ANTONIO MACHADO. Carta del poeta a Rubén Darío, desde París, el 17 de 1911. Firmada por Antonio Machado.

Antonio Machado.
Leonor Izquierdo

Rubén Darío.

La carta o breve nota que reproducimos en esta ocasión significa para el que esto escribe una grata aportación a los documentos machadianos que se conocían. La firma del documento corresponde a la de Antonio Machado.

El contenido de la carta/nota sí era conocido existiendo muchas referencias a los contactos de Antonio Machado con Rubén Darío en aquel París de 1911, pero la copia del original no lo era tanto. Suponemos que la procedencia corresponderá a los archivos cedidos por herederos de Rubén Darío a la Biblioteca de la Universidad Complutense, aunque el sello o tampón que se lee en el documento indique «Ministerio de Educación Nacional – Madrid».

Destacamos la fecha del documento, 17 de julio de 1911, dos días posterior al ingreso de la joven Leonor en el Hospital «La Maison Municipale de Santé» , rue du Faubourg, St. Denis, 200.

Reproducimos a continuación un artículo de José Javier Romera Molina, titulado «Enfermedad y muerte de Leonor Izquierdo», de fecha 19 de febrero de 2019, en el que narran los episodios de aquellos días y se reproduce el texto de la carta de Antonio Machado a su buen amigo Rubén Darío del día 17 de julio de 2011.

Por Jose Javier Romera Molina

«14 de Julio de 1911.

Mientras París celebra en una espiral de locura y alegría su fiesta nacional, Leonor tiene los primeros vómitos de sangre. Desesperado, Antonio corre en busca de un médico que no encuentra. No sabemos los contactos que le fueron facilitados, pero si sabemos que al día siguiente, 15 de Julio, Leonor queda ingresada en el hospital de San Lázaro y atendida de todos los cuidados necesarios. La estancia de la enferma durará 55 días, al cabo de los cuales el matrimonio regresa a Soria. Corren los primeros días de Septiembre de 1911. Pero ¿Cómo empezó todo? En una mañana de los primeros días de Julio, días en los que el matrimonio se complacía en planear sus vacaciones, don Antonio marchó a sus quehaceres y Leonor quedó terminándose de arreglar para salir a sus compras. Quedaron en encontrarse en el lugar habitual. Salió, fue a hacer sus provisiones a los establecimientos conocidos. Le quedaba sobrado tiempo hasta reunirse con su marido y lo aprovechó para ir a los grandes almacenes “La Samaritana”, en la orilla derecha frente al puente nuevo. Era un placer que sólo podía lograr estando sola donde Antonio sólo entró una vez y quedó mareado y cansado. Leonor recordaba que hizo alguna compra. Se distrajo. Cuando se dio cuenta de la hora salió precipitadamente. Llovía. Cruzó el puente. Se disponía a tomar un coche para que don Antonio no se impacientara, cuando advirtió que había perdido el bolso. Se sobresaltó. Sin pensar más, volvió a cruzar el puente, entró en La Samaritana, y preguntó en las secciones en las que se había detenido. Nada. El bolso se había perdido, o se lo habían quitado. Quedó anonadada. Era muy tarde. Llovía con fuerza. Y se dio la caminata angustiada, chorreándole el agua; sudando del sofoco. Cuando don Antonio la vio en tan deplorable estado quedó anonadado. Hubiera necesitado gritar y la estampa angustiada de su mujer se lo impedía. Le pidió que se serenara, que no hablara. Tomaron un coche y regresaron al hotel. La hizo cambiar de ropa, entre sollozos y estremecimientos. Mientras tanto, él hizo café, que ella bebió a pequeños sorbos. Mientras don Antonio trataba de secar aquella amada cabeza. Dijo con ternura: “Dime hija mía ¿Que te ha ocurrido?”. Cuando se enteró no pudo contener su indignación: ¡Y todo por un maldito bolso! – Antonio era el que tú me regalaste…la indignación se canalizó en risa – y contemos que Machado en muy contadas ocasiones rio, pero la risa quedó cortada. Leonor, no reaccionaba. Don Antonio la tomó en sus brazos. Quería darle el calor de su cuerpo. Durante unos días Leonor no se encuentra bien. Don Antonio redobla sus cuidados y ternuras. Ha encarecido a su mujer que olvide la pequeña peripecia. En cuanto cobre fuerzas, saldrán juntos a comprar otro bolso. Pero ya no tendrán ocasión de hacerlo porque el 14 de julio de 1911 – precisamente en esa fecha en que París parece perder la razón entre músicas y bailes populares -, Leonor sufre la primera hemoptisis. Don Antonio recorre su más doloroso vía crucis en busca de un médico. Nunca en su vida se sentirá más solo que hoy entre la multitud. Alguien sin embargo, ha debido tenderle la mano, y realizar unas gestiones oportunas. Sentimos no poder conocer su nombre. Pero sabemos que al día siguiente “15 de julio”, fue trasladada a la Maison Municipale de Santé, rue du Faubourg, St Denis, 200, donde quedó debidamente instalada y atendida. Precisamente, dos días después Machado escribe a Rubén Darío: “Querido y admirado maestro: Una enfermedad de mi mujer, que me ha tenido muy preocupado y convertido en enfermero, ha sido la causa de que no haya ido a visitarle como le prometí. Afortunadamente, hoy, más tranquilo, puedo anunciarle mi visita para dentro de unos cuantos días, a fin de semana. Le quiere y admira”. Antonio Machado.».

Sigue el artículo:

«En vano resultaron los esfuerzos del poeta sevillano. Al regreso del matrimonio de Paris, Leonor venia enferma de hemoptisis. El 14 de Julio de 1911, comienzan los primeros vómitos de sangre. De vuelta a Soria, Antonio, empuja la silla de una inválida por la cuesta del Mirón, tratando de airear los pulmones de una joven que con 17 años, se moría a chorros. La primavera, no quiso hacer el milagro y el Jueves, primero de Agosto de 1912, mientras Soria entera está engalanada por la visita de la infanta Isabel, mientras la ciudad se llena de banderas y estandartes, Antonio, sale de la pensión y se dirige hacia la calle Zapatería, en busca de Don Isidro Martínez, párroco de La Mayor, para que asista espiritualmente a la enferma y le pueda ser administrado el Santo Viatico en su agonía. Testimonios de la época, aseguran que al poeta, daba pena verlo. Andaba con pasos torpes y vacilantes y tenía lágrimas en los ojos, lágrimas de tristeza y desconsuelo. Unas horas después, a las diez de la noche de ese mismo día, Leonor, entra en un colapso. El cuadro médico presenta vómitos, bradicardia, insuficiencia respiratoria y pérdida del conocimiento. Así se apaga una vida con 18 años recién cumplidos. La muerte no perdona… mi mujer, dice en una carta a Rubén Darío, era una criatura angelical, segada por la muerte cruelmente… yo hubiera preferido mil veces morirme a verla morir… El tres de Agosto, tras oficiarse misa de honras fúnebres en Santa María La Mayor, Leonor, es conducida en una caja blanca a la sepultura número 432 del cementerio católico, siendo trasladados sus restos en Mayo de 1938, al lugar que ocupa actualmente. El poeta, se marcha de Soria, con su madre Ana Ruiz, en un tren que partía hacia Madrid unos días después. Ya no puede soportar el dolor de una Soria sin Leonor y Doña Isabel Cuevas, pierde a su niña del alma, a su Leonorina, como gustaba llamarla. Poca, muy poca suerte tuvo Doña Isabel con sus tres hijos, porque a los tres los vio morir. Tras Leonor, vendría la muerte de Antoñita con 38 años y luego la de Sinforiano. Era Doña Isabel, mujer de hondas raíces religiosas, muy trabajadora. La vida, no la trato bien. Ya de viejecita, tuvo que irse a la calle de San Juan. Allí pasaría los últimos años de su vida, levantándose todas las mañanas a las cinco, para ir a rezar a las Siervas de Jesús y luego a las labores del hogar. Tenía en el recibidor de su casa, un retrato de su Leonorina y un ejemplar de Campos de Castilla, con la dedicatoria del poeta… A mi Leonorina de mi alma, Antonio. Todos los días, Doña Isabel, cuando ya casi había perdido la vista, besaba el libro y recordaba a Don Antonio, que tanto quiso a su niña. Tampoco tuvo fortuna con su matrimonio. Era Ceferino Izquierdo, cabo retirado de la guardia civil, con un carácter muy disciplinario y violento, que abusaba del alcohol frecuentemente. Fue por ello, que a Ceferino, se le sanciono militarmente con un expediente, por su mala conducta en el cuerpo. Aquí os dejo todos los detalles del expediente. En 1900, había cumplido los 12 años comprometidos desde día de su nombramiento con guardia 2º (1888), por lo que se le concedió el 1º galón de distinción por llevar 12 años de servicios. Figura en la ficha que el año 1900 lo finalizó en el puesto de Monteagudo como comandante de puesto del mismo, debe referirse al castillo de Monteagudo de la Vicaría (Soria), que debió ser, supongo, casa cuartel como también lo fue el castillo de Almenar. En 1902, vuelve a firmar otro compromiso de cuatro años y nuevo reconocimiento facultativo, se le pagan 125 pesetas de la primera cuota y la 475 al finalizar el compromiso. El año 1902, lo finalizó en el puesto de Monteagudo. El 31 de mayo de 1903, pasó al puesto de Ciria. Se le autoriza a usar la Medalla de Alfonso VIII. El 29 de diciembre de 1903, pasa al puesto de la capital de Soria para cumplir seguramente en los calabozos un arresto de dos meses, donde finalizó el año, por causas que se desconocen. La familia no lo debió pasar muy bien, porque un arresto, indirectamente también lo paga la familia. Cumplido el arresto de los dos meses el 29 de febrero de 1904 pasó destinado al puesto de Gómara. En 1906 volvió a pedir un reenganche por de otros cuatro años más. Hallándose en el puesto de Gómara, cansado de tantos destinos y de la dura y sacrificada vida militar de aquellos años, y mala paga, y viendo poco porvenir para sus tres hijos: Leonor de 13 años, Sinforiano, de 10 años (observar que llevaba él con el mismo nombre del abuelo paterno) y Antonia de pocos años, pide la licencia absoluta y se la conceden el 31 de agosto de 1907 (día de San Ramón Nonato). Figura anotada en su ficha y firmada por el 2º Jefe Accidental, Narciso Hernández Hernández. Llevaba casi 22 años de servicio, le contaba los años del Colegio. Tenía 37 años de edad. Después de licenciado, la familia Izquierdo Cuevas se trasladan desde Gómara a Soria y cuando el matrimonio Isidoro Martínez Ruiz y su esposa Regina Cuevas Acebes, hermana de Isabel Cuevas, deciden cerrar la pensión de la calle Collado 54, los Izquierdo abren otra pensión en c/. Estudios, 7, esquina Teatinos a donde también se cambiará Antonio Machado, que se hospedaba en la pensión de Isidoro, y además acababa de llegar en octubre al Instituto de Soria con su cátedra de francés. No sabemos a qué se dedicó Ceferino Izquierdo, le debió quedar un ridícula pensión, posiblemente se quedará como conserje y recepcionista de su propio negocio; tampoco sabemos en qué fecha falleció. Esto queda para algún investigador audaz que tenga ganas de trabajarse el Registro Civil de Soria. A Ceferino no le consta en su ficha un ascenso a sargento como se le suele atribuir en los libros consultados, se quedó en cabo, la posibilidad de un ascenso honorífico no es muy probable, teniendo en cuenta que la licencia fue voluntaria. Sirva este articulo como homenaje a Doña Isabel Cuevas y sirva también para dar luz a lo que la naturaleza se empeñó en eclipsar, ordenando a la inmisericorde tuberculosis cobrarse una nueva víctima y privando de la vida a una niña con tan solo 18 años.».

Leonor Izquierdo.

ANTONIO MACHADO. Otras canciones a Guiomar. Recita Joaquín de la Buelga.

Otras canciones a Guiomar.

I
¡Sólo tu figura,
como una centella blanca,
en mi noche oscura!

*
¡Y en la tersa arena,
cerca de la mar,
tu carne rosa y morena,
súbitamente, Guiomar!

*
En el gris del muro,
cárcel y aposento,
y en un paisaje futuro
con sólo tu voz y el viento;

*
en el nácar frío
de tu zarcillo en mi boca,
Guiomar, y en el calofrío
de una amanecida loca;

*
asomada al malecón
que bate la mar de un sueño,
y bajo el arco del ceño
de mi vigilia a traición,
¡siempre tú!
Guiomar, Guiomar,
mírame en ti castigado:
reo de haberte creado,
ya no te puedo olvidar

Antonio Machado

Otras canciones a Guiomar.

I
Todo amor es fantasía;
él inventa el año, el día,
la hora y su melodía;
inventa el amante y, más,
la amada. No prueba nada,
contra el amor, que la amada
no haya existido jamás.

III
Escribiré en tu abanico:
te quiero para olvidarte,
para quererte te olvido.

IV
Te abanicarás
con un madrigal que diga:
«En amor el olvido pone la sal»

V
Te pintaré solitaria
en la urna imaginaria
de un daguerrotipo viejo
o en el fondo de un espejo,
viva y quieta,
olvidando a tu poeta

VI
Y te enviaré mi canción:
«Se canta lo que se pierde»,
con un papagayo verde
que la diga en tu balcón

Antonio Machado

Algunos datos BIOGRÁFICOS DE ANTONIO MACHADO RUIZ contados por su hermano FRANCISCO MACHADO.

FRANCISCO MACHADO RUIZ

ALGUNOS DATOS BIOGRÁFICOS DE ANTONIO MACHADO RUIZ, CONTADOS POR SU HERMANO FRANCISCO MACHADO.

    Como ya hemos escrito en varias ocasiones, mi abuelo Francisco Machado Ruiz, hermano menor de los grandes poetas Manuel y Antonio Machado, también fue escritor, publicando un libro de poemas en 1929 sobre Leyendas Toledanas. Además fueron muy frecuentes los poemas y artículos que publicó en la prensa madrileña, toledana y leonesa.

    Pero sintió el peso de las obras de sus hermanos mayores y optó, en general, por editar en vida muy pocas de sus obras literarias.

    Como abogado que era publicó diversos trabajos de contenido jurídico, fundamentalmente sobre derecho penal y criminología, pero lo más importante en estos momentos son sus múltiples trabajos literarios.

    Entre ellos destacamos sus ya citados poemas sobre Leyendas Toledanas, sobre las cuales escribió libretos para zarzuela y teatro, y guiones para películas de cine. Además fue un prolijo letrista de canciones, que buenos amigos suyos musicaban, de las que más de cien se conservan registradas en la SGAE, entre estas alcanzó notable éxito una titulada “Basilisa”, que fue cantada y grabada por Aurelita Ballesta en 1930, y de la que aún se conserva la grabación.

    Y como no, poesías.  Muchas de ellas publicadas en diarios y revistas de la época, pero la mayoría todavía inéditas, y que recopiladas por él, parcialmente, formaban parte de un poemario que tituló, sin llegar a publicar, “Ráfagas de inquietud”.

    Finalmente nos encontramos entre los miles de documentos manuscritos por él dejados, con unos amplios borradores sobre biografías de sus dos hermanos mayores. Una de ellos publicado en 2012 por  Ediciones de la Torre en un libro que como recuerdo y homenaje promovió su hija Leonor Machado, su hijo, que soy yo, y sus sobrinos, bajo el título “Obras escogidas de Francisco Machado”.

    Con independencia de sus obras, conservadas en su mayoría manuscritas, tengo los recuerdos que mi madre me contaba de su padre.

    Así me comentó que Manuel y Antonio Machado, en años de su juventud escribieron conjuntamente algunas obras para el teatro, ahora totalmente desconocidas, olvidadas y de las que no se conserva ningún texto, que se sepa.

    Me contaba mi madre que una de ellas se titulaba “Mar de fondo”  y que estuvo a un día de ser estrenada en Madrid. Suponemos, pues no recordaba la fecha que le dijo su padre, que entre los últimos años del siglo XIX y los primeros del siglo XX, y que su padre decía que a partir de esa fecha pasaron muchos años hasta que volvieran los hermanos a escribir obras para el teatro.

    Añadía mi madre, en sus recuerdos de las palabras de su padre, que un día se ensayó, de forma general, la obra «Mar de Fondo» y que al día siguiente se iba a estrenar en un determinado teatro del que no recordaba el nombre. Que el ensayo había sido un  clamoroso éxito, pero que esa noche surgieron graves discrepancias entre los empresarios, que eran dos, y que éstos decidieron cerrar el teatro y suspender definitivamente todas las actuaciones que tenían programadas. En otras palabras: disolvían su colaboración empresarial. Sí recordaba que uno de los empresarios respondía al nombre de Aurgui. Que el previsto día del estreno, con gran parte de las entradas vendidas, lo que apareció en las puertas del teatro era la información de la suspensión de la obra y que aquellos que tuvieran ya la entrada adquirida podían pasar por taquilla a recoger el importe pagado.

    También recordaba mi madre que su padre le comentó que la música de la obra “Mar de fondo” era del maestro Corvino (que fue padre y abuelo de los dos grandes violinistas de dicho apellido).

    Sabemos que las colaboraciones teatrales conocidas entre los dos hermanos Machado, Manuel y Antonio, se dieron entre el año 1925 y el año 1936, en el que la guerra civil los separó definitivamente.

    Sí es cierto que Manuel estrenó después de la muerte de su hermano Antonio la obra teatral en prosa “El hombre que murió en la guerra”, escrita probablemente entre los años de 1934 y 1936,  lo mismo que las todavía no estrenadas “Adriana Lecouvreur” y “La Diosa Razón”.

    De estas últimas dos se conservan, de la primera, un 80% de los manuscritos, habiendose editado éstos, junto a una historia de los manuscritos, un estudio crítico, un estudio filológico de la transcripción y una edición de la obra inédita (con la supuesta exposición del contenido de los posibles manuscritos que faltan), en el año 2011, en febrero, en una edición de  Rosa Sanmartín Pérez y del que este post escribe ahora, Manuel Álvarez Machado, siendo la editorial Alupa Editorial.

    De la segunda, entiendo que la totalidad de los manuscritos, tal vez falte la página-presentación inicial, se encuentran cedidos a la Fundación Unicaja, de la misma forma quelo están los manuscritos existentes de la obra “Adriana Lecouvreur”.

    Volviendo a “Mar de fondo” hemos investigado, a nuestro nivel no profesional, sobre los datos que nos han llegado oralmente, y hoy podemos decir:

1º      La referencia recibida sobre que la música de la obra “Mar de Fondo” nos dice que fue escrita por el “maestro Cervino” y ésto nos permite deducir las siguientes conclusiones:

  1. el “maestro Corvino”  (padre del reconocido gran violinista Abelardo Cervino)  fue el autor, entre otros treabajos, de varias composiciones musicales para libretos del llamado “Género Chico”, género que tuvo una gran aceptación popular entre las muchas representaciones que en los teatros se dieron en los años comprendidos de 1895 a 1915, obras que fueron acogidas, principalmente, en casi una docena de escenarios madrileños existentes en aquellos años, por lo que es mas que probable que el citado “maestro Corvino” sí fuera el autor de la música que acompañara la supuesta obra teatral de los hermanos Machado titulada “Mar de Fondo”.
  2. Que si admitida esta colaboración entre los Machado y Corvino en una obra que uniera texto y música, (lo que va perfilando el tipo o género de la obra), y que las referencias familiares que en estos momentos manejamos sobre el tema se remiten a trabajos literarios realizados en años juveniles de Manuel y Antonio Machado, podemos empezar a considerar que estamos hablando de una obra teatral escrita entre 1895 y 1910 y perteneciente al llamado “Género Chico”. Y probablemente en los años finales del siglo XIX.
  3. Que esta aproximación a los posibles años de creación, y al género, se puede corroborar con las manifestadas referencias , que, decepcionados los hermanos Machado con la suspensión del estreno de su obra, éstos tardaran muchos años en volver a escribir obras para el teatro.
  4. Por otra parte sabemos de la afición que los dos hermanos tenían por el teatro, tanto como autores como por la actuación en breves y sencillos personajes de algunas obras, tanto en Madrid como en pueblos cercanos a la capital. Tampoco podemos olvidar la gran amistad que tuvieron durante toda la vida con Ricardo Calvo y con Antonio de  Zayas (que con los años sería Duque de Amalfi) y la vinculación que todos ellos tuvieron, en algunos años, con el mundo teatral.

Este interés por el teatro, que se dio desde sus primeros años de juventud, puede coincidir con la creación de esta posible obra, “Mar de Fondo”, y por lo tanto a su pertenencia a este género de teatro medio cómico, casi sainetesco, que musicalizado, fue llamado “Chico”.

  • También se recuerda que uno de los empresarios que iba a presentar la obra en teatro (que por ahora desconocemos) respondía al nombre de “Aurgui”, o tal vez “Aurgi”, que podía ser nombre propio, apellido o nombre comercial al coincidir con el nombre romano de la ciudad de Jaén.
  • Finalmente al confirmar los recuerdos de Leonor Machado, con los escritos por su padre Francisco Machado, en una de las “Biografía sintética de Antonio Machado, por su hermano Francisco”, que manuscritos se conservan de Francisco Machado, (en número superior a más de dos mil, algunos repetidos de forma manuscrita por el autor).

Ahora como prueba de lo dicho reproducimos algunos breves pasajes manuscritos de estas biografías sintéticas de Francisco Machado, que aluden a esta obra “Mar de Fondo” escrita por sus hermanos Manuel y Antonio.

Nota: Estamos trabajando en la trascripción de los manuscritos de Francisco Machado. Cuando este realizado este amplio trabajo se considerará por los herederos la publicación de los mismos.  Mientras iremos informando sobre los textos cuyo contenido vayamos recuperando.   Agradeceremos cualquier información que se pudiera tener sobre ellos, especialmente sobre la citada obra “Mar de Fondo”, el “maestro Corvino” y el empresario Aurgui, en cuyo caso podrán ponerse en contacto con m.alvarezmachado@gmail.com , aunque una pequeña parte de estos manuscritos se ha expuesto por la Fundación Unicaja en la exposición que sobre los documentos y manuscritos de Manuel y Antonio Machado ha tenido lugar el año pasado en Málaga, a la que se incorporaron algunos de Francisco Machado.

FRANCISCO MACHADO Y SUS TRES HIJAS, ANA, MERCEDES Y LEONOR, EN LOS AÑOS CUARENTA.
FRANCISCO MACHADO RUIZ