ALMA de Manuel Machado

“ALMA” de Manuel Machado.

 

        Prólogo de MANUEL ÁLVAREZ MACHADO a la 1ª edición de “ALMA”, de Enero de 2020, publicada por Ediciones Rilke.

 

PRÓLOGO

En las fechas en las que se escribe esta introducción o prólogo del libro “Alma” hace algo más de 77 años que su autor, Manuel Machado, nos dejó, y más de 120 años desde que empezó a escribir los poemas que en él podemos leer.

En estos años muchas han sido las ediciones que se han publicado. Muchas en vida del poeta y otras, también muy numerosas, las editadas con posterioridad a su ausencia.

No cabe duda que las editadas en vida de Manuel Machado albergaron las poesías que su autor decidió, y en el orden que consideró oportuno.

Pero… ¿fueron siempre las mismas? Podemos avanzar que no fue así, y decir que probablemente esto no sea muy importante, pues lo que finalmente trasciende en este caso de Manuel Machado, no es el contenido concreto, más o menos amplio, de los poemas del libro, sino el concepto, forma, estilo, filosofía, criterios o el “alma” común de los poemas escritos en aquellos años y que formaron parte de las distintas ediciones de “Alma” o de poemarios titulados de distinta forma y publicados en los años siguientes.

Nos explicamos: la primera edición de Alma, y con este título, es de 1900 o 1901, pues entre estos años aparece por primera vez en Madrid, (sin fecha concreta), impresa por A. Marzo. Le sucedieron varias ediciones, entre las que destacamos la editada por Pueyo en 1907, prologada por Miguel de Unamuno, y la editada por Garnier Hermanos —París, sin fecha, con estudio crítico de C. Santos González, que consideramos corresponde 1912 (aunque puede ser algún año posterior), y en cuya portada se titula también como “Alma”, aunque incluye poemas bajo los epígrafes de “Museo”, “La Buena Canción”, “Caprichos” y “El Mal Poema”.

La presente edición ha utilizado la que en 1922 realizó la Editorial Mundo Latino de Madrid, bajo el título “Alma”, y como se puede leer en ella contiene un número de poemas similar, pero inferior a la indicada por la francesa Garnier.

Entre ellas otras ediciones anteriores a 1947 (año del fallecimiento de Manuel Machado) bajo el Título de “Alma, Museo y los Cantares” además de otras simplemente bajo el título de “Alma”.

Tal vez la edición más trascendente, o más significativa, es la última que Manuel Machado contrató, que firmó a finales de 1946 y que se acabó de imprimir el día 20 de mayo de 1947 por Editorial Plenitud de Madrid, siendo el título “Manuel y Antonio Machado. Obras Completas”. Hay que tener en cuenta que Manuel Machado falleció el 19 de enero de ese año 47, por lo que el contenido y orden de la obra (en relación a Manuel Machado) fue el último que autorizó nuestro poeta.

En esta edición de 1947, en relación a la obra poética de Manuel Machado, esta incluye, entre las escritas entre 1898 y 1910, los siguientes títulos:

1º. Alma (1898–1900).
2º.  Caprichos (1900–1905).
3º.  La Fiesta Nacional–Rojo y Negro (1906).                                                                                              4º.  El mal poema (1909).
5º.  Museo–Primitivos (1910).

Creo que hay que entender que el título “Alma”, comprende no solo el título “Alma”, sino los reseñados en los cuatro apartados siguientes, por lo que cuando hablamos de “Alma” en Manuel Machado debemos referirnos a este conjunto de poemas.

Ahora bien, ¿cuáles son las causas o motivo de las diferencias entre esta edición de Editorial Plenitud y las anteriores?

Simplemente la voluntad y, creemos, que un criterio de homogeneidad del poeta.

En principio hay que decir que, en general, no es lo mismo la poesía que las restantes formas literarias a los efectos de las modificaciones de los textos una vez publicados por primera vez. Las poesías, en la mayoría de los casos, son composiciones cortas, breves, que pueden tener vida propia con independencia del contexto literario en el que se encuentren; tendrán, o no, una íntima relación con los poemas que las acompañan en el poemario o en parte de él, pero, normalmente pueden leerse y disfrutarse, casi casi, con independencia de las que las acompañan, por lo que suelen ser posibles las modificaciones, ampliaciones, variaciones que el autor pueda hacer en los tiempos posteriores a su primera publicación sin que ello signifique una necesidad de alterar el resto del poemario. Cada poema tiene su “alma propia”, aunque esta coincida en todo o en parte con otros poemas, y esto será lo normal, pero sin que impida su lectura independiente. Pero también hay que decir que existe un “Alma propia general del poemario”, sea uno o varios los que se unan entre sí y se publiquen juntos, a veces, aunque no necesariamente siempre.

Las demás formas literarias, novela, teatro, ensayo o trabajos de investigación o crítica, suelen requerir una profunda y amplia reestructuración de la obra si las modificaciones son amplias, pues se verían, normalmente afectadas o muy afectadas, tanto en el fondo y contenido como probablemente en la forma.

En consecuencia vemos con frecuencia estas variaciones en los poemarios, entre las diversas ediciones en el tiempo.

Tal vez los versos, si no eliminados, no cambien apenas, pero sí pueden cambiar su sentido en su pequeño conjunto, dando origen a una nueva poesía, que no será contraria casi con seguridad al “alma propia general del poemario”. Si fuera contraria probablemente sería eliminada del poemario por el autor, e incluida en otro o dejada para ser reeditada en otro poemario con características diferentes.

Como consecuencia de estas modificaciones, en la poesía de Manuel Machado, y en este caso concreto en “el entorno de Alma”, los poemas podrían ser considerados, y lo fueron, con varias palabras que indican diversos y diferentes conceptos, formas y estilos, probablemente incompletos conceptualmente, pero superados todos ellos por ese “Alma propia general” de un conjunto de poesías, escritas, todas ellas, en un tiempo próximo, (aunque no necesariamente todas, pues pueden solaparse “almas nuevas” correspondientes a una evolución del poeta.)

¿Estilos?, tal vez mejor utilizar la palabra “tendencias”. Parnasianismo, simbolismo, modernismo, romanticismo, neo romanticismo, decadentismo, malditismo, naturalismo, noventayochismo todas se han aplicado a “Alma” y a Manuel Machado, pero en realidad ninguna sería la adecuada de forma exclusiva. La de modernismo sería la más utilizada por la crítica literaria sobre nuestro poeta y su poemario “Alma”. Pero él mismo lo niega, eso sí, a posteriori, argumentando que en “Alma” va su “alma”.

Se ha dicho y escrito:

1º. Que convergen en Manuel Machado las más importantes corrientes e influencias, entre ellas, y con intensidad, el modernismo, especialmente en “Alma”.

2º. Que Manuel Machado es un poeta único, original, el más original del siglo, por encontrase en su creación los estilos del pasado, de su presente e incluso, podemos aventurar, que del futuro.

3º. Que, como apunta Siebenmann, se fija en los dos movimientos más importantes de finales del siglo XIX y del XX, del modernismo y el noventayochismo.

4º. Que como dijo el propio Manuel Machado “en Alma va su alma”, por ser su poemario el más suyo.

5º. No obstante hay que entender que tanto el modernismo como el 98 tienen, en España, un sustrato común del que surgen ambos estilos. Hay una notoria insatisfacción ante la literatura reinante, una rebeldía contra las normas estéticas imperantes y un evidente deseo de una regeneración, de un cambio general en los planteamientos sociales y artísticos.

6º. El modernismo se manifestaba contra los excesos del romanticismo, pero no contra la duda, el desencanto y el hastío, y sin olvidar que en el modernismo cabían todas las tendencias siempre y cuando tuvieran u observaran unas formas de expresión depuradas y de alto valor artístico, que por cierto eran el rasgo distintivo del modernismo.

7º. La clave de la renovación, del regeneracionismo noventayochocientista, es común, en el fondo en ambos estilos, con variaciones en las formas que no implican necesariamente oposición entre ambas.

8º. Manuel, como su hermano Antonio, como Juan Ramón Jiménez, parten de posiciones modernistas, pero, manteniendo su deseo de renovación, se van alejando, incluso con rapidez, de las formas modernistas, para encauzarse en unas formas de mayor sencillez y profundidad. La evolución es clara hacia el análisis del fondo de las ideas y de las cuestiones que se plasman en los versos o en los escritos en prosa.

9º. Y por ello “Alma”, los poemas de Manuel Machado en el conjunto de lo que podemos considerar “Alma general”, son no solo modernistas, sino poemas comprometidos con las ideas de renovación y regeneración, del proceso evolutivo del 98. Aunque habría que concluir que es poesía “única” que habla del alma del Poeta. Poeta que vive y siente los problemas de la sociedad ante los que manifiesta como esencial lo individual, lo personal y un claro antidogmatismo. En el fondo, mientras renueva las formas externas en su obra literaria, avanza hacia unas posiciones anárquicas y propias.

10º. El propio Manuel Machado manifestó en una conferencia que dio en el Ateneo de Madrid, en 1911, que “El modernismo no existe ya”, ha evolucionado hacia una lírica de mayor sencillez y profundidad.

11º. Probablemente el simbolismo que se le adjudica por muchos críticos a la poesía de Manuel Machado, por sus ciertas referencias a Verlaine, por sus combinaciones a lo Verlaine, y muchas otras características de origen simbólico, no deja de ser parcial y referente a una forma muy personal de exponer solo, o básicamente, una influencia en la forma, ya que la sensibilidad, el alma, sus propuestas de contenido, recorren independientes otros caminos, personales, propios, suyos, tal vez de escepticismo y de comunicación interna, reflexiva y lírica, de su entender profundo de la vida.

En otras palabras, los poemas de Manuel Machado están marcados por la influencia verleriana y por ello por el modernismo, pero esto afecta a la forma de la composición estética de ellos. Cierto es que las palabras de Verlaine “De la musique avant toute chouse” tienen su impronta en Manuel Machado, pero este, en mi opinión, las utiliza como herramienta, extraordinaria, eso sí, con la que trasmitir su pensamiento, sus ideas sobre la vida, mejor “sobre su vida”, sobre sus sentimientos más profundos, sobre su “Alma”, lo que le concede la condición de “poeta único”.

Manuel Machado cuenta su sentir y su pensar, su “Alma”, pero lo dice con la mejor estética y técnica poética posible.

 

Deja un comentario