RECEPCION Y APROPIACION DEL FOLKLORE EN UN CONTEXTO LOCAL: CIPRIANA ALVAREZ DURAN (Abuela de los Machado Ruiz) EN LLERENA (Badajoz).

Autor: MENA CABEZAS, Ignacio R.

Publicado en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en 2003.

El origen y evolución del movimiento folklorista en España y en las diversas Comunidades Autónomas cuenta ya con numerosos estudios y análisis comparativos. No ocurre lo mismo con los ensayos que enfaticen la perspectiva de la recepción, asimilación y conformación que las diferentes poblaciones y grupos sociales locales hicieron de las propuestas folkloristas decimonónicas. En las páginas que siguen trataremos de ofrecer el panorama cultural y social de una localidad extremeña con fuertes lazos con Andalucía: Llerena, para mostrar las contradicciones y logros de los procesos de apropiación social y local del Folklore.

De todos es sabido que a mediados del siglo XIX se extiende por toda Europa el interés por el conocimiento y conservación de las tradiciones populares. La literatura, los rituales, creencias, artesanías y saberes populares se convierten en objeto de estudio específico de las ciencias sociales en un proceso paralelo y generalizado de industrialización, urbanización y modernización de las sociedades europeas. Las transformaciones y cambios socio-económicos eran tan evidentes que llevaron a los intelectuales y científicos a tomar conciencia de una doble alteridad: por un lado, las culturas primitivas y exóticas que el colonialismo desvelaba, y por otro, las pervivencias y resistencias de las formas populares tradicionales en la vieja Europa. De este modo surgía la Antropología Social y el Folklore (2).

Movimientos tan aparentemente heterogéneos como el evolucionismo, el positivismo, el nacionalismo y el romanticismo sirvieron de marco ideológico para estas nuevas ciencias. En España el Krausismo, el liberalismo y los ideales masónicos completarán un panorama cultural en franco conflicto con el conservadurismo y catolicismo reinantes. Las polémicas filosóficas, ideológicas y políticas entre ambos frentes se explicitaban en las publicaciones periódicas de aquellos años. Las disputas entre razón y fe, progreso y tradición, evolucionismo y fixismo, se tiñeron de planteamientos políticos y alcanzaron también localidades como Llerena (3).

En España el movimiento folklorista tuvo en Antonio Machado y Álvarez su figura estelar. A partir de él y su círculo sevillano se extienden Sociedades de Folk-lore por las diferentes regiones con mayor o menor éxito. El movimiento folklorista redescubre y reinventa el concepto de pueblo, sin connotaciones marxistas y con un intento de sistematización y rigor científico en torno a los saberes y tradiciones populares. Los círculos intelectuales burgueses mitifican al pueblo con la nostalgia de la arcadia rural, natural, sencilla y auténtica. El pueblo lo componían “aquellos sectores, clases o grupos sociales no incorporados a la Modernidad, o lo que es lo mismo, no integrados a la sociedad industrial, ni elevados a los niveles de los conocimientos de las Ciencias.(…) Es la teoría de la evolución la que entonces recuperaba el saber popular como superstición, como supervivencia” (Velasco, H. 1988:27).

Pero el proyecto folklorista decimonónico partía de una contradicción fundamental. Un claro agente y exponente de la ciencia y de la modernidad que trataba de recuperar la cultura popular. En el fondo la paradoja consistía en que las tradiciones populares se recuperaban en la medida que se alentaban cambios sociales que tendían a suprimirlas. De ahí que los resultados fueran la negación-invención de lo popular. Por otra parte, no podemos pensar en lo popular al margen del proceso de constitución de las masas como hecho político. Una cultura hegemónica y reflejo ideológico de las clases dominantes sólo podía reconocer las culturas subalternas a costa de disolver sus componentes de diversidad, heterodoxia, complejidad y amenaza del orden. El pueblo quedaba encerrado en una estrategia de control ideológico, político y económico: su alusión abstracta desvela su exclusión concreta, es decir, un dispositivo que legitimaba las diferencias sociales y, en esos momentos ya, regionales. La invocación reiterada romántica y folklórica del pueblo justificaba el poder de la burguesía en la medida que el ideal articulaba la censura real de la cultura popular como in-culta. Por supuesto, hubo y hay excepciones.

Pese a ello, las culturas populares muestran siempre su resistencia al mostrar espacios de creatividad, actividad y producción oral, artesanal o ritual en coexistencia y separación del mundo cultural urbano, secularizado e ilustrado. El empeño de conservar y catalogar la actividad popular tradicional produce siempre el efecto contrario, su secuestro y negación, ya sea vía mercantilización o vía trivialización. La supuesta autonomía, originalidad y autenticidad de lo tradicional y popular oculta el proceso histórico de formación de los popular y de las diferencias sociales y culturales: la exclusión, la dependencia, el mimetismo, etc, (Martín Barbero, 1993: 15-21). De este modo, lo popular queda sin sentido histórico y lo rescatado acaba siendo una cultura cosificada, que ya no puede mirar más que al pasado, como cultura-patrimonio o museo. Lejos quedaban los conceptos actuales de cultura como motor endógeno del desarrollo sostenible.

Si comparamos lo que escribían los folkloristas de hace un siglo con lo que algunos folkloristas dicen ahora descubriríamos, dice Díaz G. Viana (1999:7 y ss.), lo poco que han cambiado los discursos. A la necesidad de salvar o conservar lo popular se añade la insistencia en la autenticidad y pureza de la recopilación o restauración como una dimensión de la defensa de la identidad colectiva. A este folklore se le confiere una capacidad moralizante frente a todo lo ajeno y moderno. En el fondo no le interesa el estudio de la cultura popular sino una parte concreta de esa cultura fácilmente instrumentalizable. Se olvida que el folklore es no sólo formas tradicionales sino un conjunto cultural vivo y funcional, dinámico y complejo, compuesto de elementos que desvelan las cicatrices de la historia, sus conflictos, logros y desventuras. Pero también de elementos recientes que hacen del conjunto de la cultura popular una síntesis anónima creativa y viva, capaz de evolucionar o cambiar.

El interés por lo popular nacía justificando un movimiento paralelo del capitalismo y de los Estados- Nación modernos que exigía la desaparición de las esferas tradicionales no integradas. La antropología también se inició como disciplina racionalizando y legitimando el colonialismo. El Folklore busca recopilar y estudiar la Tradición Oral para hacerla Historia. He aquí su recompensa y su fracaso. El pueblo se cosifica e instrumentaliza, se aisla y desaparece. Al tratar de fijar su actividad se cercena lo vivo (García Calvo, 1983). La Historia busca reificar y definir al pueblo, pero éste es anónimo, carece de espacio y de tiempo cronológico, tampoco puede contarse por eso es ajeno a los individuos concretos, por eso es anónimo y surge del común de las gentes.

En Extremadura el movimiento folklorista experimentó un dinamismo y creatividad singular. Ya en 1881 se funda la Sociedad del Folklore de Burguillos de manos de Matías Ramón Martínez. A ella le siguen el Folklore Frexnense (Romero y Espinosa), que se convertirá en el órgano difusor regional (4), y entre 1882 y 1884 dieciocho localidades extremeñas, (Marcos Arévalo, 1987:XX). Precisamente Llerena fue uno de los últimos centros sumados a toda esta efervescencia por el Folklore y donde la madre de Machado, Cipriana Álvarez, jugó un papel crucial.

Cuando Cipriana Álvarez recala en Llerena la ciudad arrastraba una decadencia iniciada a mediados del siglo XVII, y salvo ciertos intentos reformadores e ilustrados, lejos quedaba la mitificada época de esplendor de los siglos XV-XVI. En el último tercio del siglo XIX Llerena parece despertar de la modorra y peso de su propia Historia. El punto de inflexión es, al mismo tiempo, un eslabón más de la decadencia y el inicio de una etapa renovadora. La definitiva supresión del Priorato de San Marcos de León de la Orden de Santiago en 1874 provocó el conocido “Cisma de Llerena” orquestado por el Teniente-Gobernador: Francisco Maesso (Manzano Garías, A. 1960). Lo representativo es aquí el carácter singular y popular que adquirió el suceso, catalizando una forma crítica de conciencia histórica y ciudadana respecto al pasado, el presente y el futuro de la ciudad. Significativo es también que el hecho provocara una coyuntural alianza entre los elementos tradicionalistas y conservadores con los republicanos-liberales locales. No vamos aquí a entrar a analizar el Cisma porque se aleja de los objetivos de este trabajo pero si hemos querido mencionarlo porque refleja la complejidad de los procesos históricos y nos servía de referente alegórico del final y comienzo de una nueva era de la Historia Local.

Tras la revolución de 1868 y la I República se articuló en Llerena cierta clase media burguesa de rentistas, abogados, funcionarios, profesionales y técnicos que dieron lugar a una minoritaria pero activa élite local. La mayoría de ellos evolucionaron desde tendencias progresistas y republicanas, al hilo de la Restauración Borbónica y del propio liberalismo español, a formas regeneracionistas más o menos conservadoras frente al empuje de los movimientos obreros. Este grupo minoritario alentó el progreso, la educación, la literatura, las artes y el conocimiento de la Historia Local. Se trataba de un ambiente evolucionista y positivista de fe en el progreso y las ciencias, al mismo tiempo que el romanticismo miraba con nostalgia el pasado y lo propio. Por aquel entonces uno tras otro los lienzos y puertas de las murallas de la ciudad se derriban buscando abrirse a algo que no acabará de venir de fuera y que olvidará lo mejor de dentro. De repente, esta élite local, como otras por aquel entonces en otros puntos de España, descubre al “pueblo” de Llerena. Observan, registran y publican el “saber popular” de oscuros labradores y jornaleros, de mujeres hortelanas o escardadoras, de niños harapientos de los arrabales de las Ollerías, San Francisco, San Pedro y Tejeiro, como pasó con Cipriana Alvarez y Hernández de Soto, que por aquel entonces recopilaba materiales en Llerena para sus Juegos Infantiles de Extremadura (1884) o Publio Hurtado, que anotaba referencias locales para sus Supersticiones Extremeñas (1902). Derribadas las murallas los arrabales, huertas, molinos y cortijadas aparecen más cercanos. El pueblo muestra su anónima fisionomía en las primeras fotografías locales. Campesinos y cientos de jornaleros son el contrapunto de esa élite culta y literaria. Las transformaciones que se producen en el siglo XIX son vistas con una mezcla de recelo y esperanza pero ahí estaba el “pueblo” , el “saber popular” como una construcción de la diferencia, como imagen del propio poder y posición, objeto de didáctica paternalista, de higienismo y salud pública, manantial de lo tradicional y lo auténtico.

Por estos años la actividad socio-económica y cultural en Llerena trae consigo un peculiar esplendor de publicaciones periódicas, testigo de la incipiente y pujante burguesía local y literaria (Pulido & Nogales, 1989): El Tío Juan , La Corneja en 1871, El Cencerro (1871- 81), El Sur de Extremadura (1879-1881), El Tío Conejo (1881), El Látigo (1882-83), La Solución (1884), El Independiente (1884), El Domingo (1890-92), La Lealtad (1893), El Bético-Extremeño (1893-95), La Semana Llerenense (1897) o El Curioso Extremeño (1905-07). Y como personajes destacados: escritores, directores, impresores o redactores: Francisco Capilla (La Corneja); José Amaya, Manuel Henao (El Tío Juan); Pelayo Henao, Gazúl de Uclés (El sur de Extremadura); Felipe Muriel (La Solución, El Látigo); Francisco Monroy (La Lealtad); Pablo Grandizo, Soledad Martín Ortiz de la Tabla, Rufo Moreno y Alberni (El Curioso Extremeño); Emilio Martín (El Bético-Extremeño); César del Cañizo, Monroy, y Gazul en (La Semana Llerenense). A ellos hay que unir algunos de los nombres de la aristocracia agraria latifundista local, políticos y profesionales liberales. De forma paralela se suceden las logias masónicas, muchos de los personajes anteriores formarán parte de estos pequeños grupos influyentes con apenas una o dos docenas de miembros como: “Unión y Beneficiencia”. 1880-83.“Fraternidad”. 1880-83. “ Humildad, nº 275”. 1884-1886. Y “Regiana, nº 364” en 1885-1887. (López Casimiro, 1992).

Ni que decir tiene que la masonería constituyó por sus ideales y recursos el elemento catalizador y mediador en el desarrollo de las Sociedades del Folklore en Andalucía y Extremadura. También en Llerena debió ocurrir algo parecido cuando Cipriana Álvarez contactó a través de su hermano (registrador), su hermana Mª Luisa y su cuñado (abogado en Llerena) con el círculo masón de Felipe Muriel en su empeño por abrir la Sociedad local de Folklore o Folklore Regianense (cuyo nombre como vemos también coincide con la logia local de Felipe Muriel y Gallardo) el 22 de Abril de 1885. Pero lo curioso es que dicha fundación coincide con una clara decadencia ya tanto de las Sociedades de Folklore como de la masonería en la provincia de Badajoz. Estas son las amargas palabras del venerable masón Solís Panadero de la Logia Regiana y secretario del Tribunal de Llerena en aquellos años describiendo la situación: “En esta población indiferente de suyo a toda idea política y religiosa, merced también a influencias clericales dependientes de la tradición inquisitorial que este país tiene, hacen que la mayoría nos tenga en poco valor, un desconocer por esto que a causa de una sorda intestina y hábil combinada guerra de algunos ocultos jesuitas, se trate de quebrar en nuestro campo la desconfianza, las rencillas y hasta la separación de familias… Además el secreto de los trabajos impone hoy a ciertas creencias tímidas y timoratas aún de aquellos hombres conocidamente de ideas liberales, los cuales rehuyen la afiliación a nuestro orden por consideraciones pura y exclusivamente personales; hay más, se observa que, cuando cualquiera de nosotros ejecuta un acto censurable por insignificante que sea, se saca a la plaza procurando desvirtuar todo acto bueno que se ejecute” (Vázquez Domínguez, 1991).

En este contexto destaca el surgimiento de las primeras monografías históricas locales. Es como si los intereses de estas nuevas élites locales literarias y políticas de la Restauración, muy pronto y sin querer relacionadas con el clientelismo y el caciquismo, se manifestara alegóricamente en la formación de una conciencia histórica local que sintetizaba romanticismo y regeneracionismo. Faltas de una disciplina científica adecuada admiten de forma acrítica la tradición de eruditos locales anteriores y sustituyen la fiabilidad de los datos por un subjetivismo y extremado localismo. No obstante, constituyen escenarios de reinvención de la identidad local a través de la mitificación de lo propio construyendo una continuidad temporal frente a los cambios y transformaciones e indirectamente informan sobre conflictos sociales, personajes y espacios de la localidad. De este modo aparece la obra de A. Sabido y Martínez en 1888: Llerena, su pasado y presente. Madrid. Imp.Ginesta. Monografía que expresa un encendido alegato de la razón histórica local pero que incluye algunos comentarios etnográficos. En 1900 escribe E. Montero Santarén, maestro que ya colaboró en El Magisterio Extremeño su Monografía histórico-descriptiva de la ciudad de Llerena, algo más fiable que la anterior y con un breve capítulo sobre costumbres y tradiciones populares. En esos años finiseculares César del Cañizo, abogado llerenense, comienza su labor de acopio y publicación de documentos históricos. Así, colabora en 1897 en la revista La Semana llerenense y publica en la Revista de Extremadura de Cáceres en 1899 el Compendio o laconismo de la fundación de Llerena, obra de mediados del siglo diecisiete de Morillo de Valencia que constituye precisamente la referencia privilegiada y mítica de la Historia Local.

Para acabar hay que señalar otro hito cultural de enorme transcendencia etnográfica y que de alguna manera puso un interesante colofón a las actividades folklóricas iniciadas por Cipriana Álvarez. En 1901, Eulogio Montero y Joaquín Echávarri, médico por aquel entonces en Llerena, colaboran de forma entusiasta y decidida en el “Cuestionario sobre el Ciclo vital. Nacimiento, matrimonio y muerte” que el Ateneo de Madrid, sección de Ciencias Morales y Políticas, promueve en todo el ámbito estatal y que por el número de respuestas y la calidad de las informaciones constituye un documento único sobre las costumbres populares llerenenses, extremeñas y nacionales (7). Todavía la información obtenida en esas respuestas sirve de referencia a investigaciones sobre Medicina Popular como la que Yolanda Guío (1991) emprendió en Llerena y otras localidades extremeñas.

A continuación ofrecemos unas notas biográficas de Cipriana Álvarez Durán y de algunos de los personajes fundamentales en el origen y desarrollo de los estudios de Folklore y Etnografía en Llerena entre 1870 y 1910.

Cipriana Álvarez Durán, nació en 1828, seguramente en Zafra, de donde procedía parte de su familia. Era hija del pensador, político y militar José Álvarez Guerra, autor de obras filosóficas como La unidad simbólica y destino del hombre en la Tierra, y sobrina del insigne folklorista Agustín Durán, autor del Romancero General en 1851. De ellos heredó el gusto por la literatura y las artes, dado que al parecer también era una reconocida pintora.. En 1845 se casa con Antonio Machado Núñez, quien por aquel entonces pasó a ocupar la Cátedra de Física en la Universidad de Santiago, allí nace su hijo Antonio Machado “Demófilo”. En 1847 la familia se traslada a Sevilla al ocupar Machado Núñez la cátedra de Historia Natural. En 1868 participó en la Junta Revolucionaria de Sevilla. En aquellos años republicanos llegó a ser Rector de la Universidad hispalense y Gobernador Provincial. Machado es uno de los fundadores del darwinismo en España. Con ayuda de Federico de Castro, Catedrático de Metafísica, y discípulo de Sanz del Río, funda la Revista Mensual de Filosofía, Literatura y Ciencias portavoz del krausismo y el evolucionismo, y contribuye a crear la Sociedad Antropológica de Sevilla. Separado de su Cátedra en 1875 se relaciona con los integrantes de la Institución Libre de Enseñanza.

Por su parte, Antonio Machado Álvarez, “Demófilo”, sería el padre de los conocidos poetas sevillanos. Alumno de Federico de Castro, quien le inculcó el gusto por la literatura popular y el interés krausista por desvelar la verdadera esencia de la historia de los pueblos. Demófilo combinó romanticismo, positivismo, evolucionismo y krausismo como bases ideológicas de la nueva ciencia del Folklore. En 1878 se crea en Londres la Folklore Society y apenas tres años después Machado publica las Bases del Folklore Español, con el objeto de recoger y publicar todos los conocimientos del saber popular. En 1881 funda la Sociedad del Folklore Andaluz como órgano matriz de otros centros nacionales y junto a otros autores como Alejandro Guichot, Luis Montoto, Torre Salvador y Rodríguez Marín. La recopilación de cuentos populares tuvo un momento estelar a finales del siglo pasado con el auge de las sociedades folklóricas. Director de la Revista El Folklore Andaluz entre 1882-83 hasta que se fusiona con el Folklore Frexnense de Romero y Espinosa dando lugar al Folklore Bético-Extremeño. Demófilo es el director e impulsor también de la Biblioteca de Tradiciones Populares Españolas. Autor de la importante colección de Cantes Flamencos en 1881 y del Post-scriptum a Cuentos Populares Españoles en 1883. Además fue el traductor de la obra de Tylor Antropología en 1887.

Cipriana Álvarez colaboró con su hijo en la extensión del Folklore, siendo con Emilia Pardo Bazán una figura fundamental en la historia de la nueva ciencia. La reproducción de la tradición oral con textos de absoluta fidelidad reddere verbum verbo, era según Cipriana, el ideal del recolector. Fue la autora de una serie de Cuentos Populares que aparecen en la Revista El Folklore Andaluz entre 1883 y 1884:

– La mano negra.
– Una rueda de conejos.
– La serpiente de las siete cabezas.
– Las velas.
– Las tres Marías.

Para algunos autores: “Puesto que doña Cipriana recogió cuentos en Huelva y en Llerena, no sería extraño que la procedencia de estos cuentos sea Llerena; es decir, que estos tres cuentos formen parte del más de medio centenar recogido por la madre de Machado en su temporada llerenense. Se trata de los cuentos “ Una rueda de conejos”, pp. 355-357. “ La serpiente de siete cabezas”, pp 357-361 y “ Las tres Marías” pp. 457-459.” (Rodríguez Pastor, J. 1998:121.) De Llerena procede con certeza “Las cinco demandas” que publica en la Revista del Folklore Betico-Extremeño de Fregenal en 1883 ( pp.276).

Es autora de otros dos cuentos que proceden de Huelva: “El marqués del sol” y “La flor de lililá” que aparecieron en el Tomo I de la Biblioteca de Tradiciones Populares en 1883. En el Tomo VI de 1884 publicaría las Tradiciones referentes a algunos sitios de Extremadura. Es autora de Cuentos Extremeños, de los que pese a que su hijo habla de más de 50 sólo tenemos escasas referencias (8) y de una Culinaria Extremeña que no llegó a publicar (Guichot, 1922: 190 ). En carta a Aniceto Sela, fundador del folklore de Asturias, Demófilo señala que Cipriana “me ha recogido en Llerena sesenta cuentos , setenta coplas, 95 trabalenguas, tradiciones, explicación popular de nombres de sitios, chascarrillos, costumbres de casamiento, entierro y bautizo, tradiciones de minas y ermitas, en suma, el verdadero folklore de Llerena” (Marcos Arévalo, 1989.).

Un hermano de Cipriana: Francisco Álvarez, registrador de la propiedad en Llerena, había fundado el periódico Vígia de la civilización en 1870. La vinculación de la familia con Llerena continuó. Entre septiembre de 1883 y marzo de 1884 Cipriana Álvarez reside en Llerena en casa de su hermana Mª Luisa y al parecer será apodada “la mujer de los cuentos” por su afición a recopilar cuentos y tradiciones populares. A ese período como vemos se debe gran parte del acopio y producción de la madre de Machado. El propio Demófilo hace referencia a la estancia familiar y científica de su madre en Llerena en cartas a G. Pitré (9), médico y folklorista siciliano, autor de numerosos estudios históricos sobre tradiciones populares, en concreto, cartas fechadas el 29 de Septiembre de 1883 y otra de 24 de Enero de 1884 donde comenta. “ El Folklore como sociedad no necesita de hombres doctos en todas las comarcas, bástale con hombres de buena voluntad. Mi madre está coleccionando el Folklore de Llerena” (Baltanás, 2000: 268). En esta localidad entrará en contacto con la minoritaria élite literaria y funda la Sociedad del Folklore de Llerena o Regianense, “ Por iniciativa de Doña Cipriana Álvarez de Machado y Felipe Muriel Gallardo el 22 de Abril de 1885 se constituyó el Folklore local de Llerena, recogieron algunos materiales” (Guichot, 1922:190. Marcos Arévalo, J., 1987:XXI, 1989, 1995:396).

Felipe Muriel y Gallardo. Llerenense, abogado, poeta, masón y elocuente orador. Diputado provincial, miembro de la Junta Provincial de Instrucción Pública. Director y fundador de varias publicaciones periódicas en Llerena como El Látigo (1882-83), La Solución (1884) y La Lealtad (1893). En 1901 fue presidente del Ateneo de Badajoz. Junto a Cipriana Álvarez crea en 1885 la Sociedad del Folklore Regianense (10) llerenense. Lo cierto es que Felipe Muriel había tomado ya a su cargo mucho antes la instalación en Llerena de la Sociedad del Folklore y que seguramente la estancia en la ciudad de la madre de Demófilo supuso el espaldarazo definitivo a un proyecto que se había retrasado dos años. Así en una breve noticia de la Revista del Folklore Bético-Extremeño de 1883 se dice” Sin aventurar mucho podemos participar a nuestros lectores que en breve plazo quedará organizada por completo en la provincia de Badajoz la Sociedad del Folklore. A Los pueblos cabeza de partido donde se halla constituida seguirán pronto los diez restantes, pues en todos ellos gestionan activamente con este fin personas de reconocida ilustración, cuyo patrocinio es la mejor garantía del buen éxito de la empresa. He aquí la lista de los señores que han tomado a su cargo la instalación de la Sociedad en los pueblos a que nos hemos referido: Llerena, D. Felipe Muriel y Gallardo, director de “El Látigo”…” (1883:80).

Unos meses después la Revista inserta una nueva noticia al respecto, en este caso una columna de Felipe Muriel en la revista llerenense que refleja a la perfección las inquietudes de un contexto local sacudido por los ideales de progreso, ilustración e imitación, y de nuevo se explicitan los valores masónicos del director de El Látigo: “Folklore Regianense. A juzgar por lo que hemos leído en nuestro colega “ El Látigo” hace más de un mes, se halla próxima la constitución de la Sociedad del Folklore en aquella ciudad. Dice el periódico citado: Varias personas de reconocida ilustración se proponen constituir definitivamente el Folklore Regianense, y a la verdad, tal medida es digna de aplauso por su importancia y también porque pudiera contribuir a inclinar las numerosas aptitudes que encierra, a la constitución de otras asociaciones encaminadas a la propagación del saber en sus múltiples manifestaciones, elevando la Regiana de Plinio y Romey al nivel de otros pueblos que, seguramente, no disponen como ella con tantos elementos. Aquí, donde en círculo reducido, se halla un número considerable de juriconsultos, ingenieros, médicos, profesores en las facultades de Letras y Ciencias, donde aparte de estas especialidades, existen también personas ilustradas, no puede comprenderse la no existencia de círculos instructivos de asociaciones filantrópicas; casi no puede explicarse tanto quietismo ante los veloces corrientes de la época. Por algo, en fin, ha de empezarse, y abrigamos la fundada esperanza de que la instalación del Folk-lore producirá favorables resultados siendo, a la vez, el punto de partida para la formación de otras asociaciones científicas y literarias, las cuales despertando la afición al saber y atrayendo la emulación como consecuencia inmediata, nos haga entrar en el cauce por donde hoy marchan los pueblos que en algo aprecian su bienestar y su nombre.”

Pelayo Henao y Carrión. Militar de profesión, escritor y publicista. En 1875 funda en Llerena El Sur de Extremadura. En 1880 escribe en la Revista Extremeña, en 1883 en el Diario de Badajoz y en 1884 dirige en Almendralejo La Verdad. Pelayo forma parte en 1881 del grupo liberal que apoyó la creación del centro folklórico pacense. A su pluma se deben artículos como “Pensamientos” en El Eco de Fregenal o “Tradiciones Regianenses” en el Diario de Badajoz en 1883, también es el autor de “Los Difuntos” en el periódico El centinela de Almendralejo en 1884. (Marcos Arévalo, 1995: 338, 393).

Manuel Henao y Muñoz, padre de Pelayo Henao, republicano y masón, muy vinculado a Llerena, donde escribe en el periódico local El Tío Juan. Político destacado, llegó a ser diputado por Cuenca en 1871. Es autor de Crónica de la provincia de Badajoz (Madrid, 1870), con un claro sentido preregionalista y positivista. Así describe la herencia de atraso y fanatismo de la Inquisición en la localidad: “la Inquisición tuvo allí sus escenas persiguiendo en primer lugar a la secta de los alumbrados y a los sostenedores de sortilegios y hechicerías, que alcanzaron las persecuciones de aquellos tiempos; pudiendo asegurarse que al lado de la cruz roja de los santiaguistas ardía la hoguera del fanatismo, como símbolo del exterminio” (1870: 39-40).

Juan A. De Torre y Salvador. Escritor y folklorista, natural de Guadalcanal (Sevilla) pero muy vinculado en aquella época a Llerena y al contexto extremeño. Su padre, Lucas de Torre, era natural y vecino de Llerena, donde residía junto a otros familiares religiosos, dedicado a la administración de fincas. Conocido como “ Micrófilo” es autor de varios artículos en la prensa extremeña: El Eco en 1881, El Folklore Bético-Extremeño en 1883, Extremadura Literaria en 1884, todos ellos de Fregenal. En Llerena publica “Literatura popular. Dictados Tópicos” en El Látigo en 1883, texto que aparece también ese año en El Eco. El 4 de Mayo de 1884 funda la Sociedad de Folklore de Guadalcanal, que junto a la de Mairena del Alcor constituyen las dos únicas fundadas en la provincia de Sevilla. Unos años más tarde publica Un capítulo de Folk-Lore Guadalcanalense. (1891). “Micrófilo” influyó en la obra de su amigo y folkorista extremeño García-Plata (Marcos Arévalo, 1995:469).

Eulogio Montero y Santarén. Maestro de tendencia liberal y regeneracionista. En Llerena residía desde hacia una década cuando escribe la Monografía histórico-descriptiva de Llerena en 1900. Un erudito y completo trabajo histórico con las extrapolaciones típicas de las historias de los pueblos pero que incluye observaciones y comentarios jugosos sobre las tradiciones y carácter llerenense. En 1893 ya había colaborado en la prensa regional en El Magisterio Español. En 1901 responde con dedicación y entusiasmo, quizás no exento de exageración al enfatizar la singularidad de algunos rituales y creencias, el importantísimo Cuestionario sobre ciclo vital, rituales y creencias del Ateneo de Madrid. Con la colaboración de Joaquín Echávarri las respuestas llerenenses serán de las más numerosas y diversas de toda la región Extremeña.

Joaquín Echávarri Picó. Médico, liberal, afincado en Llerena a finales del siglo XIX, del que poseemos escasas referencias. Como Subdelegado de Medicina en el partido judicial de Llerena entre 1889 y 1908 redactó un “Libro-Registro”, curioso retrato de la situación sanitaria, social y política del momento en la comarca. Se le conoce vinculación en las logias masónicas locales. Participa en la Encuesta del Ateneo de 1901-1902 junto a Eulogio Montero. Es autor de un interesante informe social sobre la reforma del impuesto de consumos para el Congreso de los Diputados. Muere en 1910.

Para finalizar transcribo los textos publicados por Cipriana Álvarez en 1884 en la Biblioteca de Tradiciones Populares Españolas, Tomo VI, titulados: “Descripción de la Huerta llamada de las Higueras en Llerena”,y “Tradición sobre el pueblo de Reina y su castillo”. Los textos forman parte del conjunto de materiales recogidos por la mujer de los cuentos en Llerena pero que no llegaron a ser publicados. Así comienzan los comentarios introductores de su hijo Machado y Álvarez:“ …inserto a continuación algunos materiales referentes a nombres de sitios de localidades extremeñas recogidos por mi señora madre en una temporada de seis meses – Setiembre del año pasado a Marzo del que corre- que pasó en Llerena al lado de una hermana suya. Tan fructuosa fue esta temporada que los materiales recogidos durante ella darán para un tomo de esta Biblioteca; solo los cuentos pasan de cincuenta, y eso que mi madre limitó sus excursiones folklóricas a la huerta que más adelante se describe, a otras dos huertas próximas a la población, y a varias casas de las Ollerías, nombre de uno de los barrios bajos de Llerena, tomado de la industria a que sus habitantes se dedican: Las gentes de estas casas y de las huertas llamábanla la señora, y se apresuraban todos a decirle cuanto sabían. Los chiquillos, que también la enseñaban juegos y cuentecillos, bautizáronla con el, para mí muy poético, nombre de la mujer de los cuentos…” (Machado y Álvarez, BTPE, Tomo VI: 273-274).

Descripción de la Huerta llamada de las Higueras en Llerena (11).

“Esta posesión, de cabida de seis aranzadas, está sembrada de olivos escarriados, de almendros, perales, higueras, nogales, granados, membrillos, bruños y ciruelos, y según la estación de hortalizas, ahora, -en Febrero del año que corre tiene lechugas, escarolas, patatas, rábanos, remolachas, zanahorias, y he visto arrancar ya las matas de pimientos y tomates, sacándose la habichuela blanca de la que en el verano se vende verde.

Una gran alberca, a que surte de agua una noria tirada por un borrico, proporciona el riego a la huerta y el agua para beber, lavar y demás usos de la casa. Ésta tendrá de extensión en su fachada como 12 metros de latitud y 4 de profundidad, no contando con un corral y una cuadra que está detrás. Tiene solo piso bajo, y su fachada la componen una puerta en el centro y dos ventanas a los lados de ésta: unos poyetes de material antes de entrar en la casa y una parra sostenida por dos gruesos palos que da sombra a aquellos y constituyen la entrada. Dentro, y al lado izquierdo, está construida en el fondo una chimenea; de ella penden unas cadenas de hierro que llaman llares, a donde cuelgan el caldero, también de hierro, en que hacen las migas o las sopas. Un poyete de material a la derecha le sirve para colocar las cazuelas, pucheros y cántaros, con el agua para beber. Por encima de esta especie de mesa, están colgados una porción de cazos, sartenes y tapaderas, éstas de hierro y aquellos de azófar, que tienen tan limpios que relumbran. Enfrente de la puerta de entrada una especie de alacena de material contiene los platos, tazas, vasos, etc, y colgando por fuera, o mejor dicho, pendiente de clavos en la pared, algunos jarros bastos en que suelen trae vino.

A la derecha de la entrada está la puerta de una sala y alcoba que habitaban, en la del fondo los padres, y en la de fuera los hijos; detrás de la puerta de entrada colocan los aparejos y jáquimas de las caballerías, y en el techo tienen colgados de unas cuerdas, como hasta una docena de palos de castaño, en que cuelgan la chacina en los meses de frío, para que se seque y cure con el humo de la chimenea o fogarín y el viento.

La familia hortelana se levanta con el día; en seguida la mujer enciende la lumbre y se hacen las migas o sopas con aceite; apartado el almuerzo que queda al calor, echa de comer a los animales que están en el corral, éstos son: un cerdo, muchos conejos caseros y gallinas; asea la casa y almuerzan a las ocho; seguidamente la hortelana se pone a coser atendiendo mientras tanto a cuidar de la comida y del guisado de la noche, así como de ir a la huerta por la hortaliza para todo el que viene a comprarla. A las dos comen, y después de fregar los platos y dar un barrido de nuevo a la cocina, o entrada en que comen, se peina la hortelana, se asea y se pone a coser de nuevo. A la caída de la tarde viene el marido con el mozo (o más trabajadores, si es tiempo de mucho trabajo) y están un rato de conversación mientras son las ánimas, hora de cenar; después la mujer hace un rato de media mientras los hombres fuman, retirándose luego a dormir. El mozo solamente es el que queda en la huerta, pues si hay más trabajadores, marchan a sus casas a la caída del sol.

Los lunes hace la hortelana su lavado, al que generalmente le ayuda su madre, que viene a la huerta con este objeto; hacen el lavado al lado del estanque o alberca, en una pila de material con refregaderos de piedra, el lavado dura dos días, y al tercero planchan. La hortelana dedica el jueves al amasijo del pan que hace en su casa, después de traer media fanega de trigo de que saca, a más de la harina para el pan, como unos cinco cuartillo de afrecho que reparte entre el cerdo y las gallinas. De la harina amasada saca veinte y ocho panes de a dos libras, que coloca sobre un gran tablero que lleva en la cabeza al horno para cocerlo; este pan sirve hasta la semana siguiente. La hortelana va algunas mañanas a los pueblecitos inmediatos con su burro cargado de frutas y hortalizas. También trae a la huerta el trigo que escoge antes de molerlo; éste, en cantidad de media fanega, lo trae en la cabeza; después de escogerlo, vienen a recogerlo del molino en que tienen contratada por año dicha molienda, y lo vuelven a traer en caballería a la huerta hecho harina, con que amasa la hortelana los jueves, o antes si el pan se acaba. El agua la conduce a la casa desde la noria en cántaros que sujeta en el cuadril.

La casa de la huerta da espalda al camino de Reina, y por un lado de ésta tiene una verja que es la que da entrada a la posesión, que está cercada con una pared hecha de piedras sobrepuestas y de altura de un metro poco más o menos.”

Tradición sobre el pueblo de Reina y su castillo (12).

“Más abajo del pueblo de Reina se encuentran restos de otra antigua población, y existe una habitación abovedada, que se conceptúa del tiempo de los moros; también se encuentran en aquel sitio, a poca distancia, restos humanos, y asimismo varias jarras, con que se dice enterraban a los moros. Este sitio se llama hoy la Puerta del Moro. Han buscado tesoros que creen que existen, pero no se hallan.

Dentro del castillo de Reina (me contaron en una huerta donde se ve que existió), vivía un rey moro, y en la parte baja una reina cristiana, que pidió permiso al rey para hacerle una visita con sus doncellas, e hizo vestir a sus soldados de mujer y los hizo subir con ella al castillo del rey moro; éste les dió un gran convite y los llevó después a pasear y conocer el castillo. Llegados a un sitio desde donde se veía el jardín de la reina por la muralla, ésta dejó caer su pañuelo, y el rey, para ver si lo cogía, adelantó el cuerpo y la reina lo empujó, dejándolo caer al huerto. Muerto el rey, la reina con sus soldados se apoderó del castillo, y en satisfacción de este bien concedido por la Virgen de las Nieves, a quien se encomendó, edificó allí una capilla que hoy existe. Los enterramientos hallados eran dos grandes losas, una abajo y otra encima.

A la tradición anterior se refiere la siguiente copla:

La Virgen de las Nieves
Puesta en las alturas
Desde allí se divisa
Toa Extremadura.“

Datos sobre la cueva de Santiago en la sierra de Cazalla (13).

“En una de mis expediciones por Sierra Morena (14), oí hablar a un labriego de una tal Cueva de Santiago, le pregunté qué sabía de ella, y me contestó que, según la tradición de todos los cortijeros cercanos, decían era donde vivió mucho tiempo el apostol Santiago: lo tomé de guía para que me llevaran a dicha cueva, y después de cinco horas de marcha por grandes sierras y barrancos, llegamos a las cuevas, conocidas por el nombre de Cueva de Santiago.

La situación topográfica de ésta es la siguiente: el río o ribera de Benalija serpentea por la falda de la Sierra de la Cueva de Santiago, sirviendo éste como línea divisoria de las provincias de Badajoz y Sevilla; la cueva y sierra de Santiago se encuentra en el término de Cazalla de la Sierra, siendo también línea divisoria el río de Benalija del término de Guadalcanal y Cazalla; las bocas de las cuevas miran al N., y por un resbaladero de unos 20 metros se llega al río de Benalija.

Desde las cuevas a la cúspide del cerro vemos un corte casi vertical que mide unos 25 metros, su longitud es aproximadamente de 200 metros. Las cuevas son tres: la primera tiene una forma irregular, su entrada es de 1 metro 20 centímetros de alta por 2 metros 40 centímetros de ancha, es plana en su interior, y en una forma irregular, mide 2 metros de diámetro; la segunda es más chica y casi superficial; la tercera, también de forma irregular, mide una longitud de 12 metros, en pendiente, como queriendo buscar las entrañas de la sierra.

Una vez vistas las cuevas y los grandes despeñaderos que en el barranco de Santiago existen, pasé a lo alto de la sierra a ver la ermita del Santo, y no encontré más que ruinas, grandes paredones de mampostería, lo que nos demostraba había existido una buena ermita.

El cerro de Santiago al S. Forma una explanada de unos 2 kilómetros, como unos 400 ó 500 metros de radiop; a partir de la ermita hay una buena mancha de monte grande y espeso; al atravesar éste y buscar salida, me encontré a un pastor o mayoral de ganado, el que saludándome con un Dios guarde a Vd, me dijo: ¿Qué, se viene a ver el salto de santiago cuando mataba a los moros?, y señalando al corte vertical antes mencionado decía: ¿es un buen salto? vedle. Con este motivo le interrogué para que me contara cuanto supiera sobre aquel sitio.

El mayoral que es hombre de unos 52 años, principió su relató del modo siguiente: según se dice de público, y por los más viejos de estas tierras, con referencias a otras gentes más antiguas, que en las cuevas que hay allá abajo en el barranco y que antiguamente eran mayores, pues según yo le oí a mi abuelo, se corresponden hasta aquel otro barranco (en dirección S., y un kilómetro y medio de distancia), de modo que las cuevas esas atraviesan todo el cerro donde estamos; pues bien, el Santo se entraba por las bocas de las cuevas que dan a la ribera de Benalija y salía por aquel barranquillo que ya le he dicho a V.; por allá andaban los moros, y el Santo los comprometía; ellos salían a la carrera tras el Santo, y corriendo unos tras otros, llegaban a este corte, conocido por el Salto de Santiago, y sin detenerse ni perder la carrera que traía, saltaba el Santo, caía en la ribera, que como V ve hay más de 50 varas, y no se hacía nada, y los moros saltaban también, y todos se reventaban al porrazo tan grande que daban; así continuaba el Santo una porción de veces, hasta que conseguía concluir con todos los moros que había en estos circuitos.

Ya que concluyó con los moros, hizo vida de monge en estas cuevas, donde vivió muchos años; a su muerte le hicieron esa ermita que tenemos delante, y que hoy está arruinada porque se va perdiendo la fe, y más que todo, porque el Santo tenía aquí muchas tierras que unos y otros se han apropiado, no quedándole hoy más terrenos que este cerro y el barranco, y eso, porque como Vd ve, vale poco.”

____________

BIBLIOGRAFÍA.

AGUILAR CRIADO, E. Cultura popular y Folklore en Andalucía. Dip. Prov. Sevilla. 1990.

AGUILAR CRIADO, E. “Antropología y Folklore en Andalucía: 1850-1922.” En Antropología de los pueblos de España (Prat y Otros, Eds.) Taurus. Madrid. 1991: 58- 76.

ÁLVAREZ DURÁN, C. “La mano negra”. El Folklore Andaluz, Sevilla , 1883: 309-310.

ÁLVAREZ DURÁN, C. “Una rueda de conejos”. El Folklore Andaluz, Sevilla, 1883: 355-358.

ÁLVAREZ DURÁN, C. “ La serpiente de las siete cabezas”. El Folklore Andaluz, Sevilla, 1883: 359-361.

ÁLVAREZ DURÁN, C. “Las velas”. El Folklore Andaluz, pp: 401- 404. Sevilla, 1883: 401-404.

ÁLVAREZ DURÁN, C. “Las cinco demandas”. El Folklore Bético- Extremeño, Fregenal. 1883: 274-276.

ÁLVAREZ DURÁN, C. “Las tres Marías”. El Folklore Andaluz, Sevilla, 1884: 457-459.

ÁLVAREZ DURÁN, C. “Tradición sobre el pueblo de Reina y su Castillo”. Biblioteca de las Tradiciones Populares Españolas (BTPE). Madrid. 1884. TomoVI. 275-276. Madrid.

ÁLVAREZ DURÁN, C. “Descripción de la Huerta llamada de las Higueras en Llerena”. BTPE. Madrid. 1884. TomoVI. 277-280.

ÁLVAREZ DURÁN, C. “Datos sobre la cueva de Santiago”. BTPE.

Madrid. 1884. TomoVI. 281-284.

BALTANÁS, E. “El folklore como empresa europea y proyecto nacional en el siglo XIX: cuarenta y ocho cartas inéditas de Antonio Machado a G. Pitré”. Sevilla. Demófilo, 2000, nº: 33-34: 221-296 BASCOM, W. “ Folklore”, en Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales. (D. Sills, ed.). Aguilar. Madrid. 1974. Vol.V:20-23.

DÍAZ G. VIANA, L. Los guardianes de la Tradición. Sendoa Ed. Oiarzun. 1999. El Folklore Frexnense y Bético-Extremeño. Reedición facsímil. (Estudio preliminar de J. Marcos Arévalo). Dip. Badajoz-Fundación Machado. (1883) 1987.

FLORES DEL MANZANO, F.“ Formas tradicionales de vida en Extremadura en el tránsito del siglo XIX al XX”. Revista de Estudios Extremeños, Dip. Badajoz. Badajoz.1998,Tomo LIV, nº 3, pp:1031-1061.

GARCÍA CALVO, A. Historia contra Tradición. Lucina. Madrid. 1983.

GUICHOT Y SIERRA, A. Noticia histórica del Folklore. Imp. Hijos de G. Álvarez. Sevilla. 1922.

GUÍO CEREZO, Y. Salud, enfermedad y medicina popular en Extremadura. Madrid. Univ. Complutense. Tesis Doctoral. 1991.

LÓPEZ CASIMIRO, F. Masonería y Republicanismo en la Baja Extremadura. Pub. Dip. Badajoz. Badajoz. 1992.

MACHADO ÁLVAREZ, A.(Dir.) Biblioteca de las Tradiciones Populares Españolas. (XI Tomos). Imp. Fernando Fe. Madrid. 1883-86.

MANZANO GARÍAS, A. “El cisma del Priorato y sus repercusiones en Azuaga, Llerena y Mérida”, Revista de Estudios Extremeños, Badajoz. 1960. Tomo XVI,nº III: 457-466.

MARCOS ARÉVALO, J. “Cipriana Álvarez.” Gran Enciclopedia de Extremadura. Edex. Mérida. 1989.

MARCOS ARÉVALO, J. La construcción de la Antropología Social en Extremadura. Pub. Univ. Extremadura. Cáceres. 1995.

MARCOS ARÉVALO, J. Nacer,vivir y morir en Extremadura. Pub. Dip. Badajoz. Badajoz. 1997.

MARCOS ARÉVALO, J. “Caracterización del discurso folklórico-antropológico extemeño de fianales del XIX. Ámbitos temáticos y aportaciones metodológicas”, Revista de Estudios Extremeños.

Badajoz. 2000. Tomo LVI, nº II: 699-721.

MARTÍN BARBERO, J. De los medios a las mediaciones. Gustavo Gili. México. 1993.

MICRÓFILO (Torre y Salvador, J.A de) Folklore Guadalcanalense. (Edición de P.M. Piñero y E. R. Baltanás). Guadalmena. Alcala de G. (1891) 1992.

PRAT, J y Otros (Eds). Antropología de los pueblos de España. Taurus. Madrid. 1991.

PULIDO, M.& NOGALES, T. Publicaciones periódicas extremeñas. 1808-1988. Dip. Badajoz. Badajoz. 1989.

RODRÍGUEZ BECERRA, S. & MARCOS ARÉVALO, J. “Perfil sociológico e ideológico de los informantes de la Encuesta del Ateneo en Andalucía y Extremadura”, Demófilo, Fundación Machado. Sevilla. 1997, nº 21, pp:79-98.

RODRÍGUEZ PASTOR, J. “Los cuentos populares extremeños en el tránsito del siglo XIX al XX”. Revista de Estudios Extremeños. Badajoz. 1998.Tomo LIV,nº I, pp:113-150.

RUIZ BANDERAS, J. “Símbolos y funciones del urbanismo llerenense”, Revista de Fiestas, Llerena, 2000, pp: 45-58.

VÁZQUEZ DOMÍNGUEZ, J. R.. ”La logia Regiana nº 364” Revista de Fiestas. Llerena. 1991.

VELASCO, H. “El evolucionismo y la evolución del Folklore.” Rev. El folklore Andaluz. Fundación Machado. Sevilla. 1988, nº 2, pp: 13-32.

VELASCO, H. “El folklore y sus paradojas.” Revista Española de Investigaciones Sociológicas, CSIC. Madrid. 1990, nº 49,pp:122-144.

____________

NOTAS

(1) Este trabajo es una revisión y ampliación de la comunicación presentada por el autor en la I Jornada de Historia de Llerena. “Notas sobre el folklore en Llerena en el tránsito del siglo XIX al XX: Cipriana Álvarez Durán”, en Actas de la I Jornada de Historia de Llerena. Consejería de Educación, Junta de Extremadura. Llerena. 2000: 215-230.

(2) “Folklore significa sabiduría popular y abarca todos los conocimientos que se trasmiten oralmente y todas las habilidades o técnicas que se aprenden por imitación o mediante el ejemplo, así como los productos resultantes” (Bascom, W. 1974::20).

(3) En 1871 las publicaciones locales son testigos y agentes de agrias polémicas. El Tío Juan, periódico quincenal independiente y satírico arremete contra los “falsos” ideales de progreso y sufragio popular de La Corneja. En el cruce de acusaciones no duda en utilizar a la patrona de la ciudad, símbolo identitario local. He aquí una copla que insertan en sus páginas: “Oh virgen de la Granada / la plata te la han vendido. / Después, no has sabido nada? / Pues, yo tampoco he sabido. / Entre danzas tantas / y tanto jaleo / de siempre la canta / me gusta el jaleo / Más no te enojes por eso / patrona del alma mía / que la gente del progreso / se encuentra ya en agonía./ Con aquestas danzas / con aquestas guerras / en las contradanzas / te venden las tierras/ (…) / Y luego cautiva / ya sin caridad / te harán dar un Viva / A la libertad.” (El Tío Juan, 1871, nº4).

(4) Más aún, tras la desaparición de la revista El Folklore Andaluz, la revista frexnense decidió brindar sus columnas a los folkloristas andaluces dando lugar a El Folklore Bético-Extremeño desde Abril de 1883, (Marcos Arévalo, 1995: 334. Aguilar Criado, E. 1990:213).

(5) Todavía a mediados de siglo el recinto amurallado estaba casi completo. Ver Madoz ,P.(1847). Diccionario Geográfico-estadístico- histórico. Madrid. La Ilustración.

(6) Para mayor información sobre el significado, discurso y contenido de las monografías locales en Extremadura ver: Marcos Arévalo, J. 1995: 247-278.

(7) Un análisis exhaustivo y registro de las respuestas que ofrecieron los informantes de Llerena pueden verse en Marcos Arévalo, J. (1997) y en Rodríguez Becerra, S. & Marcos Arévalo, J. (1997).

(8) “Gran parte de los materiales recogidos por doña Cipriana se perdieron al morir Machado y Álvarez, ya que, según Guichot, sus hijos no pudieron atender a la conservación de lo que reunió su padre” (Rodríguez Pastor, 1998: 121.) (9) Cipriana Álvarez, que era además pintora, enviará a Pitré una copia de un cuadro de Murillo realizada por ella, (Baltanás, 2000: 223).

(10) Desde hacía algunas décadas la historiografía local junto a algunos Diccionarios Histórico-Geográficos nacionales relacionaban, equivocadamente, el origen de la ciudad con las cercanas ruinas de la colonia romana de Regina.

(11) La tradición hortelana en esta zona se remonta a siglos atrás, (Ruíz Banderas, 2000: 45-58). Incluso hay noticias de una Huerta con el mismo nombre en un censo de donativos reales de 1636. La descripción etnográfica, llena de afecto y sencillez, nos permite recrear la vida hortelana concreta de este lugar que permaneció prácticamente inalterable hasta finales de los años setenta de este siglo, y de la que, por tanto, muchos pueden recordar.

(12) La alcazaba de Reina fue conquistada por Pelay Pérez Correa, maestre de la Orden de Santiago al servicio de Fernando III en 1246. Las llanuras de la campiña sur llerenense inmediatas a la alcazaba lo habían sido en 1241 por el anterior maestre R. Iñiguez. Lo curioso en relación a esta leyenda es que el castillo fue donado a la Orden antes de su conquista.

(13) Estos datos fueron recogidos por la tradición oral por el Sr. Cervantes, propietario de unas minas en Extremadura, que reside habitualmente en Llerena (Nota de la autora).

(14) Resulta extraño que Cipriana desconociera u olvidara los trabajos, excursiones y excavaciones realizadas por su marido Machado y Nuñez en los campos de la Geología y Prehistoria en esta zona entre 1868 y 1874; y que incluyeron, seguramente, esta cueva (Aguilar, 1991: 61).

Antonio Machado: Presidente en el Consejo Nacional de Cultura en 1935, de Vocal de la Comisión Delegada para la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas en diciembre de 1936, y Vicepresidente del Consejo Central de Teatros en 1937.

Antonio Machado: Presidente en el Consejo Nacional de Cultura, 1935.

En la “GUÍA OFICIAL de ESPAÑA” correspondiente al año 1935, en la página 481, se relaciona la composición de la Sección cuarta del CONSEJO NACIONAL DE CULTURA, que resulta ser la siguiente:

Sección cuarta

Bellas Artes y Archivos, Bibliotecas y Museos, Tesoro Artístico e Histórico nacional, Teatro, Escuelas superiores de Bellas Artes, Conservatorios y Escuelas de Música.

Presidente

Ilmo. Sr. D. Antonio Machado Ruíz.

Vocales

Ilmo. Sr. D. Aurelio Arteta y Errasti.

Ilmo. Sr. D. Manuel Sánchez Arcas.

Ilmo. Sr. D. Miguel Artigas Ferrando.

Ilmo. Sr. D. José Martínez Ruíz.

Ilmo. Sr. D. Oscar Esplá.

Ilmo. Sr. D. Jesús María Perdigón y Hernández.

Ilmo. Sr. D. Ramón Cabanillas Enríquez.

Antonio Machado: Vocal de la Comisión Delegada de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciónes Científicas.

El Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes nombra el 19 de diciembre de 1936 a Antonio Machado vocal de la Comisión Delegada de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigacione Científicas.

En la misma disposición se dice que dicha Comisión quedará compuesta de la siguiente forma:

Presidente: Don Manuel Márquez,

Vocales: D. Antonio Machado,

D. Victorio Macho,

D, José Puche Álvarez,

D. José María Ots,

D. Manuel Sánchez Arcas y

D. Tomás Navarro Tomás, que será además secretario.

Destacamos la pfresencia como vocales de Tomás Navarro Tomás y de José Puche Álvarez, por ser ambos de los acompañantes de Antonio Machado en el camino del exilio entre el 23 de enero de 1939 y el 27 de enero del mismo mes, de Barcelona a Cerbere (Francia).

Igualmente destacamos la presencia, como vocal, del escultor Victorio Macho.

Antonio Machado: Vicepresidente del Consejo Central de Teatros, 1937.

El diario «LA VOZ», en su edición de Madrid del Jueves 14 de octubre de 1937, en su sección «Ultima hora» y en el apartado «Disposiciones de la GACETA«,  se lee:

VALENCIA 14 (2 t).-  La «Gaceta» publica las siguientes órdenes: PRESIDENCIA ………………………., DEFENSA NACIONAL………………………, HACIENDA Y ECONOMÍA………………………, GOBERNACIÓN……………………………, INSTRUCCIÓN PÚBLICA……………….«Nombrando presidente del Consejo Central de Teatros al director general de Bellas Artes; vicepresidente, a D. Antonio Machado; secretario, a D.  Max Aub Mohrenwitz, y vocales, a D. Jacinto Benavente, Margarita Xirgu, Enrique Díez-Canedo, Cipriano Rivas Cherif, Rafael Alberti, Alejandro Casona, Manuel González, Francisco Martínez Allende, Enrique Casals y Miguel Prieto., AGRICULTURA……………… .

Presidente:         El Director General de Bellas Artes

Vicepresidente:   ANTONIO MACHADO RUIZ

Secretario:         MAX AUB MOHRENWITZ

Vocal:                JACINTO BENAVENTE

Vocal:                MARGARITA XIRGU

Vocal:                ENRIQUE DIEZ-CANEDO  

Vocal:                CIPRIANO RIVAS CHERIF

Vocal:                RAFAEL ALBERTI

Vocal:                ALEJANDRO CASONA

Vocal:                MANUEL GONZÁLEZ

Vocal:                FRANCISCO MARTÍNEZ ALLENDE

Vocal:                ENRIQUE CASALS

Vocal:                MIGUEL PRIETO

Revista: ALMA ESPAÑOLA – 20 de marzo de 1904 – Pág. 5, 14 y 15.

En la “REVISTA ILUSTRADA DE TIPO COMPLETAMENTE ORIGINAL” llamada “ALMA ESPAÑOLA”, en su número 19, Año II, de fecha 20 de Marzo de 1904, además de publicar (en su página 5) bajo el título de GALERIAS la poesía de Antonio Machado que reproducimos, se edita en la página 14 y 15 un artículo tremendamente irónico, firmado por el mismo autor y con el título de “TRABAJANDO PARA EL PORVENIR”, al que acompaña en la misma sección llamada GACETILLAS otro firmado por Francisco Acebal de título “HUMANIDAD”.

TRABAJANDO PARA EL PORVENIR.

El otro día quedé maravillado al ver el magnífico Seminario que se está construyendo en el Paseo del Cisne, y por aquellos contornos conté casi tantos conventos e iglesias como hoteles particulares y casas de vecinos. Dentro de un siglo, a más tardar Madrid entero estará dedicado a Dios. Y supongo que en toda España ocurrirá lo mismo.

Estéticamente considerado, y como expresión final de una raza, no cabe duda que esto ha de ser admirable. Los partidarios de la vida para el arte estaríamos de enhorabuena si pudiéramos contemplar el espectáculo de una Tebaida, multiplicada por el monte Aots y convenientemente romanizada y adornada de capelos, mitras, capas pluviales, palios, mangas y pendones, aromada por el incienso y arrullada por sermones y rezos. Pensadores, sociólogos, pedagogos y escritores de pluma vulgar, encontrarán esto abominable, pero la belleza triunfaría. Me diréis, tal vez, que esto no sería bello… ¿Me negaréis que esto tendría, al menos, muchísimo carácter?.

Además, aquí comenzaría nuestra regeneración y se acrisolaría la fe religiosa en nuestros corazones; porque ya todos dedicados a Dios, ¿quién nos daría de comer?… Penitencia, y ayuno verdaderos empezarían entonces. Los más fervientes harían el sacrificio de sus vidas muriéndose de hambre, para demostrar de un modo claro a los desalmados que la religión no puede ser nunca modus vivendi. Tendríamos numerosos mártires. No faltarían otros que siguieran rogando a Dios, pero dando con el mazo, no importa a qué, para ganarse el pan. Los más se dedicarían sencillamente a trabajar.

Entonces comenzaríamos a vivir una vida útil, laboriosa y vulgar. Pero es necesario que antes triunfe la estética.

Convengamos en que esos clérigos son magníficos y en que trabajan para el porvenir, siempre tranquilos y confiados. Contemplad el Seminario del Paseo del Cisne.

Y en esta tierra de vividores aborrecemos ya seriamente a los curas, porque ellos son los únicos que han logrado vivir. No es extraño. Ellos poseen las dos grandes virtudes de la vida, los dos grandes valores de que el maestro Galdós lo espera todo: la paciencia y la voluntad. Yo creo que en vez de aborrecerlos deberíamos imitarlos. Y si para esto nos falta voluntad, tengamos paciencia, que ellos acabarán por regenerarnos.

Antonio MACHADO

HUMANIDAD

Al recorrer la prensa europea creemos que la humanidad es sanguinaria y carnicera. Y, sin embargo, la humanidad es amable, bondadosa, compasiva. ¡Qué importan los terribles telegramas de la guerra! La guerra es fuente de grandes mentiras; los corresponsales, las agencias, las empresas, las redacciones… Embustes, mentiras.

La humanidad es buena. Ahora mismo, todos los días, veo en la prensa extranjera, llena con telegramas de la guerra, algún rinconcito reservado para la humilde noticia de una obra buena.

Por ejemplo: en París hay una obra humanitaria que se llama así: Les Creches perisiennes celebraron días pasados su asamblea, y que en ella el tesorero, Edgardo Berthemet, leyó una Memoria, de la cual se destaca una cifra tan altamente consoladora, que yo quiero estamparla aquí para consuelo de los afligidos, para alivio de los atormentados con los desastres de la guerra: Les Creches, aunque de fundación reciente, han dado a la humanidad 179.000 días de hospitalización.

¿A qué afligirnos tanto con las terribles guerras? ¿A qué afligirnos?… ¡!79.000 hospitalizaciones! Hagan ustedes lo que yo: no lean los telegramas de la guerra, busquen estas humildes noticias en los obscuros rincones y dirán como yo: la humanidad es amable, es compasiva, es buena.-

Francisco ACEBAL

COLLIOURE. Algunas Pinturas de H. Matisse, de A. Derain y de H. Martín.

HENRI MATISSE

Henri Matisse (French, Le Cateau-Cambrésis 1869–1954 Nice) Olive Trees at Collioure, summer 1905 (?) Oil on canvas; 17 1/2 x 21 3/4 in. (44.5 x 55.2 cm) The Metropolitan Museum of Art, New York, Robert Lehman Collection, 1975 (1975.1.194) http://www.metmuseum.org/Collections/sea
rch-the-collections/459161

ANDRÉ DERAIN

Working Title/Artist: Fishing Boats, Collioure Department: Modern Art Culture/Period/Location: HB/TOA Date Code: Working Date: 1905 photographed by mma in 1986, transparency 12b scanned by film & media 5/26/04 (phc)

HENRI MARTIN

Revista : La Estampa – 15 de julio de 1933. (Pág.9 y 10).

«Lo primero que escribieron nuestros autores»

En este número del 15 de julio de 1933 de «La Estampa» se publicó un artículo titulado «Lo primero que escribieron nuestros autores», en el que se entrevistan a Juan Ramón Jiménez,  Jacinto Benavente, Antonio Machado, Manuel Machado y Pedro Muñoz Seca. Transcribimos las realizadas a los hermanos Machado.

ANTONIO MACHADO. :  El es tal como lo pintó el poeta de América, que dijo en verso su gesto «misterioso y silencioso», y de su mirada «que era tan profunda que apenas se podía ver». Por otra parte, su pergeño fué bien retratado por él mismo: «ya conocéis mi torpe aliño indumentario».

– Yo comencé a publicar mis versos en revistas de vida breve, que nadie recuerda ya, y que, desde luego, se han perdido completamente: Renacimiento, Juventud, Mundo Latino, Helios, Electra … Antes de todo eso, aún escribimos mi hermano y yo una revista de broma que se titulaba  La Caricatura. Esto fué en el año 1895.Entonces me firmaba yo con el seudónimo Cabellera, uno de los graciosos del teatro clásico, me parece que en una obra de Tirso de Molina, Después, ya en 1903, recogí mis versos dispersos en un volumen que se llamó Soledades. Es cuando publiqué ya en grandes revistas: España, sobre todo.

– ¿De modo que una primera página suya …?

– Es difícil que usted encuentre alguna de aquellas revistas en que comencé. Pero es lo mismo. Aquellas composiciones las recogí en Soledades. He aquí una poesía de esa primera época.

Y la leímos …

Estamos en su saloncito, lleno en los muros de obras de buena pintura, de su casa de la calle del General Arrando. Un sol tardeño ciñe la cabeza desaliñada y triste de Antonio Machado, que tiene algo de corazón, como la mascarilla de Beethoven,

La poesía se titula                                              HASTÍO

Pasan las horas de hastío

por la estancia familiar,

el pobre cuarto sombrío

donde yo empecé a soñar.

Del reloj arrinconado,

que en la penumbra clarea,

el tic-tac acompasado

odiosamente golpea.

Dice la monotonía

del agua clara al caer:

un día es como otro día,

hoy es lo mismo que ayer.

Cae la tarde. El viento agita

el parque mustio y dorado;

¡qué largamente ha llorado

toda la fronda marchita!

MANUEL MACHADO: Arrellanados en unas butacas en esta sala con retratos antiguos – uno de ellos, émulo de Esquivel, pintado por la abuela de los Machado – y en que Manuel conserva un casco de la Gran Guerra, hablamos de sus comienzos.

– Lo primero que escribí, y es algo curioso, fué en colaboración con mi hermano Antonio. Eran obras de teatro, cuyos originales no conservamos ni el ni yo. ¡Quién sabe dónde estarán! Comenzamos colaborando para el teatro, y luego dejamos correr el tiempo, cada uno embebido en su obra – tan diversa -, sin pensar en colaborar de nuevo …, hasta ahora, hará unos años, que comenzamos con Julianillo Valcárcel, La Adelfas, etc.

– ¿ De modo que una primera página de usted …?

– Muy difícil de hallar. Mi primer libro de versos, que se titulaba Alma, es de 1900. Estaba yo entonces en París. En ese volumen recogí todo lo de mi juventud, lo mejor de mis años: de los veinte a los treinta.

– ¿ Había tradición literaria en su familia de ustedes?

– Claro, claro … Mi padre, Antonio Machado, como mi hermano, fué un excelente folklorista. Tiene un volumen de folklore, que usted puede leer en la Biblioteca Nacional. Fué el primero, en España, que se ocupó del alma popular. Aunque no seguí yo esos derroteros, ello se trasluce en mi obra. También en la de Antonio …

Tras unos momentos más de animada charla me despedí del poeta. No teníamos esperanza ya de hallar nada suyo de sus primeros tiempos; pero, en la Hemeroteca Municipal, repasando la revista La vida Literaria, del año 1898, hallamos de pronto, un soneto de Manuel Machado. Al día siguiente fuimos a leérselo al poeta, en la Biblioteca del Hospicio, donde Manuel Machado trabaja, y se sonrió del hallazgo; él ni lo recordaba …    He aquí el soneto:

LO QUE DICEN LAS COSAS

Son voces sin cadencia, melodías

sin principio ni fin, suspiros, notas

que salpican al aire como gotas

de fantásticas, tenues armonías.

Son como sueños, nubes, fantasías,

visiones de humo en el ambiente rotas

por siempre vagas, para siempre ignotas,

crepúsculos de penas y alegrías.

Pero hay un canto plácido o terrible

con palabras hermosas y secretas

en las cosas que son …intraducible.

Armonía de notas incompletas

que responde a ese amor de lo imposible

de que viven y mueren los poetas.

Antonio Machado. Revista: Horizonte – 30 del XI de 1922 (Página 9)

NUEVAS CANCIONES.   CANCIONES DE TIERRAS ALTAS.  CANCIONES.

        Pag. 9  de la revista HORIZONTE,  30/XI/1922.

Esta composición, titulada simplemente CANCIONES, se publicó en la revista HORIZONTE el 30 de noviembre de 1922, en su página 9.

Obsérvese la fecha de octubre de 1922 en el ángulo inferior izquierdo, que parece indicar aquella en la que el autor decidió su inclusión en la revista, tal y como finalmente se publicó.

La composición, bajo el título de CANCIONES consta de tres estrofas, numeradas I, II y III.

Los versos amparados por el número I corresponden al número IV de CLVIII (Canciones de tierras altas) de «Nuevas Canciones», según la numeración y orden recogido en la Edición Crítica de Oreste Macrí, tomo II  «Poesías completas». Escrita en Baeza, probablemente en enero de 1913.

La estrofa numerada III corresponde  a  s.XXIX,  Canciones (La ciudad desierta), de Poesías Sueltas [Campos de Castilla (1907-1913)], según la misma edición de O. Macrí. También se recoge en la edición de Manuel Alvar en Austral, «Poesías Completas», pág.408, dándose como fecha Baeza, enero, 1912.

¿Y la numerada II?. Parece que este poema nunca se ha recogido, ni en O. Macrí ni en M. Alvar, ni en ninguna edición de «Poesías Completas».

La canción amarga:

ni te conociera

si se despertara

Entre los manuscritos de la «Colección Unicaja. Manuscritos de los Hermanos Machado«, se conservan y se publicaron en el Tomo 2, {fol.3r’}, {fol.5r} y {fol.6r}, parte y variante de los aquí números I y II, e igual el numerado III. Transcribimos:

Canciones

I

Es la parda encina

y el yermo de piedra …

¡Oh montes lejanos

de malva y violeta!

¡Luna amoratada

de una tarde vieja,

sobre un campo frío

mas luna que tierra!

….

En el espino.

Cuando el sol tramonta

El rio despierta.

En el aire en sombra

solo el rio suena.

¡Oh canción amarga

del agua en la piedra!

Hacia el alto Espino

bajo las estrellas …

Solo suena el rio,

al fondo del valle,

bajo el alto Espino.

….

I

La canción amarga:

¿Te conocería

si se despertara?

La ciudad desierta.

Se sale a los montes

por las siete puertas.

Queda para especialistas en la obra de Antonio Machado el estudio y análisis de estas estrofas y de su orden en esta revista de finales de noviembre de 1922.

M.A.M.

LOS TERREMOTOS. ANTONIO MACHADO NÚÑEZ y ANTONIO MACHADO ÁLVAREZ. 1885.

Manuel Álvarez Machado, 3 de junio de 2011.

Antonio Machado y Nuñez
Antonio Machado y Álvarez

Escribir en estos días sobre los fenómenos naturales conocidos como terremotos nos obliga a hacer una referencia, por otro lado voluntaria, del acaecido el 11 de mayo de este año de 2011 en el sureste de la península ibérica, en el que la ciudad de Lorca (Murcia) ha resultado la más afectada.

El terremoto a dejado ocho víctimas mortales y varios centenares de heridos, además de dejar irrecuperables, por los daños, casi un 15% de los edificios. Desde estás páginas queremos transmitir nuestras condolencias a los familiares de las víctimas y a todos los habitantes de Lorca.

Este dramático suceso natural nos sugiere el exponer, aunque sea de forma muy sucinta, que son los terremotos y su forma de valorarlos o clasificarlos. También nos hace recordar los terremotos más importantes que han afectado a nuestra península, y en particular los desencadenados en los últimos doscientos cincuenta años.

Finalmente comentaremos cómo fueron recogidos en sus trabajos y estudios por la miembros de la saga de los Machado, concretamente por Antonio Machado Núñez y por su hijo Antonio Machado Álvarez.

LOS TERREMOTOS.

De forma simplificada podemos decir que los terremotos, y los fenómenos naturales asociados tales como los maremotos y los tsunamis, son movimientos terrestres ocasionados por  la liberación de una energía acumulada por el movimiento de las placas tectónicas.

Como ejemplo para facilitar la comprensión de los terremotos encontramos frecuentemente, tanto en libros sobre la materia como en artículos sobre la misma, el símil con dos bloques pétreos, con superficies no lisas, que se rozan uno contra el otro provocando entre ellos tanto una trabazón como un bloqueo o freno al movimiento natural que ambos pudieran tener. Si este movimiento, en un momento determinado, quiebra la resistencia de la trabazón de los dos bloques, éstos súbitamente se mueven y se desplazan violentamente, probablemente, además, uno sobre el otro y hasta que nuevamente, liberada la tensión o energía, se paran o tal vez se vuelven a acoplar.

Así sucede con las placas tectónicas contiguas, que como consecuencia de los rozamientos entre ellas, estos producen «enganches» entre la placas que actúan de freno a los movimientos de ambas, generando una tensión o energía acumulada que, cuando consigue romper dichos enganches, libera súbitamente una inmensa cantidad de energía, que sacude las zonas más o menos próximas ocasionando lo que llamamos terremotos terrestres. Concluyendo, el terremoto es el movimiento ocasionado por una liberación de energía.

Cuando esta liberación de energía afecta a las aguas marinas, éstas pueden ocasionar, por desplazamiento inhabitual de las mismas, lo que llamamos maremotos o tsunamis.

MEDICIÓN DE LOS TERREMOTOS .

Los terremotos se valoran midiendo su intensidad o su magnitud.

La intensidad atiende a los daños causados por el terremoto, siendo por lo tanto una forma de medir la percepción del mismo, percepción humana que por lo tanto resulta intuitiva y tangible. Existen varias escalas para medir la intensidad de un terremoto, todas ellas gradúan los niveles de intensidad en función de los daños ocasionados (o que podrían haberse producido realmante) y su percepción. La escala más conocida para la intensidad sísmica es la escala de Mercali. Obsérvese que la intensidad de un mismo terremoto varia según el sitio, pues los efectos son distintos de un lugar a otro. Lógicamente la proximidad o distancia al epicentro del terremoto, la profundidad del mismo, las característica geológicas del terreno y el ángulo de llegada de las ondas a un determinado sitio, producen una diferentes efectos, cuya medición o valoración facilitarán un grado diferente en la escala aplicada. Estos grados, tomados en diferentes lugares permiten trazar un mapa de líneas que unen sobre un mapa puntos de igual intensidad, determinando zonas de similar o igual daño.

La magnitud atiende a la cantidad de energía liberada por el seísmo. Esta magnitud es única para cada terremoto y la escala que normanlente se usa es la conocida como escala de Richter. Se calcula la magnitud a partir de  la amplitud de las ondas que genera el terremoto. La escala de Richter es una escala potencial, que indica por cada grado una cantidad de energía liberada mil veces superior al grado anterior. No es una escala cerrada, es abierta pues teóricamente los grados pueden ser infinitos, aunque la realidad nos dice que difícilmente se supera el grado 10. Esta medición de la magnitud, aunque más precisa que las que miden la intensidad, es, como hemos ya dicho, menos intuitiva, pues lo que se percibe de un terremoto es la vibración, el movimiento y los daños materiales causados.

TERREMOTOS EN ESPAÑA.

España se encuentra en un borde de la placa tectónica euroasiática, que contacta con la placa tectónica africana, siendo el rozamiento entre ambas el que origina el movimiento sísmico de nuestra península, que a lo largo de la historia ha ocasionado importantes terremotos.

Se tienen registros desde el año 1048, pero se consideran los más importantes, atendiendo fundamentalmente a su intensidad, el de 1755, conocido como el terremoto de Lisboa o maremoto de Cádiz; este terremoto destruyó totalmente gran parte de la ciudad de Lisboa, ocasionando un maremoto que asoló, con graves daños, la costa gaditana y onubense,

El siguiente terremoto, en importancia y en el tiempo, fue el que el 21 de marzo de 1829 desencadenó la tragedia en la Vega Baja del Segura, con casi cuatrocientas víctimas mortales,otros tantos heridos y unas tres mil casas totalmente destruidas (otro tanto afectadas). Este terremoto fue precedido, desde el mes de septiembre del año anterior de más de 300 sacudidas, y hasta agosto del mismo año de 1829 otra 300 réplicas.

El día de navidad de 1884 tuvo lugar en las provincias de Granada y Málaga un terremoto, que por su virulencia y daños se considera como el mayor de todos los tiempos en al península ibérica. La magnitud fue de 6,5 en la escala de Richter y su intensidad máxima, de grado IX-X en la de Mercali, se midió en la Localidad de Arenas del Rey. Se contabilizaron 745 fallecidos, 1485 heridos, los edificios totalmente destruidos fueron 4399 y más de 6300 en ruinas.

El pasado 11 de mayo de este año de 2011 fue la localidad de Lorca, en Murcia, la afectada por un terremoto, cuyas víctimas, heridos y daños materiales ya conocemos por la prensa y medios de comunicación de estos días.

España tiene, como se puede apreciar, una actividad sísmica importante, pero, en principio de magnitudes inferiores al grado 7 en la escala de Richter. La zona de riesgo de mayor importancia se extiende por todo el sur y sureste  peninsular.

ANTONIO MACHADO NUÑEZ  y  ANTONIO MACHADO ÁLVAREZ

Ni la literatura ni los artículos o trabajos publicados en prensa o revistas sobre los terremotos en España han sido frecuentes. Referencias si tenemos desde desde los albores del siglo XI, pero son escasos los datos y los comentarios. Digamos que los justos, aunque probablemente no los necesarios.

Por ello tienen más interés aquellos que sí hacen referencia a estos fenómenos naturales. Fenómenos que ya sabemos suelen ir acompañados de pérdidas de vidas humanas y de cuantiosos daños materiales.

Sabemos que en tiempos pasados las reacciones de ayuda y solidaridad eran siempre tardías, los medios de transporte y de salvamento eran escasos en número y en utilidad, y a duras penas los auxilios a las gentes afectadas los realizaban los vecinos más próximos. Las crónicas y noticias del terremoto de 1829 son dramáticas y dejan entrever una dura situación de los supervivientes de las zonas afectadas en los días o semanas siguientes al seísmo. Lo mismo sucedió en el trágico terremoto de 1884, cuyos damnificados tuvieron que afrontar unos crudos, gélidos y nevados días de aquel invierno.

Hoy, aunque muchos de estos efectos posteriores de salvamento y ayuda son infinitamente más eficaces y sobre todo rápidos (en la medida que cabe o es posible), el dramatismo y fuerza de los efectos de un terremoto siguen siendo duros y traumáticos en todos los sentidos.

Por ello, no solo por el valor científico o por las sugerencias de las medidas a tomar una vez sucedida una de estas catástrofes sísmicas, sino por el afectivo y de solidaridad con los damnificados por el terremoto del 25 de diciembre de 1884 reproducimos unos trabajos o artículos que Antonio Machado Núñez y su hijo Antonio Machado Álvarez (abuelo y padre de nuestros poetas Antonio Machado y Manuel Machado) publicaron en los primeros días de febrero de 1885 sobre los terremotos.

Así, en los números de los días 1 y 8 de febrero de 1885 del periódico Las Dominicales del Libre Pensamiento, de Madrid, cuyos directores eran Ramón Chíes y Fernando Lorenzo – que firmaba con el nombre de Demófilo, como Antonio Machado y Álvarez -, leemos, escrito por:

ANTONIO MACHADO NÚÑEZ en el del día 1 de febrero:

Terremotos I.

Nuestro globo cumple su misión providencial e ineludible: es un organismo viviente que pasa por las distintas fases que han de constituir su evolución definitiva. Nacido de la condensación de principios o elementos desprendidos de la nebulosa, arsenal de materia y de fuerza inagotable, donde se se forman los mundos en el espacio y el tiempo, el globo sufre transformaciones diversas que modifican lentamente su estructura. ¡Qué larga serie de energías, de fenómenos extraordinarios, vienen acompañando la existencia de este gran ser, en el que viven como parásitos las plantas y los animales, y entre estos últimos el hombre, cuyo insolente orgullo le proclama a sí mismo Rey de la creación; y no comprende que es el humilde e inconsciente esclavo del planeta en que vive, a quien basta solo un débil esperezo de su piel, para que las montañas se desquicien, desaparezcan los ríos, se destruyan y caigan como castillos de naipes los pueblos y las ciudades, su¡in que pueda contener tales extragos la inteligencia humana ni alcance en su impotencia a prevenir ni evitar la causa productora de tan inesperadas catástrofes.

El calor central del globo, fuente de su actividad y de su vida, consumiendo los materiales encerrados en su envoltura sólida,oxidando unos y descomponiendo otros por su contacto con las aguas atmosféricas y de los mares, da origen a abundantes gases que no pudiendo contenerse en las cavidades subterráneas, buscan su libertad en la atmósfera, pugnan primero por romper la envoltura que las aprisiona, y después de recorrer las sinuosidades del interior de la corteza sólida de la tierra, vence al fin su resistencia en los puntos más débiles y produce hundimientos en los terrenos, grietas, rasgaduras, cráteres y levantamientos que conmueven el suelo, impulsan las aguas de los mares, forma poderosas olas que invaden los continentes, recorren espacios inmensos sembrando el extrago y la muerte en las ciudades colocadas en elm trayecto que recorren.

Las aguas penetrando a una profundidad de 2000 a 3000 metros en el interior del suelo (que tiene diez leguas de espesor) aumentada su temperatura hasta 100 centígrados, ocasiona acciones mecánicas por efecto de la capilaridad, disuelve, disgrega y corroe los terrenos produciendo extensas oquedades donde se acumulan y forman lagunas o ríos subterráneos o rasgaduras y huecos diversos.

Además estos líquidos, evaporados en su más alta temperatura, dan origen a multitud de reacciones químicas y fenómenos de distinta índole que conmueven el suelo, producen terremotos, dislocaciones y volcanes transformando la superposición de los terrenos e de su orografía superficial.

Así nuestro globo va pasando en los inmensos períodos de su larga vida por multitud de evoluciones desde su orígen hasta que desaparezca: modificará lentamente su naturaleza disminuyendo su actividad y la enérgica manifestación de su primordial temperatura, enfriada la masa de la tierra, en lo porvenir, se convertirá en satélite de otro astro de la misma manera que la luna lo es actualmente, hasta que extinguida su fuerza, como si dijéramos su espíritu, vuelva otra vez a confundirse en la materia eterna de que procede: de este modo puede decirse se cerrará el círculo de la vida sideral de nuestro globo.

Cuando la humanidad estudia esos fenómenos tan frecuentes en el planeta que habita. no comprende que son una consecuencia inevitable de su manera de ser, de su especial existencia y de las relaciones con los demás astros, cuyas dependencias mutuas están reguladas por leyes universales, incontrastables y eternas, que  nada ni nadie pueden variar, pues bastaría un instante de interrupción en su marcha majestuosa para que el universo entero cayese en un caos inexplicable.

Pueden considerarse los terremotos como naturales perturbaciones del organismo planetario, semejantes a las fiebres de crecimiento o de consunción de los seres vivos y consecuencia de su actividad fisiológica.

La masa incandescente de la tierra en los comienzos de si vida sideral.lanzada en los espacios frigidísimos del universo, ha ido perdiendo lentamente su calor exterior, coagulándose la superficie para formar una película sólida que al través de los tiempos va engrosando y da al suelo mayor consistencia y espesor por efecto de los materiales que se precipitaron de su atmósfera y otros no menos abundantes arrojados del interior por multitud de volcanes.

Estos fenómenos, perdiendo lentamente su energía y su frecuencia, quedaron limitados después en el trascurso de los siglos a conmocionar enérgicas en algunos puntos, más débiles en otros, pero siempre repetidas con intermitencia, porque la disminución del volúmen del globo supone la contracción de su corteza sólida, y el rellenamiento interno de sus cavidades, causa por lo tanto de sacudidas continuas, que ha hecho decir al Barón de Humbolt que «no pasa un día,una hora, sin que la consolidación del globo de origen a temblores de tierra, en las diferentes regiones de los continentes».

Antonio Machado y Núñez

Catedrático de la Universidad de Madrid.


ANTONIO MACHADO Y NÚÑEZ  y en el número del día 8 de febrero siguiente:

Terremotos II.

De lo expuesto se deduce que los terremotos, siendo inevitables por juro de naturaleza, el hombre nada puede hacer para impedirlos; pero los gobiernos ilustrados deben con toda energía y previsión ocurrir a sus consecuencias desastrosas y arbitrar reflexivamente los medios más fáciles de repararlas: excitar los sentimientos benéficos de los poderosos y la caridad de las muchedumbres que no niegan su óbolo a las desgracias de sus hermanos; aplicar los productos que se recauden a la reparación de los edificios y habitaciones para los pobres; proporcionar materiales de construcción, de las canteras inmediatas, cales, yesos, arcillas, maderas, etc.; todo ello de la propiedad nacional, a un precio módico y equitativo; dar ocupación a los trabajadores, jornaleros y artesanos de la misma comarca, a los maestros de obras, albañiles y carpinteros, para que reparen las casas y construyan los edificios indispensables para la vida de los pueblos cultos, principalmente las escuelas, asilos, hospitales y casas de corrección, antes que el producto de la caridad se evapore en limosnas, se extinga o distraiga para otras atenciones que, aunque parezcan muy importantes, no son de las que exigen perentoriamente su realización.
Muy justa podrá ser la reparación de los templos arruinados; pero el culto puede darse interinamente en una habitación segura, en las plazas o lugares públicos o en último resultado en el corazón y la conciencia de los fieles atribulados, a quienes sus mismas desgracias excita para implorar clemencia del Hacedor Supremo.
Los arquitectos deben contribuir con generosidad, filantropía y el conocimiento de los métodos de edificación, a construir habitaciones cómodas y baratas, teniendo presente los preceptos de la higiene y de la salubridad pública.
En los países azotados por frecuentes conmociones del suelo, el sistema de construcción es distinto del que generalmente se usa en Europa: las casas son bajas, de un solo piso; sus paredes son anchas; el terreno firme, compacto; los techos ligeros: en las regiones de América, donde son frecuentes los terremotos, dejan siempre en el centro un gran patio donde se refugian provisionalmente los vecinos al sentir las primeras oscilaciones del suelo: evitan con eso abandonar sus moradas y tienen un lugar de refugio tan seguro como la plaza o el campo. Un terror momentáneo puede solo aconsejar el traslado de un pueblo o ciudad a otro emplazamiento distante; pues la experiencia tiene acreditado que las catástrofes no se repiten sino rara vez en los mismos sitios o lugares o son por lo menos tan largos los periodos entre accidentes que es rara su persistencia por lo menos cuando no proceden de los volcanes; y hay una razón científica que lo explica hasta cierto punto: si las sacudidas son el efecto de las contracciones de la corteza sólida del globo o de los rellenamientos de las cavidades subterráneas, claro es que la región donde tienen lugar tales fenómenos quedan más firmes y sólidas al menos por mucho tiempo.
La antigua capital de Guatemala, fue fundada por los españoles en la conquista, al pié de un volcán apagado; sufrió este una nueva erupción y sacudidas tan violentas en su suelo que quedó casi arruinada. Las autoridades y vecinos, atemorizados por tan temibles desgracias decidieron abandonar la población y se trasladaron a otro sitio distante ocho leguas, donde se edificó la ciudad nueva que es hoy la capital de aquella república. Pero muchos de los vecinos más animosos y apegados al lugar donde habían nacido, permanecieron es sus hogares y allí viven contentos y felices en su bella ciudad, una de las más ricas y populosas de aquel Estado, situada en un valle delicioso, sin haber presenciado otra catástrofe aunque van transcurridos cien años.
La Italia nos ofrece otro ejemplo de estabilidad de sus pueblos y ciudades aunque tan combatidos por los temblores de tierra no abandonan sus hogares aunque desvastados por aquellos movimientos, ni les arredra el ejemplo de Herculano y Pompeya, ni las ruinas de tantas ciudades, ocasionadas por los volcanes que agitan siempre el terreno de Sicilia, la populosa Nápoles y casi toda la Península; viven contentos bajo las erupciones lávicas del Vesubio, amagados doblemente por las lluvias de fuego, de cenizas y materiales incandescentes, sin ocurrírseles desalojar los países donde vivieron sus padres. Y lo mismo sucede a los habitantes de otras regiones: permanecen tranquilos en medio de circunstancias difíciles, contrariados por los medios ambientes, con una existencia precaria, combatida por el clima, los hielos y las inundaciones y multitud de calamidades con que la naturaleza sorprende al hombre individualmente y a las colectividades humanas que buscan con su actividad e incesante trabajo los medios de luchar por la existencia propia y por la de sus hermanos.
La limosna degrada al hombre y le hace indolente y perezoso:el trabajo, por lo contrario, le engrandece; las conciencias honradas viven satisfechas cuando triunfan en la lucha por la existencia, en ese combate continuo que sostiene nuestra especie contra los medios que nos rodean y nos convierten en un agente geológico que detiene y neutraliza muchas veces con su inteligencia las leyes y fenómenos de la naturaleza.

Antonio Machado y Núñez

Catedrático de la Universidad de Madrid.

Igualmente su hijo, ANTONIO MACHADO Y ÁLVAREZ, publica en el número del día 16 de febrero de 1885 del periódico Los lunes del Imparcial lo siguiente:

Los terremotos y la tradición popular.

Los terremotos, que, según las opiniones científicas más admitidas, obedecen al trabajo lento y continuo que la tierra verifica alm enfriarse para consolidar su corteza y seguir su misteriosa peregrinación hacia el estado en que actualmente se halla la llamada por los poetas reina de la noche, han sido objeto de las creencias, imaginaciones, ideas e hipótesis de todos los pueblos, especialmente de aquellos en que estos fenómenos ocurren con mayor frecuencia. El hecho anómalo – no obstante verificarse todos los días en algún punto del globo – de sentir temblar y estremecerse la tierra bajo nuestros pies y ver oscilar a nuestro alrededor los edificios y objetos que estamos acostumbrados a considerar como inmóviles es, aunque no venga acompañado de la cohorte de siniestros y desgracias de que están siendo actualmente víctimas gran número de pueblos de las provincias de Málaga y Granada, de tal importancia y trascendencia que el vulgo no puede menos que querer explicárselo de algún modo.

En los países católicos la explicación del fenómeno en que nos ocupamos y de sus tristes consecuencias es la misma que se da a las inundaciones, hambres, pestes, guerras y toda clase de calamidades: Dios, causa consciente de todo cuanto es, existe y ocurre en este mundo, se vale de tales medios para castigarnos por nuestros pecados.

Los temblores de tierra, como los cometas, auroras boreales e inundaciones son solo señales de que el Señor Dios se sirve para mostrarnos su cólera y la irritación que le produce nuestra desenfrenada conducta. De aquí que el clero, interpretando los sentimientos de todas las muchedumbres, ordene rogativas inmediatamente que estas calamidades sobrevienen: si no han llegado a sobrevenir, para desagraviarle antes que descargue su furor sobre nosotros.

Dos composiciones poética populares, recogida una de ellas por el Sr. Pitré en su obra Canti popolari siciliani, y otra publicada en la que lleva por título Legende popolari siciliani, de Salvatore Salomone Marino, prueban una vez más la verdad de la opinión que indicamos en otro artículo y confirmamos hoy. Aludiendo al terremoto que produjo la cosnternación de la ciudad de Palermo en el año 1823, la leyenda de Borgetto dice:

Gesú ¡misericordia!

la terra trema tutta

s a’funna, si subbissa

comu na varca rutta:

Li mura annaculiann,

cadino en ruina:

é  l’urtima stirminiu

l’urtima siritina.

…………………………..

Senti sta vuci, populu!

facemu pinitenza:

lu Summu Diu sdignatu

chi fragelli dispenza!

Del terremoto de Sicilia ocurrido en 1693, la leyenda citada por Pitré dice, entre otras cosas, lo que sigue:

Trema la terra ea nun piccatu:

Pensa como tremu iu ca peccu ogn’ura.

y en otro pasaje:

Contra Catania fu adiratu Diu

La nissunu di chiddi si sarvau.

La idea de que todos estos males, como las tempestades, aluviones, etc… etc.., son debidos a la voluntad de Dios irritado y ofendido por los hombres, hállase confirmada en estas explícitas y autorizadas palabras de Salomone Marino: «La representación del Cristo indignado por los pecados de los hombres, a los que manda un terrible azote, y de María, que, con sus ruegos e interponiendo su autoridad de madre, se opone a sus deseos y aplaca sus rigores, se encuentra con frecuencia en las leyendas populares sicilianas referentes a los terremotos, aluviones, epidemias y desastre de toda clase».

Los pobres vecinos de Albuñuelas, Benzar, Churriana, Aleaucin, Macharaviaya, Archidana, Puebla, Algarrobo, Periana, Jayena, Murchas, Santa Cruz, Vélez Málaga, Nerja y tantos otros pueblos de la provincia de Granada y Málaga como han sufrido las desgracias consiguientes a los temblores de tierra allí ocurridos desde el 25 al 31 del próximo pasado, no podrán menos de leer con amargura la explicación que da elpueblo siciliano de las desgracias ocurridas en Catania, por la cual vienen a resultar ellos mas pecadores que los de otras provincias y capitales de España, donde, como en Madrid ha acontecido, apenas si nos hemos percatado del temblor de tierra, sin duda poque la Divinidad ha elegido para castigarnos en sus altos e inescrutables designios otro género de calamidades.

La tradición que atribuye a la venganza de la Divinidad los males con que de continuo nos vemos afligidos y castigados, se halla extendida por todos los pueblos católicos; quizás estudiada a fondo, no es más que la repetición de una sola voz que se impone y mata los ecos particulares que un oído fino puede percibir dentro de esa inmensa voz que se llama voz popular.

Semejante tradición, resultante de un mundo menos interesante para el folklorista y para el hombre de ciencia que esas otras concepciones de la mente humana que, aunque más primitivas, dan una idea más clara acerca del fenómeno a que se refieren: concepciones de mucho más interés para los que pretenden seguir el curso de las evoluciones del pensamiento humano desde sus primeras fases hasta el grado de adelanto que alcanzan en los sistemas científicos de los pueblos modernos.

¿Por qué tiembla la tierra, se preguntan también los habitantes de la Pilinesia, los indios de la América del Norte y otras muchas tribus de que nos habla Tylor, en su excelente obra Civilización Primitiva?. Para que la tierra tiemble, contesta, preciso es que haya un ser encargado de hacerla temblar. Este poder.que los católicos conceden a la Divinidad irritada, lo atribuyen muchos pueblos salvajes a monstruos de naturaleza diversa que presentan ora caracteres de hombres.ora caracteres de animales. Para los Tonganos, Mauy sostiene la tierra sobre su cuerpo extendido: cuando se vuelve para tomar una posición más cómoda se produce un terremoto. Otra versión mítica, en que se enlaza el mundo subterráneo al que el sol se retira todas las noches con la regiones volcánicas, supone que el viejo Mauy, que custodiaba el fuego en el Bolotá o mansión de los muertos, fue sorprendido por el joven Mauy, que pretendió y consiguió arrebatárselo, presentándose para ello a la entrada de la caverna. Tras una encarnizada lucha, el joven venció, y el viejo Mauy, rendido de fatiga y aporreado, quedó tendido en tierra cuan largo era: cad vez que el anciano vuelve de su letargo, la tierra tiembla.

La explicación de qque el robo del fuego subterráneo influye en los terremotos, es muy digna de estudio para los hombres científicos: un filósofo, un  metafísico, que tanto monta como decir un mistificador de nuestro días, hallaría en la coincidencia de este mito salvaje y la teoría científica dominante un asunto digno de sus elucubraciones y de repetir una vez más el aforismo tan mal interpretado como socorrido de que nihil novum sub sole. Después de todo, diría, si el enfriamiento de la tierra y el desprendimiento del fuego central por los cráteres de sus volcanes influye en los terremotos, ¿qué alusión más palpable a este fenómeno que la lucha entablada entre el joven y el viejo Mauy por apoderarse del fuego subterráneo, cuya pérdida produjo el letargo del anciano y los estremecimientos de nuestro globo?

La idea de que la tierra está sustentada por animales, hállase muy extendida. En las islas Célebes se supone que la sustenta un animal que solo con perdón puede nombrarse. Los elefantes entre los indios, las ranas entre los mongoles, el toro entre los musulmanes, son los animales encargados de sostener la tierra: cuando ellos cambian de posición, la tierra se estremece y tiembla.

Entre los telscalas, según nos informa Tylor, las divinidades encargadas de sustentar el mundo se cansaban de sostenerlo y se lo pasaban de unos a otros: entonces la tierra temblaba; este mismo mito se encuentra en Asia.

Los canchadales refieren que Tuil, el dios de los temblores de tierra, se pasea en trineo por bajo del suelo, y que cuando el perro que tira de este trineo se sacude las pulgas o la nieve, se produce un terremoto. ¡Malas pulgas, dirán los canchadales, tiene el perro de Tuil!.  Ta-Ywa, héroe solar de los karens, colocó a Sbie-Soo bajo tierra para que la llevase: cada vez que se mueve produce un terremoto.

Estas ideas y creencia, y mitos referentes a la causa que produce los temblores de tierra, son dignos de estudio y envuelven una explicación del fenómeno mucho más interesante que la que nos suministra la tradición católica, y no muy diversa, acaso, de la qwue encontramos en los libros de los siglos pasados; prueba de que la ciencia tiene en el Folk-Lore documentos de estudio muy importantes.

La opinión de que entre los volcanes y los terremotos existe una relación que a la geología toca explicar científicamente, es una creencia extendida sin duda en las repúblicas del Centro América, país eminentemente volcánico.

Un primo hermano mío, el Sr. D. Angel Machado, que tiene su residencia habitual en Guatemala, me ha referido una creencia por extremo curiosa y al parecer bastante arraigada entre los indios. Existe no lejos de Petapa, pueblo de la jurisdicción de Amatitlan, una finca llamada Las Pedreras, y enclavada en ella un cerro al que, por su configuración especial, dan los habitantes de aquella comarca el nombre de La Cerra. Este cerro redondo y desnudo de vegetación, que tiene en una se sus prominencias una grieta semejante en forma a la linda concha, también de América, conocida por los naturales con el nombre de Dione Lepandría, suponen los indios que sostiene relaciones con el volcán Pacaya, distante de él unas cinco leguas y que desempeña en ellas el papel de hembra. Cada vez que el volcan y La Cerra desean unirse se producen los temblores de tierra.

Añade mi primo que el temor que los indígenas tienen a perpetuar dichos amores es tal, que habiéndosele escapado una noche una yegua cerca de la Cerra y mandado a uno de sus capataces que fuese a buscarla, éste, no obstante ser hombre de gran valor, y por todo extremo sumiso, se negó  a obedecerlo, confesándole el espanto que le producía el atravesar aquellos sitios pasada la media noche, hora que acaso consideraba la más a propósito para las caricias conyugales del volcán, hoy apagado, y el cerro en cuestión.

La curiosa creencia que acabamos de referir, y la ciscunstancia de llegar este periódico por su inmensa circulación a las repúblicas centro americanas, nos mueve a rogar a los amigos que tenemos en ellas, que tengan la bondad de recoger y remitirnos las creencias, supersticiones y leyendas vulgares que en aquellos Estados circulen respecto a las relaciones que existen entre volcanes y los terremotos, con lo que prestarán

Referencia a los trabajos de Antonio Machado Álvarez publicada el periódico «La Alhambra» el día 30 de enero de 1885

La Alhambra – pág. 7 – 30 01 1885

Casariego de Tapia o Tapia de Casariego. De un cancionero apócrifo, de Antonio Machado.

ANTONIO MACHADO Y ÁLVAREZ

En «DE UN CANCIONERO APÓCRIFO», CLXVIII,  Antonio Machado escribe:

«Juan de Mairena,

poeta, filósofo, retórico e inventor de una Máquina de Cantar. Nación en Sevilla (1865). Murió en Casariego de Tapia (1909). Es autor de una Vida de Abel Martín, de un Arte poética, de una colección de poesías: Coplas mecánicas, y de un tratado de metafísica: Los siete reversos.».

Siempre a causado sorpresa el que Antonio Machado hiciera morir a su personaje en el pueblo asturiano de Casariego de Tapia y que así realmente lo nombrara cuando el pueblo asturiano conocido responde al nombre de Tapia de Casariego. Invierte las palabras, o ¿tal vez no?;  junto al costero pueblo de Tapia de Casariego, a pocos kilómetros, escasamente cinco y en el interior, existe un lugar llamado Casariego, tal vez conocido por los lugareños como Casariego de Tapia.

Esto podría aclarar el lugar en el que fue a morir el inventado Juan de Mairena, pero no explicaría ese porqué que José María Valverde o Ian Gibson se preguntan.

Tal vez no signifique nada en referencia con la pregunta, pero por si así no fuera comento lo siguiente:

  • Entre los amigos de Antonio Machado Núñez (abuelo de Antonio Machado) figura Joaquín Sama y Vinagre.
  • Joaquín Sama y Vinagre, nacido en 1840 en San Vicente de Alcántara (Extremadura),  mantuvo una profunda amistad con Antonio Machado y Álvarez, hijo de Antonio Machado Núñez y padre de nuestro poeta Antonio Machado. La amistad iniciada en Sevilla en la época de estudiante, continuó en Madrid.
  • Tanto Machado Álvarez como Joaquín Sama fueron discípulos de Federico de Castro y Fernández, que en Sevilla propagaba las doctrinas krausistas.
  • Joaquín Sama y Vinagre fue profesor de la Institución Libre de Enseñanza, de la que fue socio y fundador  con Francisco Giner de los Rios – entre otros – y  profesor de Antonio Machado y de su hermano Manuel.
  • Joaquín Sama y Vinagre presentó el 15 de diciembre de 1867 instancia para opositar a una cátedra del Instituto local de Casariego de Tapia.
  • Como consecuencia de la Revolución de 1868, que llevó a Machado Núñez al Rectorado de la Universidad de Sevilla y posteriormente al Gobierno Civil de la ciudad, Joaquín Sama es nombrado juez de San Vicente de Alcántara, y al triunfar la revolución, alcalde.
  • La amistad entre la familia Sama y la Machado fue siempre intensa. No fue casualidad que cuando Antonio Machado Núñez falleciera el 24 de julio de 1896 fuera enterrado en el Cementerio Civil de la Almudena de Madrid junto a la sepultura de Joaquín Sama y Vinagre, fallecido un año antes. La familia de Sama ayudó a la familia Machado y en particular a Antonio Machado en la elección del lugar del enterramiento (Manuel estaba en Sevilla, y  Antonio, como el nieto de mayor edad que estaba en Madrid, fue el que tuvo que solucionar los trámites del entierro). Hoy 114 años más tarde, restauradas, se conservan ambas sepulturas una al lado de la otra.
  • Años más tarde, en noviembre de 1936, María Sama, creo que hija de Joaquín Sama, iba en la comitiva (dos autobuses) que trasladó a Valencia a la familia Machado y a las familias de otros profesores e intelectuales.

¿Fue éste el motivo de situar en Casariego de Tapia el lugar donde fue a morir Juan de Mairena? ¿Un discreto pero sentido homenaje al que fuera su profesor en la Institución Libre de Enseñanza y gran amigo de la familia?.

Es posible. Tal vez una referencia a un grato recuerdo…..

LOS MACHADO y LUIS MONTOTO. Por Daniel Pineda Novo

Los Machado y Luis Montoto.

Daniel Pineda Novo

Antonio y Manuel Machado
Luis Montoto
Daniel Pineda Novo, el día de la presentación de su biografía sobre
Antonio Machado y Nuñez

(Publicado por primera vez en «El Correo de Andalucía», Sevilla, 13-1-1989).

(También se publicó en el Boletín del Congreso Internacional Conmemorativo del 50º de la muerte de Antonio Machado, en Sevilla, 16 de febrero de 1989, nº 8)

Los Montoto, como aquellas ilustres y antiguas familias sevillanas de los Lasso de la Vega o los Sánchez Arjona…., fueron una auténtica familia de intelectuales. Y encontraron cierto paralelismo entre los Machado y los Montoto, aparte de la íntima, entrañable amistad entre los padres, que venía de los abuelos, los patriarcas: la relación de Don José María Montoto y López Vigil, defensor de Pedro I, y que fue gran aficionado al Folklore, sobre el que escribió un estudio histórico, titulado «Un adagio», publicado con el seudónimo de Mosén Oja Timorato, en la revista «El Folk-Lore Andaluz», que en 1882 fundó Demófilo, en Sevilla, y don Antonio Machado y Núñez, catedrático y rector de nuestra Universidad, naturalista eminente y político de vocación, que publicó en la misma revista su artículo «El folk.Lore del perro».

Pero la amistad se hace intensa, fraterna, entre Luis Montoto y Antonio Machado y Álvarez, forjada en las aulas de la Universidad sevillana… Desde entonces, solo los separará la muerte. Años de intensa actividad literaria, de recoger material para ña fundación de «El Folk-Lore Andaluz y Español», y tiempos de desengaños para Machado en Madrid, animado por el amigo desde Sevilla…… Se admiraban mutuamente, a pesar de las diferencias religiosas e ideológicas; por encima de todo estaba la amistad, la cultura y el Folk-Lore …  En esta tríada valoraban, tanto Machado como Montoto, su inquebrantable vinculación…

Vinculación casi familiar, pues Machado y otro entrañable amigo, Alejandro Guichot, habían sido testigos en el Registro Civil de Sevilla, del nacimiento del tercer hijo del poeta, Luis, nacido el día 1 de febrero de 1883, el mismo año en que los Machado marchan a Madrid,,, Por ello, Demófilo llamaba a Montoto compadre.

Luis María Montoto, el tercer hijo del poeta, era casi de la misma edad que Joaquín Machado, el cuarto hijo del folklorista, y al que dedicará si interesante estudio filológico «Titín», animando a Montoto a que hiciera lo mismo con su hijo…

Manuel y Antonio Machado, al fallecer su progenitor, continuaron con don Luis la amistad que aquél les había dejado por herencia; y les enviaron sus libros con expresivas y sinceras dedicatorias. Antonio sus «Poesías Completas» (Madrid, Espasa-Calpe, S.A., 1928), con este sentido autógrafo, en donde recuerda la amistad paterna; «Al ilustre poeta don Luis Montoto con admiración que sería adquirida si no fuese heredada / Antonio Machado (rubricado). Madrid 2 de mayo 1928».  Y Manuel, que frecuentó más asiduamente la casa del poeta, en sus años universitarios, le llevó su libro «Apolo» (Teatro Pictórico). (Madrid, V. Prieto y Compañía. Editores, 1911), en cuya anteportada, estampó: «Al señor don Luis Montoto y Rauntenstrauch como recuerdo de admiración y de afecto. Un admirador /rubricado)».  También le elogió, destacándole, junto a Ferrán, Trueba y Enrique Paradas, en la introducción de su libro «Cante Hondo» (Madrid, 1912). Además, Manuel Machado escribió con el primogénito del poeta, el comediógrafo José Luis Montoto la comedia en un acto «Amor al vuelo» (Madrid, Sociedad de Autores Españoles, 1904, 31 págs.), que fue estrenada, con éxito, en el desaparecido teatro del Duque de Sevilla, el 2 de enero del mismo año, y que va dedicada «A Jacinto Benavente, Gloria del Teatro Español, Los Autores».

También extendió Manuel Machado su amistad al sexto hijo de don Luis, Santiago, al que envió su discurso de ingreso en la Real Academia Española, en forma de libro y tirada especial:

«Unos versos. un alma y una época» (Madrid, 1940), aunque desde 1924 ya se habían intensificado sus relaciones, unidas por un personaje genial: Lope de Vega; y fruto de las investigaciones de Montoto, Manuel le publica en la «Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo del Ayuntamiento de Madrid». que él dirigía, sus artículos sobre el » Fénix de los Ingenios»; también coincidirán sus colaboraciones – en prosa y verso -, en las páginas literarias de los mismos diarios de Madrid y Sevilla. Y como anécdota, cabe decir que don Santiago se sabía de memoria multitud de versos de Manuel Machado, teniendo predilección por el poema titulado «Antífona» y por los cantares…

El dolor también fue vínculo entre las familias: Machado y Álvarez perdió a su única hija, Cipriana, nacida en Madrid en 1885, y que murió en 1900, y don Luis, en plena juventud, también perdió a su única hija, María de los Ángeles, nacida en Sevilla en 1886… De tal belleza gozaba María, que dicen se enamoró de ella el propio Juan Ramón Jiménez…. Los poetas le dedicaron versos y prosas en postales y abanicos, muy de la época… Manuel Machado, fiel a la amistad, también le envió sub tarjeta con estaa poesía que hemos rescatado, ya que multitud de veces me la recitaba de memoria mi recordado maestro don Santiago Montoto:

Con su tibio perfil de estatua helena

sentimental, nostálgica y serena,

como hasta entonces no soñé ninguna,

me pareció tan pálida y tan blanca,

fija en el cielo su mirada franca,

un lirio enamorado de la luna.

Antonio Machado – Leonard Cohen. Declaraciones de Cohen el 2/06/2011.

Leonard Cohen se muestra agradecido por ser reconocido por los compatriotas de Antonio Machado y Federico García Lorca

El ganador del Premio Príncipe de Asturias de Las Letras 2011, Leonard Cohen, se ha mostrado este jueves «muy agradecido por ser reconocido por los compatriotas de Machado y Lorca, y mi amigo Morente, y los incomparables compañeros de la guitarra española.

EUROPA PRESS. 02.06.2011

leonard cohen

El ganador del Premio Príncipe de Asturias de Las Letras 2011, Leonard Cohen, se ha mostrado este jueves «muy agradecido por ser reconocido por los compatriotas de Machado y Lorca, y mi amigo Morente, y los incomparables compañeros de la guitarra española».

Cohen ha realizado estas manifestaciones después de que el jurado encargado de fallar el Premio Príncipe de Asturias de Las Letras 2011 otorgase ayer en Oviedo al poeta, músico y escritor el citado galardón.

Leonard Norman Cohen nació en Montreal (Canadá) en 1934, en el seno de una familia de emigrantes judíos. Interesado por la literatura desde la niñez, en 1955 se licenció en esta especialidad en la Universidad McGill de Montreal. En esa época se produjeron sus primeros contactos con la música y formó parte de The Buckskin Boys, un grupo de aficionados a la música country. Más tarde, se trasladó a Nueva York con una beca de estudios que le permitió ingresar en la Columbia Graduate School.

En 1956 recibió una subvención del Canada Council para escribir un libro, y publicó su primera obra poética, titulada ‘Let us compare mythologies’, inspirada en Federico García Lorca. Se trata de una recopilación de poemas escritos entre 1949 y 1954, en la que Leonard Cohen refleja la temática que será recurrente en su obra, como la persecución de los judíos, las relaciones de pareja y la religión.

Autor de trece libros, en la década de los 60 se instaló temporalmente en la isla de Hydra, en Grecia, y comenzó a componer canciones aunque sin abandonar la literatura. Durante esos años publicó su segundo libro, ‘Spice-box of Earth’ (1961), su primera novela The favourite game (1963) y un nuevo libro de poemas Flowers for Hitler (1964). ‘Book of longing’ (2006), una colección de poesía, prosa y dibujos, ha sido el primer libro de poesía en alcanzar el número 1 en las listas de ventas en Canadá. En 2011 ha publicado Poems and Songs.

En 1967 regresó temporalmente a Estados Unidos y publicó su primer disco, Songs of Leonard Cohen, que incluía algunos de sus temas más conocidos como Suzanne y Sisters of Mercy. A este trabajo le siguieron ‘Songs From a Room’ (1969), y ‘Songs of Love and Hate’ (1971), que le confirmó como uno de los autores más destacados del momento.

A lo largo de las décadas de los 70 y 80 realizó giras por todo el mundo y publicó álbumes como Live Songs (1973), New Skin for the Old Ceremony (1974), Death of Ladies’ Man (1977), Recent Songs (1979) y Various Positions (1984).

En 2008, y tras la celebración de su 40 aniversario como artista, Cohen ofreció 84 conciertos por todo el mundo, a los que asistieron más de 700.000 personas, en una gira que significó su regreso a los escenarios tras 15 años de ausencia. Posteriormente editó ‘Songs from the road’, un álbum grabado en directo durante la gira, con sus canciones más emblemáticas.

Además, es Oficial y Compañero de la Orden de Canadá, la orden civil canadiense de mayor rango, y Gran Oficial de la Orden Nacional de Quebec. En 2008 ingresó en el Rock and Roll Hall of Fame y en 2010 fue distinguido con el premio Grammy a toda una trayectoria. En 2011 ha sido galardonado con el Glenn Gould Prize.