Apuntes sobre MANUEL y ANTONIO MACHADO. De 1932 a 1939.

ANTONIO Y MANUEL MACHADO

         En septiembre de 1932 Antonio Machado es designado titular de la Cátedra de Lengua Francesa del Instituto Calderón de la Barca en sus instalaciónes de la calle Areneros (hoy Alberto Aguilera) que hacía pocos meses habían sido incautadas a los jesuitas. Estas habían sido las ubicadas en el magnífico edificio del anterior Instituto Católico de las Artes y las Industrias que los jesuitas tuvieron en él. Hoy en día, 2020 es posible visitar el aula en las que dio clases de francés nuestro poeta,

«ARENEROS». INSTITUTO CALDERON DE LA BARCA AL QUE FUE DESTINADO ANTONIO MACHADO

         Manuel Machado vivía en la calle Churruca número 15, principal derecha, vivienda cercana al Museo y a la Biblioteca Municipal del Ayuntamiento de Madrid, donde trabajaba como funcionario desde 1919, llegando posteriormente a Director del centro.

         Manuel y Antonio Machado se reunían casi todos los días de aquellos años en los que Antonio vivió en Madrid, posteriores a su regreso de su destino en Segovia en el que había permanecido desde 1919 a 1932. Normalmente eran por la tarde, aunque ocasionalmente también se encontraran algunas mañanas, especialmente los domingos o días festivos.  En los años anteriores éstas reuniones las tenían ambos hermanos en aquellos días en los que Antonio o bien estaba de vacaciones en la capital o bien regresaba a Madrid desde sus destinos en Soria, Baeza o Segovia; en estas últimas ocasiones solían coincidir con sábados y domingos, o días festivos o no lectivos. Realmente Antonio Machado siempre procuraba estar en Madrid si su trabajo le permitía desplazarse, en sus siempre presentes vagones de madera de tercera.

         Básicamente utilizaban los locales, de bares o cafeterías, en los que tenían sus conocidas tertulias, pero también en otros sitios en los que se encontraban más tranquilos al frecuentarlos solo ellos y alguno de sus hermanos.  Entre los primeros, donde se reunían por las tardes, merece mención especial el Café Varela, en la calle de Preciados. A horas menos habituales, mañanas o primeras horas de la tarde, era fácil encontrarlos en el Café Comercial de la glorieta de Bilbao, muy cercano a la calle Churruca, o en La Criolla, al lado del Museo Municipal en la calle Fuencarral.

CAFE VARELA EN LA CALLE PRECIADOS
CAFE COMERCIAL EN LA GLORIETA DE BILBAO

         Tenían otros cafés y otros horarios de los que apenas dan noticias y que utilizan para sus trabajos y colaboraciones teatrales. 

         Además siempre había, en el caso de Antonio, un café próximo a su casa donde desayunar antes de acudir al trabajo.  Salía de su casa en la calle General Arrando número 4, y en la contigua Santa Engracia solía entrar en algún café, donde si no tenía clase ese día, permanecía un buen rato escribiendo o sumido en sus pensamientos. Si tenía clase en el Instituto Calderón de la Barca bajaba caminando por la calle Luchana hasta la Glorieta de Bilbao, para desde ésta seguir por la calle Areneros / Alberto Aguilera hasta que legando a la Calle (ahora llamada) Blasco de Garay llegara a su destino, que estaba en la acera contraria.

CASA DE ANTONIO MACHADO EN LA CALLE GENERAL ARRANDO
CASA DE MANUEL MACHADO EN LA CALLE CHURRUCA 15

         En este recorrido pasaba por delante de un edificio situado en la citada calle Luchana esquina con la calle Covarrubias. En este inmueble, en una vivienda situada en un semisótano vivía una tía lejana de la familia Machado, por parte del apellido Álvarez. Era la tía Asunción Álvarez Guerra, muy mayor, que vivía sola y a la que Antonio Machado, y también el resto de sus hermanos, procuraban tener siempre presente y controlada. Mi madre, Leonor Machado Martínez, hija del hermano menor de Antonio y Manuel, Francisco, recordaba y me contaba que cuando con sus padres y hermanas iban a la casa de Antonio, en General Arrando,  él solía recordar y sugerir a su madre y a sus cuñadas que acudieran a visitar a la tía Asunción. Mi madre recordaba varias de aquellas visitas, en las que escuchaban a la tía Asunción contar historias de su juventud y adolescencia en tierras americanas, especialmente en Cuba y Puerto Rico.

         ¿Quién era esta tía llamada Asunción Álvarez Guerra?.  Poco sabemos salvo lo que  mi madre, Leonor. Machado, me contó y las deducciones e investigaciones que estas informaciones sugirieron y sugieren.

         Uno de los bisabuelos de Antonio Machado, de los hermanos Machado Ruíz, fue el extremeño, de Zafra, José Álvarez Guerra (en otro artículo o trabajo intentaremos apuntar una biografía de este abogado, político, militar, escritor y filósofo). Un hermano de José, el mayor de ellos, fue Juan Álvarez Guerra, también abogado, que desempeñó el cargo de Ministro de Gobernación en 1814, hasta que regresó Fernando VII, y que dejó de serlo con ocasión del golpe absolutista que impuso este monarca tras el conocido Manifiesto de los Persas, siendo detenido y condenado a 8 años de prisión junto a otros conocidos políticos liberales como Arguelles, Martínez de la Rosa, Quintana y otros. Años más tarde, a la muerte del “deseado”, fue nombrado Ministro de Agricultura. Fallecido en 1845 su mujer y sus cinco hijos decidieron irse a vivir, primero a Cuba y luego a Puerto Rico.

JUAN ÁLVAREZ GUERRA, tio abuelo de Manuel y Antonio Machado, fue en dos ocasiones ministro, primero de Interior y después de Agricultura.

         Casi con seguridad Asunción Álvarez Guerra fuera hija de uno de aquellos hijos que con su madre partieron para las islas del Caribe.  Por las causa que fuera, ésta mujer regresó a España y contactó con los familiares que aquí vivían, como los bisnietos del hermano de su abuelo Juan.

         ¿Puede ser normal este reencuentro familiar, ya distante en el tiempo y en el vínculo? ¿Había una causa especial que propiciara y motivara una frecuente relación?. Probablemente, y aunque no tenemos pruebas ni documentos que lo atestigüen, pensamos que tal vez cuando el padre de los hermanos Machado, Antonio Machado y Álvarez, fue en busca de mejor fortuna y trabajo a Puerto Rico en 1883, fue recibido por esta familia Álvarez Guerra que allí vivía, y que ésta le cuidó en la grave enfermedad con la que se encontró en aquellas tierras hasta que consiguió regresar a España en compañía de un hermano, marino, de su madre Ana Ruíz.  Esta posible atención en aquellas tierras pudiera ser una de las causas que nunca olvidara Ana Ruiz ni sus hijos, y menos al saber de la venida a España de Asunción Álvarez Guerra, a la que sin duda debió de conocer en aquellas tierras americanas el padre de los Machado Ruíz.

         Me contaba mi madre que cuando en noviembre de 1936 los Machado iban a partir para Valencia, hubo sugerencia por parte de Antonio Machado de decir a esta buena mujer, que debía tener cerca de ochenta años, que si quería se fuera con ellos, pero que dijo Asunción que era ya muy mayor para iniciar viajes. Cuando regresaron a Madrid en 1939 Manuel Machado y mi abuelo Francisco, esta buena mujer ya no vivía.

         Diremos que en aquellas fechas de 1936 vivía con mis abuelos, Francisco y Mercedes, una tía de mi abuela de nombre Carmen. Esta mujer, de la que me cuentan que era todo bondad y agradecimiento sí dejó Madrid con la familia Machado hacia Valencia, luego Rocafort para llegar en el 1938 a Barcelona. En este año falleció la “tía Carmen” en el Hotel España, junto a las Ramblas, hotel en el que estaba alojada toda la familia de Francisco Machado.

         En estos años Manuel y Antonio estuvieron dedicados, en cuanto a trabajos literarios, fundamentalmente a las obras dramáticas y a los trabajos y artículos para revistas y prensa. El teatro tendrá en su momento y por nuestra parte su trabajo específico.

         Ahora comentaremos que a lo largo de la primera mitad de 1936 una gran parte del tiempo de las tertulias se dedicaba a las noticias de índole política, a los sucesos que iban creando alarma social y a los rumores de posibles asonadas. El ambiente se iba tensando y los españoles comenzaban a tener sus confidencias y  comentarios entre los que creían pensaban de forma similar. La discreción y la prudencia se iba instalando en la sociedad, mientras el calor del estío se acercaba.

         Llegaron los días de asueto que en el verano una parte no amplia de la sociedad disfrutaba, y el domingo día 12 de julio de ese año de 1936 se reunió toda la familia Machado en la casa de Manuel. No eran frecuentes en aquellos tiempos las comidas familiares, pero aquel día sí se reunieron. El motivo, siempre hay que encontrar un motivo, era el inicio de las vacaciones de Manuel y Eulalia.  Como en los años anteriores el día 15 de julio el matrimonio iba a iniciar sus vacaciones por el norte de España, pero comenzarían su periplo por la ciudad de Burgos en la que paraban para felicitar el 16 de julio el santo a la única hermana de Eulalia, de nombre Carmen, que era monja en esa ciudad castellana.

         Durante la comida, además de los temas normales en estas celebraciones familiares, se habló de las situaciones tensas en la que España vivía en aquellas fechas que en opinión de Antonio no aconsejaban el iniciar viajes. Manuel compartía esta opinión, igual que sus otros hermanos allí reunidos, pero Eulalia, que tenia como muy importante para ella el ver el 16 de julio a su hermana Carmen, insistió en que no había motivos suficientes como para aplazar el viaje ya organizado. Se Insistió en que la prudencia era aconsejable en aquellos días ya que los rumores y las informaciones que se tenían eran preocupantes, pero acabó imponiéndose el criterio de la mujer de Manuel.

         Es posible que Antonio y Manuel se vieran el 13 y/o el 14 de julio en algunos de sus sitios de encuentro en Madrid, pero no tenemos constancia. 

         Sabemos que aquel 15 de julio salieron Manuel y Eulalia en tren con destino Burgos y que el 16 se reunieron con la cuñada y hermana Carmen en el Convento del Sagrado Corazón en el que profesaba.

         Pensaban pasar dos o tres días en Burgos, y por ello se habían instalado en una pensión que conocían de años anteriores y que se llamaba “Pensión Filomena”. Esta pensión era frecuentada por gentes del mundo taurino, y en esta ocasión coincidieron con el conocido torero Marcial Lalanda y dicen que también con Manuel Bienvenida, y del mundo teatral.

MARCIAL LALANDA
MANOLO BIENVENIDA

         El día 17 de aquel mes empezaron a oírse en las calles rumores de golpe de estado, pero fue en el atardecer cuando llegaron las primeras noticias, por emisoras de radio, del inició de éste “golpe de estado” desde las ciudades de Ceuta y Melilla, donde el movimiento de tropas ya era manifiesto y comprobado.

         La alarma en el matrimonio Machado fue incuestionable y decidieron regresar a Madrid en el primer tren que saliera con este destino en la mañana siguiente, día 18 de julio.

         Y así decidido fueron a primera hora de la mañana de aquel sábado a la estación de Burgos, pero ya fue tarde pues los viajes en tren estaban ya suspendidos por el ejercito que apoyaba el golpe de estado.

         De regreso a la pensión les dieron el alto y detuvieron a Manuel Machado, que fue conducido a una comisaría.  Su mujer, Eulalia, se dirigió rápidamente al convento donde estaba su hermana para pedir ayuda, y afortunadamente entre ésta y la Superiora del convento consiguieron que dejaran en libertad, sin cargos, a Manuel Machado.

         Regresaron a la pensión, preocupados por la situación que se estaba gestando. Las noticias que llegaban de las ciudades del norte de África eran ya incuestionables, de la misma forma que aquellas que indicaban que los movimientos militares en Sevilla aumentaban. Todas ellas creaban una notable situación de alarma y desasosiego.

         Silencio y discreción eran las pautas, y esperar que la situación se aclarara definitivamente, en un sentido o en otro.

         Se dice que en estos días finales de julio Manuel pudo hablar con Antonio por teléfono y tal vez por algún otro medio, pero ni hay constancia de ello ni se comentó en la familia esta posible realidad, ni en Madrid en aquellos días ni posteriormente, acabada la guerra civil.

         Si  sabemos que tanto en Madrid como en Burgos se sentía una gran preocupación por los familiares que estaban en la otra ciudad. Los inicios de los conflictos armados suelen ser los más peligrosos.

         En estas circunstancias a Manuel Machado le surge una entrevista con la periodista francesa Blanche Messis, de la revista Comoedia, a la que contestó “que se veía obligado a permanecer en Burgos y que esto podría durar, como duró la guerra carlista, siete años”.  Estas palabras, publicadas en Francia, fueron interpretadas por algunos como frías y pesimistas para  el iniciado Alzamiento Nacional, y así el 27 de septiembre el corresponsal en París del diario ABC de Sevilla Mariano Daranas escribe en dicho diario una crónica desde Paris titulada “El comentario de un lírico burócrata”, en la que vierte duras acusaciones para Manuel Machado: “La contrarevolución – la revolución nacionalista – observada en su propia cuna, no ha suscitado entusiasmo, complacencia ni aprobación en este funcionario y periodista del Frente Popular. A la hora en que toda España vibraba y crujía bajo un huracán de sangre y de fuego, Machado disertaba en la ciudad del Cid sobre el teatro español y la poesía francesa, no sin cierta egolatría. Por una vez, el eminente lírico y afortunado burócrata ha perdido de vista las nóminas del Municipio y el Estado”.  El 29 de septiembre Manuel Machado fue detenido en Burgos por la policía, siendo puesto en libertad el uno de octubre. (Parece ser que José María Pemán y el alcalde de la ciudad intervinieron en su favor para obtener su libertad). Manuel Machado ya había sido detenido en la estación de Burgos, al intentar regresar a Madrid, el 18 de julio del 36.

EUGENKO D’ORS

         Sabemos, básicamente por recuerdos familiares sobre aquellos días y hechos, que desde aquel 27 de septiembre en el que es cuestionado por Mariano Daranas desde el ABC de  Sevilla, Manuel Machado no cesa de defender su honor mediante cartas a Abc de Sevilla, y publicaciones en la prensa local, manifestando posturas de conveniencia referentes a la “nueva España”. Evidenteme3nte era consciente de la peligrosa situación en la que se encontraba como consecuencia del artículo de citado Daranas.

JOSÉ MARÍA PEMÁN

         Manuel Machado había sido durante años crítico teatral en varios diarios y publicaciones, con gran éxito, y el citado Mariano Daranas intentaba, con escaso éxito, ser su opositor en estos menesteres de crítica teatral. Parece que tenía una cierta inquina a Manuel Machado, pero, evidentemente, estaba bien situado en la “nueva España”.

         El 1 de octubre Manuel Machado es puesto en libertad en virtud de Orden del Excmo, Sr, General de esta División, con las firmas del director y subdirector del Cuerpo de Prisiones, que concluyen el expediente con la orden de poner en libertad al detenido. 

         Se comentó que esta pronta liberación se debió a gestiones de José María Pemán y de Eugenio D’Ors, que salieron garantes de su conocido y amigo Manuel Machado.

         Nos contaron medios familiares que Pemán y D’Ors fueron a recogerlo a su salida de la cárcel y que le dijeron que tenía que ser “amable” con las nuevas autoridades, pues se jugaba la vida, y que era recomendable que les acompañara a darse de alta en los medios de prensa y propaganda de la “nueva España”. Y así se tuvo que hacer y aceptar. Manuel Machado, por supervivencia, sabía que tenía que seguir las indicaciones de José María Pemán y de Eugenio D’Ors.

         Durante los meses siguientes Manuel sufría en Burgos y vivía recluido en la pensión “Filo”, como la llamaban,  con buenos amigos pero con gran discreción pues eran conscientes que había un huésped policía vigilando sus palabras y movimientos.  Le sugerían que escribiera panegíricos a Franco, al nuevo Estado y a otros personajes de esta nueva España. No era de su agrado, pero no quedaba más remedio, pues o era encarcelado y posiblemente condenado a muerte o se comía el orgullo y sus ideas y seguía viviendo. Eligió la segunda opción.

         Se empleó como corrector de pruebas en El Castellano, periódico de un tradicionalismo vehemente, y se fue convirtiendo, a su pesar, junto a José María Pemán en el poeta apologista de los sublevados.

         De estos meses se le atribuyen sonetos elogiosos a Franco, que se difunden, en clara propaganda del nuevo Estado, con intensidad. ¿fueron escritos total o parcialmente por Manuel Machado?, o simplemente ¿se los dieron para que estampara su firma?, o ni eso, se publicaban como si fueran suyos aunque fueran escritos por otro.

         Es seguro que estos escritos llegaran a oídos de Antonio y es posible que éste dirigiera a su hermano alguno de sus versos publicados en Hora de España, “Mi Sevilla infantil ¡tan sevillana! / ¡cual muerde el tiempo tu memoria en vano! / ¡Tan nuestra! Aviva tu recuerdo, hermano. / No sabemos de quién va a ser mañana”-

         Son claros mensajes a la conciencia, al pasado y a la memoria de su hermano Manuel.  Aunque hay que recordar que con frecuencia la madre de ambos, “mama Ana”, como la llamaban, preguntaba con profunda preocupación a Antonio por su hermano Manuel, y Antonio la respondía que no se preocupara, que Manuel sabía como protegerse y evitar los problemas más duros y acuciantes.

         Manuel, en Burgos, conocedor de su alambicada situación y de sus conocidos antecedentes, comenzó pronto a reunirse y frecuentar círculos conservadores de aquella ciudad castellana, con el ánimo de no levantar sospechas, y entabló buena amistad con el clérigo Bonifacio Zamora y con el periodista José María Zugazaga.

         Aunque casi nada le unía ni a Bonifacio Zamora ni a José María Zugazaga, mantuvo con ambos una larga amistad, hasta su muerte en el año de 1947. Sabía que eran una especie de seguro de vida, para él y para su mujer, aunque para ésta resultaba más fácil el sentirse segura dadas sus profundas creencias católicas.

Texto recogido taquigráficamentre por el redactor de «El Castellano» José Mar-ia Zugazaga

         Ambos “amigos” ayudaron a Manuel en su aparente “aproximación a los valores del régimen nuevo franquista” y recomendaron a Manuel para que colaborara en la redacción del periódico conservador “El Castellano”.  Años más tarde Zugazaga contaría que fue Manuel Machado el que se ofreció a colaborar con el periódico y de forma gratuita, y que compaginó este trabajo con el de archivero en la Delegación de Hacienda de Burgos.

         No obstante estas amistades, el 5 de enero de 1938 con el apoyo de Pemán, le nombran Académico de la Lengua Española y el 18 de febrero pronuncia su discurso de ingreso en el Palacio de San Telmo de San Sebastián, que titula “Semipoesía y posibilidad”.

         En relación al discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua Española, titulado “Semipoesía y posibilidad” hay que decir que si hablaba de “su semipoesia” era por que consideraba que su poesía no alcanzaba la talla o nivel de la de su hermano Antonio, “posibilidad” porque consideraba que su vida no era un ejercicio pleno sino un ejercicio de supervivencia. Así dice en su discurso: “Yo no llamo a mis versos sino semipoesía, y a mis realidades, que obedecen a la ley de vida de los simples mortales (que es vivir como se pueda), no oso llamar otra cosa que posibilidad”.

Discurso de Manuel Machado para su ingreso en la Real Academia de la Lengua Española.

         Realmente estaba negando su identificación, con este discurso, al nuevo régimen franquista, pero con la mínima necesaria forma, discretamente, pasando levemente por encima.

Poemario escrito por Manuel Machado y José María Pemán

         No olvidemos que en junio de 1931 Manuel Machado compuso un borrador de Himno para la Segunda República, con música de Oscar Esplá, que se presentó en el Ateneo de Madrid bajo la presidencia de Manuel Azaña, y que no llegó a ser el oficial por estimarse que era preferible seguir con el conocido “himno de Riego”.

Foto de Azaña, Ramón Franco y un grupo de ateneístas asistentes al concierto de la banda de alabarderos en el Ateneo. En el grupo Manuel Machado y Oscar Espla. Letra y música del himno que se presenta para ser el de la II República Española.

         Su hermano Antonio conocía bien a su hermano, y dentro de las lógicas incertidumbres de aquellos años de guerra estaba relativamente tranquilo y con la idea clara que debía evitar todo comentario sobre Manuel, pues podía ser fácil que fuera aprovechado en contra del hermano. Seguro que Manuel pensaba igual y por eso también fueron escasas sus referencias a su hermano Antonio durante aquellos años.

         En este sentido el poeta Luis Felipe Vivanco señaló, en años posteriores, que en su opinión Manuel Machado se encontró con la necesidad de “no oponerse” al “Glorioso Movimiento Nacional” ya que esto habría constituido un acto temerario y absurdo, temerario pues se hubiera jugado la vida y absurdo por ser Manuel Machado, en el fondo, una persona escéptica y, en buena medida, un indiferente que sabía plegarse  al viento dominante, como dice en su poema Adelfos: “ que las olas me traigan y las olas me lleven, y que jamás me obliguen el camino a elegir “. En este sentido es importante la lectura completa de este poema de Manuel, en el que expone una forma de pensar y entender la vida

LUIS FELIPE VIVANCO

         En 1997 Andrés Trapiello sostuvo que el poema  “Voyou” (que significa en francés granuja , chulo) contenía una clara alusión despectiva hacia el dictador, pues bastaba en sustituir Blanco por Franco para descubrir la verdadera opinión del poeta sobre el general: “Su mirada / no es una espada, pues / se oculta.  Brilla, dura y cobarde, despiadada— / Ahí está … Blanco… /  Lo peor de todo es que sonría”.  Rafael Alarcón Sierra refuta esta tesis de Trapiello argumentando que este poema se publicó por primera vez en 1929.  (¿tal vez fuera dirigido entonces a otro general?). En cualquier caso decimos que el verso fue incluido en “Cadencias de cadencias” publicado en 1943, y pensamos que si incluyó este verso en este poemario de 1943 ¿no lo querría aplicar en esas fechas al general Franco, de forma, nuevamente discreta y sin grave compromiso y con una explicación fácil?.

       El día 2 de abril de 1946, en la página tercera del ABC, le publican a Manuel Machado un breve artículo titulado “EL QUINTO NO MATAR”. Sorprende que fuera publicado, sorprende que la censura no aplicara sus habituales cortes y modificaciones, es más, en este caso sorprende que las tijeras censoras no hicieran trizas todo el artículo. Pero, afortunadamente, se publicó, y Manuel Machado dejó una prueba más de su auténtica forma de pensar, esa que le tergiversaban modificando sus artículos o incluyendo en ellos frases o alabanzas ajenas, frases que luego tachaba, o restauraba a su redacción original, con su puño y letra, en los recortes de prensa que de dichos artículos en su casa guardaba. En este caso, en el recorte de este artículo no hay tachaduras ni correcciones, solo escribió, en el lado izquierdo del papel en el que esta pegado,  ABC 2 de abril 1946.

       Sobre este artículo se dice, incluso, que fue un velado pero claro comentario crítico de los fusilamientos de Cristino García y otros nueve maquis del partido comunista el 21 de febrero de ese mismo año. Tal vez, pero el alcance era mayor, era de profundo calado.

       ¡Duros momentos para el que estando en esos años en España solo tenía, además de 65/70 años, una pluma para vivir!. Y hay que convenir que el enviar para su publicación el artículo que luego transcribiremos, fue una muestra de valor, de osadía frente al poder, de notable oposición y crítica.

ABC DEL DÍA 2 DE ABRIL DE 1946 EN EL QUE PUBLICA EL ARTÍCULO DE MANUEL MACHADO : » EL QUINTO NO MATAR»

Resulta curioso que en la misma página del ABC, y precediendo en orden al de Manuel Machado, figura un artículo firmado por Mariano Daranas, titulado “Mi amigo Don Armando”, que dice: “….. evoco, no una fundación intelectual, sino cierta rebotíca sediciosa, lugar de cita y acción de pedantes, resentidos y logreros. El Ateneo de Madrid o un cuarto de siglo – ya entrado el que ahora abomba el pecho sin desarrugar el ceño – de bajezas, apostasías, sectarismos y negaciones. La historia de este bufo y funesto inmueble de la Decadencia, esta por escribir.”

       Mariano Daranas, el mismo Mariano Daranas que el 27 de septiembre de 1936 escribió en el ABC  una crónica desde Paris titulada “El comentario de un lírico burócrata”, en la que virtió duras acusaciones para Manuel Machado. Como ya hemos escrito en este trabajo el 29 de septiembre Manuel Machado fue detenido en Burgos por la policía.

El artículo “EL QUINTO NO MATAR” dice así:

Se puede morir por una idea.

No se puede matar por una idea.

Idea que empieza por matar no triunfa. Nunca.

… No se trata aquí de un humanitarismo cuáquero ni de otro tipo cualquiera de humanitarismos.

La Humanidad puede no interesarnos lo más mínimo …

A algunos puede, inclusive, repugnarles más o menos vagamente.

Pero ella es así. La realidad nos lo está diciendo a cada paso

El nazismo y el fascismo …. Cayeron vencidos.

Porque empezaron matando, drásticos y violentos.

No se debe matar:

a)   Porque el quinto Mandamiento lo prohibe.

b)   Porque no conviene.

A los que se acogen al finis coronat opus, el fin justifica los medios, hay que decirles que no; que el bien no basta con hacerlo. Hay que saberlo hacer.

Si la más elemental inteligencia no penetrara esta verdad, ahí está la experiencia para demostrarlo cada día.

Los pueblos no estiman, ni mucho menos agradecen, los desvelos que “por su bien” pueden tomarse si ese bien se les quiere imponer de un modo violento, agrio, tiránico.

Esa resistencia al “favor impuesto” es universalmente humana …

No. El bien hay que saberlo hacer.

No basta ser generoso. Hay que buscar el modo de que nuestras mismas dádivas no ofendan ni depriman …. “Da y parece que ha pedido”, se dice en una comedia de Alarcón

a propósito de la liberalidad de cierto personaje. La frase es maestra. Y bellísimamente exacta y expresiva … “Da y parece que ha pedido”. No alardea del regalo hecho. Antes

perece pedir perdón por favorecer y absequiar.

… Y en cuanto a los que proclaman la necesidad de destruir y de aniquilar al enemigo vencido …., bastará recordarles que esa tendencia homicida y feroz revela en el vencedor más

desconfianza, más miedo que fuerza, y, en último caso, falta de seguridad en el triunfo.

El poeta ha dicho:

Del primero

que sabe perdonar es la victoria.

Y el buen poeta tiene razón. Porque, entre otras cosas:

Siempre tiene razón un buen Poeta.

Manuel MACHADO

De la Real Academia Española.

         En cualquier caso pensamos que si Antonio Machado pasó toda la Guerra Civil, manteniendo, desde la zona republicana en la que se encontraba, su firme adhesión a la República, al pueblo, a su forma de entender la vida y a sus ideas progresistas, lo mismo pudo hacer Manuel en la zona en la que le tocó vivir si sus ideas y apoyos hubieran coincidido con las que mantenía la “nueva España”, y si no fue así, pues salvo algunos escritos o poemas de dudosa o auténtica autoría, nada demuestra una adhesión indubitativa al régimen impuesto por los sublevados, más bien acredita todo lo contrario, un rechazo que por subsistencia tuvo que acultar.

         “Mi voluntad se ha muerto una noche de luna / en que era muy hermoso no pensar ni querer… / Mi ideal es tenderme sin ilusión ninguna…”.  “¡Que la vida se tome la pena de matarme, / ya que yo no me tomo la pena de vivir!”.

         Mientras estas fueron las vivencias de Manuel en Burgos, las de Antonio en Madrid, Valencia, Rocafort, Barcelona y Collioure son diferentes y muy conocidas. Su apoyo a la República, sus manifestaciones, alocuciones y escritos, en verso y en prosa son muy conocidas y han sido analizadas y estudiadas por muchísimos estudiosos de su obra, por lo que no resulta ésta ocasión la adecuada para repetirlas y glosarlas. Sabía que su hermano Manuel hubiera actuado con la misma claridad y posición que él, pero no podía al estar en la “otra zona”, en la que su forma de pensar, si  manifestada, le hubiera costado la visita a una tapia y un disparo mortal.

         Ambos hermanos estaban pendientes de las escasas noticias que del otro les podían llegar por los medios de comunicación, pero apenas llegaban. Los contactos directos, teléfono o correo eran impensables, además de tremendamente peligrosos si se hubieran conseguido realizar, por lo que lo mejor era evitarlos.

         Y en esta distante localización sobre las tierras de España, una mañana, posiblemente el día 23 de febrero de 1939. Manuel Machado se entera de la muerte de su hermano Antonio.  Diversas son  las afirmaciones escritas sobre como le llegó esta noticia a Manuel Machado, se ha escrito que fue en una barbería de Burgos, que fue mediante la prensa o mediante la radio, que fue en la oficina de prensa de la capital burgalesa, que fueron amigos los que le comunicaron la noticia. Pudo ser por algún o de estos medios pues la realidad es que el 23 de febrero la noticia, aunque limitada y escasa en contenido, se había dado en alguna emisora de radio y la habían recogido en redacciones de algunos diarios, y de esto a circular en las calles, aunque todavía de forma incipiente, solo hay un paso.

                  Pero la realidad, aquella que se trasmitió en la familia, por así comentárselo, en su momento posible, Manuel y su mujer Eulalia, es que fue un cartero el que el día 23 de febrero le pregunta: “Don Manuel, ¿Vd tiene algún familiar que se llama Antonio Machado?. He oído que este señor ha fallecido en Francia”.

         Manuel casi no pudo contestarle y corrió a ver la prensa extranjera donde comprobó tan triste suceso. Decía Eulalia que en la vida lo había visto tan abatido: que eran unos hermanos que hubieran dado la vida el uno por el otro. Que como no sabe nada de la madre, después de varias gestiones y consegue el permiso necesario para desplazarse a Francia. Parece que no tuvo problemas importantes para ello gracias a su aparente sintonía con el nuevo sistema y a los apoyos y garantías ofrecidas por amigos y personas de reconocido prestigio en aquella zona franquista, arregla los pasaportes o/y salvoconductos y salen inmediatamente hacia Francia, para recoger a la madre y ver a su hermano José, que sabía estaba con Antonio, y tal vez a alguno más de sus otros hermanos.

         Salen de Burgos en automóvil, parece que de unos conocidos que lo ponen a su disposición. Sí que les acompañaba además de un conductor otro acompañante, ¿policía u otro conductor de relevo?. No tenemos certezas.

         No es seguro tampoco la fecha en la que inician el viaje, suponemos que debió ser a primeras horas del 25 de febrero o el 26. Cruzan la frontera con Francia por Hendaya y allí consiguen la confirmación de que Antonio había fallecido en Collioure y que en este pueblo había sido enterrado y no en París como habían pensado en principio por informaciones recibidas.

         Y salen, probablemente el 26 o el 27 hacia Collioure. Antes de partir habla Manuel con amigos que estaban en París y le comentan que también había fallecido su madre el día 25, es decir, el día anterior.  El golpe es tremendo.

         No esta claro, pues no hay información de ellos que se recuerde famiiarmente, ni ningún dato de otros que lo especifique, si desde Hendaya hasta Collioure fueron por carretera o si este desplazamiento lo fue en tren, probablemente via Burdeos y Touluse. Teniendo en cuenta lo complejo y el estado de la carretera que por encima de los pirineos discurría y las líneas férreas que existían en aquellas fechas, podemos pensar que el viaje de Hendaya a Collioure podía exigir dos días. Por ello si  iniciaron este trayecto, en coche (suponemos que alquilado) o en tren el 26 o el 27 de febrero, pudieron llegar a Collioure entre el 28 y el 29 de febrero. Nosotros, por otras datos que mas adelante se comentarán creemos que Manuel y Eulalia llegaron al pequeño pueblo costero de Collioure el día 28.

         Años mas tarde contaba Matea, ya en Madrid, que estando ella y José mirando desde una ventana del hotel Bougnol-Quintana, en silencio, ella exclamó: ¡Ahí llegan Manuel y Eulalia!.  José la contestó: “Dejate de alucinaciones”, no la creyó en aquel primer momento, pero a medida que se iban acercando, comprobó que, efectivamente, eran ellos.  El reencuentro de los dos hermanos  fue de infinita amargura.

         ¿Qué se dijeron y comentaron los hermanos? Mucho se ha especulado sobre ello, insinuándose incluso reproches y tensiones, pero tampoco hay nada que avale esto, ni nada que pueda hacerlo pensar, más bien hay datos que indican todo lo contrario.

         Veamos, Manuel a su regreso a España se trajo en famoso bastón de su hermano Antonio, que durante ochenta años se conservó en la familia hasta que se cedió a la Fundación Unicaja para que lo acompañara en sus actuales exposiciones sobre los hermanos Machado, como así ha sido.

         Por documentos y cartas que se conservan en la familia Machado y por comentarios posteriores de los hermanos y sus esposas, Manuel se ofreció a facilitar el regreso a España de su hermano José, tanto con soluciones políticas como económicas.  Y así parece que lo acordaron, aunque el que las hijas de José y Matea estuvieran en Moscú complicaba algo las cosas.

         Si pasados algunos meses tuvieron que desistir, al menos José, del regreso a España fue por estar precisamente las hijas en Rusia y ser problemática la repatriación de éstas a España, y por las cada vez más intransigentes y no estables posiciones que se daban en la nueva España con los exilados. Así se lo hacían ver, además amigos que como ellos estaban en Francia, como Santullano o Giner Pantoja.

         Pero sabemos que Manuel estaba dispuesto a “moverse” lo necesario para conseguir el regreso de sus hermanos, y en este caso de José. Hay cartas de Manuel a José facilitándole nombres y direcciones en París, de amigos a los que recurrir para solicitarles dinero en nombre de Manuel.

         Hagamos números. Sabemos que  llegaron Antonio y José, la  madre de ambos y Matea a Collioure sin ningún  dinero en francos, el que tenían en pesetas eran billetes republicanos que no tenían ya ningún valor ni nadie los quería.  Es decir, cero francos de partida. Recibieron de la Embajada de España 2.000 francos el 2 de febrero del 39 y 4.200 francos, de la misma procedencia el 10 de ese mismo mes. Nada Mas, es decir sus ingresos fueron de 6.200 francos, al menos hasta que salieron de Collioure el 2 de abril de ese año.

         Sabemos por la factura que pagaron ese día 2 de abril al Hotel Bougnol-Quintana, fue de  50 francos por día, en pensión completa,  siendo 34 los días facturados, del 28 de febrero al 2 de abril. Resultando un importe total de 1.700 francos.

         Si suponemos que el precio fue el mismo desde el 28 de enero al 28 de febrero, y siendo cuatro personas subiría el coste de cada día a 100 francos, que por 28 días serían 2.800 francos.

         Total entre las dos facturas del Hotel de Collioure el coste sería de 4.500 francos.

         ¿Con lo que les quedara llegaron a París y de esta ciudad a Meurville, para regresar a París y finalmente llegar a Burdeos.? No parece posible.

         ¿Pagó Manuel Machado toda o parte de la factura pendiente en el hotel Bougnol-Quintana a 28 de febrero?. Es posible que directamente o indirectamente, máxime si se estaba hablando de que regresara su hermano José y su mujer a España y que  mientras tanto tuvieran algo de dinero para vivir.

         Lo importante de estas consideraciones no es que Manuel les diera dinero o les pagara alguna factura, lo importante es saber que la finalidad era el facilitar su regreso a España apenas pudieran.  Y que ello significaba que entre los hermanos no había ninguna diferencia o tensión de índole ideológica ni de ningún tipo. En todo caso eran hermanos, queridos, y esto era suficiente.

         ¿Cuántos días estuvo Manuel y Eulalia en Collioure?  ¿Los dos, tres o cuatro días para los que tenían salvoconducto?.  No lo sabemos con  certeza, aunque nos sorprende que no supieran  que el lunes 4 de marzo se iba a celebrar un funeral en la Iglesia de Collioure por su hermano Antonio y que no se quedaran   hasta esa fecha para asistir al  mismo, teniendo además la presencia de la muy católica Eulalia y que el funeral se ampliaría a la madre.

         Nos complican nuestras indagaciones las escasas informaciones que tenemos de aquellos días y de la presencia en Collioure de Manuel y Eulalia, Sabemos por Eulalia y años más tarde por Matea, que Manuel pasó mucho tiempo en el mas absoluto silencia en el cementerio, ante el nicho en el que reposaba su hermano y la tierra o sepultura en la que estaba enterrada su madre.

         Y para colofón tenemos las declaraciones de Gaston Prat realizadas a Radio París en Collioure el 2 de noviembre 1975, ya que en éstas afirma que  tres o cuatro días después de la muerte de Ana Ruiz llegó a éste pueblo Manuel Machado con un salvoconducto para dos o tres días. Nos dice Gaston Prat que no solo tuvo la ocasión de conocerle si no la oportunidad de hablar con  él para finalmente acompañarle a la estación, suponemos que de Perpiñán, para ir a París, desde donde regresaría a España.

         Si estas manifestaciones de Gastón Prat son ciertas, y en principio no hay motivos para dudar de sus palabras, corroborarían la posibilidad de que Manuel Machado y su mujer Eulalia llegaran a Collioure en tren (tal vez desde Burdeos), después de haber dejado el coche en la frontera, en Hendaya. Es creible esta posibilidad, pues sería extraño que un automóvil de España, proveniente de la llamada Zona Franquista tuviera permiso para desplazarse libremente por Francia.

         Si es así lo que sucedió, ¿porque fue hasta París en vez de ir directamente a Burdeos desde Perpiñan?. ¿solo por cuestión de horarios y frecuencias de los trenes?, ¿por ser trenes y línea más rápìda? o además ¿por aprovechar y contactar con “alguien” o “algunos”?.

         Salvo nuevas fuentes, ahora no conocidas, o documentos que pudieran aparecer, no creemos que nunca podramos saber con total certeza estos posibles hechos.

         El caso es que Manuel y su mujer regresaron a Burgos. Que a primeros de agosto contactó con ellos mi abuelo Francisco Machado, que acompañado de su mujer y de sus dos hijas mayores, pretendía regresar a España desde Francia. Las gestiones de Manuel fueron válidas y todos ellos llegaron a Burgos, para desde esta ciudad regresar con Manuel y Eulalia a Madrid, a su casa en la calle Churruca 15.

Francisco Machado y sus tres hijas, Ana, Mercedes y Leonor a finales de los años 40 en Madrid.
Leonor Machado y su prima Eulalia en Madrid (Eulalia, hija mayor de José Machado)

         A primeros de septiembre regresó a España mi madre, Leonor Machado, hija de Francisco, que por aquellas circunstancias que frecuentemente se dieron en los días en que se cruzaba la frontera con destino Francia quedó separada de sus padres y hermanas, menos mal que en compañía de familia conocida. Curioso, finalmente el dinero que la dieron a mi madre para regresar vía Barcelona a Madrid, se lo facilitó en Monpellier la familia Hauser, la misma que meses mas tarde, en noviembre del 39, avalaron, junto a José Giner Pantoja, (sobrino de D. Francisco Giner de los Rios) a José Y Joaquín Machado y señoras para obtener la autorización de la Republica de Chile para entrar en ese país americano.

Deja un comentario