ANTONIO MACHADO: EL EXILIO. Desde el 29 al 31 de enero en Collioure.

Antonio Machado, su madre Ana Ruiz, su hermano José y Matea, la mujer de éste, llegaron al Hotel Bougnol-Quintana, en Collioure, en las últimas horas de la tarde del 28 de enero de 1939,  apagándose las postreras luces del día.

Tras los mínimos formalismo requeridos la dueña del hotel, Pauline Quintana, les acomodó en la primera planta en una doble estancia de dos habitaciones. En una se instalaron Antonio Machado y su madre, en la otra José y su mujer.

El cansancio que tenían era inmenso, apenas se podían mantener de pie y optaron por tumbarse y descansar. Toda la noche en silencio, solo se oyeron algunas palabras de “hasta mañana”. En el duermevela de esa noche seguro que, cada cual a su manera, repasó los días anteriores y pensó en su incierto futuro inmediato.

Castillo de Collioure

Pero el nuevo día empezó a  clarear y tenían muchas cosas por decidir e intentar resolver. El descanso de la noche les había dado algunas fuerzas y ánimos.  Suponemos que bajaron al comedor para desayunar, al menos para tomar algo caliente.  El hotel tenía fama, como luego supieron, de ofrecer buenos desayunos y comidas bien elaboradas y cuidadas. A medio día y por la noche solía llenarse en comedor de gentes diversas (en aquellos días los refugiados civiles y militares eran frecuentes).

José decidió acercarse al comercio de Juliette Figueres, que tan agradablemente les había recibido en su local la tarde anterior, para darles las gracias y probablemente para recabar información del pueblo – estafeta de correos, telefónica, telegrafía, horarios de trenes, autobuses, papelería … -. 

Juliette Figueres en su comercio.

Probablemente Antonio acompañara a su madre y a su cuñada a las habitaciones, para que pudieran descansar más. Matea y José vivían desde que se casaron en el piso de Madrid de la calle General Arrando 4, casa de Antonio Machado cuando estaba en Madrid y en la que vivía la madre Ana Ruiz. Matea estaba siempre pendiente de su suegra y acostumbrada a atenderla.

Antonio Machado, una vez dejadas a las mujeres en las habitaciones, que por cierto desde sus balcones se veía el castillo y la Placette principal del pueblo, fue en busca de su hermano, alcanzándolo en el comercio de Juliette Figueres. El día, invernal y frío, no era lluvioso. Fue atravesando un vado del arrollo Douy, o pasó por arriba, por el cementerio?

Al fondo de la fotografía el Hotel Bougnol-Quintana con la escalera de acceso a las habitaciones de la primera planta, en la que estuvieron alojados los Machado.

Hasta este momento tenemos la certeza de que así sucedió, y podemos decir que, básicamente los hechos que relataremos a continuación son ciertos, aunque la cronografía puede alterar el orden real. No olvidemos que la información nos llega por recuerdos de Matea, por lo escrito, ya en Chile, por José Machado, por lo escrito posteriormente por amigos de los Machado que directamente o indirectamente compartieron aquellos días, por la correspondencia mantenida con éstos, y como no por lo manifestado y narrado posteriormente por J. Baills, por Gastón Prats, por Juliette Figueres y su esposo, y por Pauline Quintana. Todo lo demás por tradición oral, con sus luces y sus sombras y por la repetición de lo que con el tiempo escribieron sobre el tema, los últimos días de Antonio Machado, unos y otros y muchos estudiosos machadianos.

Lo más probable es que aquél día 29 de enero, obtenidos los datos sobre Collioure que hemos indicado, empezaran a pensar y decidir las gestiones necesarias para contactar con aquellas personas y organismos que les pudieran ayudar. Teniendo en cuenta la casi absoluta falta de dinero francés, creemos que pensaron en utilizar, y utilizaron, el correo o los telegramas; los escasos recursos económicos que les quedaban (algunos francos que tal vez les dejó Corpus Barga  o Joaquín Xirau – de lo que sobrara de los trescientos francos que les entregó José Giral en Cerbere la mañana del 28 – ) debieron reservarlos para momentos o necesidades perentorias (billetes de tren a Perpiñán, alguna llamada telefónica urgente o inevitable, y por supuesto papel, sobres y franqueo para enviar correo). Sin duda esperaban les llegaran algunos francos desde la Embajada de España en París, pero no sabían ese día 29 ni cuando, ni cuanto ni como.

Desde luego la situación que tenían era desesperante, siendo la paciencia y la espera casi lo único con lo que podían contar.

Sabían que Santullano estaba en París en la Embajada, que Tomás Navarro Tomás debía estar a punto de llegar a la capital francesa y que se acercaría a la Embajada. Lo mismo pensaban de Corpus Barga y tal vez de Joaquín Xirau.  Luego era la Embajada de España en París el principal contacto al que tenían que acudir. Los demás amigos o conocidos se habían dispersado y difuminado en el territorio francés. El otro contacto era el consulado de Perpiñán, pero a éste lo mejor era desplazarse  físicamente; según la información, escrita u oral, de Julio Álvarez del Vayo que les facilitaron en Cerbere la tarde anterior, éste era el único sitio al que ir en esos momentos.

Y así acordaron sus actuaciones inmediatas: carta a la Embajada, informando de su dirección en Collioure  y solicitando ayuda,  y desplazamiento a Perpiñán.

Estación ferroviaria de Collioure

Este breve desplazamiento a Perpiñán, dada la situación de agotamiento de Ana Ruiz, madre de los hermanos Machado, decidieron hacerlo del siguiente modo: al día siguiente, 30 de enero, a primeras horas de la mañana, José y Matea se desplazarían a  Perpiñán donde, además de solicitar la posible ayuda que Julio Alvarez del Vayo les indicó  a través de Corpus Barga y Tomás Navarro Tomás, podían tramitar la documentación que les fuera preciso tener para moverse o desplazarse en Francia. Antonio Machado se quedaría en Collioure atendiendo a su madre. Al día siguiente 31 de enero regresaría a Perpiñán José, esta vez acompañado de su hermano Antonio, para terminar las tramitaciones que hubieran iniciado el día anterior. Ana Ruíz se quedaría en Collioure acompañada por Matea.

Plaza de Perpiñán en aquellas fechas.

Probablemente se desplazaron sin ofrecer o facilitrar ninguna notificación a nadie. En realidad, teniendo en cuenta que el tren no tardaba  más de media hora en realizar el trayecto, Collioure – Perpiñán, pensaron que las gestiones de cada dia se podían realizar a lo largo de una mañana; ida y vuelta. Y si eran necesarias algunas horas más tampoco tenían problemas.

Otra imagen de Perpiñán en aquellos tiempos.

Si así fue, no sabemos que les ofrecieron o facilitaron en el Consulado, tal vez algo de efectivo, y sin duda la tramitación de los pasaportes. Las fotos que se aportaron a estos efectos debieron hacerse en alguna casa fotográfica que en aquellos días debía estar funcionando “a tope” dado el incesante aluvión de refugiados españoles que cada día llegaban a Perpiñán.

Parte del pasaporte de Antonio Machado,
expedido en Collioure el 31 de enero de 1939.

En cualquier caso el día 29 de enero debieron enviar a la Embajada Española en París carta en los términos que ya hemos indicado, y que como indica Santullano en su carta a los hermanos Machado del día 2 de febrero, debió llegar a París el 30 de enero, siendo, como primera reacción del Embajador, el enviarles un giro postal de 2000 francos. El giro debió llegar el 31 de enero.  Con ello la acuciante situación económica se resolvía, en parte, durante unos días.  Una semana más tarde les llegaron otros 4200 francos, con los que la familia Machado podía aguantar hasta finales del mes de febrero, pagando el hospedaje del Hotel Bougnol-Quintana.

¿Recibieron estos días alguna visita en  Collioure? Casi con seguridad tenemos que decir que no; únicamente pudo acercarse el cónsul de Port Vendres,  Sr. Santaló, pero no creemos sucediera en estas fechas.

Hotel Bougnol-Quintana con el arroyo Douyt cubierto de agua,

No creemos que en estos últimos días de enero fueran los Machado a visitar a los Figueres, con la excepción de la que efectuaron el día 29 por la mañana.

En cuanto a Jacques Baills sabemos que no vio a los Machado, a ninguno de los hermanos, en los tres primeros días de su estancia en Collioure.  Así nos cuenta en sus comentarios posteriores, en los que dice que a los dos o tres días, al anotar en el libro registro del hotel los huéspedes que llegaban ( él era el encargado por Pauline Quintana de este cometido) vio  que uno de los que él había recomendado el Bougnol-Quintana se llamaba Antonio Machado, y recordó que en sus estudios de español había leído unas poesías de un poeta que así se llamaba.

Jacques Baills
Jacques Baills

Ese mismo día, al llegar la hora de la cena, que era cuando llegaba del trabajo Jacques Baills, se acercó a Antonio Machado y le preguntó si era el poeta Antonio Machado. Éste le contestó, serenamente y con toda sencillez que sí que era él.

Jacques Baills

A partir de ese momento coincidieron con frecuencia en el comedor del Hotel y conversaron con frecuencia creándose entre ellos una  corriente de amistad y de  simpatía recíproca.

Para encajar estos hechos entre si recordemos que entre los amigos y conocidos con los que podían contactar los Machado en esos últimos días de enero estaban Corpus Barga  que debió trasladarse el día 28, una vez dejados en el Hotel Bougnol-Quintana a los Machado, a Perpiñán, partiendo hacia París el día siguiente, 29 de enero; pensamos que debió contactar con la Embajada Española el día 30 de enero informando de lo acontecido con Antonio Machado, Tomás Navarro Tomás,  que estuvo esos días, 29 a 31 de enero, en París, los posteriores, hasta la fecha en la que marchó a EEUU, a New York, para ir a la Universidad de Columbia, también en París, y Luis Alvarez Santullano que estaba en París, y estuvo al menos hasta que se marchó  a mediados de 1939 primero a EEUU y luego a México.  Tal vez Sacristán estuviera en Perpiñán los días 29 y 30. Jacinta Landa es posible que estuviera esos días en Perpiñán y que coincidiera con ellos en esta ciudad. Bergamín había llegado en esos primeros días de febrero a París, y estando en contacto con una «asociación de escritores»

El día  31 de enero , como ya hemos indicado, los Machado volvieron a escribir a la Embajada de España, llegando la carta el 2 de febrero a las manos de Santullano, día en que éste contestó a la del 30 y a esta del 31, pero dejemos el comentario de esta misiva para el relato de lo acaecido en el mes de febrero.

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