LA VOZ DE ESPAÑA. GRABACIONES DE AUDIO A ANTONIO MACHADO EN 1938

ANTONIO MACHADO EN LA RADIO,

18 DE NOVIEMBRE DE 1938.

VOZ DE ESPAÑA  –  BARCELONA

Hasta la fecha no se han encontrado documentos sonoros con la voz de ANTONIO MACHADO, pero sabemos que se le grabó para la radio en Barcelona, al menos una vez, y probablemente en otra ocasión en Valencia.

La grabación de Barcelona de la que tenemos conocimiento se efectuó probablemente el 18 de noviembre de 1938, tal vez uno o dos días antes, en la emisora de radio “LA VOZ DE ESPAÑA”.  Esta emisora publicaba un pequeño diario con las referencias de sus programas radiofónicos, y así en su número 107 de 18 de noviembre de 1938 dice en dicho documento:

El insigne poeta español Don Antonio Machado ha hablado por radio, a través de las emisiones de “La Voz de España”, a todos los españoles

“Solamente es legítimo el Gobierno que representa la voluntad del pueblo español, libremente expresado”.

Sigue el documento diario con la reproducción del primer párrafo de la alocución, para terminar destacando las siguientes palabras:

“En el trance trágico y decisivo que vivimos, no puede haber dudas ni vacilaciones para un español. Ya no le es dado elegir bando ni bandería: ha de estar necesariamente con España y en contra de los invasores”.

Igualmente, “La Vanguardia” de Barcelona, en su página 3 del martes 22 de noviembre de 1938, se hace eco de esta alocución de don Antonio Machado dirigida a todos los españoles, que trascribe en dicha pagina, y que ahora y a continuación transcribimos nosotros:

En la patriótica emisión de radio que diariamente se da con el título “La Voz de España”.  Ha sido divulgada la siguiente alocución del ilustre poeta don Antonio Machado:

         “A todos los españoles –  Más de una vez he dicho, y nunca me cansaré de repetirlo, que mi ideario político se ha limitado siempre a aceptar como legítimo solamente el Gobierno que representa la voluntad del pueblo, libremente expresada.  He de añadir que la palabra pueblo no tiene para mi una marcada significación de clase; del pueblo español forman parte todos los españoles. Por eso estuve siempre al lado de la República española, cuyo advenimiento trabajé en la modesta medida de mis fuerzas y dentro de los cauces que yo estimaba legales. Cuando la República se implantó en España, como una inequívoca expresión de la voluntad política de nuestro pueblo, la saludé con alborozo y me apresté a servirla, sin aguardar de ella ninguna ventaja material. Si ella hubiera venido como consecuencia de un golpe de mano, como imposición de la astucia o de la violencia, yo hubiera estado siempre enfrente de ella.  Yo sé muy bien que dentro de una República se plantean problemas mucho más hondos que el estrictamente político – son ellos de índole económica, social, religiosa, cultural, en suma -, y que, dentro de esa República, caben ideologías no solo diversas, sino hasta encontradas. Pero por muy honda y enconada que sea la lucha, La República conserva su legitimidad mientras la voluntad del pueblo, libremente expresada, no la condene.  Por eso cuando un grupo de militares volvió contra el legítimo Gobierno de cla República las armas que de él había recibido para defenderla de agresiones injustas, yo estuve, sin vacilar. Al lado de ese Gobierno desarmado. Sin vacilar, digo, y también sin la menor jactancia: `porque creía cumpl.ir un deber estricto.  Los profesionales de las armas no eran ya el Ejército de España: el Ejército de España era entonces, para mi, aquel que el pueblo hubo de improvisar con los mejores de sus hijos; un Ejército tan débil e insuficientemente armado por fuera, como fuerte y superabundantemente provisto, por dentro, de razón y de energía moral. Improvisado, digo, con los mejores de sus hijos, y no vacilo en añadir: con un pequeño grupo de voluntarios propiamente dichos, de hombres abnegados y generosos que venían a España, sin la más leve ambición material, a verter su sangre en defensa de una causa justa.

         Con todo ello, y convencido de la ceguera, de los errores. De la injusticia de nuestros adversarios, de cuya índole facciosa no dudé un momento, confieso que nunca pude aborrecerlos: con todos sus yerros, con todos sus pecados, eran españoles; y el lazo fraterno, hondamente fraterno de la patria común, no podía romperse ni con la más enconada guerra civil.

         Pero se inició el hecho monstruoso de la invasión extranjera. De un modo subrepticio y cobarde. La invasión se produjo, y fue tomando cuerpo y realidad innegable a medida que el tiempo avanzaba. Dos pueblos extranjeros habían penetrado en España para disponer para disponer de su destino futuro y para borrar por la fuerza y la calumnia su historia pasada.  En el trance trágico y decisivo que hoy vivimos. No puede haber dudas ni vacilaciones para un español. Ya no le es dado elegir bando no bandería: ha de estar necesariamente con España y en contra de los invasores. Dejemos a un lado la parte de culpa que en la invasión de España hayan podido tener los españoles mismos. Si este pecado existe, si alguien lo cometió conscientemente, es de índole tal que escapa al poder de sanción de todo tribunal humano.

         Reparad también en que ni siquiera he hablado de fascismo ni de marxismo. No creo que haya nadie en España que diste más que yo del ideario fascista. Siempre he creido, sin embargo, que, desde un punto de vista teórico, cabe ser fascista sin que por ello dejar de ser español. Mas siempre he afirmado que no se pueda ser español y entregar el territorio y los destinos de España a la codicia imperialista del fascio italiano o del racismo alemán. No creo que nadie. Hoy, en España, pueda pretender honradamente que esto sea posible.

         Se nos ha calumniado, dentro y fuera de España, diciendo que nosotros también servimos una causa extranjera: que trabajamos por cuenta de Rusia. La calumnia es doblemente pérfida, pero tan grosera, que no ha podido engañar a nadie que no sea perfectamente imbécil.  Porque todos saben (están hartos de saber) que Rusia, ese pueblo admirable, que renunció a su imperio para libertar a sus pueblos, no atentó nunca a la libertad de los ajenos y que non tuvo jamás la más leve ambición territorial en España. Esto lo saben todos, aunque muchos disimulen ignorarlo.

         Ha llegado el día, hombres de España, de España entera – quiero decir de todos los pueblos hispánicos cuyo territorio está invadido, – en que hemos de reconocer esta verdad inconcusa: nuestro deber más imperioso es luchar por nuestra independencia terriblemente amenazada. Y España es fuerte, mucho más fuerte de lo que piensan nuestros enemigos, porque como he dicho una vez, y no me importa repetirlo, España no ex una invención de la diplomacia extranjera o la resultante de tratados de paz más o menos ineptos. Lleva siglos de vida propia, perfectamente definida   por su raza, por su lengua, por su geografía, por su historia y por su aportación a la cultura universal.  No dudéis un momento que traiciona a su patria quien se niegue a defenderla contra la invasión extranjera.

         El Gobierno de nuestra República, en el ejercicio de un derecho incuestionable, y en el cumplimiento de du más alto deber, ha formulado, en el documento del doctor Negrín, de todos conocido, las líneas generales de los fines de guerra para España entera. Nada en ellos se prejuzga; nada en ellos implica coacción o amenaza.  Toso en ellos significa atención y respeto para todas las buenas voluntades de España. Meditadlo bien.  Y escuchad. Al par, el dictado de vuestra conciencia. El os señalará el único camino para ser españoles.”.

         Esta alocución emitida por La Voz de España es incuestionable, solo falta el encontrar la grabación de la misma, ¡si se realizó – pensamos que sí-  y alguien, o algún fondo documental sonoro, la conserva). Por ello solicitamos a todas aquellas personas que conozcan o estudien este tipo de archivos intenten encontrar este documento sonoro, que sería extraordinario par conocer un poco más la personalidad de Antonio Machado.

         Igualmente, aunque no tenemos la seguridad de que sea cierto lo que ahora vamos a decir, aplicar esta búsqueda de documento sonoro a otra, posible, alocución de Antonio Machado, del día 7 de noviembre de 1938. En La Vanguardia del martes día 8 de noviembre de 1938, en su página 5, se dice:

         “Antonio Machado habla del 7 de noviembre”.

         “Quién oyó los primeros cañonazos disparados sobre Madrid  por las baterías facciosas, emplazadas en la Casa de Campo, conservará para si empre en la memoria una de las emociones más antipáticas, más angustiosas y perfectamente demoníacas que pueda el hombre experimentar en su vida. Los asesinos de Madrid, asesinos de España, estaban allí, crueles, implacables… Pero no entraban. ¡Oh! No podían entrar. Hubo de aplazarse indefinidamente el sacrílego Te Deum en la Puerta del Sol, que proyectaban aquellos enemigos de Dios, para festejar la consumación de su crimen. No entraron, no podían entrar, porque Madrid no lo consentía. Un general insigna y unos cuantos capitanes egregios – ¿habrá algún día bronce bastante para ellos? – cuajaron con pechos un frente de combate, una barrera infranqueable para el odio faccioso. Han pasado dos años y, para asombro del mundo –  ¿merece el mundo tan sublime espectáculo? – esa barrera sangra, pero no cede. ¿Triunfará Madrid? La victoria la ha ganado cien veces, quiero decir que cien veces la ha merecido.”.

         ¿Es una transcripción de una alocución radiofónica del día 7 de noviembre de 1938? Si es así, y como en el caso anterior  fue “La Voz de España” la emisora, ¿se grabó y se conserva?

         Esperemos que alguien solucione las dudas, y por supuesto esperemos que sea cierta y que se encuentre la grabación.

Antonio Machado en Valencia. Se doce que se grabó este discurso

         En relación con estos temas radiofónicos relativos a la grabación y conservación de la voz de Antonio Machado, recordamos que se dice, o se ha escrito, que en Valencia, en el año 1937, nuestro poeta habló por la radio al menos una vez, y que su discurso del 1º  de mayo de ese año también fue grabado.  Pero no tenemos más información. 

Villa Amparo (Rocafort – Valencia)
en 1937.

¡Bienvenida sea la información que pueda aparecer¡

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