Juan Álvarez-Guerra Castellanos: «Viajes por Filipinas»

Juan Álvarez-Guerra Castellanos: «Viajes por Filipinas»

Posted By Manuel Alvarez Machado on 8 diciembre, 2010

Juan Álvarez-Guerra Castellanos: «Viajes por Filipinas».

La investigación sobre la «saga de los Machado» no cesa de ofrecernos sorpresas y entre ellas hoy podemos decir que un nuevo escritor, incluible en ella, surge desde el olvido. Sí, olvido pues nadie recordaba este parentesco entre los miembros de la «saga machadiana» y Juan Álvarez Guerra Castellanos.

Diremos que Andrés Alvarez Guerra, abuelo de Juan Álvarez Guerra Castellanos, era hermano de José Álvarez Guerra, que  fue el  suegro de Antonio Machado Nuñez y por lo tanto el abuelo de Antonio Machado Álvarez, «Demófilo», y  bisabuelo de nuestros grandes poetas Manuel Machado y Antonio Machado.

Un hijo de Andrés, Juan, unió los apellidos de su padre y pasó a llamarse Juan Álvarez-Guerra Peña, y un hijo de éste fue Juan Álvarez-Guerra Castellanos. Esta unión de apellidos, unido a que los dos últimos vivieron gran parte de sus vidas en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y no en la ciudad de sus antepasados, Zafra (Badajoz), provocó, sin duda, este olvido familiar con el paso de los años.

Pero llegado a este punto tengo que decir que el conocimiento, hoy, de este nexo familiar se debe a la labor investigadora de mi buen amigo José María Lama, escritor e historiador, por lo que me limito ahora a indicar solamente los datos anteriores, a aportar la documentación que al final de este breve artículo se incorpora, y a transcribir la noticia tal y como él la publicó en la nota 6 del Libro Conmemorativo del Bicentenario de las Cortes de Cádiz, 1810 -2010 «Zafra y los primeros liberales del siglo XIX», dejando que sea él el que publique en primer lugar los resultados de la investigación en el trabajo que, según me dice, esta realizando y que saldrá a la luz en los primeros meses de 2011.

» 6/    No hay que confundir a Juan Álvarez Guerra con Juan Álvarez Guerra Castellanos o con Juan Álvarez Guerra y Peña, familiares suyos que aparecen en las fuentes de la época con el mismo nombre. Juan Álvarez Guerra Castellanos fue magistrado de la Audiencia de Manila (Filipinas), miembro del Consejo de Ultramar y Comisario de la Exposición de Filipinas en 1887. Natural de Lillo (Toledo). se casó el 24 de junio de 1882 con María Soledad Gutierrez y Bory, natural de Santiago de Cuba y  falleció el 9 de julio de 1905. Vivió la mayor parte de su vida en Alcázar de San Juan. Fue autor de las obras: Viajes por Filipinas. De Manila a Marianas (1ª ed. Manila, 1871; 1ª ed. Madrid 1887), De Manila a Tabayas (1ª ed., Manila, 1878, 1ª ed. Madrid, 1887), De Manila a Albay (1ª ed., Madrid, 1887), y Memoria sobre la Exposición de los objetos traidos por la expedición científica del Pacífico (Madrid, 1886). Su padre, también llamado Juan Álvarez Guerra, aunque Peña de segundo apellido, era natural de Zafra y fue autor de «El sol de Cervantes Saavedra, verdadera patria del autor del Quijote» (Madrid, 1877), donde reivindica a Alcázar de San Juan como localidad de nacimiento de Cervantes. Alcalde de Alcázar de San Juan en 1836, fue diputado del Congreso durante unos meses, de noviembre de 1850 a abril de 1851, por el partido progresista. Álvarez Guerra y Peña era hijo de Andrés Álvarez Guerra, hermano del ministro y agrónomo (Juan Álvarez Guerra, hermano también de José Alvarez Guerra)».

Quisiera indicar que aunque no sean muy conocidos los libros de la trilogía «Viajes por Filipinas», todavía se siguen reeditando, tanto en castellano como en inglés.

Aportamos copia de las portadas de los libros sobre los viajes a Filipinas, el primero de ellos dedicado y con firma autógrafa de Juan Álvarez-Guerra Castellanos, ejemplares que he encontrado y adquirido en «librería de viejo» de Madrid hace unos meses. (corresponden a las primeras ediciones de Madrid, 1887)

 

 

 

 

Antonio Machado. Revista: Horizonte – 30 del XI de 1922 (Página 9)

Antonio Machado. Revista: Horizonte – 30 del XI de 1922 (Página 9)

NUEVAS CANCIONES.   CANCIONES DE TIERRAS ALTAS.  CANCIONES.

 

 

Pag. 9  de la revista HORIZONTE,  30/XI/1922.

Esta composición, titulada simplemente CANCIONES, se publicó en la revista HORIZONTE el 30 de noviembre de 1922, en su página 9.

Obsérvese la fecha de octubre de 1922 en el ángulo inferior izquierdo, que parece indicar aquella en la que el autor decidió su inclusión en la revista, tal y como finalmente se publicó.

La composición, bajo el título de CANCIONES consta de tres estrofas, numeradas I, II y III.

Los versos amparados por el número I corresponden al número IV de CLVIII (Canciones de tierras altas) de «Nuevas Canciones», según la numeración y orden recogido en la Edición Crítica de Oreste Macrí, tomo II  «Poesías completas». Escrita en Baeza, probablemente en enero de 1913.

La estrofa numerada III corresponde  a  s.XXIX,  Canciones (La ciudad desierta), de Poesías Sueltas [Campos de Castilla (1907-1913)], según la misma edición de O. Macrí. También se recoge en la edición de Manuel Alvar en Austral, «Poesías Completas», pág.408, dándose como fecha Baeza, enero, 1912.

¿Y la numerada II?. Parece que este poema nunca se ha recogido, ni en O. Macrí ni en M. Alvar, ni en ninguna edición de «Poesías Completas».

La canción amarga:

ni te conociera

si se despertara

Entre los manuscritos de la «Colección Unicaja. Manuscritos de los Hermanos Machado«, se conservan y se publicaron en el Tomo 2, {fol.3r’}, {fol.5r} y {fol.6r}, parte y variante de los aquí números I y II, e igual el numerado III. Transcribimos:

Canciones

I

Es la parda encina

y el yermo de piedra …

¡Oh montes lejanos

de malva y violeta!

¡Luna amoratada

de una tarde vieja,

sobre un campo frío

mas luna que tierra!

….

En el espino.

Cuando el sol tramonta

El rio despierta.

En el aire en sombra

solo el rio suena.

¡Oh canción amarga

del agua en la piedra!

Hacia el alto Espino

bajo las estrellas …

 

Solo suena el rio,

al fondo del valle,

bajo el alto Espino.

….

I

La canción amarga:

¿Te conocería

si se despertara?

 

La ciudad desierta.

Se sale a los montes

por las siete puertas.

Queda para especialistas en la obra de Antonio Machado el estudio y análisis de estas estrofas y de su orden en esta revista de finales de noviembre de 1922.

M.A.M.

ANTONIO MACHADO y ALVAREZ. «La responsabilidad judicial» (sobre una proposición de Ley del Sr. Comas). REVISTA DE ESPAÑA, TOMO 127 DE ABRIL DE 1890.

 

ANTONIO MACHADO y ALVAREZ. «La responsabilidad judicial» (sobre una proposición de Ley del Sr. Comas). REVISTA DE ESPAÑA, TOMO 127 DE ABRIL DE 1890.

 

 

ANTONIO MACHADO y ALVAREZ.

Revista de España,  Tomo 127 de abril de 1890, pag. 332.

LA RESPONSABILIDAD JUDICIAL

PROPOSICIÓN DE LEY DEL SEÑOR COMAS

 

 

Por ser el hombre racional y libre es responsable de sus actos; la responsabilidad es inconcebible sin la libertad, como ésta lo es á su vez sin la razón; la piedra, la planta y el animal, no se reputan seres responsables. La libertad no es, como de ordinario se supone, la facultad de hacer cada uno lo que se le antoje; no es la arbitrariedad ó sea la más triste de las servidumbres; la servidumbre impuesta por la pasión ó el capricho; la libertad es la forma racional de la voluntad; supone subordinación, sumisión, si queréis, pero sumisión que enaltece, no servidumbre que degrada; sumisión á lo que constituye la verdadera nota característica del hombre: la racionalidad. Cuanto más racional y libre cuanto más hombre, tanto más responsable es el individuo: la responsabilidad es ante todo algo esencialmente dignificador.

¿Hay quien después de meditar un poco esta afirmación dude de ella? Creemos que no. En un trabajo como éste, siquiera sea meramente expositivo y ajeno á toda pretensión científica, de carácter jurídico, no nos parece fuera de lugar acudir á nuestras leyes en busca de argumentos.
¿A quién declara el Código penal exento de responsabilidad?

LA RESPONSABILIDAD JUDICIAL

1.° Al Imbécil y al loco, á no ser que éste haya obrado en un intervalo de razón.

2.° Al menor de nueve años de edad: esto es, al niño, al que no es hombre todavía.

9.º Al que obra violentado por una fuerza irresistible: esto es, por una fuerza que impide ó perturba el ejercicio de su razón.

11.° Al que obra en virtud de obediencia debida; esto es, al hombre que cuando la orden es irracional, al obedecerla, se convierte en verdadera máquina mediante á la sugestión que en él se produce ordinariamente por el miedo ó una coacción realmente insuperable; v. gr.: el centinela que, obedeciendo á la consigna, dispara contra el primero que pasa, hombre, mujer ó niño, acaso contra su propio padre.

Esta circunstancia eximente que en tanto que califica de debida obediencia la que ha de prestarse á cualquier orden por irracional que sea, cuando emana de un superior jerárquico, resulta absurda y debiera como otras, desaparecer del Código; pero en su fondo es, como las citadas y otras que pudieran citarse, aplicable al caso. El que obra en virtud de esa obediencia que la ley llama torpemente debida, por ejemplo, la del verdugo ó centinela, obra sin libertad y sin razón; no obra como hombre: por eso la ley le declara irresponsable.

La misma irresponsabilidad que á los reyes se atribuye, reconoce un fundamento análogo: los reyes por su origen divino, por ser los representantes de Dios en la tierra no eran considerados como hombres, y no siéndolo, no les alcanzaba la responsabilidad, hija de la libertad, y nieta, si se nos permite la frase, de la razón humana.

Véase, pues, que por un camino ó por otro la responsabilidad supone siempre libertad y razón: no es verdaderamente hombre, en el pleno concepto de tal, el que no es responsable de sus actos: la irresponsabilidad en vez de acercarnos á la divinidad, como equivocadamente se creyó en tiempos buenamente pasados, nos aproxima al mono — el mono es más irresponsable que el hombre — ó si no os gusta la frase y preferís seguir á nuestro Código penal, nos acerca al niño menor de nueve años, al verdugo, al hombre máquina, al imbécil ó al loco. La irresponsabilidad es, por tanto, algo que nos degrada, algo que nos hace desmerecer del más alto, del más amplio y noble de nuestros títulos, del título de hombres: la responsabilidad es, por tanto, algo que eleva, que enaltece, que dignifica.

El distinguido jurisconsulto é ilustrado catedrático de la central, en la proposición de ley cuyos motivos tan ligeramente exponemos, intenta —no diremos hace, porque aún no hemos visto convertido en ley su proyecto — una obra eminentemente dignificadora para la judicatura y la magistratura. ¿Lo entenderán y reconocerán así nuestros Cuerpos Colegisladores y los que, por su propio honor y prestigio, más directamente interesados están en que la proposición se apruebe?

No es nuestro ánimo oficiar de augures, sino sólo de modestos expositores.

La proposición de ley del Sr. Comas, consta, como todas, de dos partes: un preámbulo y un articulado. En este artículo nos ocuparemos solo del preámbulo, dividido en cinco partes ó capítulos que corresponden á los cinco títulos de la ley propiamente dicha, llamados por su orden:

  1. De la naturaleza de la responsabilidad judicial y de sus clases.
  2. De la responsabilidad criminal de los jueces y magistrados.
  • De la responsabilidad civil de los jueces y magistrados,
  1. De la responsabilidad administrativa de los jueces y magistrados.
  2. De la responsabilidad de los magistrados y jueces del Tribunal Sumo cuando forman parte del Tribunal pleno constituido en Sala de justicia.

«Siendo el Estado el organismo encargado de realizar el fin jurídico, debe á la sociedad, no solo los medios más adecuados para que el derecho se cumpla en todos los órdenes de la vida, sino aquellos otros que constantemente la certifiquen de que no es una ilusión, sino una completa realidad su cumplimiento.» De propósito comenzamos por estas palabras del Sr. Comas, porque ellas, principalmente las que de intento subrayamos, anuncian el sentido y objeto de su verdaderamente notable proposición de ley. El Sr. Comas comienza implícita- mente reconociendo que no es el Estado algo superior, sino subordinado á la sociedad; que no es el Estado algo así como el señor de ésta, sino su encargado; que no es así como un organismo preeminente á que la sociedad ha de rendir incondicional vasallaje, sino, antes al contrario, que es un organismo parcial, subordinado al todo, al cual debe continuo testimonio de la pureza y exactitud con que cumple el fin elevadísimo que aquella le encomienda para el mejor y más fácil y cómodo desenvolvimiento de los múltiples fines que ella tiene que cumplir. No es, pues, el Estado un organismo así como cosa aparte de la sociedad que dicta leyes á que incondicionalmente deba éste someterse: el Estado es la misma sociedad entera bajo un aspecto, el de declarar la ley — poder legislativo – aplicarla á las diversas relaciones jurídicas — poder judicial — y hacer efectivas estas resoluciones — poder ejecutivo —La sociedad es realmente la propietaria, la señora; el Estado el dependiente, el administrador.

Mas claro está que con estas palabras no indicamos que el Estado deba ser un simple vasallo sin libertad ni atribuciones para el cumplimiento de su elevada función; la sociedad la propietaria, la señora, debe sumisión y obediencia á las leyes, á las instrucciones, si se nos permite la frase, que ella misma ha dado por medio de sus representantes en Cortes, á su administrador, el cual, en tanto cumple con su deber, es igualmente señor é igualmente digno que su poderdante de toda clase de respeto y consideración. A esta doble relación del Estado como organismo parcial y la sociedad como todo de que aquel forma parte, alude el ilustre senador en estos párrafo, de la primera parte de su, aun mejor que escrito, pensado preámbulo. «Si el Estado exige á la sociedad la sumisión y la obediencia á las leyes que le dicte, con igual razón la sociedad pide al Estado los medios de cerciorarse de que la ejecución de las leyes es una verdadera realidad.»

«Es, pues, por todo extremo indispensable que la responsabilidad acompañe á la función de la justicia, si la sociedad ha de adquirir seguridad completa de que el Estado cumple con sus más elevados fines.»

Nuevamente reconoce aquí el Sr. Comas, aunque no todo lo explícitamente que desearíamos, que la administración de justicia es ante todo función social, por más que la sociedad la encomiende como función privativa á una serie de tribunales debidamente organizados, cuya suprema inspección ha de ejecutarse, no solo por el ministerio fiscal, sino directamente por ella misma en todo momento, pudiendo ejercitar, siempre que conveniente lo estime, la con razón llamada acción popular, por la cual puede exigir á los jueces, cuando sus servicios no resulten ajustados á la ley, la más estrecha responsabilidad de sus actos.

Aunque la responsabilidad judicial no haya de establecerse por desconfianza de los Tribunales, según dice el señor Comas, porque no es este, cómo hemos visto, el fundamento de su institución, no es menos cierto que siendo efectiva puede servir de correctivo á los abusos que los jueces y magistrados, hombres al cabo, pudieran cometer. «La ley, dice elocuentemente el distinguido catedrático, da autoridad al fallo; la responsabilidad le da prestigio, cuando la conciencia social se encuentra tranquila y satisfecha de la función de la justicia. La autoridad de los fallos descansa en la ley, en virtud de la cual se dicta; pero el prestigio moral no puede tenerlo sin la responsabilidad, que es la base de aquel testimonio público.»

Aunque dicho sea con toda clase de miramientos y respetos, se nos figura que el sabio catedrático, movido de la más noble intención, se forja verdaderas ilusiones respecto al amor y el entusiasmo que nuestra judicatura y magistratura sienten por que sea una verdad en la práctica el principio indiscutible de la responsabilidad judicial, no por ello hemos de dejar de reconocer que el presidente del Tribunal Supremo, en el acto de la solemne apertura de los Tribunales durante los años 85 á 86, levantó su autorizada voz en pro de que dicha responsabilidad se regulase en las leyes de una manera eficaz, sin dejarla reducida á mera teoría, y que este hecho, de oportuna recordación, viene ha robustecer, si de este apoyo necesitare, su, sin necesidad de refuerzo alguno, autorizadísima opinión.

Mas en lo que disentimos del parecer del Sr. Comas — y nos creemos en el deber de consignarlo así — es en que el presidente del Tribunal Supremo fuera ecofiel de la judicatura y magistratura españolas al levantar la noble bandera de la responsabilidad judicial. No; la magistratura y la judicatura españolas — y conste que, por lo que más adelante diremos, puede hacerse esta observación sin su menor desdoro — no son partidarias de que se las someta á la responsabilidad jurídica, tan encomiada por el presidente del Supremo el cual, perdónese por lo gráfico lo llano de la frase, hablaba desde un puesto á donde no siempre fácilmente llegan las balas. Ejemplos recientes, y que están en la conciencia de todos, acreditan que no son los mismos magistrados de ese Supremo Tribunal los más dispuestos á dar con sus actos testimonio de la complacencia y la fruición que, á ser consecuentes con las doctrinas de su digno presidente, debieran tener al presentárseles una ocasión de facilitar que se les exigiese aquella responsabilidad que con tanta razón llamamos todos dignificadora. En cuanto á los jueces y magistrados en general, tenemos por seguro que tampoco complace esa responsabilidad, y que consultados acerca de ella darían su voto en contra con la unanimidad de un solo hombre. ¿Por qué?

Sobre este punto vamos á permitirnos algunas bien intencionadas observaciones, quizás de escaso valor técnico, pero muy prácticas. La judicatura y la magistratura, aun prescindiendo de todo sentimiento egoísta y de clase y de todo falso prejuicio respecto al prestigio que le presta no su obra, sino su poder y autoridad, no ven con gusto que se les exija la responsabilidad de sus actos, porque en la práctica, quizás no sin razón, no creen posible ejecutarlos todos con arreglo á las muchas veces poco meditadas prescripciones legales, y por- que otras veces se consideran faltas de la necesaria libertad é imprescindibles garantías. Un ejemplo aclarará este pensamiento. Deben los jueces, según el art. 353 de la ley de Enjuiciamiento criminal, pre- senciar las autopsias. Este es el precepto general. Si no pudiesen asistir, sin embargo, delegarán en un funcionario de policía judicial.

No se diga más… Si los jueces tuvieran necesidad de asistir á todas las autopsias no irían probablemente á ninguna, porque como la ley manda impremeditadamente hacer autopsias á porrillo, los jueces, si cumplen con sus deberes, tienen mucho que hacer, su competencia en anatomía por lo general no es grande y la operación nada agradable de presenciar, no pudiendo asistir á todas dejarían de asistir á ninguna, en parte por aquello de que perdidos por mil, perdidos por mil y quinientos, en parte porque nadie se considera responsable de dejar de hacer mayor número de cosas del que permiten sus fuerzas. La ley hoy les permite delegar cuando no puedan; pues no se hable más…, no podrán nunca, y, no pudiendo, no se considerarán responsables de no haber visto lo que por la ley no estaban obligados á presenciar, y de todo esto resultarán tumefacciones como la del cuello de doña Luciana y heridas en la cabeza quiméricas para unos, reveladoras para otros, inaveriguables para los que tienen por deber el averiguarlas.

La ley mandando imposibles ó autorizando delegaciones á capricho, se imposibilita para exigir las debidas responsabilidades y da á los juzgadores pretextos fundados siempre, y á veces verdaderas razones, para oponerse á prestar una responsabilidad, sin la cual ni cabe completa dignificación para ellos ni plena confianza para la conciencia pública.

Simplifiquemos las leyes; sea la publicidad principio animador que vivifique todo el proceso judicial desde el principio hasta el fin, y entonces invoque el Sr. Comas la aquiescencia de la judicatura y magistratura á su hermosa proposición de ley. Entonces será la magistratura, ó por lo menos la parte más sana de ella, la que favorecerá la resolución del grave y trascendental problema en ella planteado. Mientras esto no haga el ilustrado catedrático, la magistratura no elevará su voz contra el proyecto; pero sí opondrá con sus actos y gestiones una resistencia más ó menos activa á que se convierta en ley, siquiera proclame su conveniencia el presidente del Supremo pidiendo no solo la responsabilidad judicial para todos los Tribunales, sino que no ha de admitirse excepción alguna allí donde las resoluciones revisten mayor gravedad y trascendencia.

En la segunda parte del preámbulo confirma plenamente el Sr. Comas la verdad de la afirmación que sustentamos, á haber: que no es, por razones de diversa índole, partidaria la magistratura española de la responsabilidad judicial, tan «autorizadamente proclamada por el presidente del Supremo, y que una cosa es hablar y otra facilitar los medios de que lo que se alaba se traduzca en hechos prácticos y efectivos.

«En el desenvolvimiento de este punto — ver si el estado actual de nuestra legislación corresponde á los principios sustentados por el presidente del Supremo — no puedo prescindir de llamar la atención acerca de un particular que la experiencia nos pone de manifiesto, á saber: que es muy corto el número de recursos de responsabilidad, tanto civil como criminal por prevaricación, y que aun de este corto número son escasímas las reclamaciones que han llegado á prosperar.»

En vista del párrafo anterior, ocurre preguntar: ¿no es cierto que la judicatura y la magistratura disimulan á maravilla el entusiasmo que les inspira el dignificador principio de la responsabilidad judicial, tan admirablemente cantada desde el elevado sitial de la presidencia del Supremo?

Pero sigamos al Sr. Comas.

«Adjuntos con esta proposición tengo la honra de presentar varios cuadros estadísticos, en cuya comparación se observa por el señalado con el número 10, que durante el quinquenio de 1884 á 88 NO SE HA INCOADO JUICIO ALGUNO DE EESPONSABILIDAD CIVIL CONTRA LOS MAGISTRADOS DE LAS AUDIENCIAS Y DEL SUPREMO TRIBUNAL; sólo alguno de responsabilidad criminal por prevaricación, que no llegó á pasar más allá del trámite del antejuicio, y muy pocos contra los jueces de primera instancia y los jueces municipales.»

«Este solo hecho ofrece á nuestra consideración un dilema concluyente, pues, ó ha de ser resultado de un estado notablemente perfecto en la administración de justicia, ó de una situación de notoria deficiencia en la legislación reguladora de la responsabilidad judicial.»

Para resolver este dilema y resolverlo científicamente y sin pasión alguna, esto es, sobre datos positivos, sobre hechos, el Sr. Comas presenta cuadros estadísticos de los que aparece que el número de sentencias revisadas y casadas durante el quinquenio de 1884 á 1888 asciende á 18.966, lo cual da un término medio anual de 3.703, y que habiendo sido sólo 16 las demandas interpuestas para exigir la responsabilidad civil, no llega ni aun á 1 por 1.000 la proporción que resulta.

Cosa análoga aparece en la relativo á la responsabilidad criminal, pues habiendo sido 95 los procesos incoados por prevaricación, la proporción de esta cifra á la de las sentencias revocadas y casadas es de 5 por 1.000.

El siguiente cuadro demostrará el resultado obtenido por los, verdaderamente héroes, que se han decidido á exigir á los jueces la responsabilidad criminal en que á su juicio habían incurrido.

RESPONSABILIDAD CRIMINAL

Querellas y causas durante el quinquenio de 1884 á 1888.

Total incoadas: 230.
No haber lugar á prevenir el antejuicio, 4.
Denegada la admisión Terminadas sin resolución por varias causas.16
Terminadas por resolución 98

Tenemos, pues, que de 230 querellas y causas sólo 98 han sido resueltas. Veamos cómo:
Por sobreseimientos 45. Por sentencia absolutoria 31. Por sentencia condenatoria 22.

Véase que de 230 querellas y causas incoadas en cinco años contra los jueces municipales, jueces de primera instancia, magistrados de Audiencia y del Supremo, sólo en 22 han recaído sentencias condenatorias.

¿En qué forma? Helo aquí:

Total de sentencias condenatorias: 22. Tanto por 100 correspondiente á
Jueces municipales 81,62
Jueces de primera instancia 18,18
Magistrados de Audiencia, Magistrados del Supremo O.

Como se ve, los pobres jueces municipales han salido, no diremos de buen año, pero sí de buen quinquenio, en el reparto de condenas que les cupo en suerte.

Vean en cambio cuál fue la suerte de los querellantes.

De las 230 querellas y causas incoadas, 177 lo fueron á instancia de particulares y 53 á instancia del ministerio público.

De las 177 querellas se admitieron solo 61, lo cual hace suponer que de los 177 querellantes 116 por lo menos serían condenados en costas.

No es fácil consignar cuántas prosperaron de las 61 querellas que llegaron á tramitarse; pero si bien es cierto que fueron 22 las sentencias condenatorias, no lo es menos que en el cuadro estadístico no se determina si éstas recayeron á las causas promovidas á instancia de parte ó en las seguidas á instancia del ministerio público.

Importaría, por tanto, que el ilustrado senador completara su trabajo consignando este dato, realmente importantísimo con relación á la materia que nos ocupa, á saber: cuántas fue- ron las sentencias condenatorias recaídas en las causas promovidas por querellas, y cuántas las recaídas en las causas seguidas á instancia del ministerio público.

El número de causas incoadas á instancia de éste y el de causas promovidas por los particulares, 53 y 177 respectiva- mente, acredita desde luego, independientemente de la resolución que en ellas recayó, ser mayor el interés desplegado por éstos que por el ministerio público en pro de la recta administración de justicia, dato elocuentísimo y de verdadera trascendencia sociológica que conviene, no solo consignar, sino analizar con detenimiento.

En efecto; dispone el art. 776 de la ley de Enjuiciamiento criminal que «si no admitiese la querella, el Tribunal impondrá las costas al querellante, cuando éste no sea el ofendido por el supuesto delito.»

»La impondrá también al ofendido, si resultare hecho obrado con mala fe ó notoria temeridad.»

Y el art. 778 dice textualmente. «El ministerio fiscal no estará sujeto á las anteriores disposiciones relativas á fianzas y costas cuando utilice alguna acción penal contra jueces y magistrados.»

Es decir, que los que actúan como querellantes corren un riesgo á que no se expone el ministerio público, y que esto no obstante, el número de querellas, 111, ha sido más de tres veces mayor que el de denuncias, 58.

Importaría, por tanto, para discurrir sobre este punto con más sólida base, que el Sr. Comas ampliara los datos contenidos en el cuadro núm. 10 con el del número de veces que los querellantes han resultado condenados en costas y sometidos á la penosa obligación de prestar fianza.

Mas sin necesidad de esto, con lo dicho basta y sobra para que nuestros lectores puedan apreciar hasta qué punto es, según nuestra legislación actual, más que obra de romanos, verdadera empresa de titanes el exigir la responsabilidad judicial y hasta qué punto el proyecto de ley en que nos ocupamos procura satisfacer una necesidad imperiosa y urgente.

«El mecanismo de las actuales leyes, dice, hace poco menos que imposibles las reclamaciones de responsabilidad civil ó criminal.»

Estudiando el estado de nuestra legislación actual el ilustrado catedrático nos enseña «que ella ha venido á corregir nuestro antiguo derecho», según el que «se imponían penas á los funcionarios del orden judicial sólo por hechos determinados, independientemente del propósito ó intención que existiera al realizarla», según puede verse en las leyes 7.» y 9.*, título I, lib. II, Nov. Rec, y la ley 9.», tít. II, lib. IV.

Frente á esta doctrina la legislación penal moderna, con un sentido estrecho y mezquino y que en el fondo tiende más al robustecimiento del poder que á la dignificación de la función judicial, exige para penar á sus funcionarios requisitos y circunstancias tales que, en la práctica, hacen completamente ilusoria su responsabilidad.

Sobre este punto el reputado catedrático hace una serie de observaciones jurídicas de verdadero maestro sobre el carácter especial que se da al delito de prevaricación, que principalmente consiste, como es sabido, en dictar á sabiendas sentencia injusta á favor ó en contra del reo.

Es tan absurda esta definición; establece, según admirablemente nos enseña el ilustre catedrático, un privilegio, tan irritante en los tiempos modernos, á favor de la judicatura y magistratura, que su inmediata desaparición del Código se impone con no menor urgencia que el absurdo secreto del sumario; mientras los jueces trabajen durante días, semanas y aun meses, en las sombras, mientras que para corregirles y penarles se haga indispensable penetrar en ese verdadero y recóndito abismo de la intención, su responsabilidad será un mito, cuando no un tristísimo sarcasmo.

El delicado diagnóstico que de este gravísimo mal hace el Sr. Comas, está indicando cuál puede ser su única medicina: el Jurado.

Ante el Jurado, ante la conciencia pública, ante la razón, natural no sofisticada, han de ir los magistrados y los jueces que dicten sentencias notoriamente injustas á sostener que las dictaron sin saber lo que hacían; si para algún caso es, no ya capaz, sino competentísimo el Jurado, es para estos casos en que no se trata de sutilezas legales, sino de resoluciones justas ó injustas, para cuya apreciación, en definitiva, ni aun saber leer se necesita, habiendo quien lea al juzgador el texto expreso, claro, terminante de la ley infringida que la sentencia injusta presupone. El Código de la justicia está, ante todo, en la razón humana, y seguir suponiendo en quien la infringe una ignorancia que ni aun al niño se atribuye, hasta no haber sometido á prueba si obró ó no con discernimiento, equivale en la práctica á dar á los jueces una verdadera patente de impunidad para la comisión de ciertos delitos, patente comparable á la que autorizara el médico á propinar al enfermo como purgante una cucharada de ácido prúsico, sin incurrir en responsabilidad alguna hasta tanto no se le probase que había obrado á sabiendas de los efectos que el ácido prúsico producía, ignorancia que después de todo sería más disculpable que la referente á las nociones de lo justo ó de lo injusto, propias de todo ser racional, excepción hecha de los jueces según el Código.

A propósito hemos dejado para ahora el tratar de la responsabilidad civil, sobre la cual ya en la segunda parte del preámbulo hace el Sr. Comas indicaciones de importancia. «Del mismo modo (que en el orden criminal) en el orden civil, así como las modernas disposiciones sólo reconocen por causa de la responsabilidad la negligencia ó la ignorancia cuando sean inexcusables, y esto con la misma vaguedad é indeterminación que resulta de su solo enunciado, las antiguas leyes, por el contrario, estatuían la responsabilidad por la sola negligencia ó ignorancia, y por tanto, independientemente de circunstancias especiales que la hiciesen calificada.» También es digna de notarse esta indicación del Sr. Comas respecto á los importantes cuadros estadísticos que acompañan á su proposición de ley. «El hecho, dice, de que en el último quinquenio el número de juicios intentados para exigir la responsabilidad criminal por prevaricación sea seis veces mayor que el número de demandas interpuestas para exigir la responsabilidad civil, autorizaría á sospechar que, á consecuencia de dificultades poco menos que invencibles en la materia relativa á la responsabilidad civil, la esperanza en la reparación se cifra principalmente en la responsabilidad criminal, si por otra parte no resultare, como resulta en realidad, que la falta de precisión en la ley respecto á las causas que pueden originar dicha responsabilidad civil, así como la deficiencia y vaguedad, también de la ley, respecto á las formas ó procedimientos con que ha de hacerse efectiva, é igualmente en cuanto á los efectos que esté llamada á producir, son motivo suficiente para alentar la peligrosa tendencia de buscar en la responsabilidad criminal, y no en la civil, la reparación ó enmienda de los agravios inferidos.»

Con estas dos observaciones de verdadera trascendencia jurídica, entra el ilustrado senador en lo que pudiéramos llamar verdadero estudio de la responsabilidad civil.

Sobre ambas creemos oportuno llamar la atención de nuestros lectores.

Arguye la primera un verdadero retroceso en nuestra legislación, retroceso cuyas causas complejas exceden de la modesta índole de este trabajo. Sean las que fueren, su resultado no es por ello menos patente. En efecto: el á sabiendas de los artículos referentes á prevaricación se ajusta, corre parejas con el vocablo inexcusables, aplicado á la negligencia ó la ignorancia judiciales. Si aquella frase adverbial puede convertirse en una patente de impunidad para el juez ó magistrado prevaricador, este adjetivo puede convertirse por lo menos en una patente de ignorancia para el juez ó magistrado faltos de ilustración ó sobrados de pereza.

¿Qué significa la palabra á sabiendas, tratándose de formar juicio sobre lo justo ó lo injusto, obra y función propia de la razón natural que luce igual en todo hombre medianamente sano? ¿Qué significa la palabra inexcusable, tratándose de la ignorancia ó negligencia de un juez? ¿Ha de entenderse esta palabra como sinónima de supina y monstruosa, ó ha de referirse sólo al conocimiento de la ley y á la diligencia que debe ponerse en su cumplimiento? Así como en todos los delitos la intención y el discernímiento del criminal se suponen siempre, mientras el reo no acredite lo contrario, en los que administran justicia ha de exigirse siempre aquella diligencia y pericia cuya falta trae naturalmente aparejada consigo, por lo menos, la inmediata destitución del cargo.

¿Vamos por ventura á pretender en favor de los encargados de la función social más elevada, la administración de justicia, los dos más irritantes privilegios que pueden concebirse, el derecho á la malicia y á la ignorancia? Ni cabe, racionalmente pensando, tener la una sin saberlo, ni la otra con excusa legítima.

¿Qué acontece en la vida ordinaria? Llamamos á un carpintero para que nos haga, por ejemplo, las puertas de una ventana: al efecto toma sus medidas, ¿le admitiríamos después su obra y se la pagaríamos, sí una de las puertas tuviese, por ejemplo, medio metro más ó menos de lo que debe tener? Ciertamente que no. El bueno del carpintero se lleva sus puertas, y, ó las enmienda si tienen compostura, ó se queda sin cobrar su precio. Y el juez, el magistrado, ¿pueden equivocarse así, porque sí, sin incurrir en responsabilidad de ninguna clase?

No, á nuestro juicio. Toda ignorancia de la ley, toda negligencia en su cumplimiento, son, de hecho, inexcusables en el juez, mientras éste, en términos de defensa concedida á todos, no presente sus razónales excusas, que sólo en circunstancias críticas y especialísimas, no fáciles de prever ni enumerar, podrán eximirle de responsabilidad en casos excepcionalísimos, que no cabe consignar en los Códigos.

El principio de las leyes de Partida de que toda negligencia ó ignorancia por parte del juzgador constituye motivo bastante para exigirle la responsabilidad civil, era un principio mil veces más justo que el de nuestras leyes actuales que dividen la ignorancia, con manifiesto desprestigio de la magistratura, en excusable é inexcusable, obligando á los que ejecutan la acción, que no recurso, de responsabilidad civil contra los jueces á probar lo evidente, lo que constituiría una verdadera befa de la justicia, simular que se ponía siquiera en tela de juicio.

En este punto el trabajo del Sr. Comas nos parece excelente y encaminado á enaltecer á los jueces y magistrados que, por su propia honra, debieran colectivamente pedir á las Cortes que se les consintiera renunciar á esa especie de derecho á la ignorancia que el legislador, tan irreflexivamente y como á título de merced, les ha otorgado.

Notabilísima es la parte del preámbulo que dedica su autor al estudio de la impropiedad con que la ley de Enjuiciamiento civil califica de recurso la reclamación para exigir la responsabilidad, calificación ocasionada al gran peligro de que puede considerarse contradicho el precepto constitucional de que los jueces son responsables de toda infracción de ley que cometan por la torcida interpretación que se haga de los preceptos legales que tratan de resoluciones contra las cuales no autoriza la ley recurso alguno. Son tan luminosas las razones del Sr. Comas sobre este punto, que no nos resistimos al placer de trascribirlas íntegras.

«Si la ley no hubiere empleado impropiamente, como antes he manifestado, la calificación de recurso para las reclamaciones de responsabilidad civil, no habría sido fácil que los Tribunales á beneficio de una interpretación, que me abstengo de calificar (equiparando los recursos contra los jueces á los recursos contra las sentencias ó resoluciones judiciales), hubieran llegado hasta el extremo de autorizar como principio la posibilidad de que existan resoluciones respecto á las cuales no pueda reclamarse contra los jueces ó magistrados que las dicten, aun cuando lo hagan con injusticia ó con notoria infracción de ley.

«Semejante interpretación, que pugna tan abiertamente con la Constitución del Estado, no es posible mantenerla en un proyecto que se encamina á franquear los medios necesarios para que aquel precepto constitucional se cumpla, y no haya en su virtud acto alguno de la administración de justicia que se sustraiga á la responsabilidad judicial.

»Cuando la ley concede un derecho, negar el medio para poderlo hacer efectivo, equivale á desconocerlo. Es más; sería suponer á la ley en contradicción consigo misma.

»Ya he indicado que la ley no incurre en semejante contradicción, no confundiendo, como no confunde en sus términos, los recursos contra las sentencias ú otras resoluciones judiciales, y los recursos contra los jueces y los magistrados que las dictan.

»De la locución que la ley emplee para establecer el carácter firme de una resolución, no puede deducirse jamás la exculpación de los jueces y magistrados, y mucho menos cuando aquél es precisamente una condición previa para poderles exigir la responsabilidad en que hayan incurrido. Es, pues, necesario prescindir, para evitar el peligro á que acabo de referirme, de la calificación de recurso, atribuida á la reclamación de la responsabilidad civil.

»La misma ley de Enjuiciamiento criminal pone de manifiesto semejante necesidad, pues al calificar, como no puede menos de hacerlo, de acción penal al medio de exigir dicha responsabilidad contra los jueces y magistrados, no parecería sino que había cierta especie de divorcio en esta materia entre la ley de Enjuiciamiento civil y la ley de Enjuiciamiento criminal; aquélla estableciendo un recurso, ésta exigiendo una acción y abriendo en su virtud el correspondiente juicio.

»Pero no; afortunadamente no existe entre dichas leyes semejante disconformidad. Al fin, aunque la ley de Enjuiciamiento civil haya incurrido en la impropiedad de designar á la reclamación de responsabilidad con el nombre de recurso, en cambio al ordenar el procedimiento que ha de seguirse para sustanciarla, se ajusta á lo que es propio ó peculiar de la acción; esto es, la apertura del juicio.

»En buenos principios de derecho procesal, no cabe calificar de recurso á las reclamaciones que hayan de formularse para exigir la responsabilidad judicial.

»No hay recurso cuando no se contradice ó no se contiende sobre una resolución, con el fin de que sea revocada ó modificada en los efectos que esté llamada á producir, por el mismo Tribunal que la ha dictado ó por un Tribunal superior, en méritos del propio juicio en que se haya pronunciado y entre los interesados que sean parte en el mismo.

«Cualquiera reclamación que no participe de estos caracteres esenciales, no constituye en realidad un recurso, sino propiamente una acción, que es la que ha de ser formulada por demanda especial y ha de ventilarse en un verdadero juicio principal ó incidental según los casos.» Véase, pues, claramente que, como con tanta elocuencia nos enseña el docto catedrático, cualquier reclamación encaminada á exigir la responsabilidad judicial no constituye en realidad un recurso sino una acción que ha de formularse por demanda especial y ha de ventilarse en un verdadero juicio independiente.

Mas si esto es cierto, no es tan patente, en nuestra opinión, que la sentencia que termine este juicio de responsabilidad, no pueda afectar en lo más mínimo á la resolución dictada en el pleito ó causa donde aquella se contrajo, pues resultaría cosa inconcebible que, condenándose á un juez ó magistrado por haber dictado sentencia notoriamente injusta, se sostuviera la primera de dichas sentencias por ser inapelable ó irrecurrible según la ley, cuando aún se estaba á tiempo de evitar la injusticia notoria que cumplimentándola iba á cometerse. Parécenos más natural que en este caso no ya se admitiese recurso de apelación ó reforma de aquella sentencia, contra la cual no se daba en la ley recurso alguno, sino que se considerase como nula ó no dictada, precisamente por no ser la obra de un juez sino la de un verdadero criminal ó incapacitado por su ineptitud, que indebidamente usurpaba aquella legítima función. De no entenderse así, resultaría una verdadera monstruosidad que la razón más elemental rechaza. Tal vez sea este el origen de la confusión que aparece de considerar recurso lo que es en su fondo acción contra el juzgador, no contra su resolución. Sobre esta muy delicada y compleja cuestión jurídica, que excede por completo de los limites de este trabajo, ageno repetimos á toda pretensión científica, cabría escribir un verdadero tomo en folio; tal es su vaguedad en las leyes actuales y tal la confusión que reina en la que es verdadera tamización de las sentencias y lo que constituye una depuración de conducta respecto al juzgador, cosas que pueden coexistir en todos los momentos y en todas las instancias, incluso la última, y sobre la cual no se da otra.

La situación producida por tal estado de cosas queda fotografiada de mano maestra en el siguiente párrafo:

«Hé aquí cómo la estadística revela, con el decisivo valor de sus elocuentes cifras, que durante el quinquenio á que se refieren los cuadros que acompaño como apéndices á esta proposición de ley, no llegó á intentarse siquiera ningún recurso de responsabilidad civil contra los magistrados de las Audiencias ni contra los magistrados del Tribunal Supremo; que sólo dos fueron promovidos, aunque sin éxito, contra jueces municipales, y que si resultan tres por año las reclamaciones intentadas contra los jueces de primera instancia, sólo una durante todo el quinquenio fue la que llegó á prosperar, y aun quizá por haber olvidado aquella referida interpretación, según la que se niega la posibilidad de reclamar la responsabilidad civil respecto de las resoluciones contra las cuales la ley dice que no se dará recurso alguno.»

No solo esta situación impone la necesidad de una reforma en nuestras leyes; abónanla también otras causas apuntadas por el ilustrado jurisconsulto, á saber: la no definición y limites ciertos de lo que ha de entenderse por ignorancia ó negligencia inexcusables, punto en el cual ya nos hemos ocupado; el no establecer reglas fijas en cuanto á la competencia para los casos en que los jueces y magistrados contra quienes se reclame hayan sido trasladados ó cesado en las funciones, ó sea distinta su categoría en el momento que se formule contra ellos la reclamación que corresponde; esta falta de fijeza de competencia se presta á muchos abusos, entre los cuales entra por no poco la falta de cumplimiento de la Ley orgánica del Poder judicial, especialmente en alguno de sus artículos, que como el 117, resulta muchas veces letra muerta, y el cumplimiento extemporáneo de aquella disposición que permite, por medio de un inoportuno traslado, poner nuevos obstáculos y trabas, dificultar aún más, si esto es posible, los impropiamente llamados recursos de responsabilidad, cuando sólo son en efecto, verdaderos alardes de valor y de paciencia del que se atreve á entablarlos. Es también otro obstáculo, y no pequeño, con el que tropieza la responsabilidad civil para ser efectiva, la exigencia de que los perjuicios reclamables hayan de ser todos estimables en me- tálelo.

Hay, sin embargo, algo más triste que estas deficiencias de la ley, con ser muy tristes, y que aún cede más en mengua de nuestra administración de justicia, y es la de mostrarse ésta inflexible respecto á la condenación de costas cuando, en rigor de verdad, el que hoy demanda la responsabilidad civil de un juez ó magistrado, carece por completo de los medios indispensables para conocer de antemano, tanto la legitimidad de su reclamación, como el éxito que de ella puede obtener. La condena de costas en estos casos, aparece fatalmente ante la sociedad, y nosotros somos los primeros en lamentar este error, no ya como arbitraria, sino como intencionada y útil para proporcionar á los juzgadores ignorantes ó maliciosos la más triste y nefanda de las impunidades.

El Sr. Comas, que procura ocurrir á estos graves defectos de nuestra legislación actual, introduce también en su proyecto dos modificaciones importantes, á saber: la única instancia para toda clase de reclamaciones de responsabilidad civil y la limitación, en ciertos casos, de la materia del juicio á la determinación de las personas responsables y al alcance de la responsabilidad que corresponda á cada uno.

s realmente tan absurdo, hállase hasta tal punto desprestigiado hoy el sistema de la pluralidad de instancias, especie de lotería de Hamburgo, á que aún no hemos dejado por desdicha de jugar, que no llamaríamos la atención sobre el establecimiento de una sola instancia para el juicio de responsabilidad, si el propio Sr. Comas no indicara la tendencia laudable de su proyecto á conseguir que los jueces ó magistrados llamados á conocer de las demandas de responsabilidad civil no hayan tenido intervención en el pleito ó causa en que se hubiere dictado la resolución que motive la demanda.

Plausible nos parece que cuando por razón de la materia y la del Tribunal que ha conocido de ella (el más elevado de la Nación) no resulte notoria la causa de responsabilidad, sea necesario que venga nuevamente á decidirse en el juicio de responsabilidad la que ya resulta decidida en el pleito ó causa.

Declarado por el Tribunal Supremo que un juez ó una Sala han infringido la ley ó quebrantado las formas del procedimiento que, como aquélla están obligados á conocer, existe ya la materia de responsabilidad civil; no quedando más que hacer respecto de esto en el juicio especial encaminado á exigirla, que determinar las personas responsables y fijar el alcance de responsabilidad que á cada uno corresponda.

Con razón afirma el sabio catedrático que el quebrantamiento de una forma sustancial, ó la contradicción con lo ejecutado, acusan ó descuido ó negligencia tan palmaria en el cumplimiento de la ley que regula las formas del juicio y que preceptúa la precisión de atenerse necesariamente á lo resuelto por modo definitivo, que baste la sola declaración de haberse infringido dichos preceptos legales cuando resulta pronunciada por el Tribunal Supremo.

Con esta racionalísima innovación en nuestra legislación actual, y en la cual insistiremos al tratar del articulado, termina el Sr. Comas la tercera parte de su notable preámbulo, en el que no sólo los abogados en general, sino los jurisconultos y hombres verdaderamente entendidos en derecho tienen mucho que estudiar y someter á seria reflexión.

ANTONIO MACHADO Y ALVAREZ.

 

 

 

ANTONIO MACHADO y ALVAREZ. “La responsabilidad judicial”, – responsabilidad administrativa -, (sobre una proposición de Ley del Sr. Comas). REVISTA DE ESPAÑA, TOMO 128 DE MAYO DE 1890.

 

 

ANTONIO MACHADO y ALVAREZ, y su esposa, Ana Ruiz Hernández.

 

“La responsabilidad judicial”, – responsabilidad administrativa -.

(sobre una proposición de Ley del Sr. Comas).

 

REVISTA DE ESPAÑA, TOMO 128 DE MAYO DE 1890.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La familia MACHADO RUIZ en el prensa del segundo semestre de 1935

«

 

Van pasando los días y el calor empieza a instalarse en la ciudad de Madrid.  El famoso botijo, sobre todo si esta bien «curado» y la arcilla es la adecuada, preferiblemente blanca,  ofrece un agua fresca y refrescante; es suficiente tenerlo a la sombra y cercano a una corriente de aire para que su agua aplaque facilmente la sed .

En General Arrando, con las ventanas o balcones que dan a la calle, la orientación norte favorece el que se instale en la casa una temperatura algo inferior a la que se registra en otras orientaciones.

No obstante, fuera, en la calle, los bares y cafés ofrecen agua con gas, cervezas o vino que tienen en frascas metidas en agua; todo ello más o menos fresco. Además las fábricas de barras de hielo comienzan a increm,entar su producción destinada a las viviendas que lo solicitan.  El repartidor del hielo, con la barra encima de una tela de saco y sobre el hombro y sujetándola con una especie de garfio, la lleva a las casas que las compran.

En casa de los Machado la prensa llega cuando regresa Antonio, que trae la que compra y la que le ofrecen el los locales que frecuenta por las mañanas o las tardes.  En aquella época, carente de los medios de difusión tal y como hoy se conocen, la información llegaba por la prensa diaria o revistas puntuales, lo que motivaba que muchos de ellos tuvieran dos ediciones, la de la mañana y la de la tarde. La radio era también un eficaz medio de información, pero todavía no nenía la difusión requerida (no había radio en todas las casas).El otro gran ,medio de información eran los bares y cafés, en los que los clientes difundían las noticias, fueran ciertas, semi ciertas o falsas.

Por todo ello el número de diarios  existentes era alto, y con frecuencia aparecian nuevas publicaciones, la mayoría de escasa existencia en el tiempo.

Como veremos, mejor dicho, leeremos en la prensa diaria, son las tensiones en Etiopía  y finalmente la guerra entre Italianos y abisinios en aquellas tierra del nord-oriente africano; justo enfrente de la península arábiga. ¿Intereses? Seguro que el petróleo tuvo mucho que ver.

 

En este mes de julio, y hasta final del año 1935,  prensa que pudo interesar a los Machado fue, básicamente, la sigiente:

1.-

Empezamos el semestre con la noticia que el Patronato del Teatro Español se reunió y que en  el Sr Thuiller propuso que los señores Borrás, Calvo y el propio Thuiller, acompañados por don Manuel Machado, como director artístico y por el señor Puga, como funcionario municipal, se encargaran de organizar la próxima temporada.

Por otra parte el señor Soler, como gestor municipal se opuso, estmando que era preferible ceder el Teatro mediante concurso a una compañía de primera fila.

La cuestión que se planteaba era la pretensión, por altas instancias del Estado, de conceder directamente la organización a una determinada compañía, parece ser que reconocida.

Esta breve noticia, que aparece el «Ahora» el 4 de enero de 1935, inicia una larga controversia que ocupará durante varios meses la cuestión de quién y cómo deben gestionar la programación del Teatro Español.  Una vez más aparecen como mal de fondo los intereses y preferencias particulares.

Con comentarios a noticias que se publicarán en prensa en los días y semanas siguientes podremos aclarar este contencioso, aunque ya podemos observar el apoyo de Manuel Mchado a su buen amigo el actor Ricardo Calvo, con el que colabora en los criterios, informes y propuestas para la citada organización del Teatro Español, que se les encarga.

 

2.-

A los efectos de lo planteado en el punto anterior destacamos el Informe o dictamen que se publica el día 8 de julio eb «Epoca», que dice:

3.-

En el diario «La Época» del día 9 de julio. en reelación y comentario sobre las luchas por la organización del teatro municipal «Español», se publica un interesante artículo sobre los motivos de las diferencias entre la mayoría de los miembros del Patronato del Teatro Español y tres miembros de éstos, que son de la C.E.D.A.  (2) y de los agrarios (1), aunque «vayan del brazo» de Rivas Cherif.

Los intereses particulares indican una voluntad, por parte de los disidentes, de adjudicar la gestión y organización del Teatro a persona por ellos querida.

Curiosamente destacar que, en la reunión definitiva en el Ayuntamiento, es posible que la propuesta del Patronato sea rechazada al contar en el consistorio con votos insuficientes para ser aprobada. Y curioso es que la opción contraria sea apoyada por algunos socialistas que proponen a una determinada actriz para que sea su compañía la organizadora y gestora.

Finaliza el artículo manifestando que no es posible convivir con unos elementos que llevaan a todas partes los mintereses de una política mezquina.

 

4.-

En este artículo, publicado por «Democracia» el 20 de julio, podemos leer el posicionamiento contrario a la propuesta del Patronato. Duro enfrentamiento en el que parece subyacen intereses tradicionales en el teatro español.

 

 

5.-

El 27 de agosto de 1635  fallecía en Madrid Felix Lope de Vega y Carpio.  Fue enterrado en la Iglesia de San Sebastián de la Capital. Sita entre la actual calle del mismo nombre y la de Atocha.

300 años más tarde se conmemora el tercer centenario de la muerte de nuestro gran literato, y cuando parecía que este aniversario iba a pasar con más pena que gloria, la Asociación de Escritores y Artistas Españoles organizó un gran homenaje  el 27 de agosto de 1935 que movilizó al pueblo de Madrid y que recogió, entre otras publicaciones, la «Revista Hispanoamericana de Ciencias, Letras y Artes» en su número 148 correspondiente al mes de agosto de 1935.

Ésta Revista, ya de larga trayectoria entre las similares españolas, fundada por José María de Gamoneda y dirigida por Juan B. Acevedo, nos cuenta los actos que se programaron a lo largo y ancho de este día 27 de agosto.

A las 11 dde la mañana comenzaron los actos religiosos, solemnes, en la Iglesia de las Trinitarias (al estar en obras la Iglesia de San Sebastián), bajo la presidencia del alcalde de Madrid y el Ayuntamiento en pleno.

Terminada la misa se escuchó al coro de las monjass del templo, igual que en el entierro trescientos años antes.

A las seis de la tarde comenzó en la ermita de San Isidro un «paseo sentimental» por aquellos lugares que se mencionaron en las obras de Lope de Vega.

Así saliendo de la citada ermita el «paseo sentimental» discurrió por:

  •    La Ribera del Mananares (Acto tercero de «Los amantes sin amor».
  •    El Rastro (jornada primera de la «Bella malmaridada»).
  •    Plaza Mayor, ante la estatua de Felipe III (Acto segundo de «Lo que pasa en una tarde»).
  •    Las Platerías (jornada segunda de «La bella malmaridada»).
  •    Calle del Arenal (Acto tercero de «Ay, verdades que en amor …).
  •    Puerta del Sol (jornadaprimera  de «El mesón de la Corte»).
  •    Calle de Alcalá (Acto segundo de «Ay, verdades que en amor …).
  •    Iglesia de San Sebastián (jornada segunda de «El galán escarmentado»).
  •    Calle de Cervantes (ante la casa de Lope de Vega, el ilustre actor don Arturo de la Riva recitó el soneto «Las Rosas» de Lope de Vega.
  •    El prado de San Jerónimo  (Acto cuarto de «La Dorotea»).
  •    Basílica de Nuestra Señora de Atocha, donde el Sr Larra leyó la jornada tercera de «El Alcaide de Madrid».

Por la noche, a las diez, se celebró una gran velada pública, junto a la estatua que Mateo Inurria cinceló de Lope de Vega, en la que tomaron parte Pedro de Répide. Diego de San José, Luis de Araujo Costa y Manuel Machado, que leyeron sonetos dedicados al Fénix Lope de Vega.

 

 

6.-

De esta noticia, publicada en «EL SOL» del martes 28 de agosto de 1935, destacamos la evidente impresión, o certeza, que la conferencia tripartita entre Francia, Inglaterra e Italia  legaba a su fin sin alcanzar acuerdos sobre ell conflicto italoabisinio.

La opinión generalizada en Europa y Estados Unidos era la de ser invitable la guerra.

 

7.-

Previamente, el 23 de agosto, el Comité de Defensa del Imperio Británico sugiere que hay que poner a salvo la autoridad de la Sociedad de las Naciones, por lo que propone, que si la guerra estallase habría que imponer sanciones económicas a los paises beligerantes.  Y sugiere al ejécito abisinio que esté preparado ante cualquier eventualidad.

 

8.-

El «Heraldo de Madrid», en su número del 28 de agosto, refiere en su sección teatral, que el día anterior se celebró brillantemente el tricentenario de la muerte de Lope de Vega, en un festival realizado en el Retiro madrileño. con laas intervenciones de Margarita Xirgu y Enrique Borrás.

Se comenta que se honró a Lope de Vega en actos celebrados en Barcelona y en Hamburgo.

 

9.-

Como comentario a que hay hechos que se repiten con los años, diremos que el día 22 de agosto se fugó el ex pesidente del Parlamento catalán, D. Juan Casanovas, burlando la vigilancia policial y consiguiendo llegar hasta Francia.

 

10.-

En este artículo se sotiene que los avances mundiales, y en especial en Europa, del fascismo y otros poderes dictatoriales o inequívocamente no democráticos, tienen su origen en las catastróficas políticas desarrolladas en la I Guerra Mundial y en las irresposabilidades de muchas monarquías.

Estos hechos motivaron los crecientes nacionalismos que evolucionaron hacia posiciones de poderes únicos que no admitía críticas ni oposiciones.

 

11.-

Entre las noticias destacadas de estos días tenemos los contínuos intentos revolucionarios en Grecia.  El poder de las clases tradicionales obligan a las clases menos favorecidas a intentar una involución en su pais.  Pero, ante los intentos revolucionarios, los poderes dominantes griegos consiguen disolverlos y mantenerse sin graves quebrantos en el poder absoluto del pais.

 

12.-

En estos primeros días de septiembre se produce el luctuoso hecho de la muerte de Don Manuel Bartolomé Cossio, fundador, entre otros, de la Institución Libre de Enseñanza.

El cortejo fúnebre que condujo sus restos al Cementerio Civil de la Almudena de Madrid fue una manifestación del sentir de los madrileños, tanto a nivel de los que habían sido sus alumnos como de los compañeros en sus actividades docentes y de investigación, sin que dejaran de unirse a la comitiva gran parerte de la clase política y literaria.

 

13.-

Los reestos del insigne español fueron inhumados junto a las trumbas de D. Francisco Giner de los Rios, de Azcárate y de Sáez del Rio.

Tods ellos íntimos amigos de los Machado, especialmente de Antonio Machado y Núñez, de Antonio Machado y Álvarez y de los hijos de este último y nietos del primero.

La familia Machado sintió este falleccimiento con especial dolor y sentimiento. Manuel, Antonio, José y Joaquín Machado fueron alumnos de Don Manuel Bartolomé Cossío.

 

14.-

Sorprense la noticia que recoge este diario de Sevilla. ¡Hay gente para opiniones desquiciadas!  Lamentable.

 

15.-

Mussolini, al frente del poder en Italia, pone la nota de inteenciones bélicas y no pacifistas en Europa. Las coriente dictatoriales avanzan por el viejo continente y hacen pensar que la guerra en Africa, en Abisinia, es inevitable.

 

16.-

Y prueba de lo que acabamos de indicar resaltar esta noticia que dice que el «Duce» moviliza a diez millondes de italianos, prontos para desplazarse a la zona etiópica.

El Negus hace constar enérgicamente su protesta en Ginebra.

 

17.-

El domingo 17 de noviembre de 1935 en el diario «El Sol» se publica un trabajo de Antonio Machado titulado  «Habla Juan de Mairena a sus alumnos», que dice:

»

I

     Lo irreparable del pasado – «fugit irreparabile tempus» -, de un pasado que permanece intacto, inactivoe inmodificable, es un concepto demasiado firme para que pueda ser desarraigado de la mente humana.  ¿Cómo sin él funcionaría esta máquina de silogismos que llevamos a cuestas?. Pero nosotros – habla Mairena a sus alumnos – nos preguntaríamos en la clase de Sofística de nuestra Escuela Popular de Sabiduría Superior si el tal concepto tiene otro valor que el de su utilidad lógica y si podríamos pasar con él a la clase de Metafísica.  Porque de la clase de Sofística a la de Metafísica sólo podrían pasar, en forma de creencias últimas o de hipótesis inevitables, los conceptos que resisten a todas las baterías de una lógica implacable, de una lógica que, llegado el caso, no repare en el suicidio, en decretqar su propia inanía.

II

     Y este caso llega, puede llegar, si después de largos y apretados razonamientos sobre alguna cuestión esencial alcanzamos una irremediable conclusión ilógica; por ejemplo: «No hay más verdad que la muerte.»  Lo que equivale a decir que la verdad no existe y que ésta es la verdad. Comprenderéis sin gran esfuerzo que, llegado este caso, ya no sabemos cuál sea la suerte de la verdad; pero evideente que aquí la lógica se ha saltado la tapa de los sesos..  Tal es el triunfo – lamentable, si queréis, pero al fin triunfo – del escéptico, el cual, ante la «reductio ad absurdum» que de su propia tesis realiza, no se obliga a aceptar por verdadera la tesis contraria, de cuya refutación ya había partido, sino que opta por reputar inservible el instrumento lógico. Esto ya es demasiado claro para que podáis entenderlo sin algún esfuerzo. Meditad sobre ello.

III

     Cuando averiguamos que algo no sirve para nada – por ejemplo, una Sociedad de Naciones que pretende asegurar la paz en el mundo -, ya sabemos que ha servido para mucho. Quién tenga oidos, oiga, y quien orejas, las aguce.

IV

EXAMEN EN LA ESCUELA DE SABIDURÍA.

– ¿Saco tres bolas?

– Con una basta.

– Lección 24. «Sobre el juicio».

– Venga.

– Tres clases de juicio conocemos, mediante los cuales expresa el hombre su incurable aspiración a la objetividad. Tres ejemplos nos bastarán para reconocerlos.

Primer ejemplo: «Dios es justo». Esto es lo que nosotros creemos, para el caso de que Dios exista.

Segundo elemplo:  «El hombre es mortal».  Esto es lo que nos parece observar hasta la fecha.

Tercer0:  «Dos y dos son cuatro».  Esto es lo que probablemente pensamos todos.

Al primero llamamos «juicio de creencia»;  la segundo, «juicio de experiencia»;  al tercero, «juicio de razón».

-¿Y con cuál de esas tres clases de juicios piensa usted que logra el hombre acercarse a una verdad objetiva, entendámonos, a una verdad que sería a última hora independiente de esos mismos juicios?.

-Acaso con las tres; acaso con alguna de las tres; posiblemente con ninguna de las tres.

-Retírese.

-(¡?)

-Que queda usted suspenso en esta asignatura, y que puede usted pasar a la siguiente.

V

MAIRENA Y EL 98.- UN PREMIO NOBEL.

     Cuando aparecieron en la Prensa los primeros ensayos de D. MIguel de Unamuno, alguien dijo: He aquí a Brand, el ibseniano Grand, que deja los fiordos de Noruega por las estepas de España.  Mairena dijo: ·He aquí el gran español que todos essperábamos. ¿Un sabio?  Sin duda, y hasta un «savant», que ddicen en Francia; pero sobre todo, el poeta relojero que viene a dar cuerda a muchos relojes – quiero decir a muc has almas – parados en horas muy distintas, y a ponerlos en hora por el meridiano de su pueblo y de su raza.  Que estos reelojes, luego, atrasen unos y adelanten otros…».  No agotemos el simil.  Es muy grande este D. MIguel.  Y algún día tomará café con nosotros. Más no por ello hemos de perderle el respeto.

VI

ACIERTOS DE LA EXPRESIÓN INEXACTA

     Cuando nuestros políticos dicen que la política no tiene entrañas, aciertan alguna vez en lo nque dicen y en lo que quieren decir.  Una política sin entrañas es, en efecto, la política hueca que suelen hacer los hombres de malas tripas.

VII

LA CONCISIÓN BARROCA

Me dió cuatro naturales

y en Chiuahua clarecí.

     Aquí ya, la expresión inexcta es, por su excesiva concisión, verdaderamente enigmática.  Porque el poeta cúyos son estos versos, quería decir, por boca de un personaje de su comedia: «El cacique de la comarca puso a mi servicio cuatro hombres nacidos en tierra americana, cuatro indígenas que me dieron escolta, y acompañado de ellos pude llegar felizmante a Chihuahua a la hora en aque empezaba a clarear.

VIII

AMPLIFICACIÓN SUPERFLUA

-Daréte el dulce fruto sazonado del peral en la rama poderosa…

-¿Quieres decir que me darás una pera?

-¡Claro!

IX

     -¡Con que el toro le ha roto a usted laz  clavícula. compadre!

-Lo que me ha roto a mi es tdo el verano.

No se sabe que Badilla, el celebre alanceador de reses bravas, a quien se atribuye la famosa respuesta, fuese sordo, ni mucho menos tan ignorante que desconociese la existencia de sus propias clavículas, cosa, por lo demás, inconcebible en un picador.  Que conocía el significado del vocablo «canícula» se infiere  de sus mismas palabras,  Acaso fue Badilla un precursor de una nueva lógica a que nosotros quisiéramos acercarnos, de ese razzonamiento heraclídeo en el cual las conclusiones no parecen congruentes con sus premisas porque no son ya sus hijas, sino, por decirlo así, sus nietas.  Dicho de otro  modo: que en el momento de la conclusión ha caducado en parte el valor de la premisa, porque el tiempo no ha trascurrido en vano. Advirtramos además qque en el fluir del pensamiento naatural – el de Badilla, y en cierto modo el poético – no es el intelecto puro quien discurre, sino el bloque bpsiquico en su totalidad, y las formas lógicas no son nunca pontones anclados en el rio de Heráclito, sino ondas de su misma corriente.

Así, Badilla, oscuro precursor, modestamente, y con más ambición algunos ingenios de nuestro tiempo, han contribuido a crear esa lógica, magica en aoariencia, de la cual no sabemos lo que andando el tiempo pyuede salir.

X

LÓGICA DE DON JUAN

     -Vengo a mataros, Don Juan.

-Según eso, sois Don Luis.

¿<Recordáis el «Don Juan Tenorio» de Zorrilla y la escena del cuartro acto en que estos versos se dicen?  Habla Don Luis Mejía, primero, tras el embozo de su capa, seguro de que no necesita deswcubrirse para ser conocido. Si tenemos en cuenta la faena de Don Juan con Doña A>na de Pantoja, hemos de reconicer que Don Luis no puede decir sino lo que dice, y que no puede decirlo mejor.  Y dificilmente encontraréis una respuesta ni máscínica ni más serena, ni más representrativa de aquel magnífico rey de los granujas que fue Don Juan Tenorio, Según eso…. Y aquí es también la lógica lo que tiene más gracia. Como éste, muchos aciertos clásicos de expresión advertiréis an algunas obras de teatro que logran favor popular antes que la estimación de los doctos.

(reproducimos el artículo tal y como aàrece el «El Sol» del día 17 de no viembre de 1935.)

 

18.-

Entre las medidas prebélicas de Mussolini destacamos

el cambio de general al frente de las tropas italinas. Deja el  mando el General Di Bono para asumirlo el General Badoglio.

 

19.-

El Instituto de Estudios hispánicos de París acoge diversas conferencias sobre la cultura hispánica y sobre el desarrollo cultural en nuestro republicano país,

Algunos se alegran y asienten, otros citican, los más … sonrríen, aunque no pierden la espranza….

 

20.-

Todavía son creibles las discrepancias en la informaciones del curso de la guerra en Abisinia. Mientras los italianos hablan de avances de sus columnas, los etíopes hablan de su brillantes contraataques y de la recuperación de localidades que había, previamente, caido en poder italiano.

 

21.-

Como era de esperar el Tribunal Supremo, su Sala segunda, absuelve a Largo Caballero de los delitos que se le imputaban, por evidente falta de pruebas.

Una vez más sus opositores políticos confunden sus deseos con la realidad y los derechos constitucionales.

 

22.-

Esta noticia sobre la muerte del músico Jesús Aroca Ortega les recuerda a los Machado, especialmente a Munuel, los poemas que musicó este grande de la música. a versos por ellos escritos.

 

23.-

Gracias Sevilla.

 

24.-

El titular del diario «Ahora» es innecesario comentarlo con más datos. Mientras uno se defienden, o creen defenderse, otros contraatacan, o así lo hacen creer.  Al final, y durante, los que pierden siempre son los mismos, los que pierden la vida en defensa de intereses que nunca les llegarán, aunque así lo crean.

 

25.-

La financiación italiana de su guerra en Abisinia la buscó por varios conductos. Entre ellos el más sangrante fue el de requisar los anillos de bodas a muchas de las mujeres italianas.  ¡El oro, siempre el oro!  En anillos, en monedas, en medallas, el ajhajas …. todas a las centrales del Banco de Italia.  Pero … ¡fueron muchas las familias italianas que ofrecieron su oro al fascio!

En España diríamos:¡Cosas veredes!. …. y pocos meses después tam,bien lo vimos en nuestras tierras peninsulares….

 

26.-

Las infantiles oreganizaciones  mussolinianas manipularos a lois niños de Italia, haciendoles participar en algo así como «los niños de la guerra».

Cearon coi estos niños, llamados «barilla», una especie de germen militar por si eran necesarios en el futuro del partido de Mussolini.

 

27.-

En el tricentenario de Lope de Vega, Manuel Machado fue un entusiasta deivulgador y siempre estudioso de la extraordi naria obra de Lope de Vega.,

Fu notorio su apoyo al aniversario desde la Biblioteca Municipal de Madrid y sus Museos.

Gran admirador de los dramaturgos españoles de nuestro siglo de oro no podía faltar en los homenajes que Lope de Vega se dedicaron

Y no olvidemos la misma admiración qaue tenía Antonio Machado por el insigne dramaturgo conocido como El Fénix de los Ingenios.

 

 

 

JOSÉ MACHADO RUIZ. Dibujos: Revista NUEVO MUNDO de 9 de noviembre de 1917 y Revista LA ESFERA de 3 de mayo de 1924.

JOSÉ MACHADO RUIZ.

En la fotografía destacada o de portada del artículo vemos a Joaquín Machado y José Machado, en el pueblo francés de Meurville en octubre de 1939. Un mes antes de zarpar de Burdeos hacia Santiago de Chile, vía  Montevideo.

 

Dibujos: Revista NUEVO MUNDO de 9 de noviembre de 1917 y

1.-

2.-

Revista LA ESFERA de 3 de mayo de 1924.

1.-

2,.

3.

ANTONIO MACHADO.»Cantares y proverbios. Sátiras y epigramas» (poesías), por Antonio Machado. LA LECTURA, núm. 149 de mayo de 1913.

 

ANTONIO MACHADO.»Cantares y proverbios. Sátiras y epigramas» (poesías), por Antonio Machado. LA LECTURA, núm. 149 de mayo de 1913.

 

A finales de junio de 1912 se publicó «Campos de Castilla», de Antonio Machado.

Como es lógico comprender, los poemas, las poesías en este libro incluidas, tuvieron necesariamente un tiempo de creación, que podemos datar desde los inicios de 1904, y que se cierran en una primera edición en 1912. Luego nuestro poeta, Antonio Machado, escribirá otros poemas, seguramente casi todos desde Baeza, que incluirá en la edición de 1917 de «Poesías Completas», en las que se incluía, obviamente, «Campos de Castilla».

Parece comprobado que la primera edición de 1912 constaba de 2.300 ejemplares, número que hoy nos parece sorprendentemente bajo para un libro que alcanzó rápidamente fama y una amplísima difusión. Pero eran otros tiempos y otras formas de divulgarse la poesía, siempre apoyada desde los diarios y las revistas de todo tipo, especialmente las literarias.

En este ambiente eran muchos los diarios y revistas periódicas que reproducían poemas conocidos, ya publicados, o las primeras publicaciones de poesías que luego se incorporarían, o no, a libros o «poemarios».

Muchas revistas eran algo así como «anticipos literarios» de parte de los libros que poco después se iban a publicar, además de uno de los medios de vida de muchos autores.

En mayo de 1913, Antonio Machado publicó en la revista LA LECTURA (de la que era asiduo colaborador), en sus páginas 8 a 13, «Cantares y proverbios, Sátiras y epigramas».

Casi todos los más importantes «machadianos», dicho sea con el mayor de los respetos y elogio para todos ellos, tienen aceptada una numeración para las «Poesías completas» de Antonio Machado, y lógicamente un orden, basándose en criterios validados por todos, siendo la referencia fundamental la edición de 1917 de las citadas «Poesías Completas», es decir siempre se ha pretendido mantener los criterios y el orden que el autor, Antonio Machado, decidió para ésta edición.

No obstante, en relación con la edición de 1917 podemos advertir, comparando con lo publicado en LA LECTURA de mayo de 1913, y la edición de 1912, las siguientes diferencias y variaciones, además de la fecha que nos sugiere para la creación de algunos de los poemas incluidos:

En LA LECTURA        I            En Poesías Completas    XXIII S – I,      Numeración para «Poesías de Soledades» (1898-2007).

En LA LECTURA       II            En Poesías Completas    XXIII S – II,     Numeración para «Poesías de Soledades» (1898-1907).

En LA LECTURA      III           En Poesías Completas    XXIII S – III,   Numeración para «Poesías de Soledades»  (1898-1907).

En LA LECTURA      IV            En Poesías Completas    XLVI  en CXXXVI, «Proverbios y Cantares» de «Campos de Castilla» (edición de 1917).

En LA LECTURA       V             En Poesías Completas    XLV   en CXXXVI, «Proverbios y Cantares» de «Campos de Castilla» (edición de 1917).

En LA LECTURA      VI            En Poesías Completas    XLII   en CXXXVI, «Proverbios y Cantares» de «Campos de Castilla» (edición de 1917).

En LA LECTURA     VII           En Poesías Completas    XLIII  en CXXXVI, «Proverbios y Cantares» de «Campos de Castilla» (edición de 1917).

En LA LECTURA     VIII          En Poesías Completas   XLIV   en CXXXVI, «Proverbios y Cantares» de «Campos de Castilla» (edición de 1917).

En LA LECTURA      IX y X     En Poesías Completas    XLIX  en CXXXVI, «Proverbios y Cantares» de «Campos de Castilla» (edición de 1917).

En LA LECTURA     XI y XII   En Poesías Completas    CXVIII  de «Campos de Castilla» (edición de 1917).  (nota 1).

En LA LECTURA       XIII        En Poesías Completas    CXXI   de «Campos de Castilla» (edición de 1917).

En LA LECTURA       XIV        En Poesías Completas    CXXII  de «Campos de Castilla» (edición de 1917).

En LA LECTURA       XV         En Poesías Completas    XLVII   en CXXXVI, «Proverbios y Cantares» de «Campos de Castilla» (edición de 1917).

En LA LECTURA      Sátiras y Epigramas I         En Poesías Completas    XLVIII   en CXXXVI, «Proverbios y Cantares» de «Campos de Castilla» (edición de 1917).

En LA LECTURA       Sátiras y Epigramas II       En Poesías Completas    XL   en CXXXVI, «Proverbios y Cantares» de «Campos de Castilla» (edición de 1917).

En LA LECTURA       Sátiras y Epigramas III      En Poesías Completas    CXXXV de «Campos de Castilla» (edición de 1917).

 

(Nota 1)  Ya destacó Oreste Macrí que en la versión de LA LECTURA se incluyen los siguiente versos, que luego no figuran en la edición de 1917, de la misma forma que no habían figurado en la primera edición de 1912 de «Campos de Castilla».

La vega está bordada de olivares

y surcada de pardas sementeras

…..

Aguardaré la hora

que la noche cierra

para volver por el camino blanco

llorando a la ciudad sin que me vean.

Estos versos no suelen publicarse en muchas de las más recientes ediciones.

 

ANTONIO MACHADO y NÚÑEZ. Revista Mensual «Cosmópolis», septiembre de 1919. Necrológica de ERNESTO HAECKEL.

ANTONIO MACHADO NÚÑEZ. Revista Mensual «Cosmópolis», septiembre de 1919. Necrológica de ERNESTO HAECKEL.

ANTONIO MACHADO NÚÑEZ.

Revista Mensual «Cosmópolis», septiembre de 1919.

Necrológica de ERNESTO HAECKEL

A continuación reproducimos copia de la presentación, por parte de Antonio Machado y Núñez, de la  obra de Ernesto Harckel: «El monismo, como nexo entre la religión y la ciencia», profesión de fe de un naturalista. Versión española de  M. Pino G.,  traducida y publicada por el Dr. Antonio Machado Núñez, Catedrático de la Universidad Central (1993).

Madrid, Imprenta de Fernando Cao y Domingo de Val. Platería de Martínez, número 1. – 1883.

La familia MACHADO RUIZ en la prensa del primer semestre de 1935

La familia MACHADO RUIZ en la prensa del primer semestre de 1935.

 

Y llegamos al año de 1935.

Todos los hermanos Machado Ruiz viven en Madrid, teniendo como referencia a la madre, Ana Ruiz, que a sus 85 años sigue viviendo en la casa arrendada por su hijo Antonio en la calle de General Arrando núm. 4, junto a la calle Santa Engracia y la plaza de Chueca.

En este piso, que a pesar de ser oficialmente un primer piso era en realidad un tercero a efecto de las escaleras,  viven de alquiler desde 1917, cuando al dejar la vivienda que tenían en la Cava Baja, pasaron e esta. Manuel, en esos mismos días se fue a vivir con su mujer, Eulalia, también de inquilinos, a una vivienda en un primer piso exterior de la calle Churruca de Madrid. En este piso viviría el resto de sus días, hasta aquellos primeros del mes de enero de 1947 en los que falleció.

En el piso de General Arrando vivían en este año de 1935, la madre, Ana Ruiz, Antonio Machado, su hermano José Machado con su mujer Matea Monedero y sus tres hijas, Eulalia, María y Carmen.

Joaquín Machado vivía con su mujer Carmen López Coll en la calle Altamirano, en el barrio de Arguelles, cerca de la calle de la Princesa.

Francisco Machado vivía con su mujer Mercedes Martínez y sus tres hijas, Ana, Mercedes y Leonor, en la vivienda destinada al Director de la Carcel de Mujeres de Madrid, cerca de la calle Alcalá y de la plaza de Ventas.

Llevaban, todos, una vida más o menos tranquila, en la que compaginaban sus quehaceres ordinarios de trabajo con las actividades literarias en las que, almenos Manuel, Antonio y Francisco ocupaban sus tiempos libres.  Y todo ello sin olvidar sus tertulias.

Si leemos artículos publicados en la prensa desde primeros del  año de 1935, referidos a la familia Machado o de claro interés para ellos, podemos por orden cronológico indicar y comentar los siguientes:

1.-     El día 4 de enero leemos en el diario «la Nación», en su página 11, sobre la celebración de un homenaje al actor Ricardo Calvo, ue se celebró en el Teatro Victoria de Madrid.

A este homenaje no podía faltar ni Manuel ni Antonio Machado. Ambos eran amigos de Ricardo Calvo desde que los primeros llegaron a Madrid en 1883. Formaron un pequeño grupo de amigos inseparables junto a Antonio Zayas, que con el tiempo fue el Duque de Amalfi.

El homenaje finalizaría el día 9 de enero con un «Banquete» en el Palace Hotel.

Ricardo Calvo, Antonio Zayas y los hermanos Machado tuvieron sus principios artísticos y literarios en los primeros años de 1890, en los que escribían entre todos comedias que interpretaban entre ellos, incluso organizaron una pequeña compañía de teatro que representó obras en algunos pueblos de Madrid y en algunos locales de la ciudad. En realidad, en aquellos años, lo que más les atraía a los cuatro amigos era la interpretación. Recordaban Manuel y Antonio que una vez, teniendo quince o dieciseis años, habían conseguido una interpretación pública de una comedia en un pueblo de Madrid, probablemente Parla; que habían llegado tarde  por culpa de haber perdido la camioneta que tenían previsto coger,  y que ni pudieron representar y por lo tanto tampoco cobrar lo que tenían hablado y previsto; sin dinero tuvieron que regresar a Madrid andando, siguiendo las vías del tren, llegando tarde, de noche, a sus respectivas casas donde les esperaban preocupados.

De esta época fueron las ocasiones en las que Antonio Machado actuó, apenas unos segundos, en el teatro Español en alguna representación profesional; pero este camino de actividad acabó pronto.

 

2.-     En el ámbito político se lee en la prensa que Alcalá Zamora ha expuesto en el Consejo su experiencia presidencial de los ultimos meses.

 

3.-     Y volviendo al mundo cultural diremos que Arturo Rubinstein  volvió a ofrecer su segundo recital en el auditorio de la Comedia, con un extraordinario éxito. El músico interpretó sonatas de Brahams, scherzos de Chopin, obras de Debussy, de Bala Bartok y de Falla.

 

4.-     En los días y semanas previas al jueves 10 de enero de 1935, tal y como  informa la prensa (Lease el «Heraldo de Madrid» de este día de enero) de estas fechas, los partidos republicanos y de izquierdas sostienen que no procede la revisión de la Constitución por los motivos que argumenta y solicitan los partidos «reaccionarios», pues la constitución debe ser estable y permanente y en ningún caso sujeta a las veleidades de algunos de los partidos reaccionarios citados.

 

5.-     Esta noticia tuvo que causar una profunda satisfacción en la familia Machado. Como dice el artículo, que en parte reproducimos y que también publica el 10 de enero el «Heraldo de Madrid», se ha descubierto una lápida en honor de D. Ricardo Fuente, amigo del abuelo Antonio Machado Núñez y de D. Eduardo Benot (ministro durante la I República Española), con el que colaboró en la redacción del «Diccionario de ideas afines y tecnología», y que finalmente terminaron, bajo la dirección del propio Eduardo Benot, Manuel y Antonio Machado.

Hay que recordar que Eduardo Benot fue el que encargó a Manuel Machado, a Antonio Machado y al escritor y gran amigo de ambos Enrique Paradas y Soriano la redacción de la revista humorística «La Caricatura», en la que ambos hermanos escribieron bajo los nombres de Polilla, Cabellera o Tablante de Ricamonte la mayoría de los articulos que se publicaron entre el  mes de julio y el de noviembre de 1993  y que fueron de los primeros trabajos literarios reconocidos de los hermanos Machado.  (fueron 16 los números de esta revista en los que colaboraron los Machado).

Tambien hay que recordar que Eduardo Benot tuvo en aquellos años una afamada tertulia de la que fueron asíduos tertulianos, casi siempre como oyentes, los Machado y Paradas.  Pronto estos jóvenes amigos promovieron tertulias de gente más jóven, sin perder el contacto con Eduardo Benot.

Leemos en este artículo del Heraldo de Madrid que Manuel Machado leyó «unas admirables cuartillas en elogio de Ricardo Fuente».

 

6.-     Como nota curiosa reproducimos un artículo publicado en la prensa de aquellos primeros días de febrero de 1935 sobre los motivos y origen del nombre de la madrileña calle de la «Cabeza».  En tiempos de Felipe III, un cura avariento, un criado joven que presumiblemente lo asesina cortándole la cabeza, la desaparición del criado, el regreso del criado años más tarde procedente de América, una compra de éste de la cabeza de un cordero que goteaba sangre, la pregunta de un guardia sobre qué llevaba envuelto que goteaba sangre, y la visión al desenvolver el paquete de la cabeza del cura  asesinado años antes. Esta imaginación hizo confesar al criado su antiguo asesinato, quedando el nombre de la «Cabeza» como nombre de la conocida calle madrileña.

Estos datos históricos sobre Madrid seguro que fueron comentados nuevamente entre gran parte de los habitantes de Madrid en aquel inicio de 1935.  Manuel Machado siendo el director de la Biblioteca Municipal y del Museo adyacente tuvo que conocer y comentar esta noticia que nuevamente publicó la prensa.

 

7.-       Esta revista catalana, de tendencia anarquista, publica a mediados de febrero un artículo de Felipe Aláiz sobre Gumersindo Azcárate y una Glosa titulada Fuera de la Ley de Federica Montseny.  Es posible que siguiendo información sobre Gumersindo Azcárate fuera leida por los hermanos Machado.

 

8.-     En el diario madrileño «La Tierra» del día 12 de febrero de este año se publican varias noticias de alcance para los Machado. Una es la confirmación de que habrá elecciones municipales en el mes de Abril, y la otra que dice que una de las más bellas glorietas del parque sevillano de María Luisa llevará el nombre del «filósofo Antonio Machado y vel castizo Manolo Machado». «Una de las glorietas del parque llevará vuestro nombre: Antonio, el de Castilla serena y el limonero por todo patrimonio, y Manuel, el de la guitarra cuyas cuerdas se agotaron a fuerza de ser tañodas por los temas andaluces: celos, cantares, sufrires …»

«En abril se inaugurará la glorieta vdel parque María Luisa dedicada a los hermanos Machado».

Nuestro poetas no eran dados a estos homenajes o consideraciones, pero no cabe duda que desde la distancia de Madrid ésta grata noticia llegada desde Sevilla les tuvo que generar una agradable satisfacción.  ¡En su Sevilla!.

 

9.-     En el Boletín mensual, sección del Ateneo Popular, de la revista «Cultura», correspondiente al año I, número 3, del mes de marzo-abril , editada en Santander, podemos leer un trabajo de Manuel de Val basado en una entrevista realizada a Antonio Machado sobre la Cultura y el Pueblo, titulado «La Cultura es de todos», que reproducimos fotográficamente y que por su interés también transcribimos integramente.  Dice:

«Antonio Machado, una de las figuras ciméricas de las letras españolas, dialogaba recientemente con un periodista.  Hablaban de los problemas entrañables de la Cultura.  La Cultura en relación con el pueblo.  Pueblo y Cultura. Dos conceptos básicos de la Sociedad m,oderna. Pueblo, porque sin él no podría existir nuestro Universo como una razón.  Es necesaria ésta conjunción de clases socciales – Pueblo – disspuestas para un mismo fin de trabajo y engrandecimiento del bien común o bien universal.

Cultura, como medio de capacitación para que el pueblo se mueva, de manera inteligente, hacia esa meta del bien común que es la de su destino.

«Cultura y Pueblo» es pues un tema fundamental nacido de la coincidencia de los dos conceptos esenciales que lo integran.

La importancia del diáalogo, es por consiguiente notoria.

***

     Pero la Cultura la hace el Pueblo. La Cultura la hace, con sus actividades, con sus ambiciones, con sus inquietudes, el enjambre humano que vive sobre la corteza terrestre.  La Culturas es la parte generosa de la obra que el Pueblo realiza sumando los afanes independientes – casi diríamos egoístas – de cada una de sus células. La Cultura es pués, una parte  de ese bien común o bien universal de que hablábamos antes.

Y sin embargo, es aprovechada en menor proporción por quienes la crean. Y aún aprovechada de manera desigual – acaso no pueda serlo de otra manera – con arreglo a su rango social, por cada una de las clases laboriosas que integran el Pueblo.

Cuando este sistema de distribución adquiere alguna perfección en el sentido de ampliarse con cierta eficacia, constituye una jerarquía más elevada: la Civilización.

Pero tanto al mapa de la Cultura como al mapa de la Civilización asoma, en concurrencia con las demás, una clase social que hoy por hoy carece de intervención activa en el alumbramiento de una y de otra.  Nos referimos a la Aristocracia. Clase que ha llegado a su infec undidad y sin embargo subsiste asimilando y aprovechando poara sí los resultados de la experiencia que a fuerza de desgarrones dolorosos va efectuando la especie humana nacida con su destino de trabajo.

La Aristocracia estimula además, con su ejemplo, vocaciones de ociosidad en aquellos individuos de otras clases propensos a desertar de los deberes que les asigna la Sociedad.

La Aristocracia es inactual. Regresas sin programa del deber histórico wue se supo crear; pervove como remin iscencia de otros tiempos en que hubo de cumplir una misión como clase social.

En su agonía – justificada en momentos en que una impetuosa corriente de ideales democráticos recorre el  mundo – aun racaba privilegios que en la presente organización no le corresponden. Uno de ellos, es este privilegio de la Cultura. La Cultura no ha de prodigarse, no puede ser de todos…..

     ***

     El diálogo entre Antonio Machado y el periodista gira precisamente sobre éste punto, sobre si la Cultura puede o no ser de todos.

Hay miedo, por parte de los que defienden para sí este privilegio, de que la Cultura, a fuerza de ser distribuida, se agote como algo limitado, finito….

Sin embargo, Antonio Machado ve con simpatía las incorporación de las masas populares al movimiento cultural del mundo.

La ascensión casi vertical del Pueblo hacia esos dos objetivos civilizadores: perfección moral y cultivo de la inteligencia, no puede ser mal vista por nadie. Hay en el Pueblo un derecho legítimo a efectuarla; hay en los que la dificultan una obligación de carácter humano – aun religiosa para los creyentes: «enseñar al que no sabe» no solo para no estorbar este proceso arrollador, sino para impulsarlo.

La Cultura no puede agotarse por lo mismo que se va haciendo en el trajín humano de todos los días. Es una consecuencia de este mismo trajín.

La Cultura no muere sino que queda sujeta a los vestigios de cada época. Miles de años acumulándose sobre Civilizaciones remotas no han sido ssuficientes para hacerlas desaparecer. Ejemplos de Civilizaciones milenarias son la egipcia, laa romana, la griega….

La Civilización es imoperecedera, lo que es perecedero es el hombre que las crea.

***

     Las luchas sociales han de ventilarse por la razón en vez de serlo por ese diálogar violento de las armas con la intransigencia que estimula el movimiento de sus gatillos, podemos condenar como símbolos de barbarie.

La Humanidad tiene que desechar los procedimientos bárbaros que hoy emplea, más como medio de desunión que de relació.  Hay que desecharlosw y esto se consigue de una sola manerqa: prodigando la Cultura, llevándola hasta el último resquicio de la corteza terrestre para que todos se saturen de su influencia bienhechora.  Y a la vez predisponerse para que esa gran obra – cada día más apremiante – del reajuste social fundado en postulados de justicia inflexible que, cercenando egoísmos, obre una enérgica rectificación de conductas. Las contiendas han de dilucidarse de una manera mas racional y ha de establecersa una cordialidad mas eficaz entre los hombres, que los lleve a ese mundo feliz en que a la bárbara polifonía de la mguerraq suceda esa música fecunda del trabajo en que la Humanidad crea afanosamente su propio bienestar……».

MANUEL DE VAL

 

10.-     En la sección «Teatros y Cines» del «Heraldo de Madrid» del día 18 de marzo de 1935 podemos leer una breve encuesta teatral que pregunta ¿Que obras prepara usted?, dirigida a varios escritores españoles, de los que destacamos la hecha a Manuel y Antonio Machado, que responden:

«Tenemos terminada una comedia en tres actos y en prosa, todavía sin título, y cuyo ambiente es el de nuestros días.

Trabajamos en un drama – cinco actos, prosa y verso – cuya acción se desarrolla en España y en Francia durante los años de la Revolución y del Directorio  (suponemos que se refieren a la obra recientemente localizada con el título de «La Diosa Razón»).

También hemos hecho una adaptación a zarzuela, para música del maestro Angel Barrios, de «La Lola se va a los puertos».

¿Dónde y cuándo se representarán buestras obras?  No podemos decírselo, porque nosotros mismos lo ignoramos. «.

Evidentemente el aparente silencio de los poetas y dramaturgos era motivado por el sosegado trabajo que los hermanos mantenían en los locales, cafés habituales, en los que además tenían sus tertulias a determinadas horas que liberaban de su trabajo teatral, y que empezaban a dar nuevos resultados en aquellos días de 1935.  El vivir los dos en Madrid posibilitaba un incremento de sus trabajos y colaboraciones teatrales.

Es posible, por no decir seguro, que Manuel y Antonio Machado comentaran cada día las noticias, tanto nacionales como internacionales, y los diversos trabajos y encargos que tuvieran pendientes cada uno por su lado; intercambiaban sus opiniones, en las que eran casi siempre coincidentes o poco dispares.

Podían ser diferentes en sus formas, tanto de relacionarse con terceros como de comunicar su estado de ánimo y carácter extrovertido o no, pero en el fondo de sus sentimierntos e ideas eran muy parecidos.  Estas similitudes favorecían, sin lugar a dudas, sus colaboraciones teatrales.

Por otra parte el mismo diario, pero en su número del 20 de marzo, repite comentarios de Manuel y Antonio Machado que dicen:

«Que están encantados con la música que ha compuesto el andalucísimo maestro Ángel Barrio para su versión zarzuelística de «La Lola se va a los puertos», y que «Ángel Barrio, extraordinario compositor granadino, digno de ser muchísimo más popular de lo que es, por su retraimiento y modestia, ha hecho en su música de «La Lola se va a los puertos» una verdadera revolución del cante jondo.  «Q»ue transcrito al papel pautado todo el cante de Andalucía, como fondo musical insustituible de la magnífica comedia machadiana.»  «Que en lo msucesivo, y gracias al milagro realizado pòr Ángel Barrio sobre el pentagrama, todos los cantantes del Mundo podrán sañirse por «seguiriyas gitanas», por «malagueñas», por «soleares», etc. etc.  «Que, naturalmente, lo que no puede facilitar Ángel Barrio es el «quid divinum», el «aquél», el «ángel» del cante jondo, porque éste no puede ser «aprendío».  «Que un joven y popular periodista especializado en asuntos teatrales está organizando una Empresa artística para estrenar en Madrid, con el máximo decoro, la zarzuela de los Machado y Ángel Barrio «La Lola se va a los puertos…».

11.-     El «Heraldo de Madrid» de este 20 de marzo avanza los temas de debate en el Parlamento en aquel día y los previstos diputados que intervendrán, encabezados por Azaña.

 

12.-     Apenas tres días más tarde, el sábado 23 de marzo, «LA VOZ» publica, en su primera página una carta, ampliación de una anterior interviú, de Juan Ramón Jiménez, que podemos leer a continuación en la reproducción de la carta publicada.

Esta ampliación y carta de JUAN RAMÓN JIMÉNEZ  merece la pena ser anotada y leida serenamente.

Sin duda fue leida por sus amigos Machado, que debieron considerarla con agradecimiento, y que probablemente la comentaron con él.

 

13.-     Nuevamente volvemos  a «LA VOZ», que en su número diario del lunes 1 de abril, página 3, publiuca un trabajo firmado mpor PROEL sobre Antonio Machado, que en la sección «GALERIA» titula «EL POETA ANTONIO MACHADO».

Lo inicia con un breve resumen de su contenido: «La costumbre del café. «Antonio Vico fué el mejor actor del mundo». Cuando el gran poeta estrenó un papel de payés en «Tierra Baja». Sobre el centenario de Lope. Soledad pura.

Al escribir esta glosa pensaba redirigir la lectura del artículo a la reproducción de la página del diario, que no obstante reproducimos, pero releida una vez más creo que merece el ser transcrita íntegramente:

«El poeta  lírico va diciendo su autobiografía en sus versos.  Ahí está toda su vida. ¿ A qué interrogarle a él?. Sería ,mejor ir interrogando sus poemas. Antonio Machado se ha puesto en su obra lírica con toda humildad y también con toda altivez.  Rubén Darío dijo de él:

Cuando hablaba tenía en dejo

de timidez y de altivez.

Fuera pastor de mil leones

y de corderos a la vez.

Toda la historia de Antonio Machado está en sus versos. Y si  embargo, le queda al reportero la misión de acusar en las páginas de la hoja diaria aquellos rasgos que están en la maravillosa penumbra de sus versos.

Nosotros exprimimos

la penumbra de un sueño en nuestro vaso…

Habrá, pues, que contar cómo es D. Antonio Machado, adónde va, qué dice fuera de sus versos.  Cuando el lector se ha apasionado por el artistaa necesita acercarse al hombre. Es un secreto instinto que nos lleva a bvuscar nuestra relación humana con quien vuela tan por encima de nosotros.

***

     A D. Antonio Machado lo encontraremos en un café a esta hora del atardecer, acompañado de ssu hermano Pepe o de Manuel, el gran poeta andaluz. (Si definir al poeta – a todo poeta –  no fuera siempre un poco peligroso, se diría que Manuel Machado es un poeta andaluz y Antonio Machado es un poeta de Castilla;  que Manuel es un poeta de la ciudad y Antonio es un poeta campesino.) Encontraremos a D. Antonio en un café; él cambia de café frecuentemente, para evitar alos contertulios inoportunos. Siempre ha de ser un café popular, un típico café, con divanes rojos y grandes espejos. Unas veces será un café de la calle Toledo, otras se irá hacia la p`laza de las Salesas; al poco btiempo le dará por trasladarse al otro extremo de la ciudad a algún café cercano a la plaza de Oriente; hoy le hemos encontrado … Pero no lom diremos; no descubriremos el secreto de D. Antonio.

– Aquí, buscando, como siempre, la soledad – nos dice el poeta mientras tomamos asiento a su mesa.

El café está lleno de gente; es decir, que el poeta puede sentirse completamente solo. Porque no hay ni señoritos engomados ni mujeres fatales…

– ¿En Madrid ya de fijo, don Antonio?

– Casi, casi.

Don Antonio Machado ha estado desempeñando una cátedra durante muchos años en el Instituto de Segovia.  Para muchas gentes de aquella ciudad, D. Antonio Machado era ese ¡señor catedrátco que escribe versos.

– ¿Prepara usted algo de teatro con D. Manuel? – interrogamos.

– Hemos terminado una comedia en prosa: «El hombre que murió en la guerra».  Necesitamos un gran galán para interprete.  Y ése es el problema: ya sabe usted cóimo estramos de galanes.

– Don Antonio hace una pausa y añade:

– Hay una evidente crisis de actores. Yo recuerdo las época de Antonio Vico, y deploro el presente. Verle a Antonio Vico hacer el «Otelo», por ejemplo, era algo que ya no podía borrarse de la imaginación. Aquel último acto, cuando Otelo entra a matar a Desdémona …. ¡Soberbio!.

Y D. Antonio Machado añade rotundamente en un momento de entusiasmo:

– No creo que haya habido en el mundo un actor superior a Vico. ¡En el mundo!

***

     Estamos mirándole. «Ya conocéis mi torpe aliño indumentario. «Fuma constantemente, y  la ceniza del cigarro va decorándole el pecho.  Su mano acaricia el puño del bastón, Rostro infantil, de aire lejano. Desdén por todas las pequeñas cosas del m undo. Hay a quien le basta para vivir un trozo de pan y otro de queso, me decía alguien refiriéndose al poeta en una ocasión; pero a Antonio Machado le basta con el pan solamente. Una virtud suprema del poeta. Por ella se salvará siempre, y cuando los hombres pasen afanados como ardilla en busca de la tiránica vanidad de cada día, él los verá pasar sereno, impávido, con las pupilas cargadas de dulzura y de eternidad.

– Don Antonii, ¿es cierto que usted ha sido actor?

Sonríe el glorioso poeta.

– Cierto. ¡Grandes papeles! – una travesura humorística apuntaa en su gesto -. Yo estrené en Madrid nada menos que uno de aquellos payeses que van a llevar trigo al  molino de «Tierra baja».  Cosas de juventud. En la juventud lo hacemos todo desinteresadamente. Por eso entoncesd nos aprovechan tanto las cosas. Cuando yo era adolescente me he pasado años enteros leyendo a Lope comedia tras comedia. Años enteros. Puro deleite. Muchotiempo después escribí una nota que he roto hace unos pocos días; era una profecía tan exacta de lo que ocurriría al llegar este año de Lope, que me hubiera causado rubor publicarla. La rompí.

-¿Qué decía?

-Dejémoslo – responde D. Antonio encogiéndose de ho,bros y sin perder la dulzura de su sonrisa – ¿Para qué molestar a nadie?.

-¿Qué cree usted que debe hacerse en este año de Lope?.

-Me parece que lo más eficaz, lo que npodría contribuir mejor a la glorificación de Lope de Vega, sería hacer una antología con las aportaciones de todos los buenos amigos del poeta. Es tan inmensa y tan rica la selva de Lope, que de la comedia menos importante suya siempre puede extraerse un fragmento prodigioso.  Una antología hecha de acuerdo con ese criterio constituiría una obra de inapreciable valor.

***

     De los temas puramente literarios quisiéramos pasar a otros más inmediatos. El periodismo tiene a veces esas tiranías. Pero no haya miedo de enojar el lírico de «Galerías y soledades» haciéndole descender de su torre. Es tan profundamente humano, que no rehusará nada que aa lo humaano se refiera. Para apuntar sus inquietudes políticas  y sociales, aparte las de otro orden, él ha inventado un personaje que se llama «Juan de Mairena», el cual ha dicho cosas como ésta: «Donde la mujer suele estar, como en España, en su puestro, es decir, en su casa, cerca del fogón y al cuidado de sus hijos, es ella la que casi siempre domina, hasta imprimir el sello de su voluntad a la sociedad entera. El verdadero problema es allí el de la emancipación de los varones, sometidos a u  régimen maternal demasiado rígido. La mujer, perfectamente abacia en la vida pública, es voto decisivo en todo lo demás. Si unos ncuantos viragos del sufreagismo, que no faltan en ningúyn país, consiguiesen en España de la frivolidad masculina la concesión del voto a la mujer, las mujeres propiamente dichas votrarían contra el voto; quiero decir que enterrarían en las urnas el mrégimen político que imprudentemente les concedió un  derecho al que ellas no aspiraban.»

-¿Cuantos años hace que escribió usted eso, D. Antonio?…  Bueno quiero decir que lo escribió su amigo «Juan de Mairena».

-¡Qué se yo! Muchos años. Doce o quince.

-Y al confrontaarlo con la realiudad política y social de España el presente, ¿qué piensa usted?

-Mire usted: la política lo deja a uno tan desconcertado a veces, que ni siquiera quedan ganas de opinar. Uno lee, por ejemplo, que un jefe político dice: «Si la política gira haciaa la derecha es lo mismo que si girase hacia la izquierda, porque yo soy el eje» Y entonces, a uno todo lo que le ocurre pensar es: «Felíz el ciudadano que puede estudiar para eje de la política.»

-.Dicen que los poetas viven en las nubes. Se vquiere dar a entender con ello desdeñosamente que no saben nada de lo que pasa en la tierra.  Falta de lógica. Porque ¿desde dónde mejor que desde lo alto se puede var lo que abajo  sucede?

***

     Ascendamos otra vez. Dejemos al poeta en su línea ideal; busquemos el alma. Hace cincuenta y tantoa años que en un huerto de Sevilla estaba un niño viendo sus estampas alpie del limonero. Un día, adolescente ya, partióse hacia Castilla. En Castilla se casó, en Castllla perdió su compañeraa; con el paisaje de Castllla puso fondo a sus poemas, sin que nunca dejase de resonar en el recuerdo aquella música de luz y de silencio del huerto andaluz lejano. Soledad. Soledad. La carretera, los álamos, el río… Pero dentro, el Universo todo. Así fué haciéndose la voz poética que hoy es gloria de nuestro idioma. Así está el poeta, sencillo, anónimo, como un ciudadano más.

Y cuando llegue el día del último viaje,

y esté al partrir la nave que nunca ha de tornar,

me encontraréis a bordo ligero de equipaje,

casi desnudo como los hijos de la mar.

¿Ah, la amada ribera inmortal,  adonde sólo se llega en fuerza de pureza y desnudez!. Bienaventurados los que como él la tienen segura para el día, ¡Para ese día!.

PROEL

 

14.-     Entre los días 1 y 2 de abil el diario «La Voz» nescribe sobre la crisis del Gobierno. Habla de un cuarto día en el que el jefe ndel Estado acuerda ampliar las consultas para formar nuevo gobierno, y a estos efectos convoca a los señores Martínez de Velasco, Melquiades Álvarez y Gil Robles. Finalmente, a última hora de la tarde se reunió con el señor Lerroux.

Al día siguiente, quinto de la crisis, ante las negativas de varios entrevistados, es el señor Lerroux el que acepta el encargo de formar nuevo Gobierno.

En aquellas fechas, para los Machado, la opción de Leerroux podría ser la menos conflictiva en estas posiciones de la derecha española. Ni la CEDA de Gil Robles ni los agrarios.

 

15.-     En esta reciente revista: «CIUDAD. Revista de Madrid para toda España» se lee, en artículo sobre la guitarra andaluyza y nlos sonidos de los palillos que la acompañan, los versos de Manuel Machado:

La prima que canta y el bordón que llora

y el tiempo pausado se va hora tras hora…

La presencia de losn hermanos Machado es contínua y reconocida con admiración generalizada. Tanto hacia Antonio como hacia Manuel.

Y en esta revista y día podemoss leer un gran trabajon sobre la conocida como «Guerra del Gran Chaco», entre Paraguay y Bolivia, que seguía cdura e inalterable en aquellos primeros meses de 1935.

Las tierras casi deserticas , ardientes bajo el terrible sol sin sombras y la ausencia de agua, potable o no, hacían de esta guerra entre pueblos, hermanos, humildes, terriblemente pobres y de mayoría indígena, una gran tragedia, una tragedia humana de proporciones incalculables y de dificil comprensión si no fuera por los intereses, allí extranjeros, por el supuesto petroleo que el Chaco tiene en sus «entrañas». Pero… aquella parte del mundo está como olvidada por nuestro mundo «civilizado», y pronto o tarde pasará a esa historia de perfiles y contornos oscuros, y cada día será más olvidada.

 

16.-     El diario «LA ÉPOCA»  del tres de abril nos informa de la constitución del nuevo Gobierno y de su composición ministerial.

 

17.-     El 13 de abril de estevaño de 1935 el diario «La Voz» publica la noticia de la inauguración el lunes día 15 de abril de la Biblioteca Municipal de Madrid, que se acompaña, en su página 4, de un artículo solicitado al director de la madrileñísima Biblioteca, «El ilustre poeta y dramaturgo D. Manuel Machado, artículo, extenso, que se reproduce a continuación».

El artículo, en el que se cuenta la historia de la Biblioteca desde su creación por Carlos III en 1775, y los Fondos que atesora, con secciones dedicadas a libros sobre Madrid, música, teatro Bellas Artes, Infantiles y Bibliotecas especiales como la Cervantina om la Hispano-americana.

Sin duda Manuel Machado realizó en sus años en la Biblioteca Municipal un trabajo encomiable e impoortantre en relación al mundo bibliotecario, especialmente en referenciaa la ciudad de Madrid.

 

18.-    Como ndice la primera página de este número del 13 de abril de 1935 de «La Voz» : «Mañana hará cuatro años que se proclamó en España la República».

 

19.-     En este mismo día «La Voz» recoge el nombramiento como » ciudadano de honor», por el Comité de honor del Palascio Nacional, de D. Miguel de Unamuno.

Nombramiento que tuvo que ser del máximo agrado de los hermanos Machado y de toda su familia.

 

20.-     Tal y como se habñia anunciado, el lunes 15 de abril de 1935 se abrió nuevamente al mpublico la Biblioteca Municipal de Madrid. Instalaciones que ocupan el antiguo Hospicio de la ciudad,

La biblioteca, se dice, guarda en sus estanterías más de 80.000 mil volúmenes. Además cuenta una multitud de manuscritos de valos inapreciable y gran copia de estampas, dibujos, partituras, etc. que la colocan en un primer rango.

«El Director de la Biblioteca e ilustre poetra D, MaNUEL MACHADO, hizo los honores con gentil amabilidad»

 

 

Este diario,  «El Financiero» , también recoge el día 16 de abril la inauguración de la Biblioteca Municipal.

 

21.-    El 16 de diciembre de 1931, apenas iniciada la andadura de la República Española, salió por primera vez la «Misión de ensayo» de las «Missiones Pedagógicas».

Del 16 al 23 de diciembre recorrieron los pueblos segovianos de Ayllón, Santa María de Riaza, Ribota, Saldaña y Estebanvela.

En Ayllón D. Manuel Bartolomé Cossio p»ronunció un breve discurso en el que dijo: «Somos una escuela ambulante que quiere ir de pueblo en pueblo. Pero una escuela donde non hay blibros de matrícula, donde no hay que baprender con lágrimas, donde no se pondrá a nadie de rodillas, donde no se necesita g¡hacer novillos».

Hoy ya las Misiones Pedagógicas llevan su teatro, su coro, su museo de reproducciones pictóricas. Y son mucj¡hos nlos naldeanos que  han visto como pintaban Goya y Vaalazquez y como es la música de Falla. Albéniz o Chopin.

Hasta a las lejanas «Jurdes» se llega con estos trabajos culturales,

 

22.-    En los intrentos por mantener la paz en Europa y tras los acuerdos de Ginebra a estos respectos, se anuncia que el 20 de abril Hitler notificará su respuesta a la decisión votada por el Consejo de la Sociedad de Naciones.

Y el día 20  de abril Hitler contesta c ondenando de forma violenta la resolución adoptrada en Gine¡bra. Las tensiones aumentan.

23.-     El «Heraldo de Madrid» del día anterior habla de  «La gran revolución de la sensibilidad española» que significan las «Misiones Pedagógicas de la República»

Se señala que el Patronato quedó cosntituido así:  presidente D. N¡Manueel Bartolomé Cossio, y por kla siguiente Comisión central: D. Rodolfo LLopis y Ferrándiz, D. Marcelino Pascua,  D. Francisco Barnés,  Don Antonio Machado,  D. Lucio Maartínez,  D. Luis Bello,  D. Pedro Salinas,  D. Enrique Rioja,  D. Juan Uña,  D.Oscar Espla,  D. Luis Alvarez Santullano, …..

Estas «Misiones Pedagógicas» se crearonel 30 de mayo de 1931.

 

24.-     Ya próximos al inicio de la época estival, el 27 de junio publica el diario «Ahora» un artículo de «Azorín» dedicado como homenaje a D. Francisco Rodríguez Marín, que ya contaba con ochenta años y un largo, largísimo bagaje de incursiones en todos los posibles cam,por literarios y de investigación sobre las lenguas españolas, en particular sobre el castellano.

Durante muchos años  Rodriguez Marín mantuvo una gran amistad con Antonio Machado y Álvarez, padre de nuestro poetas, para con posterioridad mantenerla con sus hijos Manuel y Antonio, muy particularmente con Manuel, al que «apadrinó» en m¡varias de sus actividades.  En reciprod¡cidad a ésto Manuel Machado ejerció como una especie de «secretario» de Francisco Rodriguez Marín, en numerosas ocasiones, en tre las qque hay que contar lecturas de trabajos que Manuel leía en su presencia, y en nombre de éste.

Fueron varias la afinidades entre ambosny sus familias.

 

25..-     Finalmente reseñamos un artículo, extenso, sobre la sevillana familia Lafita, con la que tuvo buena amistad, sobretodo, Manuel Machado. El citado artículo se publicó en la sevillana revista «La Hormiga de oro» el 27 de junio de 1935.