ANTONIO MACHADO. Prosas de la Guerra VI.

CARTA A JUAN JOSÉ DOMENCHINA

SR. Don Juan José Domenchina

Querido poeta:

Le envío esas cuartillas para «Servicio Español».

Y el más cordial saludo de su viejo admirador y amigo que le desea toda suerte de bienandanzas.

Antonio Machado

¿Junio 1937?

Juan José Domenchina

CARTA A JUAN JOSÉ DOMENCHINA

SR. Don Juan José Domenchina.

Valencia.

Querido poeta:

Le envío el trabajo prometido. Son tres cuartillas y media de mi letra, que no llegan a cinco mecanografiadas. Como no yengo máquina, le mando una copia con la mejor letra de mi hermano Pepe, clara y espaciada, en la esperanza de que no salgan demasiadas erratas.

Le agradeceré.sin embargo, que me envíe pruebas – corregidas de primeras – que yo le devolveré inmediatamente- Los gastos del tren yo los abonaré con mucho gusto al chico de la imprenta o la redacción que las traiga.

Creo que desde el próximo mes podré enviarle dos trabajos. El más cordial saludo de su viejo amigo.

Antonio Machado

21 – 6 – 1937

S/c. Villa Amparo. Rocafort.

VILLA AMPARO EN 2020

En la torre que se ve encima del tejado del edificio, en una pequeña mesa de madera, solía escribir, por la noche, Antonio Machado.

CARTA A JUAN JOSÉ DOMENCHINA

SR. Don Juan José Domenchina

Valencia.

Querido poeta:

Le envío la cuartilla para el aniversario de la guerra, escrita con tinta china.

Par mañana puede mandar por el trabajo sobre el «Cuaderno 2º de ls Casa de Cultura». En él va una extensa nota sobre su Don Juan apócfrifo, que no será lo último que le escriba con el mismo asunto.

Llevo muchos días sin recibir el periódico. Ruego ordene me lo envíen.

Siempre suyo,

Antonio Machado

13 – 7 – 1937

S/c. Villa Amparo (Rocafort)

DECLARACIÓN CON MOTIVO DEL PRIMER ANIVERSARIO

DEL 18 DE JULIO DE 1936

El 18 de julio de 1936 estalló la rebelión militar contra el gobierno cien veces legítimo que tenía España en aquella fecha, Ha pasado un año y nosotros vivimos con entera dignidad, porque sigue en pie, y más firme que nunca, el baluarte de nuestra gloriosa República.

De nuestros enemigos, los rebeldes de entonces, ya no queda nada. Para nosotros no son los rebeldes, sino los traidores, para sus aliados de Italia y Alemania son, sencillamente, los siervos.

Cuando se tiene alma de esclavo, toda rebeldía conduce a la servidumbre.

Antonio Machado

Valencia, 16-7-1937

SOBRE LA DISOLUCIÓN DE LA «CASA DE LA CULTURA»

Dos palabras, sin la menor intención polémica. Como he sido aludido por algún periódico (aunque de un modo indirecto) en una campaña política a la cual soy totalmente ajeno ….. la suscitada con motivo de la disolución de la «Casa de la Cultura» ….. quiero hacer constar, para evitar todo equívoco, lo siguiente:

Primero.- Yo he sido evacuado de Madrid por el Gobierno de nuestra vgloriosa República, entre el primer grupo de intelectuales – 24 de noviembre de 1936 – que vino a Valencia, y bajo la custodia del Quinto Regimiento. Por ambas cosas estoy, hoy como ayer, no solo agradecido, sino orgulloso.

Segundo.- Yo me compolazco en proclamar – y con ello creo cumplir también un deber elemantalísimo – , que ni directa ni indirectamente, ni con la más leve insinuación, he sido objeto de ninguna presión de partido por parte del ministerio de Instrucción Pública ni de ningú otro órgano del Estado.

Tercero.- Mi posición política es hoy vla misma de siempre. Yo soy un viejo republicano para quien la voluntad del pueblo es sagrada.

Toda mi vida estuve frente a los gobiernos que, a mi juicio, no lo representaban. Porque pienso que el Gobierno actual lo representa plena y legítimamente en los momentos más trágicos de la vida española, profeso y aconsejo la más estricta disciplina-

Cuarto.- Respeto todas las ideologñias en quienes sinceramente las profesan. Pero de ningún modo puedo simpatizar con campañas políticas que pretendan mermar el prestigio del Gobierno actual, porque, como he dicho más de una vez, vivimos en días de guerra y de tormenta, y, en estos días, los capitanes y pilotos, cuando están en sus puestos, deben ser sagrados.

Firmado Antonio M;chado

17-07-1937

MADRID

        Más de una vez he dicho que si Madrid no hubiera sido capital de España cuando estalló la rebelión militar, habría conquistado, en este año de abnegación y heroísmo, la capitalidad que más de tres siglos no han podido disputarle. Y la habría conquistado sin pretenderlo, como se conquistan todas las cosas grandes: aspirando a otras mucho mayores.

        Madrid ha sabido ser España, España entera, que es la España leal al Gobierno de nuestra gloriosa República. Luchando sin tregua contra los traidores de dentro y los invasores de fuera, Madrid no tuvo una hora de vacilación, de desconfianza o de cobardía: ni siquiera un momento de jactancia en que gritase: ¡Viva Madrid! , porque siempre ha gritado: iArriba el pueblo!

        Madrid ha sabido ser más que capital de España y espejo de todos los buenos españoles; porque al defender la causa popular —la justicia para el pueblo—-, vierte su sangre por todos los pueblos y defiende el porvenir del mundo.

(Valencia, 27-7-1937)

CARTA A JUAN JOSÉ DOMENCHINA

Ernestina Champourcín y su esposo Juan José Domenchina

Sr. Don Juan José Domenchina.

Querido poeta:

Le envío las cuartillas sobre Madrid. He estado enfermo y —icosa terrible!.—- sin tabaco durante muchos días, trabajando, pues, en condiciones lamentables. He hecho un verdadero tour de force por no faltar a mi palabra. Ruégole que me envíe pruebas, pues no he tenido tiempo de dar el último vistazo al trabajo, después de su copia.

Le envía el más cordial saludo su viejo amigo y admirador,

Antonio Machado [27-7-1937?]

P. D.: He recibido una carta de Guillermo de Torre, pidiéndome original para la revista «Sur» de Buenos Aires. No puedo acceder a su pretensión, porque de ningún modo quiero que se publique nada mío en el extranjero, que antes no se haya publicado en España, como no sea por encargo del Gobierno. No estoy, ni he estado nunca, ni estaré jamás au dessus de la mêlée, sino dentro de ella, como el más humilde combatiente.

MANUEL Y ANTONIO MACHADO. Primeros escritos: «LA CARICATURA», 16 de julio de 1893 a 12 de noviembre de 1893. Números 60, 61 y 62, de 10/9, 17/9 y 24/9 de 1893.

Número 60 de 10 de septiembre de 1893 de «La Caricatura».

nº 1. Como todas las carátulas de la revista «La Caricatura» el dibujo pertenece a Angel Pons, con la correspondiente humorada: -¡Si vieras cuanto miedo he tenido en San Sabastián con los alborotos! … – Gracias que, como fueron de noche, dío la casualidad de estar en casa Jiménez — ya sabes … Jiménez, que si no ….

nº 2. En las sección «La semana» se escriben cuatro apartados: a) en el que se dice que el planeta esta próximo al desquiciamiento, b) que en Francia se elige a un peluquero parisien como diputado pensando en la compatibilidad de la tijera y el peine con la representación nacional, pero en nuestras Cortes no tienen razón de ser los barberos. Aquí sobran los peines, pues la mayoría de nuestras discusiones son derscabelladas de suyo, así que Lasciati ogni speranza. c) los carlistas se ensayan para el poder, que creen cerca, con banquetes «que tiembla el misterio». d) entre los ministros se dice, pariodiando al Duque de Rivas » ¡No habrá fuerza en el mundo que me arranque de este sitio!», pues aunque este descontenta toda España, si no lo está Martinez Campos ….

nº 3. Poesía titulada «El es» de Manuel Machado.

nº 4. Antonio Machado, bajo el nombre de «Cabellera» escribe su sección con el título «Un par de artistas». Nos cuenta : «Cuéntase entre aquellos que suspiran por la inmortalidad, y viven alentados por las más risueñas esperanzas de gloria, el joven aficionado al arte de Talma, Maiquez y Romea …., que lo mismo se representa en el mes de los difuntos el Don Juan Tenorio, que en cualquier mes del año El Gran Galeoto …. Encontré a este sujeto cierta noche en el salón del Prado en hora bastante avanzada. Y me dijo «vuestra vida esta en la mía, viviréis más que yo un día, si yo muero hoy, vosotros mañana» ….

nº 5. Firmado por Varapalos, la sección «Gacetillas Teatrales» comenta que en el teagro Apolo «El duo de las Africana» sigue haciendo entradones. De los actores nada diremos, ya los conoce todo el mundo .. que continúa sufriéndolos …. conque allá ustedes. Teatro infantil en el Romea, actores nuevos que esperemos sean buenos. Continúan los desaforados cantores de Los Jardines del Buen Retiro. Sigue La Bayadera con éxito.

Frontones: La empresa de Fiesta Alegre, sin previo aviso, ha inaugurado la temporada; Barriola, Araquistáin, Embi y Navarrete. Concluido los partidos salieron los niños pelotaris. No nos disgustaron los chiquillos.

nº 6. Humorada de Angel Pons.

Número 61 de 17 de septiembre de 1893 de «La Caricatura»

nª 1. Carátula con dibujo de A. Pons que refleja una humorada que dice: «Todos los años vienen distintos señoritos, pero deben ser amigos, porque todos vienen a lo mismo. Pero se van como vienen». Se ve a una joven, con zuecos y sombrilla caminando.

nº 2. Como siempre la sección «La semana» la firma Tablante de Ricamonte, los dos hermanos Machado. Se inicia el artículo diciendo que siguen las algazaras en Vitoria. Los motivos, varios. pero los de siempre. Dice un carbonero: «todo se lo va a llevar el cisco«. Se habla de Mella, Sagasta, Gamazo .. «La cosa está que arde» y para colmo el agua de Lozoya se trae una buena cantidad de indigestiones.

nº 3 y 4. En estos dos dibujos de nuestro habitual A. POns se cuenta una humorada de caracter militar referente a un casco con pincho.

nº 5. Sección de «cabellera» que titula «Por amor al arte». Nos cuenta que Arturo Gómez Bartolillo es un chico de punta, que está destinado a hacer en el mundo literario una brillante carrera. Bartolillo es hoy el autor de un drama en tres actos y en verso, que ha de ser estrenada en el coliseo del Principe, el año que viene. Aunque Bartolillo lo duda por esa «pandilla de empresarios empedernidos y cómicos incultos». En otra ocasión el joven Arturo estrenó en Navalcarnero una tragedia titulada «La batalla de Guadalete», que izo mucho ruido por el solemne pateo que acogió. Hoy trae entre manos «Entre el amor y el suicidio» …

nº 6. Aquí aparecen las Gacetillas Teatrales» de la semana. Firma Varapalos. Se comenta que se esta estudiando la compañía que ha de actuar en el Español la próxima temporada, y el jurado que ha de decidir. Para formar una buena compañía hay que tropezar en el camino con dos inconvenientes gravísimos: los cómicos que hay y que no hay cómicos capaces de llevar sobre sí una empresa semejante, Claro que se trata de elegir lo mejorcito que se tenga. Mata, Calvo, Cigera … Que les den la oreja….

Por lo demás todo igual en los teatros: en el Príncipe, en el Recoletos …

En cuanto al Frontón decir que fue hermoso el partido de hace días entre Barriola y Sarasúa contra Machín y Navarrete. Se les felicita de corazón por su brillante jornada.

Número 62 de 24 de septiembre de 1893 de «La Caricatura«

nº 1. Humorada de Angel Pons que dice: – Sí, señora; aquí lo dice: Camino recto y seguro para llegar hasta el vial – ¿quiere usted que hagamos juntos ese viaje? – No; ¡no llegaríamos. Nos estableceríamos en el camino.

nº 2. Nuevamente Tablante de Ricamonte nos habla de los infortunios. Del cólera «que se nos viene sotto voce«. «Que no existen Lazaretos ni cordones sanitarios. ni cuarentenas. Son tantas las procedencias sucias que no sabe uno por donde empezar a desinfectar» En Bilbao parece que se presenta la epidemia de una manera franca. ¡Conque, mucho ojo con el viajero asiático y sobre todo `poca aprensión y buenas chuletas!.

Sagasta regresó de Guipuzcoa completamente restablecido de su catarro, aunque no del susto que le han dado en aquellas tierras.

nº 3 y 4. Dos dibujos cómicos de A. Pons. Alguén se cree persegido y acude a un policía. Entonces dobla la equina un pollino…..

nº 5. Artículo firmado por Cabellera titulado «Por amor al arte». Nos cuenta Antonio Machado, bajo el nombre de «Cabellera» que la viuda de D. Bartolomé García Crespo y sus dos hijos acostumbran a recibir los sábados por la noche a los más escogidos y elegantes de su vecindad, en el barrio de Chamberí. Que en la última tertulia fuí invitado para celebrar el cumpleaños de su hija la mayor. Me personé en la calle Luchana: – Cuanto tiempo sin verle- me dijo doña Eduvigia. Sebastianita, la hija, la perla de la casa, de veintidos años, tiene un ojo que mira al sur y el otro al septentrión. Uno se los hermanos, Facundo, es un joven de cara redonda y encendida, como queso de bola, y la madre afirma que es igualito a su padre. Los invitados: Adelardo Cencerro y familia, ……. Después llegaron D. Canuto García Estrambote y D. Arturo Bodoque Tonante. Luego la familia de D. Estanislao Marmolillo, la de D. Ciriaco Lendreras, la de D. Cándido Picaporte y la de D. Jacinto Mostachón. Transcurrido un tiempo comenzó el baile. Finalizado éste comenzó el canto. Al terminar se volvió a bailar.

nº 6. En el apartado «En serio y en broma» Manuel Machado presenta un poema cuyo título solo dice: «Solo». Y solo se murió.

nº 7. Finalmente en «Gacetillas Teatrales», Varapalos acomete su crítica teatral de la semana. Habla del teatro Lara y de «la Valverde», la mejor en su género. Les augura buenos aplausos. En el Eslava estrena zarzuelillas y mogigangas, que ayudan a las coristas a hacer méritos. Teatro Apolo, Zarzuela, Príncipe, Alfonso y Colón continúan sus trabajos acostumbrados, sin que nada pueda interesar a los lecores.

Frontones: Se empieza a recobrar la alegría en los frontones, con partidos de primera: Embid y Navarrete contra Barriola y Sarasúa. Navarrete el heroe de la fiesta. Es el colmo de la habilidad, la elegancia y la destreza.

JOSÉ ÁLVAREZ GUERRA y el Obispo Ceruelo.

JOSÉ ÁLVAREZ GUERRA (bisabuelo de Antonio Machado). Revista EL ESPECTADOR, de fecha 5 de agosto de 1821.

Imagen destacada. Feria de Zafra en 1800.

Posted By Manuel Alvarez Machado on marzo 11, 2013

José Álvarez Guerra

En agosto de 1820, durante el llamado “Trienio liberal”, José Álvarez Guerra, (que sería bisabuelo de los hermanos Machado Ruiz – Manuel Machado, Antonio Machado, …), fue nombrado, por Agustín Arguelles, Jefe Político de la provincia de Salamanca. El cargo era el equivalente al de los actuales Gobernadores Civiles. Posteriormente, en la primavera de 1821 fue nombrado Jefe Político de la provincia de Palencia.

En esta ciudad, en el verano de 1821, como Jefe Político, tuvo un fuerte incidente con el Obispo de Oviedo, Gregorio Ceruelo de la Fuente, que residía en aquellas fechas en Palencia, al haber sido separado de su diócesis en diciembre de 1820.

Este clérigo era natural de esta provincia castellana, y había sido administrador de la catedral, provisor y vicario general de esta diócesis durante veinte años, antes de ser nombrado obispo de Oviedo en 1815.

El obispo Ceruelo había sido un veterano e impenitente conspirador absolutista y uno de los diputados firmante del famoso y conocido “Manifiesto de los Persas”, de 1814, que sirvió de apoyo a Fernando VII para reinstaurar en España el absolutismo. Recordemos que la mayoría de los liberales más conocidos e influyentes fueron detenidos y encarcelados el 10 de mayo de 1814, entre ellos, Martínez de la Rosa, Manuel Quintana, Agustín Arguelles y el que era Ministro del Interior, Juan Álvarez Guerra, hermano de José Álvarez Guerra.

Obispo Gregorio Caruela de la Fuente

Ceruelo se había negado a reconocer el poder constituyente, y entre otras manifestaciones en este sentido, que ya le habían causado su separación de la diócesis de Oviedo, publicó el 8 de junio de 1821 un “Manifiesto” en el que se negaba destempladamente a admitir su desposesión.

La historia y los historiadores, como Fernando Tomás Pérez Gonzalez en su magnífica obra “El pensamiento de José Álvarez Guerra”, nos cuentan que éste alegato del obispo Ceruelo halló su réplica en el seudónimo de “El Palentino Constitucional”, en una carta que éste último envió a los editores de “El Espectador”, en la que denunciaba a Ceruelo por haber ordenado sacerdotes en la fiesta de la Trinidad, a pesar de que había sido suspendido de sus facultades como obispo. En estas circunstancias el Jefe Político de Asturias ofició al de Palencia, José Álvarez Guerra, para que solicitase del prelado noticia del paradero de un expediente sobre la provisión de ciertos curatos de aquel obispado, “en atención a la necesidad que hay en el día de poner en ellos a personas útiles y adictas al benéfico sistema vigente”, respondiendo el obispo: “que los llamados gobernadores de mi obispado, que no ignoran donde resido, son responsables y deben dar cuenta de los expedientes y demás papeles pertenecientes a mi secretaría de cámara, de los que se apoderaron en mi ausencia con la misma legitimidad que lo hicieron del gobierno de la diócesis, sobre lo cual S.M., que está enterado de todo, resolverá lo que sea de su superior agrado”. El “Palentino Constitucional” se escandalizó de que Ceruelo hiciese pública gala de no reconocer al Gobierno, acostumbrado a decir, como en tiempos del despotismo, “las llamadas cortes”, del mismo modo que en sus comunicaciones le negaba el tratamiento al señor jefe político.

A continuación reproducimos parte de las actuaciones y escritos sobre el asunto del Jefe Político de Palencia, José Álvarez Guerra, en EL ESPECTADOR, de fecha 5 de agosto de 1821.

En este documento se advierte el fuerte enfrentamiento entre José Álvarez Guerra y el obispo Ceruelo, entre posiciones liberales y conservadoras absolutistas.

Cabecera de EL ESPECTADOR de fecha 5 de agosto de 1821

ANTONIO MACHADO. Prosas de la Guerra V.

DISCURSO A LAS JUVENTUDES SOCIALISTAS UNIFICADAS.

Acaso el mejor consejo que puede darse a un joven es que lo sea realmente. Ya sé que a muchos parecerá supèrfluo este consejo. A mi juicio, no lo es. Porque siempre puede servir para contrarrestar el consejo contrario, implícito en una educación perversa: procura ser viejo lo antes posible.

Se vela por la pureza de la niñez; se la defiende, sobre todo, de los peligros de su pubescencia anticipada. Muy pocos velan por la pureza de la juventud, a muy pocos inquieta al peligro, no menos grave, de una vejez prematura, Sabemos ya, y acaso lo hemos creído siempre, que la infancia no se enturbia a sí misma, y hemos adquirido un respeto al niño, loable, en verdad, si no alcanzase los linderos de la idolatría. Se msigue creyendo, en cambio que toda la turbulencia que advertimos en los jóvenes es de fuente juvenil, y que al joven sólo puede curarle la vejez. Yo he pensado siempre lo contrario. Porn ello he dicho nsiempre a los jòvenes adelante con vuestra juventud. No que ella se extienda más allá de ser naturales límites en el tiempo, sino que dentro de ellos la viváis plenamente. Adelante, sobre todo, con vuestra fuerza juvenil, ella es absolutamente intransferible; nadie lo hará si vosotros no la hacéis.

Uno de los graves pecados de España, tal ez el más grave, acaso el que hoy purgamos con la tragedia de nuestra patria, es el que pudiéramos llamar «gran pecado de las juventudes viejas». Yo las conozo bien, amigos queridos, perdonadme esta pequeña jactancia. En mi ya larga vida, he visto desfilar varias promociones y diversos equipos de jóvenes pervertidos por la vejez; ratas de sacristía, flores de patinillo, repugnantes lombrices de caño sucio. Los conozco bien. Y son esos mismos jóvenes sin juventud los que hoy, ya naduros, mejor diré, ya podridos, levantan, en la retaguardia de sus ejécitos mercenarios, los estandartes de la reacción, los mismos que decidieron, fría y cobardemente, vender a su patria y traicionar el porvenir de su pueblo. Son esos mismos también, aunque no siempre lo parezcan, los quen hoy quisieran corromperos, sembrar la confusión y el desorden en vuestras filas, los enemigos de vuestra disciplina, en suma, cualquiera que sean los ideales que digan profesar.

¡La disciplina! … He aquí una palabra que vosotros, jóvenes socialistas unificados, no necesitáis, por fortuna, que yo recuerde. Porque vosotros sabéis que la disciplina, útil para el logro de todas las empresas humanas, es imprescindible en tiempos de guerra. De disciplina sabéis vosotros, por jóvenes, mucho más que nosotros, los viejos, pudieramos enseñaros. Contra lo que se cree, o afecta creerse, también la disciplina es una virtud esencialmente juvenil, que muy rara vez alcanzan los viejos. Solo la edad generosa, abierta a todas las posibilidades del porvenir, realiza gustosa el sacrificio de todo lo mezquinamente individual a las férreas normas colectivas que el ideal impone. Sólo los jóvenes verdaderos saben obedecer sin humillación a sus capitanes, velar por el prestigio, sin sombra de adulación, de los hombres que, en los momentos de peligro, manejan el timón de nuestras naves; sólo ellos saben que en tiempo de guerra y de tempestad los capìtanes y los pilotos, cuando están en sus puestos, son sagrados.

Nada temo de la indisciplina juvenil, porque nunca he creido en ella. Mucho temo, mucho he temido siempre de la mansa indisciplina de la vejez, de esa vejez anárquica, en el sentido peyorativo de estas dos palabras – un hombre encanecido en actividades heroicas sabe guardar como un tesoro la llama íntegra de su juventud, y un anarquista verdadero puede ser un santo – de ese espíritu díscolo y rebelde a toda idealidad, sin los humores y apetitos servidumbre, que en suma, sólo obedece a lo más groseramente individual: los humores y apetitos de un cuerpo averiado, sus rencores más turbios, sus lujurias más extemporáneas. A eso que es la vejez misma, he temido siempre.

Si reparáis en la breve historia de nuestra República, que se inaugura magníficamente con signo juvenil, dominada por hombres que gobiernan y legislan atentos al porvenir de su pueblo, veréis que es un hombre profundamente viejo, un alma decrépita de ramera averiada y reblandecida, el llamado Lerroux, quien se encarga de acarrear a ella, de amontonar sobre ella – ¡Nuestra noble República! – todos los escombros de la rancia política en derribo, toda la cochambre de la inagotable picaresca espaañola. A esto llamaba él ensanchar la base de la Repùblica.

Yo os saludo, pues, jóvenes socialistas unificados, con un respeto que no siempre puedo sentir por los ancianos de mi tiempo, porque muchos de ellos estaban deshaciendo a España y vosotros pretendéis hacerla. Desde un punto de vista teórico, yo no soy marxista, no lo he sido nunca, es muy posible que no lo sea jamás. Mi pensamiento no ha seguido la ruta que desciende de Hegel a Carlos Marx. Tal vez porque soy demasiado romántico, por el influjo, acaso, de una educación demasiado idealista, me falta simpatía por la idea central del marxismo: me resisto a creer que el factor económico, cuya enorme importancia no desconozco, sea el más esencial de la vida humana y el gran motor de la historia. Veo, sin embargo, con entera claridad, que el Socialismo, en cuanto supone una manera de convivencia humana, basada en el trabajo, en la igualdad de los medios concedidos a todos para realizarlo, y en la abolición de los privilegios de clase, es una etapa inexcusable en el camino de la justicia; veo claramente que es ésa la gran esperanza humana de nuestros días, a la que todos de algún modo debemos contribuir. Ella coincide plenamente con vuestra juventud, y una tarea magnífica, no lo dudéis. De modo que, no sólo por jóvenes verdaderos, sino también por socialistas, yo os saludo con entera cordialidad. Y en cuanto habéis sabido unificaros, que es mucho más que uniros, o juntaros, para hacer ruido, contáis con toda mi simpatís y con mi más sincera admiración.

1 de mayo de 1937

CUENTOS BRETONES de Paul Sebillot.Traducción de Manuel Machado.Garnier Hermanos, libreros-editores 1900.

La obra de PAUL SEBILLOTR «Cuentos Bretones», traducida al castellano por Manuel Machado Ruiz, en 1900, es una obra muy dificil de encontrar. No se si las versiones francesas, en especial la primera edición del libro, se pueden encontrar en Francia (en librería «de viejo», por supuesto), ahora bien, en cuanto a la primera edición, no sabemos si hubo otras posteriores, publicada en España en castellano y traducida por Manuel Machado en 1900 es realmente muy dificil de encontrar. Hace un par de años se ofreció un ejemplar en una librería de «lance» de Madrid, pero al contactar con ella me dijeron que había llegado tarde pues el ejemplar ya había sido vendido hacía unos meses. Pero por fortuna encontré recientemente un ejemplar digitalizado en la Biblioteca Nacional de España, al que pertenecen las páginas del «Prologo» escrito por Manuiel Machado que en este post reproducimos.

El libro completo, digitalizado podéis encontrarlo en «La Biblioteca Digital Hispánica» de nuestra BNE. Solo tenéis que escibir en la página de acceso de este fondo la palabra «Cuentos Bretones», y aparecerá, clicando en ver el libro, el texto de completo de 400 páginas. O entrando en este sitio:

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LA CARTERA DE ANTONIO MACHADO EL 22 DE FEBRERO DE 1939. CARTAS DE COSSÍO A LOS MACHADO.

            Como todos sabemos el 22 de febrero de 1939 muere en el pueblo marinero de Collioure (Francia) Antonio Machado. Probablemente en los días siguientes José Machado recopilara los bienes que dejara su hermano, y entre éstos estaba la cartera o billetero que usaba Antonio Machado, y con ella aquellos documentos que hubiera considerado merecedores de conservar cercanos a él.

            Al salir de Madrid, en noviembre de 1936, con destino Valencia apenas llevó equipaje y tampoco llevó consigo ni documentos ni libros en número significativo. Libros, tal vez alguno con sus poesías, documentos unos pocos que incluyó en su cartera o que ya estaban, por el motivo que fuera, probablemente por proximidad en el tiempo, aunque alguno por tener un significado especial para él y haberse conservado durante años bajo su custodia cercana y directa.

            Entre éstos últimos consideramos que se encontraba una carta fechada el 21 de diciembre de 1917 que recibió de Manuel Bartolomé Cossío.

            Muchos años para ser conservada siempre en su cartera billetero.

Pero así debió ser y por esta causa llegó “guardada” hasta el día de su despedida final de estas tierras, de este mundo.

            “Guardada”, pues es evidente, como luego veremos, que estaba en aquella cartera/billetero que le acompañó hasta aquel 22 de febrero de 1939. Casi con seguridad esta cartera/billetero no fue la única en la que estuvo guardada esta carta, pues la que tenía en su chaqueta, al menos desde que salió de Madrid, era de piel de cocodrilo, de buena confección y diseño, que debió recibir un día como regalo, o bien como consecuencia del estreno de alguna de sus obras teatrales o bien como regalo particular de alguien ahora desconocido.  Recordemos que ya en el estreno de La Lola se va a los puertos recibieron tanto Manuel como Antonio un reloj cada uno, el de Manuel de platino y el de Antonio de oro, que por cierto  lo cambió por el de pulsera, menos ostentoso, de su hermano Joaquín, al que le dijo que él, – Antonio -, era muy despistado y podía perderlo por lo que sería mejor que lo conservara su hermano Joaquín. En cualquier caso no parece que esta cartera estuviera en su poder en 1917, sino desde algunos años más tarde, salvo que ésta hubiera sido un regalo personal de su esposa Leonor Izquierdo, que, en este supuesto caso del que no se tiene conocimiento familiar, debió de ser entregada a Antonio Machado entre 1909 y 1911 o principios de 1912. La cartera lleva grabado “A.M.”, lo que parece confirmar que fue un regalo dedicado por alguien muy allegado al poeta. En cualquier caso sí es cierto que fue la cartera que con él salió de Madrid en noviembre de 1936.

            Y en aquella cartera, en la que tal vez conservara los escritos hasta que los enviara a la prensa para su publicación, pudieron estar aquellos que en aquellos años de la guerra civil titulara, de forma genérica, “De mi cartera”.

            ¿Pero que más albergó aquella cartera en este periodo que transcurre entre Madrid 1936 y Collioure febrero de 1939?.

            La respuesta la encontramos en 2019, cuando aparece en Santiago de Chile, en una caja de cartón, casi olvidada en un altillo de un armario, la citada cartera de cocodrilo, que se llevó para este país sud-americano su hermano José en noviembre de 1939. Nos cuentan los descendientes de José, de su mujer Matea y de las dos hijas que se reunieron con los padres en Chile, llegadas desde la U.R.R.S. al finalizar la II Guerra Mundial, que al revisar los enseres dejados por éstos, en 2019, localizaron la caja de cartón, dejándola a disposición de todos los herederos de Antonio Machado, incluidos ellos, y que éstos cedieron a la Fundación Unicaja, donde ahora están custodiados.

            Y así podemos decir que aquel 22 de febrero de 1939 se encontraban en aquella cartera personal de Antonio Machado los siguientes documentos:

A)       Cartas y documentos que por su fecha salieron de Madrid en 1936, bien en la cartera de Antonio Machado o bien en alguna carpeta que llevara consigo.  Hacemos referencia a esta posible segunda ubicación de cartas y documentos por no apreciar, en todos los originales que todavía hoy se conservan, pliegues que hagan pensar que estuvieran, al menos durante un tiempo, doblados en una cartera.

            En este grupo consignamos los siguientes:

                               Nota de “Cultura Popular”, calle Sacramento 1 de Madrid, de fecha 24 de septiembre de 1936, por la que se agradece a Sr. Dn. Antonio Machado, calle General Arrando 4, su donativo de 16 ejemplares de “Poesías Completas”. El documento lleva el sello de “Cultura Popular”.  Probablemente esta nota fuera introducida en la cartera/billetero por el poeta, como acto reflejo y provisional, al recibirla. Dos meses más tarde Antonio Machado se desplaza a Valencia.

                               Carnet de la Sociedad General de Autores, de Antonio Machado siendo el número de dicha carta de identidad el 00106, expedido el 18 de septiembre de 1932. En dicho documento se aprecia la firma de Antonio Machado y la fotografía que se adjuntó  y que es, hasta esta recuperación de 2019, apenas conocida. (Tal vez quede constancia de ella en los archivos de la S.G.A.E., y tal vez en mejor estado de conservación). Probablemente este carnet estuviera guardado en la cartera/billetero

                               La propia cartera de cocodrilo que pudo contener estos documentos en su “viaje” desde Madrid, en noviembre de 1936, hasta Collioure (para seguir camino con José Machado hasta Chile y regresar a España en 2019, pasando en esta fecha a estar bajo la custodia – y titularidad – de la Fundación Unicaja.  En la cartera/billetero se aprecian las iniciales grabadas  A.M., en el ángulo superior izquierda de su frente principal.

                               Seis cuartillas manuscritas por Antonio Machado que contienen parte del discurso que preparaba para su presentación ante la Academia Española de la Lengua. No tienen marcas de haber estado dobladas, por lo que es de suponer estuvieron en alguna carpeta ¿de cartón?, seguramente.

                               Dos fotografías muy conocidas del poeta, ambas tomadas por Alfonso.  Po el tamaño hay que pensar estuvieran en la citada “carpeta de cartón” ¿la misma?

                               Borrador, a máquina, de una cuartilla, del “Discurso de Recepción en la Academia”.  Toda vez que no hay constancia de que Antonio Machado utilizar una de estas máquinas de escribir, pensamos que debió ser escrita, mejor dicho, transcrita por su hermano José.

¿Cuándo? Imposible saberlo. Tal vez en Madrid o tal vez en cualquier población en la que estuviera la cartera o la carpeta en su largo camino recorrido. Si se observa que esta cuartilla estuvo plegada por la mitad, por ello ¿en la cartera?

                               Litografía numerada 42/50 firmada por su autor Sr. Silbert, de 1926.  Esta dedicada en 1928, en Segovia, a Antonio Machado y dice, en inglés, “To my friend Don Antonio Machado from Silbert”. El dibujo representa la cabeza de una persona de mediana edad, de pelo largo y con barba. Como no tiene marcas de haber sido doblada, hay que suponer que estuvo conservada en  “la carpeta de cartón”

                               El día 7 de mayo de 1935 Antonio Machado recibe una invitación personal para participar en el “Congrés Internacional des ecrivains pour la Défense de la Culture”, que se celebrará en París a partir del día 21 de junio de 1835. Le informan que en los días siguientes recibirá el programa del Congreso y que estarían muy satisfechos de su participación e intervenciones en el mismo. Envía esta invitación la directiva del Congreso con la firma de André Malroux.  La carta invitación tiene los pliegues de haber sido doblada dos veces, por lo que suponemos debió estar conservada en la cartera

                                   Por los motivos que fueran Antonio Machado no asistió a este Congreso que se celebró en París.

                               Entre los documentos que pudo llevar en su cartera, Antonio Machado llevaba consigo una carta del 21 de diciembre de 1917 que le remitió Manuel Bartolomé Cossío, que conservó cerca de él durante muchos años.

                                   La escribe M.B. Cossío, desde su casa en Madrid en la calle Obelisco 14, dirigida a su antiguo alumno de la Institución Libre de Enseñanza Antonio Machado, y en este caso para agradecerle el ejemplar “cariñosamente dedicado” de sus “Obras Completas”. La carta dice “No puede Vd. figurarse el placer tan puro y tan íntimo que sentimos los viejos de esta Casa al leer estas nobles y hondas poesías, incorporadas ya para siempre al alma de nuestro pueblo, recordando los días de convivencia educadora con el futuro poeta en esta amada Escuela. Y me agtrevo a decir educadora por la hermosa y cordiales palabras que ha tenido la bondad de dedicarnos, a la escuela y a los viejos maestros, en la pequeña biografía que aparece al frente de la edición Calleja. Dios se las pague. Y le siga inspirando visiones eternas para re creo de las almas.  Le abraza su viejo amigo   M.B. Cossío”.

                           Importante carta de Cossío que demuestra el gran afecto de los maestro y directivos de la Institución libre de Enseñanza para con sus alumnos, a los que seguirán durante toda la vida con total cariño y reconocimiento por sus obras y trabajos.

B)        Cartas y documentos que por su fecha  se recibieron por Antonio Machado entre diciembre de 1936 y febrero de 1939.

            Suponemos que algunos de ellos pasaron a formar parte del contenido de su cartera/billetero, y la mayoría, cartas recibidas, se conservarían en algún tipo de carpeta, tal vez en la misma que pudo contener algunos de los documentos que se llevó desde Madrid en noviembre de 1936.

            En este grupo consignamos los siguientes:

         2.1.     Documentos recibidos durante la Guerra Civil y que por lógica debieron guardarse en la cartera/billetero.

            2.1.1.             Carnet de Izquierda Republicana (Agrupación Municipal de Valencia).   De fecha de ingreso de 30 de marzo de 1937, con núm. de afiliado 7640. Contiene fotografía y firma de Antonio Machado. La fotografía probablemente tomada para este trámite es apenas conocida. Sin duda se conservó en la cartera/billetero.

                 
             2.1.2.            Pasaporte expedido el 31 de enero de 1939 en el Consulado de España en Perpiñán.  Nº de pasaporte 266 a nombre de Antonio Machado Ruiz.
Válido hasta el 31 de  enero de 1940 y válido para Europa y América. Los datos personales que se consignan son: Catedrático, viudo, nacido en Sevilla el 26 de julio de1875 y con domicilio actual en Barcelona. Firmado por el Viceconsul de España. Sellado cinco veces, uno de ellos cubre parte de la fotografía que se incorpora al pasaporte. La fotografía parece tomada ese mism día, probablemente en Perpiñán.  Probablemente esta nota fuera introducida en la cartera/billetero

2.2.    Documentos que por su tamaño, fecha y por tener dobleces en la mitad del papel, estimamos pudiera haber estado en la cartera/billetero.

            2.2.1.            Cédula Personal a nombre de Antonio Machado Ruiz, expedida el 5 de junio de 1937. Firmada por Antonio Machado. Sorprende que corresponda
al año 1936 y a la Diputación Provincial de Madrid, salvo que se solicitara en Valencia pero con referencia al domicilio habitual, que se indica era el de GeneralArrando 1º derecha, de Madrid, (aunque no se indica la ciudad en el documento).  La tarifa de expedición fue de 90,00 pesetas. Cartera/billetero

            2.2.2.             Resguardo de instancia por la que se solicita al Ministerio de instrucción Publica y Bellas Artes confirmación  en el cargo con arreglo al Decreto de 27 de septiembre de 1936 y Orden Ministerial de 3 de abril de 1937, presentada en Valencia a 4 de mayo de 1937. Cartera/billetero.

            2.2.3.             Certificado del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, expedido en Valencia el 14 de abril de 1937, por  el que se incluye a Antonio Machado entre los exceptuado  señalados en la Orden de 17 de Marzo de 1937, como consecuencia haber sido evacuado de Madrid por Orden del Ministerio y dedicarse, el profesor Don Antonio Machado, en Valencia a la defensa de la Cultura y propaganda a favor del pueblo. Cartera/billetero.

            2.2.4.             Disposición del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, por la que, a instancias de la Junta Delegada de Ampliación de Estudios e Investigación, se propone y decide  nombrar a Antonio Machado y a D. José Puche Álvarez, como vocales de la Comisión Delegada de dicha Junta. La firma del Subsecretario del Ministerio es la de 8 de junio de 1937. Con copia de la disposición para Antonio Machado. Cartera/billetero.

            2.2.5.             Nombramiento del Ministerio de Instrucción Pública y  Bellas Artes, de fecha 4 de agosto de 1937, de Antonio Machado como vocal de la Junta para Ampliación de Estudios  e Investigaciones Científicas, en Valencia, quedando  compuesta la Comisión Delegada de dicha Junta por: Don  Manuel Marque, como Presidente, y como vocales a D.  Antonio Machado, D. Victorio Macho, Dr. D.  José Puche Álvarez, D, José María Ota, D Manuel Sánchez Arcas y  D. Tomás Navarro Tomás, que seguirá con las funciones de secretario.

                                   Destacamos la presencia en esta Comisión Delegada del escultor D. Victorio Macho, que era cuñado de Pilar de Valderrama, sin que haya constancia que Antonio Machado se interesara por saber de ella. También destacamos la presencia en esta Comisión de dos amigos que acompañaron en  el camino del exilio desde Barcelona, el 23 de enero de 1939, a Cerbere, ya en Francia Incluso Tomás Navarro Tomás , uno de ellos, estuvo con Corpus Barga en Perpiñan el 28 de enero con Julio Alvarez del Vayo, amigo de A. Machado, que le envió una carta, (Ver en  Manuel Álvarez Machado, sobre el “Camino del Exilio de Antonio Machado” y “El exilio de Macdo” editado por Ediciones Rilke).  Cartera/billetero.

          2.2.6.          Orden ministerial por la que se nombra vicepresidente del Consejo Central del Teatro,  creado el 22 de aagosto de 1937.  La notificación a Antonio Machado Ruiz es de 13 de octubre de 1937 .Cartera/billetero.

           2.2.7.             Por Orden de 28 de diciembre de 1937 se asciende a      Antonio Machado Ruiz en la escalade profesor de InstitutoCartera/billetero.

            2.2.8.             Tarjeta a nombre de Antonio Machado de Delegado  en el II Congreso Internacional de escritores para la defensa de la Cultura. A celebrar en el Salón de Actos del   Ayuntamiento (de Valencia).  Cartera/billetero.

            2.2.9.             Manuscrito de Antonio Machado, sin fecha, de dos cuartilas, que versa sobre “Palmerín de Oliva” y “Palmerín  de Inglaterra”.  Cartera/billeter

            2.2.10.          Receta médica de fecha 21 de febrero de 1939, por la que el Doctor Cazaben, de Collioure,  receta determinados medicamentos a  Antonio Machado, ya en fase casi terminal.  Lleva el sello de dispensación de la Farmacia Manya de Collioure.   Cartera/billetero.

2.3.    Cartas recibidas por Antonio Machado entre enero y febrero       de 1939

           2.3.1.             Carta de 4 – mayo – 1938.         CARTA DEL CONSELLER DE GOBERNACIO GENERALITAT, dirigida a A. Machado, comunicando que el administrador “Torre Castañer” pone a su disposición dicho palacete.

            2.3.2.             Carta de 23 –  5 – 1938. CARTA de la AGRUPACIÓN  AUTONOMA DEL EBRO, 5º CUERPO DE EJERCITO dirigida a A.Machado, a Barcelona. ¿solicitud de escrito? «… encuentre un eco encendido en V., en sus escritos. en sus poemas … (Firmado Enrique Lister)

             2.3.3.             Carta  de 29 – enero – 1939       CARTA DESDE PERPIÑAN DE JULIO ALVAREZ DEL VAYO, dirigida a A. Machado, sobre envío ordenes al Consulado de Cerbere, sobre Gobierno URRS y regreso a Figueras.

             2.3.4.             Carta de 31 – enero – 1939.      CARTA DESDE LA EMBAJADA DE ESPAÑA EN PARIS DE LUIS SANTULLANO,  dirigida a  A. Machado, sobre conocimiento de su llegada a  Francia y envío de 2000 francos que envía el Sr. Embajador.  (firmado Santullano). Informa de la dirección del Consulado de España. 

              2.3.5.          Carta de 01 – febrero – 1939.      CARTA DE LA  EMBAJADA EN PARÍS, DE SANTULLANO, dirigida a A. Machado y José Machado. Sobre nombr cónsul de  España en Perpiñán. Adjuntando carta para éste  indicando ayudará en todo lo que pueda. Referencia a Corpus Barga.

               2.3.6.             Carta de 2 – febrero – 1939.     CARTA, DESDE PARIS, DE  T. NAVARRO TOMÁS, dirigida a Antonio Machado, sobra viaja a la Unión Sovietica que puede ser en breve. Referencia a   Santullano. (firmada T. Navarro Tomás). (contestada el 5 de febrero). 

                2.3.7              Carta de 4 – febrero – 1939.     CARTA, EN FRANCÉS, DE   PIERRE EMANUEL, DESDE PONTOISE.

                2.3.8.            Carta de 06 – febrero – 1939.  CARTA DE LA EMBAJADA EN PARÍS, DE LUIS DE SANTULLANO, dirigida a A. Machado,   sobre anuncio envío 4.200 francos, solicitando  acuse de recibo. Sugerencia se trasladen a Toulouse. (Contestada el 8 de febrero).

                 2.3.9.             Carta de 07 – febrero – 1939, dirigida a A.   Machado, sobre traslado a Toulouse, con Martín Navarro Florez. (Contestada 8 de febrero).

                 2.3.10            Carta de 7 – febrero – 1939-     CARTA JOSÉ BERGAMIN

                 2.3.11            Carta de 7 – FEBRERO – 1939.  CARTA DE ROBERT PAYNE, DESDE PARÍS, dirigida a A. Machado (en francés).

                 2.4.11            Carta de 10 – febrero – 1939.    POSTAL de MARTÍN  NAVARRO DESDE TOULOUSE, DIRIGIDA a  A. MACHADO, con  información precios en Toulouse (vivienda, comida básica …)

                  2.4.12.          Carta de 13 – febrero – 1939.   CARTA DESDE TOULOUSE DE JEAN SERMET, dirigina a A. Machado, sobre  invitación a ir a Toulouse sugerido por T. Navarro Tomás. (firmada Jean Sermet)..

                   2.4.13.          Carta de14 – febrero – 1939.    CARTA DESDE PARIS, de  T. NAVARRO TOMÁS .dirigida a A.Machado, sobre gestiones  con Gobierno de Mejico, también sobre viaje a la URRS con  invitación reiterada del Gobierno Soviético. Referencias a  Santullano, Corpus Barga , etc. (firmada T. NavarroTomás)  (No   consta contestación).

                   2.4.14.          Carta de 15 – de febrero – 1939.   CARTA DE LA EMBAJADA EN PARÍS, DE LUIS SANTULLANO, dirigida a A. Machado, sobre URRS, Colliure, Toulouse. Con recomendación para ir a Toulouse. Gestiones países hispano-americanos. (contestada)

                   2.4.15.          Carta de 6 – febrero . 1939.      POSTAL MARTÍN NAVARRO, contestando a carta de A. Machado. Referencia a Jean Sermet indicando que no habría problema con la comida pero que por ahora no se dispone de ……. (alojamiento).

                    2.4.16.          Carta de 17 – febrero – 1939.   CARTA DESDE TOULOUSE DE JEAN SERMET, dirigida a A. Machado, sobre problemas y soluciones para acogerle (residencia, comida y autorizaciones). Referencia a Odon de Buen. Anuncia posible visita a Colliure. (firmada Jean Sermet).

                     2.4.17.          Carta de 18 – febrero – 1939.   CARTA DE LA EMBAJADA EN PARÍS, DE LUIS SANTULLANO, dirigida a A. Machado, sobre conversación con Pablo Azcarate.  Posibilidades de Oxford y contacto con Trend, apoyado por poderoso mecenas.

                     2.4.18.          Carta de 20 – febrero – 1939 TREND, desde  CHRIST´S COLLEGE – CAMBRIDGE.  Ofrecimiento de la Universidad Inglesa de Lectorado del Departamento de español.

                     2.4.19.          Carta de 21 – febrero – 1939.   CARTA DE ROBERT PAYNE DESDE PARÍS dirigida a A. Machado, (en francés).

                      2.4.20.          Carta de 22 – FEBRERO – 1939.  CARTA DE MARIA, DESDE PARÍS. Fue con Carlos a buscarles Barcelona para sacarles hacia Francia. Llegaron el 24 enero y ya no estaban. En Figueras, cree que Jacinta Landa les informó estaban en pueblo cercano. Esperan respuesta y envían dirección pero dicen no convenir poner nombres.  Maria era Tina Modotti y Carlos era Vittorio Vidali, conocido por Comandante Carlos.

                       2.3.21            Carta de 19 de febrero de 1939.     CARTA MANUSCRITA DE A.  MACHADO A  SANTULLANO.   Esta es la última carta escrita por ANTONIO MACHADO.

Todas estas cartas ya han sido comentadas en los libros de este mismo autor, Manuel Álvarez Machado, titulados  “Camino del exilio de Antonio Machado” y “El exilio de Antonio Machado en Collioure” editado por Ediciones Rilke.

Otras cartas que Manuel Bartolomé Cossío envió a los hermanos Machado.

                                   La carta de 21 de diciembre de 1917  no fue la única en las relaciones epistolares entre Antonio y su hermano Manuel con Manuel Bartolomé Cossío.  Siempre estuvieron en contacto, personalmente o en los sentimientos recíprocos. Con frecuencia recordaban sus excursiones por la sierra del Guadarrama y alguna que otra visita que le hicieron en la casa que tenía entre aquellos pinares de la sierra madrileña.

                                   Así hemos localizado las siguientes otras cartas enviadas por M.B. Cossío, una de ella, de fecha 22 de mayo de 1926 dirigida a los hermanos Manuel y Antonio, que dice:

Obelisco, 14
Madrid
Muy queridos Manuel y Antonio: con la idea de escribirles en un día en que Antonio estuviese en Madrid, como supongo que estará mañana, para hacerlo a los dos juntos, he tardado en darles las gracias ,ahora lo hago con toda el alma-, por su ejemplar de “Desdicha de la fortuna”, con tan cariñosa dedicatoria.
También mi agradecimiento es fervoroso por esa generosisima acogida de mi pobrecito saludo en el espléndido palacio de vuestra poesía. Aunque cada día siento con más fuerza que aquellas palabras no eran para el público, sino para la intimidad; para el ángulo del jardín cerrado y oculto en que fueron leídas; para decirlas en voz baja, con un poco de castizo misticismo, como de amante a amada; porque solo la amada, no siendo las palabras otra cosa que amor, había de penetrarlas plenamente y de gozarlas con entera fuerza.
Que Antonio tenga esta también como contestación a su preciosa carta desde Segovia que le agradecí infinito, aunque no he sabido responder hasta ahora.
Que siga el trabajo y con él la fortuna. Que la inspiración brote cada dia más honda y vuele más alta, y reciban un estrecho abrazo de este viejo amigo que les quiere de veras,
Cossío

                                   El original de esta carta, como los de la cuatro que a continuación comentaremos, fueron cedidos por Eulalia Cáceres Sierra, esposa de Manuel Machado, al quedarse viuda, siendo su destino la Institución Fernan González de Burgos, donde se conservan y donde se pueden leer en el blog público que esta institución tiene bajo el título de Fondo Machadiano.

                                   Las cuatro cartas restantes están todas ellas dirigidas por Manuel Bartolomé Cossío a Manuel Machado. Las transcribimos:

                                   De fecha 2 de enero de 1915, que dice:      “Querido Manuel: por fin toca el turno de dar a Vd. las gracias por el bondadoso envío de su nuevo libro de versos “Canciones y dedicatorias”. Sigue Vd. manteniendo la palma en su género. Y su género no creo que haya nadique lo represente en España mejor que Vd.
Es muy interesante la mezcla ó fusion de Paris y Andalucia: Verlaine sevillano ó Se­villa Verlainizada.
Salud para el trabajo.
Felicidades a todos, y la paz, como dicen los moros, en este año nuevo.
Sabe le quiere su affm.
Cossío” .

                                  De fecha 11 de mayo de 1922, que dice:   “Querido poeta: no hace todavia media hora que Pepe ha dejado en mis manos su “Ars Moriendi” y ya está leído con unción y deleite. Muy bien, pero muy bien. Lo único que no me gusta es el quizás de la dedicatoria, de que estos sean sus últimos versos. Como coquetería puede pasar. Siga Vd. “cultivando su jardín”, pues sin que me ciegue el emocionante recuerdo de haberle visto jugar, ay! en el de esta querida casa, y hasta donde yo alcanzo, que no es mucho, las frutas de su cercado siguen siendo dulces y sabrosas.
Con un millón de gracias por el ejemplar y su siempre cariñosa dedicatoria, le envía su enhorabuena y un abrazo su viejo amigo
M. B. Cossío”.

                                   De fecha 17 de julio de 1925, que dice:   “Querido Manuel: vemos con la mayor alegría su nombramiento de jefe de investigaciones históricas de Madrid. Reciba mi más cordial enhorabuena y la de todos los amigos de esta casa. En esta ocasión pienso sobre todo en sus abuelos y en su buen padre.
Su invariable amigo,
M . B. Cossío.”

                                   De fecha 13 de mayo de 1926, que dice:    Sr. D. Manuel Machado.
Mi querido Manuel: estas dos letras servirán de presentación a la dadora de ellas Señorita Fuentes. Te la recomiendo con el mayor interés. Ella misma te explicará lo que desea. Es muy trabajadora e inteligente. Tiene la carrera de letras. Se prepara para las oposiciones de Archivos, y quisiera iniciarse en los recónditos secretos !de la Biblioteconomia! (asi se decia en mi tiempo) y bajo tu egida, en esa Biblioteca municipal que tu tan dignamente diriges. (también esta frase es de mi tiempo!).
En suma. Que cuanto puedas hacer en su obsequio, para que a tu lado y con tu preparación pueda lograr lo que desea te lo agradecerá infinito este tu viejo amigo que te abraza
M. B. Cossío.

            Todas estas cartas fueron enviadas a su/sus detinatarios desde la calle Obelisco 14 de Madrid.

            Y para finalizar estas referencias a las cartas enviadas a los hermanos Machado por Manuel Bartolomé Cossío, vamos exponer algunos datos biográficos de Cossío que tienen relación con las vivencias de  Manuel y Antonio Machado, y que consideramos interesantes para una aproximación a las biografías de ambos hermanos, especialmente a la de Antonio.

            Manuel Bartolomé Cossío se casó con Carmen López Cortón, que pasó a llamarse y ser conocida como Carmen López Viqueira. Tuvieron dos hijas, la mayor Natalia nacida en 1894, la segunda de nombre Julia nacida en 1900.

Manuel Bartolomé Cossio

            Natalia contrajo matrimonio con Alberto Jiménez Fraud (1883-1964) y de su matrimonio nacieron tres hijos: Manuel, Alberto y Natalia. Esta última no tuvo hijos, Alberto murió muy joven y Manuel que se casó dos veces, tuvo hijas pero ninguna se vinculó a la Institución Libre de Enseñanza.

            La incorporación de la familia de Cossío a la Institución Libre de Enseñanza se produce por parte de la familia de su mujer, Carmen López (Cortón) Viqueira, como consecuencia de su hermano llamado Vicente que tuvo dos hijos llamados María Luisa Viqueira y Juan Vicente Viqueira. Estos hermanos se casaron con otros dos hermanos, María luisa Viqueira con Rubén Landa Vaz y Juan Vicente Viqueira con Jacinta Landa Vaz, por lo que los dos hermanos Viqueira fueron sobrinos de la esposa de Manuel Bartolomé Cossío, y por lo tanto también de Cossío. Y por esta línea emparentan la familia Viqueira/Cossío con la familia Landa Viqueira

Xoan Vicente Viqueira
Xoan Vicente Viqueira

Luisa Viqueira Landa, hija de Vicente Viqueira y Jacinta Landa Vaz

     

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MANUEL MACHADO. Datos biográficos, con especial referencia a las actividades relacionadas con el teatro.

Autor: Rosa Sanmartín Pérez

Manuel y Antonio Machado. (Sevilla 1883).

Manuel Machado nació un 29 de agosto de 1874 en Sevilla; era el mayor de nueve hermanos[1].

En 1883 se traslada con su familia a Madrid, donde ingresaría, junto con Antonio, en la Institución Libre de Enseñanza. A Sevilla volvería en 1896, cuando su familia decide alejarlo del Madrid bohemio, para que continúe su carrera en la universidad de Filosofía y Letras, donde se licenciaría.

Manuel aprovechó su estancia en Sevilla para continuar su labor de escritor, que había comenzado años atrás:

De los doce a los quince años -¡qué edad!- era yo ya poeta, versificador al menos, y encontraba una gran facilidad para la rima y el ritmo, sin tener que contar las sílabas con los dedos, como le ocurría a muchos de mis condiscípulos[2].

De esta época también son “los periódicos manuscritos que los Machado hacían, y que iban de mano en mano, entre los asistentes a casa de doña Victoria, [en donde Zayas representaba teatro]”[3].

En 1893 pasa a formar parte de los colaboradores de La Caricatura, a petición de Enrique Paradas, director de la publicación. Fue una de las revistas humorísticas de la época, aunque tuvo muy poca vida: 1891-1893. De esta última etapa son las colaboraciones de Manuel y Antonio Machado:

Pues bien, este Enrique Paradas, Antonio Machado y yo sostuvimos más de un año el semanario satírico “La Caricatura”, escribiéndonos las treinta y dos o treinta y seis páginas de que constaba. El gran caricaturista Ángel Pons se lo dibujaba todo. Fue esta mi primera aventura periodística. Quedé por entonces bien harto de las letras de molde[4].

Dos poemarios escribiría con Enrique Paradas, Tigres y alegres (1894) y Versos (1895).

En 1896 comienza su colaboración con El Porvenir de Sevilla. Allí publicará algunos poemas[5] y, posteriormente, en 1897, se embarcará, junto a su hermano Antonio, en el Diccionario de ideas afines y Elementos de Tecnología. Compuesta por una sociedad de literatos bajo la dirección de Eduardo Benot[6], de la que Manuel Machado pasará a ser secretario de Redacción.

También en El Porvenir continuaría con su faceta de crítico teatral, comenzada cuatro años antes en La Caricatura. Como explica el profesor Alarcón Sierra:

Las dos reseñas teatrales aparecieron el 30 de marzo y el 2 de abril de 1897, en la tercera página de El Porvenir. Sorprende la cercanía de ambas y su falta de continuidad; las críticas sucesivas muchas veces aparecen sin firma; tal vez alguna fuera de Manuel Machado, pero entonces, ¿por qué firmar unas sí y otras no, cuando, además, conocemos su «deseo prematuro de publicidad»?. También podemos pensar que nuestro escritor sustituyó eventualmente en esas dos ocasiones a la persona que se ocupaba normalmente de desempeñar esa tarea y que, una vez reincorporada ésta a sus funciones, Machado no tuvo otra ocasión de hacer críticas teatrales. Hipótesis aparte, lo cierto es que sólo encontramos dos colaboraciones de este tipo firmadas por nuestro autor a lo largo de todo 1897[7].

Tres años más tarde, en  1899, Manuel Machado se traslada a París. Allí conocerá a los simbolistas que dejarían su impronta en el poeta, especialmente en sus siguientes composiciones; aunque años más tarde, volvería a retomar el folklore popular como base de su creación poética.

En 1901 aparece la revista Electra en la que colaborarán Pío Baroja, José Martínez Ruiz, Ramiro de Maeztu, Francisco Villaespesa, Ramón María del Vallé-Inclán, y Manuel Machado, como secretario; quien, a su vez, tendría una sección fija en la revista, «Los poetas del día», en la que también Antonio Machado publicó algunos de sus poemas.

En sus estancias en Sevilla conoce a su prima Eulalia Cáceres, con la que contraerá matrimonio en Sevilla, un 15 de junio de 1910. Ella sería la encargada de custodiar los fondos machadianos que, casi un siglo después, darían a conocer parte de la creación literaria de los hermanos Machado, que hasta la fecha había permanecido inédita, y que mostraban algunos aspectos de la biografía y la bibliografía de ambos autores hasta ahora desconocida.

Dos años más tarde, en 1912[8], salía a la luz su Cante Hondo, poemario que recogía la tradición andaluza y popular tan arraigada en su padre, Antonio Machado Álvarez, Demófilo.

En noviembre de 1916, Manuel Machado, entraría a formar parte de la redacción de El Liberal, donde ejercería de crítico teatral, con un tono menos satírico que el que habíamos visto con anterioridad en La Caricatura, y de donde pasaría a La Libertad en 1919. De la época de El Liberal son los artículos en los que volcaría sus aportaciones a la escena española: necesidad de una renovación teatral, creación de un Teatro Nacional, profesionalización del actor,… que quedarían plasmados, posteriormente, en su Manifiesto Teatral.

A este respecto se refirió la investigadora García-Abad:

De este modo, si cotejamos lo que podríamos denominar como éxitos comerciales (obras que se han acercado o superado la mítica cifra de las cien representaciones) del periodo con el volumen de recensiones tratadas por Manuel Machado en La Libertad, se evidencia un desinterés palpable del crítico por un tipo de teatro popular o comercial a favor de otras opciones que muestran una atención especial al teatro clásico y extranjero. De unas sesenta obras que rondaron el centenar de representaciones, Manuel Machado atiende en su selección sólo a veinticinco. No todas ellas, por otra parte, merecen un juicio favorable del autor[9].

El teatro que recibimos allende nuestras fronteras se muestra como uno de los pilares fundamentales para la renovación y la asimilación de corrientes vanguardistas. Especial atención muestra Machado ante el teatro extranjero. De las cuatrocientas reseñas recogidas para este estudio unas ciento cincuenta se refieren a obras de autores extranjeros. Manuel Machado nos acerca a través de sus críticas al panorama teatral que se disfruta fuera de España, y a la recepción que el público y la crítica le dispensan a lo largo de estos seis años. Figuras de la importancia de Pirandello, Bernard Shaw, Strindberg o D’Annunzio van a ser objetivo esencial de su interés[10].

El tono autobiográfico fue una constante en la creación literaria de Manuel Machado. En 1917, en un artículo aparecido en El Liberal y, publicado posteriormente en Un año de teatro, ensayos de crítica dramática (1918) decía así:

Por mi parte no me siento lo más livianamente grave, ni siquiera serio, ni menos triste ni avinagrado. La vida no me ha sido lo bastante enemiga para eso. Y en mis cuarenta años de existencia (treinta por lo menos pueden repartirse entre los dolores y las alegrías, en la proporción corriente, ya que yo empecé muy niño [con la muerte de su padre]), he pasado mis penas, he saboreado mis goces, he visto mucho y he reído bastante. Nada, en resolución, ha podido acibarar mi natural benévolo, ni desarraigar un optimismo que no fundo yo precisamente en una alta estimación de los hombres, sino en la admiración que siento por lo mucho que hacen… dado lo poco que valen y pueden.

Creo, con todo, en el adelanto y el progreso de la raza, en la eficacia del esfuerzo, es decir, que más que un optimismo claro lo que profeso yo es un “meliorismo” decidido. Pienso que todo puede ser, y creo en todo… y en algo más. Y, sobre todo, “aprovecho gustoso la ocasión” de revelar cualquiera clase de acierto por leve, por ligero, por insignificante que sea, que advierto en torno mío. Por lo demás todo trabajo positivo, todo lo que es arte (poco o mucho), todo que es obra merece mi respeto, cuando no mi estimación[11].

Tono autobiográfico, en este caso premonitorio, que continuaría en el artículo aparecido el 2 de febrero de 1917 en el mismo diario y que, bajo el título “Recuerdo”, se refería a la creación dramática compartida:

Sin duda por la dualidad que entraña el diálogo, predominante en las producciones escénicas y tal vez por otras causas (sin hablar de las de carácter administrativo) el hecho es que las comedias suelen escribirse entre dos, cuando no las llevan entre cuatro al palco escénico. Cierto, me diréis, que nunca se escribieron en colaboración las grandes obras dramáticas, «Hamlet», «La vida es sueño», y aun pudiera añadirse que el valor de tales producciones suele estar en razón inversa del número de sus autores. Pero, en fin, de lo mediano para abajo –salvo excepciones raras, los Goncourt, los Quintero- siempre se encuentra el ambo firmando las piezas teatrales.

Tal vez, pensando piadosamente, sea más grata la gloria compartida, más llevadera y amable la labor de la producción emprendida entre dos o más escritores[12].

Como ya habíamos anotado anteriormente, sería en este mismo diario, donde Manuel, en 1918, aprovecharía sus columnas periodísticas no solo para realizar crítica teatral, sino para dar a conocer sus opiniones sobre el teatro español. La necesidad de una reteatralización o una regeneración de la escena española ya se apuntaba en el crítico muy tempranamente.

En una serie de tres artículos, bajo el título “Hacia un teatro nuevo”[13], anunciaba las teorías teatrales que después quedarían plasmadas en el Manifiesto Teatral de 1928; Manifiesto que fue escrito en un primer momento por Antonio Machado, y que se amplió hacia 1932, con ideas y presupuestos de Manuel que ya habían sido formulados dos décadas atrás.

Manuel Machado, más abierto a propuestas teatrales que su hermano Antonio, hablaba así de la necesidad de un teatro nuevo:

El problema se presenta, pues, claro: Se trata de variar y, si es posible, de mejorar el espectáculo[14].

Esta variación pasaba por la necesidad de volver al teatro clásico (propuesta esta que aparecería también en el Manifiesto Teatral y que apuntaría, asimismo, otro dramaturgo amigo de los hermanos, Unamuno):

En efecto, aunque los intentos, orientados en este sentido han sido siempre agradecidos del público y de la crítica y coronados por un éxito material y artístico más o menos grande, todavía no puede decirse que han resuelto la situación francamente. Tenemos presente al hablar así las loables empresas de resurrección de nuestro teatro clásico iniciadas primero por Rafael Calvo, después por Fernando Mendoza y María Guerrero, y últimamente, el intento de teatro artístico de carácter general, llevado a cabo por Martínez Sierra en sus temporadas de Eslava.

[…]

Aplaudiendo de todo corazón esas felices iniciativas, encontramos que la falta de continuidad por un lado y de método por otro, han sido la causa de que el éxito no se haya encauzado francamente en este sentido, y de que el público siga un tanto desorientado. No queremos hablar de mal gusto o mal tino en la elección de obras ni relevar desaciertos o insuficiencias en la Empresa. Nos parece llegada la hora de colaborar todos de un modo positivo a su desarrollo y perfeccionamiento[15].

El artículo continúa con una necesidad de hacer un teatro de arte, pues: “… no siempre sea justo –ni provechoso- «hablarle en necio para darle gusto»[16].”

Sobre la necesidad de una vuelta al teatro clásico español como único remedio para la vuelta a un teatro de arte decía:

En cuanto se refiere a las obras, si el teatro Español ha de cumplir su principal cometido, el de ostentar a la vista de nacionales y extranjeros la espléndida historia de nuestro teatro (el primero del mundo, después del de Shakespeare), es de todo punto imprescindible que metódicamente, siguiendo un orden cronológico, que explica por sí solo su desarrollo, se representen allí constantemente las principales obras de nuestro teatro desde López de Rueda hasta la actualidad, dando, como es natural, la mayor importancia, esto es, el mayor número de representaciones de la época de nuestro mayor florecimiento teatral, a nuestra dramaturgia clásica de los siglos de oro, por la que somos estimados en la literatura mundial, merced a los nombres de Lope de Vega, Tirso de Molina, Moreto, Alarcón, Rojas, con su cohorte de satélites menores Montalbán, Matos, Castillo Solórzano, Hurtado, etcétera, etc., harto menos importantes, pero también atendibles y necesarios en una historia, por somera que sea, de nuestro teatro. Seguirán a estos –como siguieron en nuestra literatura-, los adalides de la reacción neoclásica, Moratín, Meléndez, Huerta, Quintana. Y vendrán luego, en proporción importante, el espléndido florecimiento romántico con el duque de Rivas, García Gutiérrez, Hartzenbusch, Zorrilla.

[…]

A esto hay que atender sobre todo. Pero no cumpliría el teatro municipal de Madrid sus altos fines de cultura general, si a la historia ejemplar de nuestro teatro no uniese, en una prudente medida, la vulgarización de la literatura dramática universal en sus momentos y obras fundamentales. Convendría, pues, que no pasara año sin que se diera a conocer algunas obras de la antigüedad clásica griega y latina, y de los grandes teatros mundiales: el inglés con Shakespeare, el francés, con Molière y Corneille; el alemán, con Goethe y Schiller; el ruso, con Tolstoi; el danés, con Ibsen, o Bjornson, etcétera, etcétera[17].

En estos artículos aludía también Manuel a la necesidad de un teatro público, como ya estaba ocurriendo en otros países de Europa:

El ensayo, pues, de una temporada teatral de la amplitud artística y literaria que se pretende, habría que hacerlo –a imitación de otros países- en un teatro intervenido oficialmente. No hay otro para este caso en Madrid que el Teatro Español. […] el Teatro Español sea lo que debe ser: una institución verdaderamente artística y educativa al mismo tiempo, digna de sus gloriosas tradiciones dramáticas. Y también, un alto modelo para los demás teatros de España[18].

La institución de un teatro verdaderamente artístico, que cumpla los fines ideales y educativos que hay derecho a esperar de él, no puede ser considerado como un negocio y menos como una renta, sino, por el contrario, como un servicio establecido en beneficio de la cultura y de las necesidades espirituales del país: tal una academia, una escuela, un museo.

[…]

Claro está que el desideratum sería que el propio Ayuntamiento conservara sobre el teatro Español todas las facultades, incluso las administrativas y económicas; es decir, que no concediese la explotación del teatro a ninguna empresa particular, y que se constituyera él mismo en empresario, o, cuando menos, formara parte de la asociación de elementos que acometiera la empresa, organizándola, por ejemplo, a semejanza de los teatros oficiales franceses, con actores asociados y pensionados, y reservándose siempre la alta dirección y la suprema autoridad delegada en un director y en el Comité presidido por éste.

[…]

Y cuenta, sin embargo, que para realizarla bastaría seguir el precedente de los teatros oficiales extranjeros, cuyos reglamentos tenemos a la mano, y aun con aprovechar para el caso casi íntegro, el que se redactó y publicó por nuestro ministerio de Instrucción pública para la ejecución de la ley de 12 de Marzo de 1909, creando el Teatro Español con carácter de teatro nacional. No sería ésta la primera vez que el Ayuntamiento de Madrid llevado de su buen deseo se sustituyera al Estado para la realización de nobles y provechosas iniciativas.

[…] y suponiendo que el Municipio madrileño no quiera o no pueda dar a su teatro esa organización en cuanto a lo administrativo, y continúe confiándolo a un concesionario particular, siempre puede y debe, en cuanto a la parte artística, conservar una plena soberanía y ejercitarla e imponerla de modo que el teatro Español, no sólo responda a sus tradiciones, sino que venga a ser –como debe- la academia, la escuela y el museo de nuestro glorioso arte dramático[19].

Junto a esta necesidad de crear un teatro de arte, un teatro público, abogaba, asimismo, Machado, por una escuela de arte dramático, donde los actores pudiesen trabajar todas las materias (dicción, interpretación…) necesarias para llevar a escena con sublime calidad estas obras que serían el inicio de una regeneración del arte dramático:

… a la formación de una compañía dramática adecuada a la empresa de la regeneración de nuestro Teatro.

[…]

¿Será el Conservatorio, docta y hábilmente dirigido, el creador de un plantel de actores preparados para este género y aleccionados con preferencia en la clara dicción, en la vocalización exquisita, en el sentido del ritmo y de la rima, en el conocimiento detallado de las épocas históricas y, finalmente en el amor de la poesía y en el respeto de las obras maestras que, para ser su verdadero intérprete se requiere?

[…]

En la representación de «Hamlet», de «La vida es sueño», de «La estrella de Sevilla», de «El avaro», lo que interesa particularmente es Shakespeare, Calderón, Lope, Molière, y es punto menos que criminal, y desde luego de un repugnantísimo mal gusto, en un actor, pensar en el propio lucimiento[20] a expensas de la integridad o de la tonalidad del drama.

[…]

Por otra parte, la dificultad de formar una compañía para la representación de nuestras obras clásicas –fondo principal del Teatro Español-, no es tampoco insuperable, dado que el reparto de dichas obras comporta un escaso número de primeros papeles: un galán actor dramático, una primera actriz, dos damas jóvenes, un buen segundo galán, un actor de carácter y un gracioso, compondrían casi absolutamente el cuadro principal. Los personajes secundarios, lo son, en general tanto, que fácilmente se les hallaría intérprete. Para estos casos pudiera, como en otros países se hace, poner a contribución de los alumnos aventajados del Conservatorio –que completarían así sus estudios prácticos- mediante contratos especiales más o  menos efímeros[21].

Los tres artículos dan buena cuenta de las teorías dramáticas que luego aplicaron los hermanos en sus creaciones. Desde la importancia de cultivar a los clásicos y los románticos (como en Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel, Juan de Mañara, o La duquesa de Benamejí), pasando por la importancia que le da al Teatro Español (donde ellos estrenaron su último drama, La duquesa de Benamejí) y a la compañía Guerrero-Díaz de Mendoza (que estrenó su primer drama original Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel).

Estas teorizaciones sobre el teatro nuevo de Manuel Machado que, como ya hemos apuntado, quedarían retratadas en su creación dramática, nada tendrán que ver con las posteriores teorías sobre “reteatralización” que surgieron en la escena española y que solo se verán representadas en el último drama de Antonio Machado El hombre que murió en la guerra.

Pero no sería esta la primera vez que el crítico se refería a la forma de hacer teatro. El 18 de enero de 1917, en la crítica a Las Máscaras de Don Juan, de Ceferino R. Avecilla y Manuel Merino, afirmaba:

Para que el teatro no sea un artificio poco menos que despreciable, tiene que ser un arte punto menos que divino. O tratar de serlo. Un paso en el camino, es camino. Fuera de que “ars longa, vita brevis”, no a todos es dado llegar a la meta. Pero tropezar y aun caer, por alzar los ojos a la cima, es siempre más gallardo que caminar sobre seguro, baja la vista y sin otro fin que el de asentar el pie.

Ahora bien; la cima en el teatro está en crear personajes vivos, como los que rodeamos en la calle, verdaderos hombres y mujeres verdaderas, que con las eternas pasiones por móvil dan lugar a todos los dramas del mundo, esos dramas que el pueblo, más filósofo que nadie y más complejo y más claro que mil psicólogos, dramaturgos y cuentistas encierra en una frase bien sencilla y definitiva: «cosas de hombres y mujeres»[22].

Manuel Machado, que siempre estuvo interesado por “lo nuevo”, dedicó, asimismo, columnas periodísticas al gran invento del siglo XX: el cine. Bajo el título “La cuestión del cinematógrafo” refería las dificultades y aciertos que tan singular invento había venido a alterar la vida teatral madrileña:

Ante todo –se pregunta [Manuel Machado]-, ¿cuál es el verdadero encanto del cinematógrafo? La vida. La reproducción viviente y animada de la realidad. Más que cromática, más que fonética, la vida es cinemática.

[…]

¡Oh, sí, el verdadero encanto del cinematógrafo es… una conquista más sobre la Muerte![23]

Gran entusiasta de este nuevo invento, encontraba un pequeño inconveniente:

El cine-teatro, es decir, las creaciones de la fantasía llevadas al cinematógrafo, constituyen, sin embargo, lo que más priva y lo único que se discute[24].

Paradojas de la vida, él mismo sería uno de los dramaturgos llevado a la gran pantalla. Su obra de mayor éxito, La Lola se va a los puertos, fue filmada en dos ocasiones, con la misma poca fortuna. En ninguno de los dos casos se mantiene la esencia del drama y se pierde de vista la importancia del personaje de La Lola, en su personificación del cante hondo, tan arraigado en la figura de ambos hermanos, y del de Heredia, representación de la filosofía popular española.

Con todo Manuel Machado se enfrenta a los “enemigos acérrimos” del cine:

Oigamos a los contrarios: abuso del melodrama lacrimoso y sentimental. Escuela del vicio con los dramas policíacos. Pervertidor del gusto con las eternas astracanadas de Charlot o de Toribio…

Pero, señores míos, ¡el melodrama ni el folletín policiaco son, por ventura, creaciones del cinematógrafo! ¿No tiene éste, acaso, la ventaja de servírnoslo sin palabras, al menos?

Y en cuanto a las astracanadas «vaudevillescas», que aquí se detienen mudas, aunque expresivas, sobre la tela blanca, ¿no nos las prodigan a diario, de telones adentro, gentilmente aderezadas con un colmo de colmos y chistes eméticos?

[…]

En cambio, ¿qué teatro podría darnos hoy en España esas maravillosas reconstrucciones históricas, verdaderos cuentos de hadas, que se llamas «Quo Vadis» […]?

[…]

Los grandes autores han visto sus grandes obras reproducidas ventajosísimamente por el «cine», en cuanto a la apariencia artística.

[…]

Y en el terreno puro y universal del Arte, ¿cuándo flotará más alta nuestra bandera y nuestro nombre que el día que –en tela encantada y encantadora de los cinemas europeos- pueda aparecer sobre el llano manchego la inmortal figura de Nuestro Señor Don Quijote?[25]

No serían estas sus únicas opiniones volcadas en las columnas periodísticas. En un artículo publicado en El Liberal afirma Machado, defendiendo la aceptación del teatro bufo, como una forma dramática correcta:

Para atreverse con el teatro bufo, grosero (como usted [se refiere a Tomás Borrás] quiera llamarlo, menos cuadrúpedo), sólo hace falta desenfado, ingenio, gracia, oportunidad, aparte de innegable habilidad de comediógrafos, que tienen un Arniches, un Álvarez, un Muñoz Seca, y que ya constituye un mérito positivo. Atreverse a lo bufo no es alentar a nada, no es osar a cosa respetable, no es pretender la alta estimación de nadie. Y no hay derecho ninguno a vituperar y menos a desconsiderar a los que lo cultivan. Ni a pedirles cuenta de ambiciones que no tienen[26].

Con este artículo pretende Manuel Machado dar por bueno un tipo de dramática que estaba muy en boga en el primer tercio del siglo XX. El género bufo, siempre que se aprecie como tal, es tan válido como cualquier otro género dramático, dice el autor. Pero con la frase “Ni a pedirles cuenta de ambiciones que no tienen” deja Machado claro que de ese género no se puede esperar un acierto dramático ni literario, simplemente un acierto de gracia que puede satisfacer a un público, a veces angustiado por una situación histórico-social penosa, como la que se estaba desarrollando en España en aquellos años.

Muchas veces, este público, hastiado de las vicisitudes de la vida cotidiana, acudía al teatro como medio de distracción, como evasión. No olvidemos que este artículo está escrito en 1916, en plena recesión económica tras la I Guerra Mundial que, paradójicamente, había traído bienestar social durante los años anteriores.

Continúa Manuel Machado con este artículo sobre los géneros teatrales haciendo una crítica explícita a los que cultivan el arte dramático, sin tener conocimientos ni preparación para ello:

En cambio, toda la severidad de la censura y aun todo el desprecio de los hombres discretos me parece poco para aquellos que, sin una honda  preparación, sin altura y sin fuerza mental ejercitada, contrastada en el estudio, en la observación, sin talento siquiera para dudar, tienen la inaudita osadía de atacar el arte dramático en serio y la ridícula pretensión de hacernos pensar y sentir, de inquietar lo sagrado de nuestro espíritu con dramas y comedias que no están pensados ni sentidos en la realidad; con obras en que el conocimiento de las pasiones y el del medio de manifestarlas brilla por su ausencia, ignorantes del arte y de la vida, retóricos, y borréicos, puerilmente pedantes y empachados de vaga, desordenada y pobre literatura, han invadido la poesía, la novela y el teatro; el teatro, sobre todo, donde, en vez de los grandes hechos que desnudan a las almas, abunda la pura conversación, que las disimula y las oculta; el teatro, donde no «ocurre nada», o casi nada, y se habla, se habla eternamente para desesperación del mísero auditorio (que se va al cine, al melo-folletín, a la astracanada); no al teatro con amantes que no se hacen el amor y enemigos que no se matan; un teatro atónito, sin sentimientos, sin hechos, un drama (όράώ: hacer); un teatro verdadista, abrumadoramente literario. Un teatro sin pasión, sin movimiento, sin amores, sin muerte… y sin vida. Un teatro compuesto casi exclusivamente de cabezas parlantes». Y ¡qué cabezas, por lo general![27]

Esta abierta crítica a quienes hacen, y permítaseme el término, un no-teatro, forjará las bases sobre las que posteriormente los hermanos Machado plasmaran toda su teoría teatral y su creación dramática, basada, principalmente, en la acción y el diálogo, como centro de su composición.

Por último, indica Machado quién es el verdadero enemigo del teatro, dándonos pequeños apuntes biográficos de su faceta como crítico.

No le canso más. Que yo no voy contra lo serio, sino contra lo pseudoserio, que no voy contra el arte, sino contra el artificio torpe y huero. Y habrá usted notado que aun en eso no soy tiránico, y que llamo a muchas cosas medianas, aunque me parecen, ¡y lo son!, rematadamente malas[28].

No es a lo que cae fuera del arte a lo que hay que combatir. El enemigo lo tenemos en casa. El enemigo de nuestro teatro tal cual es, sobre todos, la literatura mal dirigida, la literatura, que, como fondo de los dramas hace de la vida una pura conversación hueca, una sombra chinesca y caricaturesca de la realidad, sin virtud y sin alma, y que, como forma, no tiene importancia ninguna en el teatro. ¡Si yo le dijera a usted que Bernstein escribe mal, ¡muy mal! Y si le hiciera notar que Benavente escribe aún peor, y que ambos lo saben, y que se les da un ardite, porque saben, también que son los dos más grandes dramaturgos de Europa…[29]

Como muchos otros cronistas teatrales, también Manuel Machado comentó la tan reiterada crisis teatral. A ella se refería en los siguientes términos:

El público ha dictado ya «grosso modo» su fallo sobre el total. La temporada ha sido, dice, en general, mala; pésima, añaden los mal humorados.

Por su parte, los organizadores de espectáculos –empresarios y directores de teatro- no encuentran nada mejor que quejarse del público y declararse punto menos que impotentes para buscarle el gusto.

El éxito innegable de algunas producciones dramáticas o finamente cómicas en esta misma temporada me afirma en tal opinión. Pero lo que más en ella me ahinca es el fracaso iniciado ya francamente, y cada día más acentuado y palpable, de las grotescas bufonadas antiartísticas que con el remoquete de astracanadas habían invadido la escena española sin tasa ni medida. La burda inocencia de tales farsas –que tienen su lugar propio, empero, y su modesto sitio en determinados teatros- no satisface ya las exigencias artísticas de un público en que las gentes de buen gusto empiezan a predominar, dándole un nivel y un tono incompatible con ciertas ordinarieces. Alguna gente se ríe todavía un poco con ellas y otro poco de ellas; pero cada día les escatima más severamente el aplauso[30].

Unos años más tarde, entre 1933-34, colaboró Machado en una sección fija del diario La Libertad. En una serie de artículos bajo el título “Antena”, abordaba temas de actualidad a través de la poesía popular, tal y como habíamos visto años atrás en sus colaboraciones de La Caricatura. No incluiremos aquí todas estas colaboraciones[31], pero sí indicaremos la importancia que tuvieron algunas de ellas por su relación con el teatro y toda la teoría teatral que apareció recreada en la dramaturgia conjunta machadiana.

Durante toda esta época de colaboraciones en La Libertad, Machado se granjeó no pocos enemigos; aunque también, algunos amigos con los que compartiría su afición a la música. De entre ellos destaca su amistad con el músico Óscar Esplá. Con él, una vez llegada la República, en los primeros meses de 1931, trabajó en la composición del posible himno de la República. El 26 de abril de 1931 ponían letra y música a este himno, que solo se oiría una vez en el Ateneo de Madrid, pues se decidiría continuar con el himno de Riego.

Pero no sería esta la única vez que el poeta dramaturgo mostrara su adhesión a la causa republicana. En una entrevista (sin datación exacta) publicada por el periodista Viu, Manuel y Antonio Machado se manifestaron como “convencidos republicanos”[32]:

La República es la forma racional de gobierno, y por ende, la específicamente humana. Contra ella pueden militar razones históricas, místicas, sentimentales, nunca razones propiamente dichas, que emanen del pensamiento genérico, la facultad humana de elevarse a las ideas. Por eso la República cuenta siempre con el asentimiento teórico de las masas, con sólo que éstas alcancen un mediano grado de educación ciudadana. Se requiere una abogacía muy sutil para convencer al pueblo de los motivos pragmáticos, nada racionales, que le aconsejen inclinarse a otras formas de gobierno. En España, esta abogacía ha fracasado. Porque a la monarquía española no la abona ya, a los ojos del pueblo, ni el éxito a través de la historia, ni el sentimiento religioso, ni siquiera el estético. No tiene defensa posible, y en verdad, nadie la defiende[33].

Esta faceta republicana le supuso a Manuel Machado el encarcelamiento. Durante los primeros días del levantamiento militar, Manuel se encontraba en Burgos con su esposa Eulalia Cáceres, visitando a la familia de ésta. Allí, denunciado por algunos fascistas, por ser personaje público conocido por todos y afín a la República, fue encarcelado. Las gestiones de la hermana de Eulalia, consiguieron sacar a Manuel de allí. Aquello supuso la renuncia a las ideas con las que siempre había comulgado:

Parece ser que, en aquellos momentos confusos, Manuel, al darse cuenta de lo que estaba ocurriendo a su alrededor, o que iba a ocurrir de un momento a otro, trató de volver con Eulalia Cáceres a Madrid, pero que perdieron el último autocar. La ciudad castellana cayó enseguida en manos de los sublevados, y se inició allí una dura represión de los elementos «rojos». Manuel, cuyos sentimientos republicanos acaso eran conocidos de algunos de los gerifaltes fascistas locales, pasó al principio unos ratos muy difíciles, e incluso estuvo detenido durante los primeros momentos. Liberado gracias a las gestiones de su mujer y de Carmen, consiguió trabajo, como corrector de pruebas en el diario burgalés El Castellano, y antes de terminar agosto ya está inscrito en las filas de la Falange[34].

El 6 de enero de 1937, tras su encarcelamiento en Burgos, Manuel Machado publicó en la prensa una poesía dedicada a Franco que le tildaría, ya para siempre, como “franquista”[35]:

¡España!

Ayer fuera el Alcázar de Toledo,

Con su nuevo Guzmán, sol en la Historia…

Hoy, émula en honor, dolor y gloria,

La epopeya magnífica de Oviedo.

Y en Galicia, Navarra, y en Castilla

Y en Aragón… derroche de arrogancia.

Y la gracia feliz, y la elegancia

Con que a la Muerte “toreó” Sevilla:

¡Oh, la España de Franco, baluarte

Contra la plaga asiática en Europa!

¡Siempre volcada a la tremenda hazaña!

¡Oh, de la guerra la pasión y el Arte…

Madre de Mundo, de titanes tropa…

España única y grande. ¡Arriba España![36]

Así se sucedieron unos años de afinidad al Régimen que ha costado el olvido del poeta dramaturgo. Esta faceta dramática olvidada, desfavorece también las aportaciones que Antonio hizo a la dramaturgia del primer tercio del siglo XX, así como a sus teorías teatrales. Por otra parte, y como ya hemos explicado anteriormente, también esta etapa ensombreció las aportaciones teóricas que el mayor de los hermanos hizo al teatro de aquellos años; aportaciones, en muchas ocasiones, mucho más vanguardistas que las de otros autores que continúan vigentes en los estudios dramáticos.

No vamos a negar aquí su adhesión al régimen franquista, pero tampoco nos gustaría que quedaran olvidadas algunas de sus opiniones, aparecidas en columnas periodísticas, en contra de una dictadura que había llevado al exilio y la muerte de su hermano y su madre.

Son artículos que se publicaron en el diario abc principalmente a partir de 1946, algunos de ellos censurados en su última parte, de forma muy hábil, emborronando las últimas líneas, como si de una errata se tratara.

En el artículo aparecido el 17 de septiembre de ese año, Manuel dejaba clara cuál era su postura ante la dictadura; postura que, por otra parte, para lo único que sirvió fue para abandonar en un oscuro rincón la literatura, la poesía, sus escritos teóricos sobre teatro, un sinfín de críticas teatrales, y la dramaturgia conjunta con su hermano Antonio.

Bajo el título “Pasando hambre…” describía Manuel:

Hoy por hoy, en todo caso, la verdadera plaga es el hambre… Se ha destruido mucho en estos años de guerra… El campo, la tierra, sólo fue campo de batalla y tierra para enterrar… Las industrias solo produjeron máquinas destructoras…

Con lo que costaban las municiones gastadas en un día, podría haberse hecho la fortuna de muchas familias. Y con la totalidad de lo empleado en matarse… acaso se hubiera podido vivir[37].

El 17 de diciembre de 1946 en “«Caballería» e Internacional” daba la bienvenida a una Sociedad de Naciones; Sociedad de Naciones que debería apoyar al más débil y no al más fuerte, como había ocurrido hasta ese momento:

Que venga, pues, enhorabuena la nueva Sociedad de Naciones, porque –ésa es otra- de un poder superracional no hay que evadirse si queremos evitar los horrores de una nueva guerra; pero que esa Sociedad no venga como consecuencia de la victoria del más fuerte y para garantía –innecesaria- de su tranquilidad y provecho, ni menos como la imposición arbitraria, drástica y violenta, de una ideología política y social, que ha desembocado ya en dos guerras feroces y asoladoras de esa misma civilización material –y materialista- de que blasonan los nuevos arreglamundos, antes bien, como la salvaguardia del débil, inteligente y bueno, triunfo de la calidad sobre la cantidad, apoyo de la razón y la justicia, amparo de los sentimientos nobles y generosos; garantía, en suma, de que Don Quijote no será más apaleado por los yangüeses[38].

Pero no era esta la primera vez que Manuel Machado adoptaba una postura crítica ante la política. Una década antes, en 1937, ya se había decantado por esta escritura crítica frente al Régimen, que atacaría en sus columnas periodísticas. Él mismo sufrió la censura en la publicación de sus propios artículos. Uno de ellos, “Intenciones. Hombres” apareció con las últimas líneas emborronadas. El artículo trataba sobre la última publicación del libro de Miguel Artigas Ferrando sobre la figura de don Luis de Ulloa y Pereyra, escritor y amigo del Conde-duque de Olivares.

Hasta la fecha nadie a encontrado el original que nos indique cuáles fueron esas frases tan irreverentes que no podían aparecer en el diario. Lo que sí tenemos son las últimas líneas visibles de ese artículo, que dicen:

Y entonces, con una mezcla de cariñoso reproche y de amargo reconocimiento de la realidad, hubo de decirle: “Está visto que aquí, para tener hombres, hay que irlos a buscar. Porque los que vienen a ofrecerse, o no lo son, o son los más ruínes.”

¡Brava palabra la del conde duque! ¡Brava y magnífica sentencia, digna de esculpirse en mármoles y bronces[39].

A estos artículos ya se refirió en su día Miguel d’Ors, en un intento por rescatar la figura del autor. En un artículo aparecido en la revista Ínsula en 1985 afirmaba:

Hay, sin embargo, en el último Manuel Machado una faceta casi absolutamente ignorada cuyo conocimiento puede afectar a ese tópico y que por ello me parece importante revelar. Me refiero a su dimensión de crítico del franquismo.

He escrito arriba «casi absolutamente» porque ya Gordon Brotherston apuntó, aunque de manera sucinta y algo confusa, la aparición de ciertos síntomas de disidencia en el Machado de los años 40.

[…] la identificación de Machado, hombre de talante y formación liberales y desde 1936 profundamente católico, con la ideología del Movimiento no parece haber llegado a ser absoluta e incondicional, a pesar de las apariencias, ni siquiera en los años de la guerra (en  lo que, por otra parte, don Manuel contribuyó considerablemente a la propaganda «nacional»). Así nos lo indica la intervención de la censura gubernamental en el artículo de Machado «Intenciones. Hombres», que apareció en la primera página del ABC de Sevilla del 10 de septiembre de 1937 con la última parte de su texto cuidadosamente emborronada[40].

De esta censura tenemos justificación gracias al recopilatorio de cartas realizado por el investigador Pablo González Alonso:

En la misma época, dentro de aquel mismo ambiente de confusión todavía tras la reciente guerra, está escrita la carta de Francisco de Cossío comunicando a Machado la censura de dos artículos suyos, en ABC, «por razones –dice- que le explicaré de palabra»; era el fin de septiembre de 1939[41].

Durante el año de 1946, el descubrimiento de la bomba atómica y sus consecuencias, fue noticia durante muchos meses en la prensa. También Manuel Machado se hizo eco de este “progreso (?) científico” y dedicó unos cuantos artículos a criticar el nuevo hallazgo. En todos ellos, con una enorme ironía, enjuicia a quienes apoyan la manipulación y distribución de la bomba atómica, descubierta –o al menos sacada a la luz- al año siguiente de finalizar la II Guerra Mundial:

No quisiera ponerme demasiado serio… Porque al fin y al cabo puede que la cosa no valga la pena de amohinarse mucho…

Pero a mí este año de gracia de 1946 me preocupa… Y si dijera que me “asusta”, no creería exagerar demasiado.

[…]

Si piensa que la tierra debe servir para algo más que para enterrar. Y que también podemos andar sobre ella y arrancarle “el pan de cada día”…

Si encuentra grato respirar el aire y beber el agua sin temor al veneno…

Si está un poco cansado de la violencia grosera, y a la larga inútil, porque al fin hay que hablar…

Si abomina sinceramente de la cobardía heroica y de la tragedia fea de una guerra que convierte a los hombres en máquinas de matar y de morir –carne de cañón y cañón de carne- sin verse siquiera los unos a los otros…

[…]

Pero si así no fuera y –como ya predicen agoreros siniestros- el hombre se obstina en preferir a la sonrisa y el beso, la patada y el tiro… Y al abrazo fraternal, el “quijanazo” chinesco…

Entonces en una pugna espantosa, en que la bomba del “supremo deshacedor” hará lo suyo…, la Humanidad se habrá suicidado.

Pero, entonces, me diréis, no se habrá perdido gran cosa…

Conformes de toda conformidad[42].

Así comenzó el año de 1946 para Machado, quien aprovechaba su columna periodística en el abc para continuar criticando una actitud, no solo hacia quienes en los laboratorios estudiaban un arma, hoy llamaríamos de destrucción masiva, sino que, además, lanzaba duras críticas hacia quienes apoyaban esta gestión.

Parece que se aproxima la época triunfal del sentido común. Una nueva concepción del mundo y de la vida, como consecuencia de los últimos progresos (?) científicos, sobre todo los de la Física corpuscular y la Química nuclear…

[…]

Para ello habría que poner en juego el sentido común. Y, lo primero, desprenderse de una serie de tópicos que fingimos o creemos sinceramente entender, aunque no son –a poco espacio que se miren- sino verdaderos “camelos” incomprensibles, logomaquias sin la menor realidad ni existencia. “Palabras, palabras y palabras”, que dijo Hamlet…

[…]

… me atrevería yo a proponer que, así como en varias épocas del año impone nuestra Santa Religión a damas y caballeros ciertos “Ejercicios espirituales” en que fue maestro insuperado el gran San Ignacio, se dieran también a caballeros y damas unas buenas tandas de “Ejercicios” de sentido común, para enseñarles a pensar con la cabeza sobre la verdadera realidad de la vida actual y a ajustar la conducta a la lección que de los nuevos hechos se desprende[43].

Otros artículos recogían más claramente una invectiva a la dictadura de Franco. El artículo aparecido el 2 de abril de 1946 dice así:

Se puede morir por una idea.

No se puede matar por una idea.

Idea que empieza por matar no triunfa.

Nunca.

[…]

El nazismo y el fascismo… Cayeron vencidos.

Porque empezaron matando, drásticos y violentos.

[…]

A los que se acogen al finis coronat opus, el fin justifica los medios, hay que decirles que no; que el bien no basta con hacerlo[44].

Y en referencia a esta postura de Manuel Machado, reseñar un artículo publicado el 6 de marzo, en el que a modo de cuento, narra la aventura de Gerardo Liaz Vázquez, personaje que se le aparece en un sueño, para mostrarle el fin del mundo. Nos han llamado la atención ciertos párrafos del artículo en los que, parece, el autor pide una revisión de su figura: habla de las ganas de morir porque no soporta más la carga que lleva a cuestas, habla de su buen comportamiento como “penado” y de la revisión de su causa:

– No tanto… Dos mil años, mal contados, no son nada comparados con la eternidad.

– Son lo bastante para darse cuenta de lo poco que el hombre ha variado en ese tiempo.

– Pero ha progresado.

– O  regresado… La guerra, por ejemplo, es hoy mucho más estúpida e ineficaz que en los buenos tiempos de Horacios y Curiacios, o de los juicios de Dios, sin ir tan lejos…

– ¿Ha tomado usted parte en muchas batallas?

– Activamente en ninguna… No pudiendo morir yo, me hubiera parecido inicuo blandir o disparar un arma contra nadie.

– ¿De modo que sigue usted condenado a vivir y andar eternamente?

– Desde luego… Aunque el rigor de mi condena se ha atenuado bastante. Ya hace tiempo que se me permite detenerme y descansar algunos ratos… Parece que en Altas Regiones se aprecia mi buena conducta de “penado” y hasta se me disculpa vagamente un tanto[45], pensando que a mí no me pasó nunca por la cabeza que un condenado a muerte pudiera ser Dios… En mi vida relativamente larga he comprobado que la mayoría de los hombres ha pensado sobre poco más o menos lo mismo, aun después de haber visto y sabido pertinentemente lo que yo entonces no pude imaginar siquiera[46]… Pero, además, tengo motivos especiales para esperar que la revisión de mi causa está próxima.  Acaso muy pronto pueda yo dormir… Y morir, que es, de momento, mi aspiración suprema[47].

[…]

– Justamente… Pues ya sabe usted que se viene cumpliendo con bastante exactitud [se refiere a la profecía de San Malaquías del fin del mundo] y se diría que los hombres tienen interés en sacarla verídica de todo punto[48].

Finalmente, nos gustaría incluir unas líneas de un artículo de esta misma época, publicado un año antes de su muerte. Se hacen claras referencias a la política de izquierdas que había triunfado en otros países y que en España había sido aniquilada con la llegada de la dictadura de Franco:

España del XIX, tan simpática y tan disparatada… Una España que empezaba por reírse del hambre… ¡Cuántas vueltas ha tenido que dar el mundo para que en España el hambre se trocara en algo trágico… -precisamente cuando dejó ser hambre-, para convertirse en socialismo, anarquismo, comunismo… cosas serias incapaces de risa y aun de sonrisa…

[…]

Lo que yo no aseguraría es que ese tipo del luchador, desaparecido en los últimos años del XIX, no haya sido un primer “avatar” –en todo caso el precursor- de un Lenin o de un Hitler…[49]

Los últimos versos que conservamos de Manuel Machado son los dedicados al poeta Manuel de Falla, escritos unos días antes de morir, y que fueron publicados el 21 de enero de 1947, por el diario abc, en su portada, en un artículo de Luis Calvo, bajo el título “El poeta de la gracia”.

El artículo reproduce una fotografía con las últimas cuartillas del poeta:

Los últimos versos que escribió Manolo Machado  -ya en cama y doliente del mal que apagó el domingo su vida- prendieron en un puro ardor lírico que se sobreponía momentáneamente a la fiebre corporal: Psiquis, con su lámpara de ágata en la mano, buscando, por el sendero oscuro e inexorable, la belleza sempiterna y la suprema diafanidad.

Resuena Falla…

Manuel de Falla… Manuel

de Cádiz y de Sevilla.

Manuel de la seguiriya,

de la almendra y del clavel…

Sólo él

hizo en el mundo sonar

y al mundo entero admirar

lo que entendíamos pocos

amantes sabios y locos

de poesía popular.

Ay, noches del Albaicín

de luna desparramada.

Ay, ponientes de Granada,

de caramelo y carmín.

Ay, jardín,

milagro de sombra y flor,

del saber y del sabor.

De toda mi Andalucía…

que sin ti no se sabría

Manuel, supremo cantor!

Ángel, sombra, gracia, aquel…

Desde la cumbre nevada

a la falda caldeada

desde la piedra al vergel!

Y al pie de él

el cantar de las ondinas,

las campanas submarinas

de Atlántida, allá en lo hondo,

del glauco imperio del fondo

las melodías divinas.

¡Ay, Manuel!

que solo las oyó él.

Ángel, sombra, gracia, aquel…[50]


[1]. Después vendrían Antonio, Rafael (que falleció cuando contaba poco más de un año), una niña (de la que no se sabe el nombre y que, como el anterior, falleció cuando no había cumplido un año), José, Joaquín, Francisco, Cipriana (que falleció a los quince años), y Ana (que falleció al poco de nacer).

Puede consultarse el árbol genealógico completo en Ian Gibson: Ligero de equipaje, Aguilar, Madrid, 2006, pp. 642-643

[2]. Machado, Manuel; José María Pemán: Unos versos, un alma y una época,  Ediciones Españolas, Madrid, 1940, p. 33

[3]. Pérez Ferrero, Miguel: Vida de Antonio Machado y Manuel, Espasa-Calpe/Austral, Madrid, 1952, p. 38

[4].  Machado, Manuel; José María Pemán: Unos versos, un alma y una época,  Ediciones Españolas, Madrid, 1940, p. 50

[5]. El poema que aparece en la tercera página de El Porvenir, el 28 de septiembre de 1896, se titula «Fin de siglo»:

Vedle, es el siglo; trémulo y cansado

al pronto fin dudoso peregrina,

y a la ignota región donde camina

mira con turbios ojos fatigado.

Como todo, al morir, tiembla animado

del último fulgor que lo ilumina;

mas luego, al pecho la cabeza inclina,

el cuello a los recuerdos doblegado.

¡El siglo va a morir! Y antes, doliente

vedle oscilar al pálido reflejo

del adiós vago, de la luz poniente;

sintiendo al fin de su dudar perplejo,

un mundo nuevo allá bajo la frente,

y aquí, en el corazón, un mundo viejo.

Alarcón Sierra, Rafael: “La prehistoria de Manuel Machado” Revista de Literatura, LVII, 113, 1995, p. 116

En el artículo se pueden consultar todas las poesías publicadas en estos años por Manuel Machado. Se incluye, asimismo, en éste el cuento «Solo» publicado en El Porvenir el 11 de octubre de 1896; que había aparecido anteriormente en La Caricatura, nº 62, página 11, el 24 de septiembre de 1893 (Sección: “En serio y en broma”)

[6]. Se dedicaron a la parte referida a los verbos.

[7]. Alarcón Sierra, Rafael: “La prehistoria de Manuel Machado” Revista de Literatura, LVII, 113, 1995, p. 125

[8]. Manuel Machado en su Unos versos, un alma y una época data esta obra de 1911, aunque la primera edición localizada en la Biblioteca Nacional está fechada en 1912.

Cante Hondo (1911). Primera edición. (Van ya diez.) Cantares, canciones y coplas al estilo de Andalucía.

Machado, Manuel: Unos versos, un alma, una época, Ediciones Españolas, Madrid, 1940, p. 90

[9].  García-Abad García, Mª Teresa: “La crítica teatral de Manuel Machado en La Libertad (1920-1926)” en Revista de Literatura LIII, 106, 1991, p. 539

[10]. op. cit. p. 548

[11]. Machado, Manuel: Un año de teatro (ensayos de crítica dramática), Biblioteca Nueva, Madrid, 1918

[12]. Ibídem.

[13]. Los tres artículos a los que nos vamos a referir a continuación se publicaron ocho años más tarde, en 1926, en La Libertad, en las siguientes fechas: 18 de marzo, 26 de marzo, y 22 de abril.

[14]. Machado, Manuel: “Hacia un teatro nuevo” en El Liberal, 25 de julio de 1918 (portada)

[15]. Ibídem.

[16]. Ibídem.

[17].  Machado, Manuel: “Hacia un teatro nuevo (II)” en El Liberal, 2 de agosto de 1918 (portada)

[18]. Machado, Manuel: “Hacia un teatro nuevo” en El Liberal, 25 de julio de 1918 (portada)

[19]. Machado, Manuel: “Hacia un teatro nuevo (II)”, en El Liberal, 2 de agosto de 1918 (portada)

[20]. Esto fue lo que ocurrió con Lola Membrives, en opinión de Antonio Machado, en la interpretación de La Lola se va a los puertos. Este aspecto se detallará cuando hablemos de la correspondencia mantenida entre Antonio Machado y Guiomar.

[21].  Machado, Manuel: “Hacia un teatro nuevo (III)” en El Liberal, 26 de agosto de 1918 (portada)

[22].  Machado, Manuel: Un año de teatro (ensayos de crítica dramática), Biblioteca Nueva, Madrid, 1930.

[23]. Machado, Manuel: “La cuestión del cinematógrafo” en El Liberal, 1 de diciembre de 1916, portada.

Reproducido, con algunas variantes, aunque no pierde su sentido original, en La Libertad, el 27 de mayo de 1926.

[24]. Ibídem.

[25]. Ibídem.

[26]. Machado, Manuel: “Del telón afuera. Sobre los géneros teatrales. A Tomás Borrás” en El Liberal, 6 de febrero de 1917

[27]. Ibídem.

[28]. Aspecto este que le fue criticado en muchas ocasiones. Se le consideraba excesivamente benévolo en sus críticas teatrales, llamando, como muy bien dice él mismo en este artículo, mediano, a lo rematadamente malo.

[29]. Machado, Manuel: “Del telón afuera. Sobre los géneros teatrales. A Tomás Borrás” en El Liberal, 6 de febrero de 1917.

[30]. Machado, Manuel: “Sobre la crisis teatral y los medios de conjurarla. Hacia un nuevo y gran Teatro” en La Libertad, 18 de marzo de 1926.

El artículo ya había sido publicado, parcialmente, ocho años atrás en El Liberal (el jueves, 25 de julio de 1918)

Por otra parte, destacar aquí la diferencia de opinión de Manuel Machado sobre el astracán. Recuérdese el artículo publicado en El Liberal, en el que, en carta dirigida a Tomás Borrás, hacía especial hincapié en la importancia de este género, siempre que estuviese bien construido. Ocho años más tarde, Manuel Machado ve en el astracán uno de los motivos de la crisis teatral; probablemente, y a nuestro juicio, porque el astracán se había convertido en algo “bufo”, no teatral, y porque, a tenor de las reflexiones que realiza, el público había empezado a cambiar y buscaba una renovación en el arte dramático.

Además, cabría destacar otra serie de artículos publicados, años más tarde, en La Libertad, sobre este asunto:

–        “Sobre la crisis teatral”, 4 de septiembre de 1926, p. 4

–        “Sobre la crisis teatral. II”, 10 de septiembre de 1926, p. 4

–        “La crisis teatral: Los empresarios.-El director.-La crítica”, 1 de octubre de 1926, p. 4

[31]. Hemos localizado una serie de artículos en esta sección, que aparecía en la portada del diario, y en la que también participaron Víctor de la Serna, Pedro de Répide, Emilio Carrere, Cristóbal de Castro y Eduardo Haro, que recogen a través de la poesía un compendio de retales de la vida cotidiana; desde Pierrot y Arlequín hasta las mujeres de Romero de Torres, muchos de los aspectos de la vida cultural de aquellos años quedan reflejados en estas colaboraciones.

A continuación anotamos las fechas y los títulos de esta participación en La Libertad:

De 1933:

22 de octubre: “El mejor minero”

29 de octubre: “Blasco Ibáñez, el poeta” (p. 3)

3 de noviembre: “Salón de Otoño. Mujeres de Romero de Torres”

12 de noviembre: “Los pobres números”

19 de noviembre: “La isla ideal”

26 de noviembre: “La guitarra de Ángel Barrios”

3 de diciembre: “Literatura tendenciosa”

10 de diciembre: “La capa española”

17 de diciembre: “Frío”

26 de diciembre: “La Sagrada familia (Escuela sevillana)”

31 de diciembre: “Don José María Nadie”

De 1934:

7 de enero: “Tardes de Madrid”

14 de enero: “Canción de la calle”

21 de enero: “La canción del alba”

28 de enero: “La tragedia fea”

4 de febrero: “El «couplet»”

11 de febrero: “Carnavalina”

18 de febrero: “Piñata”

25 de febrero: “El traje de luces”

18 de marzo: “El Gallo ha vuelto”

25 de marzo: “Cante hondo”

1 de abril: “La «gloria» del sábado” (reproducido en anexo)

8 de abril: “La famosa crisis” (reproducido en anexo)

22 de abril: “Los empresarios” (reproducido en anexo)

29 de abril: “La ley, la orden, la paz”

6 de mayo: “Libros y libreros”

13 de mayo: “El teatro y el cine” (reproducido en anexo)

20 de mayo: “Mayo, gentil…”

27 de mayo: “Domingo”

3 de junio: “A Concepción Arenal”

10 de junio: “Lo más «práctico»”

17 de junio: “En la octava de San Antonio” (p. 3)

23 de junio: “Cavatina flamenca” (p. 3)

8 de julio: “Verano” (p. 3)

[32]. La entrevista no ha podido localizarse. Ésta fue remitida por Pablo del Barco a Jordi Doménech, cuando estaba compilando sus Prosas Dispersas. Brotherston fue el primero en hacer referencia a ella, pero la localizaba en el diario Ahora. Este diario fue revisado por algunos investigadores sin éxito alguno. Doménech apuntaba la posibilidad, por la tipología del texto, de que se localizara en el diario La Voz. Éste ha sido revisado por varios investigadores, entre ellos Ian Gibson, también nosotros, sin éxito alguno.

Jordi Doménech nos apuntó la posibilidad de que la entrevista pudiera haberse publicado en diarios republicanos de menor tirada, todavía hoy sin revisar.

Con todo, el texto se conserva, aunque no se sepa su datación exacta.

[33]. Viu, Francisco de: “Manuel y Antonio Machado disertan como convencidos republicanos” en Jordi Doménech, Prosas Dispersas, Páginas de Espuma, Madrid, 2001, pp. 685-688

[34]. Gibson, Ian: Ligero de equipaje, Aguilar, Madrid, 2006, p. 539

[35]. Fechada antes de la muerte de su hermano y su madre, y poco después de que a él le ayudaran a salir de la cárcel de Burgos. Téngase en cuenta la fecha de creación del poema, porque, al igual que en un momento de su historia, Manuel se decantó por seguir fiel al régimen franquista, también es cierto que años más tarde, especialmente tras la muerte de Antonio y su madre, utilizó las columnas periodísticas para criticar al régimen.

Igualmente no habría que perder de vista el interés que Manuel puso en que se estrenara la obra de Antonio, El hombre que murió en la guerra, incluyendo un prólogo y su firma, para que pudiera llevarse a escena. Con todo, la obra pasó por una cruel censura que no permitió la escenificación de toda la obra completa.

[36].  Machado, Manuel: “¡España!” en abc (Sevilla), 6 de enero de 1937, p. 5

[37]. Machado, Manuel: “Pasando hambre…” en abc, 17 de septiembre de 1946, p. 3

[38]. Machado, Manuel: “«Caballería» e Internacional”  en abc, 17 de diciembre de 1946, p. 3

[39].  Machado, Manuel: “Intenciones. Hombres”  en abc Sevilla, 10 de septiembre de 1937, p. 3

[40]. D’ Ors, Miguel: “Manuel Machado, crítico del franquismo” en Ínsula, nº 460, marzo 1985, pp. 17-18

[41]. González Alonso, Pablo: Cartas a los Machado, Diputación Provincial de Sevilla, Sevilla, 1981, pp. 243 y 289.

[42]. Machado, Manuel: “¿1946?” en abc, 15 de enero de 1946.

[43]. Machado, Manuel: “«Ejercicios» de sentido común” en  abc , 11 de octubre de 1946, p. 3

[44].  Machado, Manuel: “El quinto no matar” en  abc , 2 de abril de 1946, p. 3

[45]. No sería de extrañar que, algunos de los intelectuales exiliados, tras la muerte de su hermano, condenaran su actitud, al pasarse al régimen franquista, en vez de continuar fiel a sus principios republicanos, como había proclamado durante años, hasta el momento de la guerra civil y su encarcelamiento en Burgos.

[46]. Pudiera referirse al exilio de su familia. Él fue el único que permaneció en España durante la guerra civil. Uno de sus hermanos ya vivía en el extranjero, y Francisco, José, y Antonio salieron hacia el exilio una vez comenzada la guerra civil. Francisco, por aquel entonces funcionario de prisiones, partió hacia Argentina; los otros siguieron el “camino hacia el exilio” que hoy se conoce.

[47]. Aspiración que se cumpliría un año más tarde.

[48]. Y aquí vuelve Machado, seguramente para eludir la censura, a su tan reiterado tema de la crítica a una sociedad que con los progresos científicos quiere acabar con la vida humana.

Machado, Manuel: “El final de la historia” en  abc , 6 de marzo de 1946, p. 3

[49]. Machado, Manuel: “Españoles del XIX: «Un luchador»” en abc, 19 de marzo de 1946, p. 3

[50].Calvo, Luis: “El poeta de la gracia” en abc, 21 de enero de 1947.

MANUEL Y ANTONIO MACHADO. Primeros escritos: «LA CARICATURA», 16 de julio de 1893 a 12 de noviembre de 1893. Números 58 y 59, de 27/8 y 3/9 de 1893.

Número 58 de 27/8/1893

Número 1 La portada de esta revista. El dibujo y su chiste es, como siempre, de Angel Pons. -Dime la verdad: ¿tú quieres casarte con ella por las cien mil pesetas de dote? -¡Oh, no! Yo me casaría igual aunque llevara doscientas mil ….

Número 2 En esta Sección «La semana», firmada por Tablante de Ricamonte se dice: «La vardad es, que yo no sé como vamos a escapar de este verano, expuestos como estamos a dos nfusiones, ña del calor y la de Sagasta, que son a cada cual más peligrosas …..». «La gente sigue buscando el fresco en el salón del Prado y el refresco en las horchaterías»

Número 3 Dibujo de A, Pons. _ Papá, ¿quien fué Trajano? – (El padre calla. El chico repite la pregunta levantando mucho la voz) ¡Al menos, si no lo sabes, oculta tu ignorancia y no grites de ese modo!

Número 4 En ésta sección «La gente de puños», Cabellera nos cuenta: «Mi amigo Facundo Argolla, maestro de gimnasia de muchos colegios acreditados de la Villa y Corte, levanta a pulso 125 libras y se mantiene en plancha sobre un trapecio cerca de un cuarto de hora», luego cuenta de su amigo «Cosme Membrillo», que trató de fun dar un periódico satírico y quisiera que fueses tú su director, – Escucha: Se trata de fundar un semanario con el objeto de ñponer en ridículo a media humanidad» ….

Número 5 Dibujos con chistes de A. Pons

Número 6 En «Gacetillas teatrales» «Varapalos» realiza su creónica semanal sobre el teatro madrileño. Comentan que el teatro Recoletos continúa vacío. Y en medio de aquella espantosa soledad sigue Sigler ancorvado en escena. Que la compañía Cereceda sugue bien, es decir bien de salud, de lo demás, tan mal como siempre. Que tiene razón el Abate Pirracas al demostrar su conformidad con la decisión qyue supone al Ayuntamiento el mantener ecerrado el teayro Español ….

Número 7 En el añrtado «en serio y en broma» Manuel Machado escrbe un poema que dice : «Resto de antiguos hogares / caídos de su grandeza, / se alzan entre la maleza / de un castillo los sillares» . También escribe un poema E. Paradas, Salvador Rueda, Pedro Barrantes y José Cuellar.

Número 59 de 3 de septiuembre de 1893

Número 1 Portada con dibujo y chiste de A. Pons. – Y tu, ¿qué le has dicho a tu señorita? – Pues que yo no tengo queja, que son muy buenos y que aquí se como muy bien, pero que no puedo seguir allí porque su casa está muy lejos del cuartel.

Número 2 Sección «La semana»: El calor y el desnudo – Dos hienas – De incógnita. Firma Tablante de Ricamonte (ambos hermanos Manuel y Antonio)

Número 3 Dibujo de A. Pons titulado «Imitación de Andersen», con cuento de E. Benot.

Número 4 Sección «Humoristas», con poesía de Manuel Machado cuyo título es «El crítico acebuche». Otros poemas de E. Paradas, de Ramón de Campoamor y Leopoldo Cano.

Número 5 Caricatura de Eduardo Benot, de A, Pons, en la sección «Los hombres del día».

Número 6 «Una y no más» firmado por «Cabellera» (Antonio Machado), que nos cuenta: Cierto día (el más aciago de toda mi vida) recibí una tarjeta de doña Gertrudis de Cigarrón, invitándome a cenar en compañía de toda su familia. ……

Número 7 En la sección «Gacetillas teatrales» la firma de «Varapalos» nos cuenta «Que esta sección va a resultar tan sosa y aburrida como los estrenos de la semana».º Hablen de «Monín» de «Viaje a Suiza» en la Zarzuela. Y regresada la temporada de frontón, habla de ellos con alegría por ser de su gusto. Habla de Gamborena, Barriola y Chiquito de Abando.

ANTONIO MACHADO. «Un caso de intertextualidad entre MANUEL y ANTONIO MACHADO».

POR MIGUEL ÁNGEL BAAMONDE . (Septiembre de 2011).

UN CASO DE INTERTEXTUALIDAD ENTRE MANUEL Y ANTONIO MACHADO.

1.

En el invierno de 1908, desconocemos la fecha exacta de su composición (1) , Antonio Machado escribe un poema que, como abandonado sobre su escritorio en aparente descuido, está destinado a que Leonor, la hija de su pupilera como con manifiesta injusticia escribe Villaespesa en carta posterior a Juan Ramón Jimenez quejándose del silencio de ambos Machado (2), lo lea, como él sabe que suele hacer con sus borradores mientras arregla su habitación a lo largo de la mañana, pues debido a motivaciones como su innata timidez y la diferencia de edad no ser atreve a descubrir abiertamente su enamoramiento. Se trata de una declaración encubierta, que solo al final, cuando la furtiva lectora haya recorrido todas las insinuaciones previas –la intencionalidad que supone el episodio de la monjita, al igual que el aparente destino que pide para todas las bellezas que puedan salir al paso del poeta-, y llegue al final del poema, podrá darse cuenta cabal de la intención del mismo.

El poema se ampara en una cita del Hamlet: Ofelia, vete a un convento (3) y dice así:

¡Hoy he visto a una monjita 1
tan bonita!,
con esa expresión serena
que a la pena
da una esperanza infinita. 5
Yo pensaba: Tú eres buena;
porque diste tus amores
a Jesús; porque no quieres
ser madre de pecadores.
Más tú eres 10
maternal,
bendita entre las mujeres,
madrecita virginal.
Algo en tu rostro es divino
bajo tus cofias de lino. 15
Tus mejillas
-esas rosas amarillas-
fueron rosadas, y luego,
ardió en tus entrañas fuego,
y te abrazaste a la cruz 20
y ya eres luz, solo luz,
¡ Todas las mujeres bellas
fueran, como tú, doncella,
en un convento a encerrarse!…
Y la niña que yo quiero 25
¡ay!, preferirá casarse
con un mocito barbero (4)

El poema gustó al enamorado Antonio, tanto por los positivos resultados propiciados por su lectura, como por él mismo, de tal forma que celebrado ya el matrimonio con Leonor se aventura a publicarlo en La Lectura, en Septiembre de ese mismo año (5), y más tarde lo integra, convenientemente arropado por añadidos que ocultan –y pienso que esa era la intención de los mismos- el sentido original de la composición, en la única edición independiente de Campos de Castilla, bajo el título En tren, y en la penúltima de sus secciones: Humoradas.

Bastante más ampliada, como puede verse, la composición, en el orden numérico general de sus PC como CX, es como sigue:

Yo, para todo viaje
-siempre sobre la madera
De mi vagón de tercera-,
Voy ligero de equipaje.
Si es de noche, porque no
Acostumbro a dormir yo,
Y de día, por mirar
Los arbolitos pasar,
Yo nunca duermo en el tren,
Y, sin embargo, voy bien.
¡Este placer de alejarse!
Londres, Madrid, Ponferrada,
Tan lindos… para marcharse.
Lo molesto es la llegada,
Luego, el tren, al caminar,
Siempre nos hace soñar;
Y casi, casi olvidamos
El jamelgo que montamos.
¡Oh, el pollino
Que sabe bien el camino!
¿Dónde estamos?
¿Dónde todos nos bajamos?
Frente a mi va una monjita 1
Tan bonita!
Tiene esa expresión serena
Que a la pena
Da una esperanza infinita. 5
Y yo pienso: Tú eres buena;
Porque diste tus amores
A Jesús; porque no quieres
Ser madre de pecadores.
Mas tú eres 10
Maternal,
Bendita entre las mujeres,
Madrecita virginal.
Algo en tu rostro es divino
Bajo tus cofias de lino. 15
Tus mejillas
-esas rosas amarillas-
Fueron rosadas, y, luego,
Ardió en tus entrañas fuego;
Y hoy, esposa de la Cruz, 20
Ya eres luz, y solo luz…
¡Todas las mujeres bellas
Fueran, como tú, doncellas
En un convento a encerrarse!…
Y la niña que yo quiero, 25
¡ay! ¡preferirá casarse
Con un mocito barbero!
El tren camina y camina,
Y la máquina resuella,
Y tose con tos ferina.
¡Vamos en una centella! (7)

Como es fácil adivinar las variantes entre el poema original y el posterior en el que se incluye, no son importantes y más obedecen a la intención de integrar el primero en el segundo, difuminando las alusiones más personales del mismo –Frente a mi en lugar de hoy en visto…; y yo pienso por yo pensaba; y quizá la más directa: doncellas por doncella. El poema parece contar con un antecedente, apenas un terceto que condensa toda la intencionalidad que desarrollará a lo largo del original. Dice así:

Porque nadie te mirara
me gustaría que fueras
monjita de Santa Clara.

y todo él permite suponerle el carácter de borrador inicial del mismo, resultando imposible el datarlo dada que la única referencia del mismo es su inclusión en carta a Pilar de Valderrama, en respuesta a las caprichosas peticiones de la poetisa deseosa de autógrafos originales, no sabemos con que fin, y que el poeta solventaba remitiéndole olvidados apuntes, algunos de ellos fechados con antigüedad suficiente como para deducir una personal falta de interés en el requerimiento y sin conexión alguna con el contenido de la carta en la que se insertan.
Pero todo lo anterior tiene poca, o ninguna, relación con la puntualización que intentamos exponer, y para centrar la misma hay que detenerse en los versos 20 y 21 de la composición original:

Y te abrazaste a la Cruz
y ya eres luz, solo luz.

con las variantes posteriores, posiblemente más meditadas, que son las que han quedado reflejadas en su redacción final:

Y hoy, esposa de la Cruz
Ya eres luz, y solo luz….

que puntualiza tanto el sentido del verso como el destino del personaje, concediéndole, no obstante, un vago aire de indeterminación en el futuro personal al concluir el segundo de los versos en puntos suspensivos, de lo que está ausente el original al cerrarse con punto, como afirmación de la vocación de la monjita. Y en esta confirmación del destino monjil se centra tanto la anécdota que le ha servido de excusa como la tentación que lo ha movido a escribir el poema; los celos que ha motivado el mocito barbero, la aparente indefensión en la que cree estar frente a Leonor, indefensión acrecentada por la diferencia de edad entre ambos, y las inevitables dudas de que no lleguen a cuajar las ilusiones nacidas en su corazón, lo llevan a desear para la otra persona un destino similar al de la monjita entrevista en uno cualquiera de sus viajes para que quede pura y limpia en sus deseos.

Por su parte Manuel Machado, que había abandonado la Poesía como tal tras la publicación de Ars Moriendi en 1921, por considerar que su trabajo de poeta estaba sobradamente cumplido (abandono del que se retractará, obligado por compromisos de varia índole, entre ellos su ubicación geográfica al estallar la rebelión armada), reinicia sus publicaciones en el año 1936 con el titulado Phoenix y continuándolas con dos títulos menores en su bibliografía: Horas de Oro y Cadencias de cadencias, de 1938 y 1943 respectivamente. Menores, al igual que el primero de los mencionados por no aportar, en ninguno de los casos, novedad creativa, dado que se trata de encargos más o menos forzados u obligados, originales acumulados y dispersos en peticiones particulares de prólogos y otros compromisos, como fue el caso manifiesto del primero accediendo a la insistencia de Manolo Altolaguirre (8), obedeciendo el segundo a la necesidad de apuntalar el nivel cultural de la España alzada en rebelión, recopilando poemas publicados en periódicos y revistas del momento, a los que se añaden originales de mérito más bien escaso y otros recogidos de anteriores publicaciones (9). No es esta, sin embargo, la motivación de su último libro, bastante mediocre en su conjunto y que nada añade a la ya suficientemente revalidada gloria poética que lo rodea.
Es este último libro el que aquí importa, que da fin a la sobrevivencia poética (10) del autor, en un melancólico sobreponerse a su propia decadencia tratando de mantener en alza la valía justificadamente ganada en las primeras décadas de la pasada centuria, conocida por todos como la Edad de Plata (11).
Se trata de un libro posiblemente de compromiso (desde luego arroja poca espontaneidad) en el que Manuel Machado hace recopilación de viejos poemas, algunos pertenecientes al lejano Tristes y Alegres inicial en colaboración con Enrique Paradas y que él reconstruye o adapta a la nueva publicación; otros pertenecientes a la época de su anterior libro o que posiblemente quedaron fuera del mismo por falta de espacio y algún que otro original que, sin embargo, nada añade a la gloria ya cimentada del poeta. La división de las diferentes partes que lo componen parece responder a un imperativo más de carácter erudito que de otro matiz cualquiera, pues resulta un tanto llamativo que el posible lector del mismo –no siendo los muy exquisitos o los académicos compañeros suyos- se aclaren con las palabras Epinicios, Proloquios, Epicedios y otras de carácter similar sin tener que recurrir al diccionario. En una palabra, se trata de un poemario de muy corto vuelo y tendente a mantener un estilo académicamente recargado y que, dada la época y la edad del autor, trata de esquivar en todo momento el libre vuelo de lo poético. Y no es esto indicativo necesario de una decadencia que, a ratos, se despereza y apunta hacia lo que el poeta fue y quizá pretenda volver a ser. Basta el ejemplo del poema dedicado a su hermano Antonio en el que une tanto el recuerdo de hermano y madre fallecidos en idénticas circunstancias (12). Abundan en él los poemas religiosos, que conforman todo un apartado, y que vienen a corroborar la inclinación poética, así como personal, de este último Manuel Machado arrepentido no sabemos de qué, pero sí contrito de gran parte de su pasado.
Y es en este apartado donde uno se tropieza con poema original, esta vez sí, que divide en circo coplas o estrofas numeradas con romanos, bajo el título general de Fides, Spes, Charitas, y numerada dentro de este conjunto como V la que más llama la atención, pues inclina a pensar en una traición del inconsciente o posible y encubierto homenaje a su hermano Antonio.
Pero veamos en primer lugar, y antes de proseguir, el poema en cuestión, que es de alguna forma una progresión hacia ese numeral V que compuesto tan solo de dos palabras parece condensar toda la intención del poeta.

I
Tranquilas glorias de hogar,
Santos días de labor…
Noble saber de esperar
En otra vida mejor…
Y callar…

II

Reza sin la inquietud
De un vago misticismo
Que asusta a la virtud…
Reza por tu salud
Siempre lo mismo.
… Siempre lo mismo.

III

Caminar para llegar…
No es caminar.

IV

A Dios ¿por el Amor?
¡Por el Dolor!

V

Cruz.
Luz.

Lo glosa, en lugar aparte con amplitud de detalles y explicaciones sobre el valor de la concentración poética (13), pero al lector atento, tanto de su poesía como de la de su hermano, no puede tardarle en venir a la memoria el de Antonio transcrito más arriba. Y me refiero concretamente a los versos 20 y 21 de la parte inserta en el más general y perteneciente a Campos de Castilla, con la numeración CX dentro de sus Poesías Completas. En estos versos Antonio hace especial hincapié en las dos palabras que las cierran: Cruz, que escribe con mayúscula, y luz, con minúscula. ¿Qué quiere decir el poeta al utilizar ambas palabras? Ateniéndonos al contexto, la novicia, o monja ya con votos, celebra esponsales con Jesús tal y como indica, esto es, se entrega a un amor de matiz espiritual, y es a partir de ese momento, el de la entrega que en este caso concreto viene a concretarse en la formulación de los votos, su vida adquiere una tonalidad distinta, al transformarse en luz iluminada como está por la bendición divina. Que esto se exponga en un poema de Antonio muy concreto, lo sitúa, por fecha e intención, dentro del contexto soriano y más limitadamente al de Leonor y su familia, diciendo mucho a favor del poeta que juegue, en tales momentos, con estos conceptos abiertamente catolicistas cuando es tachado, por los sorianos, de hereje y masón. Pero Antonio Machado no extiende el concepto más allá de ese entorno y esa época concreta, que se alarga hasta el fallecimiento de Leonor. No ocurre lo mismo con su hermano Manuel, que no solo limita, de acuerdo con lo manifestado en el escrito mencionado, a la delimitación conceptual, reduciendo a las dos palabras, aisladas entre sí por la puntuación, algo que puede ser expuesto con una mayor amplitud, lo que señala el hábil manejo del lenguaje en manos de un gran poeta, sino que amplía conceptualmente su significado. No hay que olvidar que ese poemilla final forma parte de un conjunto de cinco bajo un título claramente religioso y que es, dentro de su conjunto, la síntesis del mismo; tampoco, que a lo largo de esos años, y más especialmente en los tres de su obligada residencia en Burgos, Manuel Machado ha experimentado un profundo cambio en su forma de pensar y ver la realidad, cambio obligado en un principio por las circunstancias que lo rodean en esos momentos, pero que a la larga se manifiesta como sincero. ¿Quiere esto decir que obra muy alejado del pensamiento de su hermano, y que poco o nada tiene que ver este poema V con lo que Antonio manifiesta en el suyo? Sinceramente sí, pues lo que en Antonio es un escape momentáneo para atraer a sí a Leonor y transformar en realidad lo que lleva tiempo ensoñando, para Manuel no es otra cosa que la sincera expresión de un sentimiento religioso que ha calado profundamente en él, actuando de una forma inconsciente al reflejar su idea a través de palabras rememoradas de viejo poema de su hermano. Porque no creo que quepa duda alguna de que ese Cruz. / Luz. de Manuel se deba a un recordar motivado por la relectura de aquel otro poema y que dicha lectura le haya removido las entrañas del pensamiento o quizá pretenda rendir con él un homenaje, un tanto críptico –eso sí-, a su hermano.
Conocedor del quehacer poético de ambos, opto por inclinarme por la segunda opción, volviéndolos a unir en su siempre entrañable amistad a través de esas palabras que uno y otro repiten en sus particulares poemas.

Miguel Ángel Baamonde.
En Monforte de Lemos, 19 de Julio de 2011.

NOTAS.

(1) Su composición tuvo que ser entre los meses de Noviembre y Diciembre (con preferencia este último), pudiendo alargarse el período quizá hasta Enero del siguiente año. La motivación del mismo así lo indica. En mi Leonor. Memoria de la niña-esposa me inclino por el período anterior a las vacaciones navideñas, y allí expongo las razones que sustentan mi hipótesis, ya que no existen datos terminantes que señalen o aproximen una fecha concreta para su redacción. Remito al lector interesado en estos detalles a dicho trabajo, en periodo, todavía, de publicación.

(2) La carta, o fragmento de la misma, en Ricardo Gullón: Relaciones literarias entre Juan Ramón y Francisco Villaespesa; rev. Insula, núm. 149, Madrid, Abril 1959; posteriormente el propio Gullón reproduce el fragmento, que completo es como sigue: Otra vez, querido Juan, estamos como hace doce años, es decir, solos, pues Manuel Machado está imposible y agotado, Antonio apenas si hace un verso desde que se casó con la hija de su pupilera en Soria, y de los demás sinceramente no se puede decir que sean poetas, suprimiendo la parte correspondiente a Antonio, en: Relaciones entre Manuel Machado y Juan Ramón Jimenez, en Direcciones del Modernismo (Colec. Campo Abierto, Editorial Gredos, Madrid 1963; págs. 176-194, y su segunda edición, más ampliada, en Alianza Universidad, Madrid 1990: Relaciones Literarias-I; págs. 265-278). Nuestra cita está tomada de la biografía: Antonio Machado en su vivir, de Heliodoro Carpintero, Centro de Estudios sorianos, Soria 1989; pág. 77.

(3) La cita, como casi todas las que transcribe Antonio Machado, se ampara en su memoria, por lo que no responde con exactitud al texto shakesperiano, que es como sigue: We are arrant knaves, all; believe non of us. Go thy ways to a nunenry. Act. III, Scene I (Complete Works, Spring books, London, s.f. (¿1958?). La traducción de Astrana Marín (Obras Completas, Aguilar, Madrid 1951, décima edición; pág. 1364) es como sigue: … Todos somos unos bribones rematados, no te fíes de ninguno de nosotros. ¡Vete, vete a un convento!; frase que se repite en otras dos ocasiones a lo largo del diálogo.

(4) Obras. Poesía y prosa (OPP). Editorial Losada, Buenos Aires, 1964; pág. 743.

(5) Núm. 105, IX III; pág.31.

(6) No es Antonio Machado el único en tratar el tema de la monjita viajera, bastante popular entre los escritores de la época. Como ejemplo de lo dicho ver, por no recargar la nota, lo que Ortega y Gasset dice en sus Notas de andar y ver, El Espectador-III, en su epígrafe: La hermana visitadora (OC-II, Alianza Editorial, Madrid 1987; págs. 249-250).

(7) Se transcriben ambos poemas subrayando las diferencias existentes entre el original y el definitivo, siempre circunscritas, en el segundo poema –CX, En tren- a su parte central, con la única finalidad de facilitar las referencias en una lectura ecdótica de los mismos. En el segundo, la parte que importa, esto es, la inclusión del poema original, se transcribe en negritas para diferenciarlo del resto, numerándolo en relación con el original.

(8).- Ver tanto Miguel Pérez Ferrero: Vida de Antonio Machado y Manuel, Colec. Austral, núm. 1135, Espasa-Calpe, S. A., Buenos Aires 1952; págs. 197-198, y Gordon Brotherston: Manuel Machado, Taurus Ediciones, Madrid 1976; pág. 66.

(9).- Sobre este punto pueden consultarse con aprovechamiento la edición conjunta de Horas de oro y Cadencias de cadencias, preparada por Miguel D´Ors para la Universidad de Granada (Granada 1992) y el trabajo de Lusa Cotoner Cerdó: Génesis y evolución de los libros modernistas de Manuel Machado, EUB S. L., Barcelona 1996. En ambas publicaciones se lleva a cabo una exhaustiva recopilación de publicaciones de los poemas que integran dichos libros.

(10).- Es este de la sobrevivencia aspecto interesante que apenas he visto tocado por los investigadores de turno. En teoría se sobrevive aquel intelectual o artista –poeta, novelista, pintor, músico o escultor- que extiende su quehacer hasta los últimos años de vida, en un intento de mantenerse en primera línea aun en contra de las nuevas generaciones emergentes y que, aferrado a ello, sostiene su última, y por lo general poco afortunada, labor, que si es tenida en cuenta por los valores recién llegados es más por lo pretérito que por sí misma. No es caso único el de Manuel Machado; otros muchos nombres podrían traerse a mención –los casos de Benavente y Azorín podrían ser algunos de los más significativos-, pero dadas las características del trabajo, han de quedar para ocasión más propicia a tal indagación.

(11).- Término que acuñado por José Carlos Mainer (La Edad de Plata, Ediciones Cátedra, Madrid 1981) ha pasado, tras su aceptación general, la época inicial del siglo XX, previa a la incivil Guerra Civil.

(12).- Ecos, nunca recogido en libro. En sus PC (Renacimiento, Sevilla 1993; pág. 714) en la sección Poesía dispersa. Como aportación bibliográfica al mismo: Diego, Gerardo: Ecos, ABC 29-I-1975.

(13).- La rima consonante. Otra de las características, al parecer externas, de mi obra, es la preferencia que acaso me conocéis por la rima consonante. No creo, en el fondo, que haya otra, pues la asonante, empleada sobre todo por el pueblo, no es sino la persecución –que se queda en el camino- de la más completa y perfecta, a la que siempre tiende, si, lo observamos bien.
Además, para mí, la rima no es solo el elemento poético que opera, en orden a la memoria, y a la que pudiéramos llamar temporalización del poema, sino también a su personalización. Es, a veces, el poema todo. Un ejemplo. Cuando yo rimo estos dos monosílabos
cruz
luz

no necesito añadir más para una completa inscripción religiosa y cristiana. Queda “perfecto” un verdadero poema lapidario. Unos versos, un alma, una época. Discurso de ingreso en la RAE, Madrid 1944; págs. 73-74. El fragmento transcrito está tomado de la edición preparada y prologada por Alfredo Carballo Picazo para Alma. Apolo, (Colec. AULA MAGNA, núm.13, Ediciones Alcalá, Madrid 1967; pág. 229), y adelanta bastante la fecha de composición del poema, dado que la cita proviene del discurso de ingreso mencionado, ingreso que tuvo lugar en San Sebastián el día 19 de Febrero de 1938, siendo la publicación del poema en Cadencias de cadencias, en el año 1943.

ANTONIO MACHADO. Prosas de la guerra IV.

RECUERDOS

El 14 de abril de 1931 en Segovia.

Era un hermoso día de sol. Con las primeras hojas de los chopos y las últimas flores de los almendros llegaba, alfin, la segunda y gloriosa República Española. ¿Venía del brazo de la primavera? La canción infantil que yo oí cantar, o soñé que se cantaba en aquellas horas, lo decía de este modo:

La primavera ha venido

del brazo de un capitán.

Cantad, niñas, en coro:

¡Viva Fermín Galán!

Florecía la sangre de los héroes de Jaca, enterrados bajo las nieves del invierno y el nombre abrileño del capitán muerto era evocado por la canción infantil como un fantasma de primavera.

La primavera ha venido

y Don Alfonso se va.

Muchos duques lo acompañan

hasta cerca de la mar.

Las cigueñas de las torres

quisieran verlo embarcar.

Fue un día profundamente alegre – muchos que éramos viejos no recordábamos otro más alegre – , un día maravilloso en que la naturaleza y la historia parecían fundirse para vibrar juntas en el alma de los poetas y en los labios de los niños.

MI amigo Antonio Ballesteros y yo izamos en el Ayuntamiento la bandera tricolor. Se cantó la Marsellesa; sonaron los compases del Himno de Riego. La Internacional no había sonado todavía. Era muy legítimo nuestro regocijo. La República había venido por sus cabales, de un modo perfecto, como resultado de unas elecciones. Todo un régimen caía sin sangre, para asombro del mundo. Ni siquiera el crimen profético de un loco, que hubiera eliminado a un traidor, turbó la faz de aquellas horas. La República salía de las urnas acabada y perfecta, como Minerva de la cabeza de Júpiter.

Así recuerdo yo el 14 de abril de 1931.

EL 14 DE ABRIL DE 1937 EN VALENCIA.

Desde aquel día – no sé si vivido o soñado – hasta el día de hoy, en que vivimos demasiado despiertos y nada soñadores, han transcurrido seis años repletos de realidades que pudieran estar en la memoria de todos. Sobre esos seis años escribirán los historiadores del porvenir muchos miles de páginas, algunas de las cuales, acaso merecerán leerse. Entre tanto, yo los resumiría con unas pocas palabras. Unos cuantos hombres honrados que llegaban al poder sin haberlo deseado, acaso sin haberlo esperado siquiera, pero obedientes a la volunfad progresiva de la nación, tuvieron la insólita y genial ocurrencia de legislar atenidos a normas estrictamente morales, de gobernar en el sentido esencial de la historia, que es el del porvenir. Para estos hombres eran sagradas las más justas y legítimas aspiraciones del pueblo; contra ellas no se podía gobernar, porque el satisfacerlas era precisamente la más honda razón de ser de todo gobierno: y esos hombres, nada revolucionarios, llenos de respeto, mesura y tolerancia, ni atropellaron ningún derecho ni desertaron de ninguno de sus deberes. Tal fue, a grandes rasgos, la segunda y gloriosa Re`ública Española que terminó, a mi juicio, con la disolución de las Cortes Constituyentes. Destaquemos este claro nombre representativo: Manuel Azaña.

Vinieron después los días de laboriosa y pertinaz traición, dentro de casa. Aquellos hombres nobilísimos, republicanos y socialistas, habían interrumpido ingenuamente toda una tradición de picarismo y la inercia social tendía a restaurarla. Fueron más de dos años tan pobres de heroísmo, en la vida burguesa, como ricos en anécdotas sombrías. Un político nefasto, un verdadero monstruo de vileza, mixto de Judas Iscariote y caballo de Troya, tomó a su cargo el vender – literalmente y a poco precio – a la República, al dar acogida en su vientre insondable a los peores enemigos del pueblo. A esto llamaban los hombres de aquellos días: ensanchar la base de la República. Destaquemos un nombre entre los viles que los representa a todos: Alejandro Lerroux.

Pero la traición fracasó dentro de casa, porque el pueblo, despierto y vigilante,la había advertido. Y surgió la República actual, la más gloriosa de las tres – digámoslo hoy valientemente, porque dentro de veinte años lo dirán a coro los niños de laqs escuelas – ; surgió la tercera República Española con el triunfo en las urnas del Frente Popular. Volvían los mismos hombres de 1931 obedientes al pueblo, cuya voluntad legítimamente representaban; y otra vez traían un mandato del pueblo, que no era precisamente la Revolución liberal, pero sí el deber ineludible de no retroceder ante ningún sacrificio, si la reacción vencida intentaba nuevas y desesperadas traiciones. Y surguió la rebelión de los militares, la traición madura y definitiva que se había gestado durante años enteros. Fue uno de los hechos más cobardes que registra la historia. los militares rebeldes volvieron contra el pueblo todas las armas que el pueblo había puesto en sus manos para defender a la nación, y como no tenían brazos voluntarios para empuñarlas, los compraron al hambre africana, pagaron con oro, que tampoco era suyo, todo un ejército de mercenarios, y como esto no era todavía bastante para triunfar de un pueblo casi inerme, pero heroico y abnegado, abrieron nuestros puertos y nuestras fronteras a los anhelos imperialistas de dos grandes potencias europeas. ¿A que seguir?… Vendieron a Españla. Pero la fortaleza de la tercera República sigue en pie. Hoy la defiende el pueblo contra los traidores de dentro y los invasores de fuera, porque la República, que empezó siendo una noble experienciaa española, es hoy España misma. Y es el nombre de España, sin adjetivos, el que debemos destacar en este 14 de Abril de 1937.

Antonio Machado

Abril de 1937.

HABLA EL GRAN POETA ANTONIO MACHADO

Hemos ido a buscarle a su retiro. Este paisaje valenciano – tan lejos, tan distinto del suyo: Castilla, Andalucía … – es la nueva perspectiva del poeta. He aquí cómo, por los azares de la guerra, Antonio Machado ha venido a ser algo nuestro. (¡Quién sabe si existe ya en potencia el poema definitivo de nuestra huerta!)

He llegado hasta él con cierta emoción inquietante, aplacada al verle. Su bienvenida bondadosa, el cariño con que acoge mis deseos, me lo han puesto tan npronto yvtan naturalmente a mi nivel, que la charla ha surgido espontánea y serena en una intimidad de estímulo.

Le he prometido no fantasear a mi modo, no alterar en nada lo que él me ha dicho. Le transcribo a continuación de una manerea escueta, tal como ha surgido de sus labios

— Alguién ha dicho que «el gran poeta debe estar en medio de todos los hombres, sin cuidarse de sus banderas, regalando a unos y a otros su cosecha de altas verdades». ¿No cree usted que estas verdades (de serlo) no serían aceptadas en modo alguno por todas las cklases de hombres?

— Evidentemente. No a todos sentarían igual; pero, sin embargo, el poeta debe rendir culto a la verdad por encima de todo. Yo siempre lo he hecho así, y no me arrepiento.

— Por el contrario, ¿no cree usted en el poeta de bandera al servicio de la alta y única verdad del pueblo?

— De una manera dogmática, no. Pero en España el poeta debe estar siempore con el pueblo. El patriotismo, por ejemplo, es siempre popular, no es del «señorito». El «señorito» vende a la Patria y el pueblo le salva con su esfuerzo y con su sangre. Ocurrió así en la guerra de la Independencia, está ocurriendo ahora.

(falta la pregunta del periodista).

— Efectivamente, parece una cosa actual, y es que uno ve las cosas siempre a distancia, cuando vienen y cuando se van. La visión requiere distancia. Yo no podría escribir ahora sobre hoy mismo. Así, estas poesías mías que compuse en 1912, tal vez sin justificación plena, peden referirse – por milagro de intuición – a lo que hoy vivimos.

— Recientemente se celebró en Valencia el Congreso de las Juventudes; a él asistió usted, aunque silenciosamente. ¿Qué impresión le produjo?

— Magnífica. Su idea central de agrupar a toda la juventud en estos momentos de lucha, pese a sus dificultades por la diversidad ideológica, es digna de llevarse a la préctica cuanto antes. Lo que me conmovió profundamente fue la intervención de «Pasioinaria». ¡Qué tono de sinceridad, de mujer española auténtica! (Y en su voz, que evoca la figura de la gran dirigente comunista, hay temblores de emoción contenida.)

— El hecho de que personalidades como el profesor Carrasco, como usted, ocuparan un puesto de honor en dicha Conferencia, ¿no le parece altamente significativo?.

— Evidentemente. Fue una cosa muy simpática y muy representativa. Como significación es magnífica. A mi me honró inmerecidamente (apunta su modestia) y de manera extraordinaria la prueba de cariño que se me dispensó.

— Para terminar: quisiéramos de usted unas palabras dedicadas expresamente a los estudiantes antifascistas españoles, como no ignora usted, agrupados en F.U.E.

— A los estudiantes os está reservado un gran papel en la revolución, ya que toda revolución no es sino una rebelión de menores, (¿Dice esto Antonio Machado o es Juan de Mairena quien habla?). Además, yo he tenido siempre un alto concepto de vosotros. He expresado ya en otras ocasiones qwue la enseñanza española no podríua reformarse, encauzarse de manera eficaz, sin la colaboración de los estudiantes. Tampoco he creido justa la idea del estudiante apolítico. Los estudiantes debéis hacer política, si no la política se hará contra vosotros.

Y en la despedida afectuosa vuelve a poner Machado toda su enoprme bondad, que le rezuma de su cuerpo gigante ya cansado.

J. Orozco Muñoz

1-5-1937