JUAN ALVAREZ GUERRA y PEÑA. CONGRESO, Sesión del día 27 de febrero de 1851. «El CATOLICO», 28 de febrero 1851.m

JUAN ALVAREZ GUERRA y PEÑA.

CONGRESO, Sesión del día 27 de febrero de 1851. «El CATOLICO», 28 de febrero 1851.

 

En el diario «EL CATÓLICO, de Madrid y de fecha 28 de febrero de 1851, se reproduce una intervención en el CONGRESO, en la sesión del día anterior, del diputado D. JUAN ÁLVAREZ GUERRA y PEÑA, que en este artículo pueden leer en la reproducción digitalizada de dicho diario.

JUAN ÁLVAREZ GUERRA y PEÑA, era hijo de Andrés Álvarez Guerra, hermano de José Alvarez Guerra, bisabuelo de Antonio Machado.

Fue, éste Álvarez Guerra, que ya usaba estos dos apellidos unidos por guión, alcalde de Alcazar de San Juan, en Ciudad Real, donde todavía plaza y calle principal llevan su

nombre. Parece ser que fueron importantes sus gestiones para que Alcazar de San Juan se convirtiera en un importante nudo ferroviario. Mantuvo, en diferentes escritos que D. Miguel de Cervantes Saavedra era natural de Alcazar de San Juan, en contra de la afirmación de que lo era de Alcalá de Henares.

Figura como Presidente de la Junta constituyente del Ateneo de Madrid, en su refundación de mediados del siglo XIX.

 

Transcripción del libro de sesiones.  A continuación texto fotocopiado del mismo.

 

El señor Alvarez Guerra:  Pido la palabra.

El  señor Presidente: La tiene V.S.

 

El señor Álvarez Guerra:  En la última sesión, al levantarme a usar de la palabra, estaba dispuesto a anunciar una interpelación al gobierno de S.M., pero a poco rato quedé mas calmado, y no hice uso de la palabra en vista de las razones que en particular me manifestó el señor presidente del congreso.  Mi carácter independiente, que ya he manifestado, y que ha llenado de alegría al pueblo que tengo el honor de representar aquí, me ponen en el caso de no dar satisfacciones políticas;  combatiendo unas veces las ideas progresistas, otras las moderadas, pues creo que es imposible que una fracción lo haga todo bien; si el partido moderado se separa de lo que yo creo beneficioso para el país, y siempre que vea que el partido progresista va acertando en su marcha, votaré por estos últimos. Pero se dice que en la sesión del sábado me senté satisfecho, por lo que no pude menos de dar gracias al señor Presidente del Congreso, porque a haber esplanado mi interpolación, hubieran salido espresiones de mi boca sumamente duras.  Por lo mismo, digo,  que a las dos me hubiera expresado de un modo, y a las dos y cuarto mi lengua enmudece.  Esas consideraciones que debemos tener aquí tan presentes, son las que me hacen callar;  pero mi honor no puede menos de verse lastimado , y creo que también el del Congreso, si yo no hiciese esta manifestación, que creo que es bastante para que el Congreso conozca que voy cortando mis palabras, las voy ahogando con mucho trabajo, porque son pocas las personas que acaso puedan alabarse de haberme a mí acaso hablado para desdeñarme.  S dice que mi pregunta es inoportuna, si es más o menos parlamentaria; pero aunque inoportuna haya sido, aunque no haya sido parlamentaria, ¿dará esto derecho al señor presidente del Consejo de ministros para que haya dicho que no era decoroso contestar a min pregunta? ¿No estamos autorizados los diputados para preguntar al gobierno de S.M.?  ¿Qué pregunta hice que haya podido lastimarle?  ¿Es la primera vez que el gobierno falta a una cosa tan esencial cono esa? ¿Por qué le hice yo esa pregunta?

Porque nos acaba de leer un proyecto de ley por el cual se piden 35.000 hombres; ¡35.000 hombres! que tantas lágrimas van a hacer verter a esas familias a quienes se las sacan; por eso yo me levanté irritado, porque no creo que hay esa necesidad de sacar 35.000 hombres.  Si yo me levanté a hacer esa pregunta mas o menos oportuna, discúlpenme, que no miraba absolutamente mas que a las lágrimas de tantos padres de familia al ver que se piden 35.000 hombres; 35.000 hombres que, en el estado de paz en que nos hallamos, no considero yo necesarios.-  No quiero continuar, porque he tenido constantemente que cortar todo cuanto iba a manifestar al Congreso, solo me limitaré a dar gracias por la benevolencia con que los señores diputados me han honrado y por las atenciones de aprecio que les he merecido.

 

 

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