«PASEO CON ANTONIO MACHADO», Conferencia de Cesareo Rodriguez Aguilera II

Voces Locución: Julián Antonio Ramírez ; Ponente: Cesáreo Rodríguz Aguilera ; Poemas: Adelita del Campo

Materia : Conferencias, alocuciones, etc / Discursos / Machado, Antonio $d(1875-1939) $vHomenajes $vGrabaciones sonoras $=^A458420 / Programas culturales

Año: 1967

Fondo sonoro : Radio París. Ramírez/del Campo

Resumen: Programa realizado sobre la Conferencia organizada por el Ateneo Hispanista de París en la Universidad de la Sorbona impartida por Cesáreo Rodríguez Aguilera bajo el título: Paseo con Antonio Machado. Musíca de Salvador Bacarisse y poemas recitados por Adelita del Campo

Salvador Bacarisse

Se trata de una conferencia del jurista Cesáreo Rodríguez-Aguilera sobre Antonio Machado, dada en la Sorbona de París -bajo el patrocinio del Ateneo Hispanista-, que fue emitida en cuatro partes por la ORTF (I , II, III y IV), con poemas del propio Machado recitados por Adelita del Campo. Cesáreo Rodríguez-Aguilera (fallecido en noviembre de 2006) era por aquel entonces Magistrado de la Audiencia de Barcelona. Comprometido con la justicia, el progreso, la poesía y el arte, fue –entre otras cosas- uno de los fundadores de la plataforma clandestina «Justicia Democrática», y llegaría a ser miembro del Consejo del Poder Judicial y magistrado del Tribunal Supremo, ya en los años ochenta. De ese modo, el interés de las grabaciones es múltiple: por la personalidad del ponente, por la naturaleza del homenajeado (Antonio Machado, cuyos homenajes estaban prohibidos en España), por el recital poético en sí, y por la música del maestro Salvador Bacarisse, que había fallecido en 1963.

Radio Paris, redacción y j. A, Ramirez

Antonio Machado cruzó la frontera en enero de 1939, junto a miles de refugiados que huían del avance de las tropas franquistas. Fue acogido en Collioure , junto a su madre, su hermano y su cuñada. Enfermo, exhausto y derrotado, murió pocos días después, el 22 de febrero. Julián Antonio Ramírez recuerda en sus memorias cómo su fallecimiento pasó prácticamente desapercibido, en aquellos momentos en que los rebeldes estaban apoderándose de los últimos reductos controlados por el Estado Español Republicano:

“La noticia de la muerte de Antonio Machado en el vecino pueblo de Collioure no me pareció causar especial conmoción fuera de los más o menos reducidos grupos de intelectuales, en los que se sintió como una gran desgracia más, en el caótico ambiente de la confusión (…)” (Ici París, 1968).

Dos años más tarde, Antonio Machado fue juzgado en la España franquista de forma póstuma por la temible “Comisión Depuradora” del Ministerio de Educación Nacional. Se le arrebataron todos sus derechos, se le separó de todo servicio al Estado, se prohibió la celebración de cualquier acto en su honor, y se destruyó y proscribió la mayor parte de su obra. Al mismo tiempo, en un ejercicio de cinismo tan propio de la España de Franco, se reclamaron sus restos en repetidas ocasiones, para que descansaran en su tierra natal (a lo que sus partidarios se han venido negando hasta la fecha), y se tergiversó parte de su obra, para utilizarla como forma de propaganda por la dictadura.

Cesareo Rodriguez Aguilera

De esa forma, mientras Franco y sus partidarios trataban de macillar su legado, su recuerdo y su memoria, tratando al mismo tiempo de valerse de todo cuanto les resultara aprovechable, Antonio Machado se convirtió en un símbolo de todos los valores asumidos por el exilio, la oposición y la incipiente disidencia. En 1959, por suscripción nacional francesa, entre hispanistas e intelectuales, se le construyó una tumba en el lugar de honor del cementerio de Collioure, que se convertiría en lugar de peregrinación, elemento de reconciliación nacional y símbolo del antifranquismo, especialmente entre los intelectuales. De hecho, los homenajes a Machado se convirtieron en símbolos de la resistencia a la dictadura, y comenzaron a celebrarse también en España -sobre todo a partir de 1959-, de forma más o menos clandestina, siendo fuertemente reprimidos por las autoridades franquistas, pero sin lograr evitar que fueran cada vez más multitudinarios.

Por otra parte, y pese a que la censura se mantuvo de facto durante todo el franquismo y buena parte de la Transición, algunas editoriales como Edicusa se arriesgaron a publicar libros que abordaban las facetas hasta entonces prohibidas del inmortal poeta republicano, sobre todo a partir de finales de los años sesenta, y la prensa progresista comenzó a reivindicar su figura de forma cada vez más manifiesta. Como también se fundaron librerías bajo el nombre de «Antonio Machado», abiertamente de izquierdas.

Es evidente que «Radio París» contribuyó a todo ello, divulgando desde Francia todo cuanto representaba la figura de Machado, y manteniendo fresco su legado, su memoria y sus valores.

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