adaptaciones aparecieron por aquellos años siete piezas teatrales, «Desdichas de la fortuna» o «Julianillo Valcarcel», estrenada en el teatro de la Princesa (actualmente teatro María Guerrero) el nueve de febrero de 1926 por la compañía Guerrero-Diáz de Mendoza, con el hijo de ambos actores como protagonista, con grán éxito de público y crítica.

Juan de Mañara estrenada en el teatro Reina Victoria el 17 de marzo de 1927, por la compañía Díaz-Artigas, que sería la encargada de estrenarla en Barcelona en 25 de junio de ese mismo año y que fue incluida en el repertorio de las compañías teatrales de aquellos años.

Las Adelfas, que se estrenó por vez primera en Barcelona el 13 de abril de 1928 en la sala El Dorado, y cuyos manuscritos inéditos, con considerables variaciones de la obra original, fueron publicados en esta misma colección.

La Lola se va a los Puertos, su drama de mayor éxito estrenado el 8 de noviembre de 1929 en el teatro Fontalba por la compañía de Lola Membrives, con más de cien representaciones, lo que supuso un gran éxito de público para aquellos años.

La prima Fernanda que se estrenó en el Teatro Reina Victoria el 24 de abril de 1931 por la compañía de Irene López Heredia. que no recibió el aplauso de público y crítica por tratarse de un drama enormemente contemporáneo escrito en verso.

La Duquesa de Banamejí, drama romántico, estrenado en Madrid, en el Teatro Español el 26 de marzo de 1932 por la compañía de Margarita Xirgu que, junto a Alfonso Muñoz y María Ángela del Olmo, en los papeles de Reyes, Lorenzo Gallardo y Rocío, la gitanilla, respectivamente, culminaron el elenco de actores principales.

Y una última pieza teatral, El hombre que murió en la guerra estrenada, que ha sido la más estudiada por los investigadores por el momento de subestreno, 1941, concretamentre el 18 de abril, en el Teatro Español, interpretada por Mª Paz Molinero y Francisco Melgares, con decorados de Burmann y Feduchi, y dirigida por Felipe LLuch.

Asemás de estas siete piezas teatrales y de las adaptaciones, Miguel Pérez Ferrero habló de tres obras inéditas : Las tardes de la Moncloa o las brujas de don Francisco, La Diosa Razón y El loco amor.

Lo que nadie imaginaba era que, casi 80 años más tarde, apareciera entre la documentación que restaba en poder de la familia, una obra inédita y desconocida hasta la fecha, que nunca se nombró, y de la que además no tenemos referencias del título, ya que en los manuscritos no aparece. Basándonos en los títulos de sus otras obras dramáticas llegamos a la conclusión de que. puesto que es Adriana Lecouvreur su protagonista, este sería el título que ambos harmanos dieron al drama.

Cuando nos encontramos con este material, la primera duda que se nos planteó fue descubrir si se podría tratar de una adaptación de la obra de Scribe que lleva el mismo título, o incluso una adaptación de la realizada por Sarah Bernhardt unos años antes.

Después del cotejo de los originales, pudimos concluir que la obra de los hermanos dramaturgos no era una adaptación, sino un original. Cierto es que Manuel y Antonio Machado debieron conocer la historia y las adaptaciones hechas por Scribe, Sara Bernhardt e incluso la ópera de Cilea, pero no las adaptaron, sino que, como habían hecho en otras ocasiones, partieron de la leyenda y la historia para crear un drama nuevo.

El argumento central, es decir, el éxito y la fama de la actriz, además del odio que por ella sentía una dama de la alta sociedad parisina, junto con el misterio que envuelve la muerte de Adriana Lecouvreur, sí tienen puntos de unión. Pero cambian algunos de los personajes e incluso, como es el caso de la hermana de Adriana Lacouvreur, que en nuestra obra recibe el nombre de Mariana, no tienen el mismo protagonismo.

En la obra de Scribe, ésta guarda un gran rencor hacia su hermana, a la que odia por todo el éxito que cosecha; mientras que en el drama de los hermanos Machado, Mariana es cándida y adora a la actriz, que en un primer momento no sabe que es su hermana. A ella se encomienda para que la enseñe a hacer teatro y así sacar de la miseria a su padre.

Con todo, la obra de Manuel y Antonio Machado no está completa, falta el acto I completo y algunas escenas de los actos III y IV, con lo que no se conserva el final del drama. Nuestra intención es paliar ese vacío a través de la historia real de la actriz, Adiana Lecouvreur, y en muchos casos, suponiendo más que afirmando.

Ciertamente la obra se entiende en su contexto pese a estas carencias y se puede subsanar, como decíamos, a través de la historia y la leyenda de la actriz y de los acontecimientos que subyacen en el drama.

Otro de los interrogantes que surge en torno a esta obra es la fecha de su composición. Como ya hemos dicho anteriormente, en muchas ocasiones no podemos afirmar, sino suponer o interpretar, como es este caso, en el que consideramos su fecha de creación en torno a 1933-1935, momento en el que los hermanos dramaturgos se habían decantado por una escritura en prosa. La primera vez que lo hicieron fue con La duquesa de Benamejí (1932), en la que el verso y la prosa se entremezclan.

Veamos ahora el drama en su conjunto.

Como hamos dicho anteriormente faltan algunos cuadros de la obra. Es el caso del Cuadro primero, que corresponde con el acto primero en el que, suponemos, Adriana Lecouvreur ya es actriz famosa y la envidia de Madame Rocheval, su antagonista, se hace ya patente. A ella se une la figura de su primo Balagny, policía de París, que se encarga de la banda de Poulailler ya conocidos por sus robos en esta ciudad.

Balagny cree que Poulailler ha muerto, así que ahota solo le queda buscar al resto de su banda, que se dedica a continuar su trayectoria, robando a la alta sociedad parisina.

El odio que siente Madame Rocheval por Adriana Lecouvreur la llevan a pedir informes a su primo sobre una joven cómica, Zerbina, que trabaja en otro teatro.

Hasta aquí podríamos confirmar se desarrolla el cuadro primero, probablemente ubicado en casa de Madame Rocheval, y del que no tenemos noticia. En este mismo cuadro debiera aparecer, de forma directa o indirecta, la historia del conde de Sajonia con Adriana Lecouvreur, quien ha empeñado unos diamantes para favorecer a aquel, en la causa de la guerra de Curla. El Conde de Sajonia, después de aprovecharse de sus bienes, la abandona,

Este acto supone para Adriana Lecouvreur una traición. Su estado de ánimo no mejora y ha pensado en dejar los escenarios para huir del mundo que la rodea. Toda su infancia y adolescencia ha estado marcada por la desilusión y ahora, que parece había encontrado su sitio, el conde de Sajonia la traiciona:

Balagny: ¿Como? ¡Prima! Esa gran actriz empeñó una vez todos sus diamantes por el conde de Sajonia y este había suspirado antes por oro, pretendéis………,

Junto a estas dos secuencias habría que añadir, emparentada con la primera, la que correspode a la contratación por parte de Madame Rocheval, de los servicios de Zarbina para hacer creer a a todo París que Adriana Lecouvreur es una dama de alterne que cada noche sale de su casa para encontrase con no se sabe cuantos amantes.

Por tanto, podríamos concluir que las escenas de las que no se tienen noticias correspoinden al acto primero, cuadro primero. No podríamos determinar cuántas escenas lo ocuparían. pero si podríamos aproximarnos a su contenido, que abordaría los tres temas tratados anteriormente.

La escena primera que se ha localizado corresponde al acto segundo, escena primera, que narra la reunión mantenida entre Madame Rocheval, Balagny y Petrucci. En dicha reunión Balagny habla de los informes que su prima pidió sobre Zerbina y de cuales son las conclusiones a las que ha llegado. Es así como Petrucci, amante de Zerbina, cree averiguar que le es infiel:

Rocheval.. Valiente mérito. Esa Zerbina, esa comiquilla de la Feria de S. German, que la parodia tan bien, tiene tanto talento como ella y gustaría tanto o más si trabajara.

Petrucci.. ¿Zerbina? ¿La conocéis?

Rocheval.. Ya lo creo. Y he tomado informes de ella por medio de mi primo.

Balagny.,. Sí, sí, ya caigo. Hace seis meses recuerdo haberos dicho que esa muchacha tenía un solo amante misterioso, de quien es esclava sumisa, a quien nadie conoce y a quien ella teme sin duda más que ama.

A partir de este momento las escenas se suceden de forma correlativa, sin cortes y podemos observar toda la trama que ha desarrollado Madame Rocheval para vengarse de Adriana Lecouvreur, especialmente desde el momento en que el conde d’Argental anula su matrimonio porque dice estar enamorado de la actriz.

El cuadro segundo se desarrolla en el Foyer de la Comedia. Allí Argental va a comunicarle su amor, no correspondido, a Adriana; allí mismo aparece Mariana, una joven que quiere aprender teatro con la actriz, con lo que se desatan los celos de Jouvenot, segunda actriz que trabaja con Adriana y que ve peligrar su empleo. Esta es quien le recuerda todos los rumores que hay sobre sus salidas del teatro a casa de un hombre de sospechosa apariencia.

Adriana.. ¿Qué? ¿Algo se murmura? Dímelo

Jouvenot.. Ya lo sabes.

Adriana., Yo nada sé ¿Qué se murmura de mí?

Jouvenot.. Que la aplaudida y aclamada Fedra, no satisfecha con los laureles de la gloria, busca en la noche las furtivas delicias del amor culpable en una casa de sospechosa apariencia.

Dentro del mismo cuadro encontramos a Harpin y Petrucci; este quiere matar a Zerbina por que se ha enterado de que es ella la que está suplantando la figura de Adriena, para hacer creer a todo París que va a visitar a un hombre durante la noche. Ahora Madame Rocheval, al saber que d’Argental quiere casarse con Adrina, ha decidido encargarle a Zarbina su asesinato..

De este cuadro segundo faltan las escenas XII y XIII, en donde se puede suponer que Adriana Lecouvreur ha visto a Petrucci. Este, tal y como le había dicho a Madame Rocheval, será reconocido por la actriz como el hombre con el que su padre le dijo que tenía que casarse. Por este motivo él esta seguro de que si Adriana lo veía no podría continuar con la representación. Además, cerca de él la actriz ve a su padre:

Adriana.. Traté de resistirme a su influencia siniestra… Pero un momento después, en un palco, cerca de mí ¡oh fatalidad!… ¡mi padre me contemplaba! VI su vrostro pálido y vengativo, sus ojos crueles fijos en mí. En su silencio me maldecía … Tantas emociones turbaron mi memoria… y una afrenta inplacable vino a destruir mi última ilusión… ¡Oh! La suerte me había torturado, pero anoche vino a insultarme, a escarnecerme.

Este encuentro, desde los escenarios, hace que Adriana no pueda continuar con su papel y caiga desmayada. Será así como la marquesa de Rocheval coinsiga que «silben» a la Lecouvreur, tal y como ella había preparado.

Su padre, el barón de Granpré, también reconoce a su hija, y es por este motivo que cuando ella cae desmayada acude a ver qué ha ocurrido. Allí encuentra el medallón de Adriana, con el retrato de su madre, que él le arrebatará.

El cuadro tercero, por lo tanto concluiría con esta secuencia. Pero no está completo; solo aparecen las escenas segunda y tercera, con lo que queda inconcluso.

También cabría suponer que el cuadro no es excesivamente largo, que no faltarían muchas escenas, pues el acto tercero comienza en casa de Adriana Lecouvreur, después de ese percance. y en donde aparece pálida y enferma.

Además, en la escena III del siguiente acto se habla de los silbidos de la noche anterior; así que, al igual que ocurre con otras escenas, podríamos intuir que la parte que falta no es excesivamente larga.

El cuadro cuarto, que coincidirá con el acto tercero, podría situarse en la casa de la actriz, por tanto, plantearía cual es la situación de Adriana Lecouvreur tras su desmayo en escena.

Ella ha decidido abandonar su profesión y suicidarse, gracias a una droga que conoce su criado Patira. Solo le hará cambiar esta decisión Mariana, a la que reconocerá como su hermana.

Ésta le contará, sin saber del parentesco, que su padre está arruinado y que ese es el motivo principal por el que ella ha decidido dedicarse al teatro. Siempre le gustó y fue autodidacta, pero nunca quiso dedicarse porque su padre no lo permitiría. Al enseñarle el libro con el que aprendió a recfitar, Adriana reconoce el suyo propio, y se da cuenta del parentesco. Es en este momento cuando decide volver a los escenarios y ayudar en todo lo que pueda a su familia.

Mariana, además, le confiesa a Adriana su amor por d’Argental; amor imposible porque ese fue el hombre que le arrebató la fortuna a su padre.

Además, d’Argental le contará a Adriana como ha descubierto el complot que se ha fraguado entorno a ella y como vió a unos hombres que asesinaban a una mujer que, en el siguiente acto, descubriremos que es Zerbiba.

Patira, al ver a su ama caer en el escenario corrió a socorrerla y para ello dejó de lado el encargo que le había hecho Petrucci, quien arrepentido por haber mandado matar a su amante, le pide a aquel que le de una nota a Zerbina, avisándole del peligro. La nota, como decíamos, no llega a manos de la amante, que es asesinada.

El acto cuarto se presenta en un escenario, al estilo del de la duquesa de Benamejí, en un exterior, en este caso a orillas del rio Sena, donde se ha encontrado un bulto que se feconoce como el cadaver de Zerbina.

A continuación, Mariana entrará en una floristería donde volverá a encontrarse con d’Argental, al que ama cada día más. Así mismo, la florista informa a Grandpre de que su hijo está en París, muy cerca de allí, pues ella lo ha visto esa misma mañana. Su padre, quien creía que su malvado hijo había muerto se encuentra ante una situación desgradable que, momentáneamente, no sabrá solucionar.

El rescate del cadaver se sucede al día siguiente de que «silbaran» a la Lecouvreur; con lo que podríamos afirmar que el final del acto tercero y el principio del acto cuarto acontecen en horas correlativas.

A partir de la escena VII no tenemos documentación hasta llegar al cuadro séptimo. Por tanto faltaría el cuadro sexto completo mas, probablemente, alguna escena más del acto tercero, cuadro quinto.

A pertir de aquí se pueden realizar las hipótesis que se crean oportunas, pero basándonos en la continuidad con el cuadro siguiente, interpretamos que Adriana Lecouvreur, ya enferma – y aquí se puede seguir bien la historia (una muerte por disentería, o bien la leyenda de una muerte por envenenamiento) – A conseguido que d’Argental y su hermana se comprometan. Van a celebrar la boda, a la que asistirá el Rey, por mediación de Adriana. Pero ella no podrá estar presente, porque su padre no acepta su perdón. En cambio, este ha conseguido perdonar a d’Argental, probablemente por que ha solucionado el motivo de su denuncia hacia Grandpre, a averiguado que le tendieron una trampa para hecerse con su dinero y él lo ha resuelto. Con su matrimonio la fortuna se restituye a la familia.

Un asunto que queda pendiete en el drama incompleto de los Machado es si, finalmente, Mariana se dedicó a la vida teatral o se conformó con su boda con d’Argental, lo que restituiría su posición social, y evitaría la necesidad de trabajar para poder vivir.

El cuadro séptimo del acto cuarto se sitúa en el apartamento de d’Argental, donde éste va a intentar convencer a Grandpre de que perdone a su hija; será aquí donde descubramos que todavía no le han contado a Mariana quien es su hermana.

Cuando d’Argental le confiesa que todo el mal sufrido se debe a la mano de su propio hijo, Poulailler, Grandpre no sabe como reaccionar. Durante la boda de Mariana aparece Poulailler que busca refugio en la iglesia. Allí se encuentra con su padre, que le reconoce, y quien le sugiere que ambos se maten para terminar con todo el mal que están causando a la familia. Es entonces cuando Poulailler se da cuenta de que a encargado matar a sus dos hermanas.

No hay más datos de la obra, así que faltaría la resolución del conflicto. Podríamos dar diferentes hipótesis a razón de otras publicaciones realizadas por los hermanos Machado, pero sería aventurarnos en una exagerada hipótesis.

Realmente, y a tenor de la leyenda forjada entorno a Adriana Lecouvreur, podríamos pensar que ésta muere a causa del envenenamiento encargado por la marquesa de Rocheval y tras el que se esconde la mano de Poulailler.

Otro final podría ser que Poulailler y su padre se suicidaran, tal y como se plantea en la obra, y que tanto Adriana como Mariana se salvaran.

Otra muy distinta sería que fuesen éstas las que murieran a causa de los envenamientos y Grandpre y Poulailler quienes se salvaran, quedando para siempre, marcados por ese error cometido.

Pero realmente el final que creemos nosotros que se planteó en este drama machadiano, fue el de la muerte de los cuatro protagonistas: Mariana, Poulailler, Grandpre y Adriana Lecouvreur.

La muerte por envenenamiento de ambas hermanas hace que su padre entre en cólera y piensa en su hijo como causante de todo el mal. Es así como, con las pistolas que se nos muestran en el drama, asesine a su hijo para después quitarse la vida.

Y final mucho más feliz, pero poco probable, tanto por el análisis que se ha hecho de otras obras escritas por ambos hermanos, como por el hecho de la leyenda que se ha fraguado de la actriz, y de la que los hermanos Machado serían conocedores, es que no murieran ninguno de todos los personajes y que se resolviera el conflicto a la manera clásica. Final éste, como decíamos. poco probable y nada ajustado a la historia de la actriz.

Con todo, dejamos que sea el lector quien invente su propio final….

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